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Polvo Y Promesas

Polvo Y Promesas

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor-odio
Popularitas:11k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

La familia de Valentina está al borde de la ruina. Para salvar el apellido y las empresas familiares, ella acepta —o es prácticamente obligada— a casarse con un ranchero millonario de un pequeño pueblo del sur. Ella esperaba un hombre viejo y desagradable. En cambio encuentra a: Ethan Blackwood Treinta y pocos. Alto. Callado. Brutalmente atractivo. Dueño de miles de hectáreas, ganado premiado y medio pueblo. Un hombre que vive con botas embarradas, monta caballos al amanecer y odia todo lo que representa la alta sociedad de la ciudad. Y ahora tiene una esposa que llega al rancho con tacones, maletas de diseñador y cero idea de cómo sobrevivir lejos del wifi.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Buenos Días, Montana

Por primera vez desde que llegó al rancho…

Valentina Rossi

durmió bien.

Sin tormentas.

Sin pesadillas sobre caballos asesinos.

Sin despertarse cada dos horas preguntándose qué hacía ahí.

Cuando abrió los ojos, la luz suave de la mañana entraba por las enormes ventanas de su habitación.

Y algo dentro de ella se sentía… más ligero.

Extraño.

Muy extraño.

Valentina permaneció unos segundos acostada observando el techo de madera antes de suspirar lentamente.

—Bien… quizá Montana no sea completamente horrible.

Todavía no entendía cómo era posible.

Pero el silencio del rancho ya no se sentía vacío.

Ahora parecía tranquilo.

Se levantó con más energía de la que había tenido en días y caminó hacia el baño mientras el sol comenzaba a iluminar las montañas afuera.

Más tarde apareció lista usando jeans ajustados, una camisa blanca carísima perfectamente acomodada y las botas que Martha le consiguió.

Seguía viéndose como una heredera de ciudad.

Solo que ahora… una que accidentalmente combinaba con el rancho.

Cuando bajó las escaleras, algunos trabajadores levantaron la vista apenas sorprendidos.

Porque sí.

Valentina literalmente brillaba esa mañana.

Cabello oscuro cayendo suave sobre sus hombros.

Mejillas con algo de color finalmente.

Y una expresión mucho menos tensa.

Martha Greene

sonrió apenas desde la cocina.

—Mírate. Parece que por fin descansaste.

Valentina tomó una manzana rápidamente.

—Creo que el aire del campo me está lavando el cerebro.

—Eso o por fin dejaste de pelear con el rancho.

Ella hizo una mueca divertida.

—Todavía estamos negociando.

Martha notó inmediatamente el teléfono en su mano.

—Vas a buscar señal otra vez, ¿verdad?

Valentina levantó el celular sin vergüenza.

—Tengo necesidades básicas.

—Solo no cruces otra propiedad.

—Técnicamente fue un accidente.

Una voz grave apareció detrás suyo:

—Claro. Igual que el estanque.

Valentina giró inmediatamente encontrando a:

Ethan Blackwood

entrando a la cocina.

Y Dios.

El hombre debería ser ilegal por las mañanas.

Camisa negra arremangada.

Cabello apenas húmedo.

Café en la mano.

Y esos ojos claros observándola directamente apenas entró.

Valentina sintió una pequeña pausa absurda en el pecho.

Molesto.

Muy molesto.

—Estoy empezando a pensar que disfrutas recordarlo —murmuró ella.

—Definitivamente.

Martha ocultó una sonrisa mientras seguía cocinando.

Ethan se acercó lentamente.

Entonces se detuvo frente a ella observándola de arriba abajo unos segundos.

No rápido.

No casual.

Realmente mirándola.

Valentina levantó una ceja intentando ignorar el calor subiendo por su cuello.

—¿Qué?

Él apoyó una mano sobre la encimera.

—Las botas te quedan mejor hoy.

Silencio.

Absoluto silencio.

Martha literalmente dejó de mezclar algo.

Porque Ethan Blackwood no hacía comentarios así.

Nunca.

Valentina abrió la boca.

La cerró.

Y odió muchísimo que un simple comentario sobre botas pudiera ponerla nerviosa.

—Bueno… al menos ya no parecen traumatizadas por barro.

La esquina de la boca de Ethan se movió apenas.

Pequeña sonrisa.

Peligrosa.

—Progreso.

Ella tomó la manzana rápidamente antes de huir emocionalmente de esa conversación.

—Voy a buscar señal.

—No te pierdas.

Valentina caminó hacia la salida mientras levantaba una mano sin girarse.

—No prometo nada.

Y Ethan se quedó observándola salir.

Demasiado tiempo.

Lo suficiente para que:

Martha Greene

lo mirara con absoluta tranquilidad antes de decir:

—Oh, estás en problemas.

Ethan tomó café sin apartar la vista de la puerta.

—No sé de qué hablas.

Martha soltó una risa suave.

—Claro que sí.

1
Marina Mendoza
no entiendo a qué fue ella allá. no fue a un matrimonio
Chela Guidoni
me gusta cuando pones fotos
Chela Guidoni
para cuando un besito por lo menos
Andrea Sarrabat
muy buena me encanta
Andrea Sarrabat
me encanta tu novela kisiera q sigas escribiendo es muy divertida Valentina y Ethan ni q hablar🤭
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