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LA VENGANZA DEL MULTIMILLONARIO HERIDO.

LA VENGANZA DEL MULTIMILLONARIO HERIDO.

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Salvar al hijo enfermo
Popularitas:95k
Nilai: 5
nombre de autor: Frida Escobar

Nicolás Falcón fue humillado por Alessia Duval y su familia.
Años después, él regresa convertido en un millonario implacable… justo cuando Alessia lo pierde todo.
Su madre al morir le confiesa algo que ella se cuestióna si es verdad o mentira.
Él la acorrala solo para que se case con el, no por amor, sino para vengarse y hacerla pagar cada una de las humillaciones y el acto más cobarde que una mujer puede hacer.

Entre el odio, la convivencia, el dolor y los secretos, ambos empiezan a sentir algo que creían extinto.

Lo que él no esperaba…
era que verla rota despertara sentimientos que pensaba muertos.

Lo que ella no imaginaba.
era descubrir que detrás del hombre frío y cruel que ahora la domina, aún vive aquella persona buena al que ella hirió.

Entre venganza, culpa, deseo, odio y un gran
secreto capaz de destruirlos, terminan atrapados en un matrimonio donde el amor se convierte en la venganza más peligrosa.

Novela no apta para todo público.Contiene +18 y Maltrato emocional.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tan cerca.

NARRADO POR ALESSIA...

Emilio se acerca a dónde estamos.

—Los socios te esperan.

Le dice Emilio y Nicolás asiente con un gesto seco y luego se gira hacia el hombre que permanece a unos pasos de nosotros, su guardaespaldas.

—Vigílala.

La orden es breve, autoritaria. Después me dedica una última mirada, de esas que pesan más que cualquier palabra, antes de irse junto a Emilio.

—Voy al baño —digo en voz baja.

Con lo que ocurrió hace rato, aún no logro sacarlo de mi cabeza. Siento un nudo constante en el pecho, como si el aire no entrara del todo.

Entro al baño y me inclino sobre el lavabo. Me echo agua en el rostro una y otra vez, pero las lágrimas no tardan en salir. Resbalan sin permiso, sin pedir autorización.

Lo hizo a propósito.

Él sabe que siempre quise una familia grande. Siempre. Y aun así, lo dijo frente a todos, como si mis sueños fueran un defecto… como si yo fuera la culpable.

No fue justo.

Salgo con cuidado, asegurándome de que nadie me vea. Camino rápido y luego corro por el pasillo contrario. Me topo con varias personas; saludo, sonrío, finjo calma. Nadie debe notar que por dentro me estoy quebrando.

Entonces la veo.

Una mujer joven conversa con un camarógrafo. Cuando me reconoce, se separa de él y camina directo hacia mí.

—Hola, señorita Falcón.

—Hola… —trago saliva—. Quiero aclarar algo sobre lo que mi esposo dijo. Me da pena, pero necesito hacerlo.

Ella frunce ligeramente el ceño, confundida.

—¿No están casados?

—Sí, sí lo estamos —respondo rápido—. Me refiero a lo otro… a lo que dijo sobre nosotros.

—¿Sobre si la familia Falcón Duval crecerá?

Asiento, preparando la mentira que ya arde en mi lengua.

—La verdad es que mi esposo tiene algunos problemas, pero está en tratamiento. Yo… yo estoy feliz de ser madre y cuando llegue el momento, lo seré.

Le doy la espalda antes de que pueda decir algo más. Sonrío, o al menos lo intento. Pero la sonrisa se borra de inmediato cuando el hombre que Nicolás dejó cuidándome se acerca.

Camino a su lado. Ahora lo único que quiero es irme de aquí. Me arrepiento de lo que dije, pero ya es tarde. Las palabras no regresan. Solo quería que alguien entienda que no es por mi, por qué no lo es.

Llegamos a donde han instalado una mesa enorme.

Me siento por un buen rato. Nicolás no tarda en llegar, junto a Emilio y varios socios. No parece molesto, y eso solo significa una cosa: aún no sabe lo que hice.

Me ve y camina hacia mí para sentarse a mi lado.

Emilio toma asiento frente a nosotros. Su secretaria permanece de pie junto a él. Paola está en un extremo, sola… y aun así, todas las miradas están puestas en ella. La llenan de halagos, de sonrisas, de atención.

Nicolás observa todo y puedo sentir el coraje que le da.

Pruebo el primer bocado molesta, pero el hambre desaparece al instante cuando veo acercarse a la mujer con la que hablé hace unos minutos. Se sienta a la derecha del patrocinador de la fiesta.

—Mi esposa fue la encargada de la decoración —dice él con orgullo.

Ella sonríe con coquetería… y su sonrisa desaparece cuando me ve y yo siento que me desmayo, no era una reportera, es una mujer con mucha influencia y sobre todo es la esposa del socio con el que Nicolás vino hacer negocios.

Levantan las copas para brindar. Yo apenas respiro. Ya quiero irme.

Retiran los platos y busco con la mirada una salida, cualquier excusa para desaparecer antes de que el tema salga a flote.

Nada me sale bien.

Maldigo internamente el momento exacto en que abrí la boca.

Finalmente, todos comienzan a despedirse y siento que el aire regresa a mis pulmones. Me levanto, acomodo mi vestido y me deslizo hacia la salida mientras Nicolás sigue despidiéndose.

Pero no llego lejos.

Justo cuando estamos por salir, alguien lo llama. Es la pareja. Para empeorar las cosas, Emilio aparece de nuevo junto a Paola.

—Entendemos que es un asunto privado —dice el anciano—, pero queremos que sepan que, si necesitan cualquier cosa, pueden contactarnos.

Su esposa joven me sonríe con una amabilidad que me pone la piel de gallina.

—Mi esposo también tuvo esos problemas —dice—, pero con ayuda, tratamientos y fe… pudimos concebir.

Señala al niño que los acompaña. Un niño que claramente no guarda ningún parecido con el anciano.

Emilio se gira para que nadie lo vea reír. Nicolás aprieta los puños. Puedo sentir cómo se tensa a mi lado.

—No sé a qué quiere llegar —dice él, con voz contenida.

Ella me guiña un ojo. Todos lo ven.

Juego nerviosamente con mis dedos. Quiero llorar. Quiero salir corriendo. Es humillante.

—Supimos que tienen problemas extramaritales —añade.

Paola con su sonrisa en sus labios se aleja junto a Emilio, que ya no se molesta en ocultar la risa.

Nicolás me mira con furia. Yo bajo la mirada, clavo los ojos en el suelo. Pero al sentir las miradas encima de mí, alzo el rostro como si nada pasara… como si yo no tuviera nada que ver con lo que acaban de decir.

—¿Puedo saber cómo supo eso? —pregunta Nicolás.

Ella suspira.

Yo ruego, ruego en silencio, que no diga que fui yo.

—Su esposa realmente se preocupa por usted —responde.

Eso lo dice todo.

El agarre de Nicolás en mi brazo se vuelve más fuerte.

—Es un malentendido. Nos retiramos. Buenas noches.

No necesito verlo para saber que está furioso.

Emilio y Paola ya no están a la vista. Nicolás casi me arrastra hasta el auto.

Me suelto de golpe. Mi brazo se maltrata, pero no me importa.

—Ya suéltame —le digo, alzando la voz.

Él respira agitado.

—No finjas ser una mujer a la que le importa formar una familia.

Eso me rompe.

—No tienes derecho a decir eso de mí —le respondo—. No tienes derecho a decir que no quiero ser madre por cuidar mi cuerpo. Sabes bien que nunca fue así. Así como tú dices cosas de mi sin ser ciertas yo también puedo hacer lo mismo.

Me deja ahí. Le entregan las llaves y sube al auto.

Yo me quedo de pie.

No pienso subir.

Él no avanza.

Empiezo a caminar, salgo de la enorme propiedad con un nudo en la garganta. Un auto se acerca despacio detrás de mí. No volteo. El claxon suena, insistente.

Lo ignoro.

Hasta que el coche me cierra el paso.

La puerta se abre y Nicolás baja.

—No seas infantil y sube.

No lo miro. Me limpio las lágrimas que siguen cayendo.

—Evita hacer comentarios que ni siquiera entiendes —le digo con coraje—. Así yo no te pondré en vergüenza.

—Como sea.

Abre la puerta del auto.

Esa imagen me golpea con fuerza. Me recuerda cuando solía hacerlo todos los días. Más que por costumbre o trabajo, lo hacía porque le nacía. Cada vez que subía y mis padres no miraban, le daba un beso en señal de gratitud.

Camino hacia él para entrar.

Nuestras miradas se cruzan.

Su semblante cambia.

Sé que él también lo recordó.

Ninguno se mueve.

Quedamos así, mirándonos, algo que no había ocurrido desde que nos reencontramos.

Mi corazón late desbocado cuando quedamos a centímetros de distancia.

Un solo movimiento…

y nuestros labios podrían rozarse.

1
Yohelis López cabarca
bueno ya hay un respiro
Lucy Nelly Olivares
Bueno
Lucy Nelly Olivares
Malo
Elizabeth Maria Osorio Osorio
Excelente una de las mejores escritoras de esta aplicación!
Frida Escobar: muchas gracias 🥰
total 1 replies
Tatiana Huacón
Es excelente, me encanta 💖
Valeria Reyes
por favor ya sube mas capítulos me tienes muy triste me desespera no poder leerla más
Tatiana Huacón
Autora dond anda? queremos más capítulos xfis 🙏🥰
Maria Mongelos
Nicolás te humillaron, pero porqué te volviste tan malo? Ahora tienes todo, olvídate de esas personas
Frida Escobar
CHICAS YA TENÍA EL CAPITULO PERO NO SE QUE PASO Y SE ME BORRO DE 890 PALABRAS QUEDO EN 150 😭😭 TENGO QUE VOLVER A ESCRIBIRLO
Tata
Esperando el capítulo
Yohelis López cabarca
que bueno que no se deje ya se dejó pisar mucho le quitaron su hija y ahora esa enfermera queriendo humillar
Yohelis López cabarca
que apares an los verdaderos culpables de este embrollo
veritoo❤️
no me gusta cmo la trata..si tnen tanto poder y riqueza xq no investigo bien ..más ahora q siente q hay cosas q no cuadran xq no investiga más ..la sigue maltratando todo xq ella lo humilló..si lo iso pro no sabe el xq y tampoco se compara con lo q el le hace ...no m gusta q la trate así..y ella no puede hacer nada xq no tne cmo contra el pro si puede decirle un par d cosas x idiota q es
Loveanonymous
Mi hija me dice eso yo misma voy y la agarro por esa greñas la dejo sin pelos 😡😡😡😡
Como se le ocurre decirle a una niña semejante estupidez
Luz Mary Gómez
uh pero lo sabía y eso te hace culpable el haberlo ocultado
Gloria Dominguez
weyes tan difícil es decir que si, que se extrañan
Gloria Dominguez
osea que si te trata mal? cada vez confirmo que no te ayuda, está enamorada del patán de tu padre y tú eres el vivo retrato de tu mami , nunca espero que ella realmente regresará
Gloria Dominguez
que te largues no entendiste 😠
Gloria Dominguez
al menos el sr no es como tú mamá ,ya está rendido con mili
Gloria Dominguez
que tonta pero bueno tú sabrás
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