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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:433.6k
Nilai: 4.6
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 — Dos meses sin rastro

La lluvia nocturna golpeaba los ventanales del despacho de León Ardián. Las luces seguían encendidas a pesar de que el reloj ya marcaba la una de la madrugada.

Sobre el escritorio, decenas de documentos yacían desperdigados.

Fotos.

Direcciones.

Informes de rastreo.

Y todos terminaban en lo mismo:

ningún rastro de Sabrina.

León permanecía sentado, inmóvil, con la vista clavada en el último informe del detective privado. La mandíbula apretada hasta dolerle.

—¿Todavía nada?

El hombre frente al escritorio inclinó la cabeza.

—Lo siento, señor León. La señora Sabrina parece haber ocultado su paradero de forma deliberada.

Dos meses.

Dos meses completos desde que Sabrina abandonó la casa.

Y durante ese tiempo León había rozado el límite de su paciencia.

—¿Su tarjeta personal?

—Dejó de usarla.

—¿El teléfono?

—Apagado desde la primera noche.

León cerró el puño sobre el escritorio.

Aquella mujer había desaparecido sin dejar absolutamente nada.

Al principio, León creyó que Sabrina solo estaba molesta y volvería al cabo de unos días, como siempre.

Pero el tiempo siguió su curso.

Y la casa permaneció vacía.

Sin la voz de Sabrina.

Sin sus pasos ligeros.

Sin la mujer que siempre lo esperaba al volver.

—¿La familia Elvara tampoco tiene información? —preguntó con sequedad.

El detective asintió.

—El señor Armando también la busca en secreto.

León exhaló con brusquedad.

La Sabrina de antes ni siquiera era capaz de estar sola demasiado tiempo.

¿Cómo era posible que una mujer embarazada llevara dos meses oculta?

—Tampoco hemos localizado ningún centro médico donde la señora haya hecho seguimiento del embarazo.

Esa frase hizo que León levantara la cabeza de golpe.

Cierto.

El embarazo.

Sabrina estaba ya de siete meses.

Y el hecho de que se hubiera llevado consigo a su hijo volvía las emociones de León cada vez más difíciles de contener.

—Busquen más a fondo —ordenó con voz cortante—. El dinero no es problema.

—Entendido, señor.

Cuando el detective se retiró, el despacho quedó otra vez en silencio.

León se reclinó en el respaldo y se frotó las sienes con los dedos.

Sin quererlo, sus ojos se posaron en la ecografía que Sabrina había dejado olvidada en un cajón del escritorio.

Una imagen pequeña, en blanco y negro, casi insignificante.

Y aun así, León nunca la había tirado.

Se quedó mirándola un largo rato antes de murmurar en voz baja:

—¿Hasta dónde piensas huir, Sabrina...?

En el otro extremo de la mansión Ardián, el clima tampoco era apacible desde la partida de Sabrina.

Claudia Ardián estaba de pie en la sala familiar, con expresión contrariada y la taza de té a medio tomar.

—¡No puedo creerlo! —se quejó en voz alta—. ¿Una mujer embarazada se va de la casa sin avisar? ¡Es una vergüenza!

León, que acababa de bajar la escalera, torció el gesto.

—Mamá.

—¿Qué tenía de malo quedarse tranquila en esa casa? —continuó Claudia sin detenerse—. Si no estaba satisfecha como esposa, al menos debió pensar en la criatura.

León pasó de largo junto a su madre sin reaccionar.

Pero Claudia lo detuvo en seco.

—¡Y tú también! —los ojos de la mujer relampaguearon—. ¿Qué hicieron ustedes dos para que Sabrina terminara huyendo?

León no respondió.

Y ese silencio solo logró exasperar más a Claudia.

—Desde el principio les dije que un matrimonio forzado no iba a durar.

León le sostuvo la mirada con frialdad.

—Si solo vas a echar culpas, tengo cosas que hacer.

Claudia se quedó momentáneamente descolocada.

León nunca sacaba a relucir los asuntos de su matrimonio.

Pero ahora era evidente que a su hijo se le estaba acabando la paciencia.

—Estás exagerando con esa búsqueda —dijo Claudia bajando el tono—. ¿No eras tú quien nunca la quiso?

La frase hizo que León se detuviera a medio paso.

Unos segundos de silencio.

Y luego, con voz grave:

—Se llevó a mi hijo.

La respuesta sonó cortante, desprovista de emoción.

Pero Claudia alcanzó a percibir algo distinto en los ojos de su hijo.

Desorden.

Y eso fue suficiente para que la mujer empezara a intuir...

que aquel asunto ya iba mucho más allá de una simple cuestión de responsabilidad.

De noche.

León entró en la habitación, que ahora le resultaba absurdamente grande para una sola persona.

Recorrió el espacio con la mirada, despacio.

Ya no estaban los libros de Sabrina en el sofá.

Ni aquel perfume suave que ella dejaba flotando en el aire.

Ni la voz menuda que cada noche llenaba el cuarto con anécdotas sin importancia.

Todo había desaparecido.

Abrió el armario sin proponérselo.

Dentro, algunas prendas de Sabrina seguían colgadas, las que no se llevó.

León se quedó contemplándolas un buen rato.

Antes, siempre había sentido que Sabrina era demasiado ruidosa.

Demasiado pegajosa.

Que lo quería demasiado.

Pero ahora que aquella mujer se había marchado de verdad...

la casa no hacía más que sentirse vacía.

El teléfono vibró de pronto.

Un mensaje del detective.

Lo sentimos, señor. Perdimos el último rastro de la señora Sabrina en las afueras de la ciudad hace dos meses.

León leyó el mensaje sin mover un solo músculo del rostro.

Pero unos segundos después...

¡CRASH!

El vaso que descansaba en la mesilla estalló contra el suelo.

Por primera vez desde que Sabrina se fue, León perdió el control por completo.

Y lo que más lo enfurecía era...

que ni siquiera sabía si ella se encontraba bien.

1
Ginnette
Hermosa historia autora, aunque la alargaste demasiado, el trasfondo era demostrar que puede haber segundas oportunidades, si ambos se quieren y respetan... Felicitaciones 👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️
Rose Mary ⚘️
hermosa historia me ha encantado mucho gracias
Grimanesa Mucha Urbano
no sé había mudado después de dar luz
Ginnette
Una consulta autora.. Le exige la aplicación, una cantidad de capitulos, porque ya he leído varios y en muchos, pasa lo mismo ☺️☺️☺️
Ginnette
Completamente de acuerdo con Teresa, estuvo muy buena, pero ahora alargas y repites demasiado el diálogo, bueno yo me los salto, pero igual no debiera ser así, ya que aburre 🤭🤭🤭😭😭😭
Rosma Rivera
😢😢😢😢 hasta ahora se dan cuenta idiotas
Rosma Rivera
estupido estupido como todos nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, se va a dar golpes contra la pared cuando se vaya
Maria Elena Gomez
Normal
Jennire Moreno
Me encantó esta historia que bella, no hubo guerra no hubo terceros. Solo el arrepentimiento y segundas oportunidades que pueden darse cuando hay amor verdadero
Jennire Moreno
Me encantó esta historia que bella, no hubo guerra no hubo terceros. Solo el arrepentimiento y segundas oportunidades que pueden darse cuando hay amor verdadero
Ginnette
En el capítulo 31 habla de que empieza el colegio, pero como es una novela, va cuando quiere 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Grimanesa Mucha Urbano
muy interesante
MIlagros Bustamante Valencia
Muy linda historia donde demuestra que a veces nos equivocamos y nos damos cuenta que estamos por el camino equivocado y rectificamos nuestro camino y logramos lo que queremos,a base de esfuerzo y pedir perdón, felicitaciones autora, saludos.
Catalina .Sarabia
No debería de hacerlo tan fácil ella, que batalle él.
Ada Zulma Lopez
me gustó mucho gracias escritora por compartir 😊 lo pasé muy 👍
Ada Zulma Lopez
Al fin va á llegar el heredero,, varón como todos anhelaban ✨️💕🌟💕✨️
Ada Zulma Lopez
🤔 sssiiii 🤔 y le dijo ahora papá esta aquí.. y se haría las cosas qué decidiera Sabrina 🤷!!😂
Anni Arias
la antigua Sabrina fue una migajera profesional siendo una mujer bonita irse a fijar en un hombre que no la quiere hombres hay en todos lados
Ada Zulma Lopez
WOW.. POQUITO A POQUITO LAS FICHAS SE VAN ACOMODANDO 💕💖!!🫂
Patricia Romero
no era que estaba peinando a la nena?,resulta que ahora se estaba despertando.autora,no es atenta a su historia
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