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LA MIRADA QUE ME SALVO, LA VOZ QUE TE ARRULLO

LA MIRADA QUE ME SALVO, LA VOZ QUE TE ARRULLO

Status: Terminada
Genre:Amor a primera vista / Ídolo / Celebridades / Romance / Completas
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Estela tiene veinticinco años y la vida rota. Tras perder a su padre y cuidar a su madre enferma, se refugia en sus musicales favoritos. Es una soñadora que espera un amor de película, sin saber que el destino aguarda en la primera fila de un teatro.
David es el barítono del momento, una estrella internacional cansada de la soledad. Al salir al escenario para encarnar al Fantasma de la Ópera, una mirada inocente y húmeda entre el público lo hechiza por completo.
Decidido a conocerla sin el ruido de su fama, David inicia un juego desde el anonimato. Mediante rosas, notas y llamadas de madrugada con una voz que la derrite, reconstruye el mundo de Estela. Pero cuando los secretos se vuelven pesados, la realidad de la fama, los chantajes de una actriz y un embarazo en el exilio amenazan con destruir su paraíso.
¿Sobrevivirá el amor cuando caigan las máscaras? Descubre una historia profunda donde él fue salvado por sus ojos; y ella, arrullada por su voz.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 18. LA MASCARA DE LA REALIDAD

El despertar del sábado trajo consigo una luz suave y tamizada por las densas nubes del norte. David se había asegurado de mantener las pesadas cortinas de lino parcialmente echadas, protegiendo la mística penumbra de la suite. El servicio del hotel dejó un espectacular desayuno sobre la mesa auxiliar: café recién hecho, frutas tropicales, bollería artesanal y zumo de naranja. Compartieron el desayuno entre risas cómplices, caricias tímidas y besos que sabían a la intimidad de la noche anterior. Aunque Estela seguía sin ver sus facciones con total claridad debido a la estudiada semioscuridad, no le importaba. Se sentía la mujer más dichosa de la tierra.

A media mañana, el cielo encapotado de la costa ofrecía el escenario perfecto para salir. David le propuso dar un paseo por los acantilados, advirtiéndole que el viento del Cantábrico soplaba con fuerza. Estela se vistió con ropa de abrigo y esperó en el salón de la suite. Cuando David salió del baño, la joven no pudo evitar soltar una exclamación de pura sorpresa mezclada con una inmensa alegría.

El hombre vestía una sudadera gris con capucha, unos vaqueros oscuros, una gorra de béisbol calzada hasta las cejas y unas gafas de sol de espejo. Era la misma vestimenta exacta del chico con el que había chocado en la esquina de la librería en Madrid y del mensajero que le había entregado el pañuelo de seda negra.

—¡Eras tú! —exclamó Estela, con una sonrisa radiante iluminándole el rostro mientras corría a refugiarse en sus brazos—. Todo este tiempo... el chico de la esquina, el recadero de la calle... ¡eras tú mismo! ¡Por eso sentí esa descarga eléctrica al tocarte! Dios mío, y yo sintiéndome culpable porque pensaba que me estaba sintiendo atraída por un extraño en la calle mientras me enamoraba de tu voz por teléfono. Qué tonta he sido.

David la estrechó con fuerza contra su pecho, soltando una suave carcajada que resonó con su habitual timbre barítono.

—Te prometí que muy pronto no tendrías que elegir entre la voz y el tacto, Estela —le recordó, besando la coronilla de su cabeza—. Necesitaba verte en tres dimensiones, necesitaba tocar tu realidad en Madrid aunque fuera por unos segundos, pero no podía arriesgarme a romper la magia de nuestro juego antes de tiempo.

Salieron del hotel tomados de la mano, desafiando el viento frío de la costa. Caminaron por un sendero de tierra que serpenteaba al borde del acantilado, contemplando cómo el mar embravecido rompía con furia blanca contra las rocas. En ese entorno solitario y majestuoso, alejados de todo, compartieron sus confesiones más profundas. David le habló de su infancia, de lo pronto que se había quedado solo en el mundo sin una familia que lo respaldara, y del inmenso vacío que arrastraba en su madurez. Le confesó que la soledad había sido su única compañera detrás de sus proyectos y de sus viajes constantes, hasta que aquella noche en el teatro, la mirada limpia, húmeda e inocente de Estela lo había rescatado del abismo. Estela lo escuchaba embelesada, dándose cuenta de que detrás de la madurez y el misterio de ese hombre se ocultaba un alma extremadamente sensible que la necesitaba tanto como ella a él.

El paseo consolidó un amor que Estela consideraba inquebrantable. Regresaron al hotel boutique a primera hora de la tarde, con las mejillas encendidas por el frío y los corazones desbordantes de felicidad. Al cerrar la puerta de la suite 104 detrás de ellos, el silencio acogedor de la habitación los envolvió de nuevo.

David se detuvo en mitad de la estancia. El peso de la entrega absoluta de la noche anterior y la pureza de las palabras de Estela en el acantilado le quemaban el pecho. Sabía que no podía seguir estirando el engaño ni un minuto más. Ella se había entregado a su verdad, y continuar ocultándose bajo la gorra y las gafas era una falta de respeto hacia la pureza de sus sentimientos.

—Estela —dijo David, y su voz arrastró una nota de solemnidad tan profunda que hizo que la joven se detuviera en seco, mirándolo con curiosidad—. Se ha terminado el tiempo de las sombras. Te prometí que cuando llegara el momento adecuado me pondría frente a ti para que pudieras mirarme a los ojos. Anoche me entregaste tu alma y tu cuerpo con una fe ciega, y hoy no puedo seguir ocultándome. Mereces ver quién soy realmente.

Estela sonrió, dando un paso hacia él con el corazón latiéndole de pura expectación.

—Estoy lista —susurró ella—. Llevo semanas soñando con este momento.

David respiró hondo, cerró los ojos por un segundo para armarse de valor y alzó las manos. Con un movimiento lento, se quitó las gafas de sol de espejo, dejándolas sobre la mesa, y acto seguido se despojó de la gorra de béisbol, dejando que su cabello oscuro quedara a la vista. Avanzó dos pasos hacia la zona de la suite donde la luz del ventanal caía directamente sobre su rostro, exponiendo sus facciones de forma nítida por primera vez.

Estela clavó sus ojos castaños en él, dispuesta a memorizar cada línea del rostro de su amado. Sin embargo, a los pocos segundos, la sonrisa de la joven comenzó a congelarse de forma paulatina. Sus cejas se fruncieron en un gesto de absoluta confusión. Miró aquellos intensos ojos oscuros, la línea perfecta y aristocrática de su mandíbula, sus labios firmes... Sus recuerdos del teatro, de las portadas de las revistas de cultura que Laura le había mostrado por internet y de los informativos de televisión se agolparon en su mente como un torbellino violento.

No era un músico de la orquesta. No era un técnico de luces. No era un tramoyista ni un director anónimo.

Frente a ella, mirándola con una mezcla de súplica y vulnerabilidad, se encontraba David, la gran estrella internacional del momento, el aclamado barítono cinematográfico que protagonizaba El Fantasma de la Ópera y cuyo nombre llenaba los titulares de la prensa de todo el país.

El cerebro de Estela sufrió un cortocircuito absoluto. El aire se le atascó por completo en la garganta y sintió que el suelo bajo sus pies se volvía inestable. La suite pareció dar vueltas a su alrededor.

—¿David...? —alcanzó a articular en un hilo de voz apenas audible—. Tú... tú eres el actor principal. El protagonista del musical.

—Sí, Estela, soy yo —confesó David, dando un paso hacia ella con las manos extendidas, intentando acortar la distancia—. Quise decírtelo mil veces, pero...

—No... No puede ser —lo interrumpió ella, dando un violento paso hacia atrás, con los ojos abiertos de par en par, repletos de un shock traumático y devastador—. Me has estado mintiendo. Todo este tiempo... los mensajes, las notas anónimas, el juego de la calle, la llamada por teléfono, lo de anoche... ¡Todo ha sido una farsa! ¡Un maldito guion de los tuyos!

—¡No, Estela, te lo juro por mi vida! —exclamó David, con el pánico reflejado en el rostro al ver la reacción de la joven—. El hombre del teléfono, el que te ama, el que se entregó a ti anoche en la oscuridad es mi verdadero yo. Me oculté detrás del anonimato porque si te abordaba como el actor famoso habrías pensado que era un capricho o un juego mediático. Quería que conocieras mi alma antes que mi profesión. ¡Todo lo que te he dicho es real!

Pero Estela ya no escuchaba. Una oleada de humillación, confusión y pánico absoluto ante la magnitud de la fama de ese hombre la inundó por completo. Se sintió ridícula, una marioneta en manos de un artista experto en fingir emociones sobre un escenario. Recordó la fragilidad de su vida en Madrid, la enfermedad de su madre, su propia timidez... Ella no pertenecía a ese circo de alfombras rojas y paparazzis. La mentira era demasiado grande, demasiado destructiva para su sensible corazón.

Sin mediar una sola palabra más, con las lágrimas desbordándose de sus ojos y la respiración completamente rota, Estela se dio la vuelta. Tomó su bolso de la mesa y corrió hacia la puerta de la suite.

—¡Estela, espera, por favor! —gritó David, intentando alcanzarla.

Pero la joven abrió la puerta de golpe y salió corriendo por el pasillo alfombrado del hotel, ignorando los gritos del hombre que amaba. Bajó las escaleras a toda prisa, con el pecho doliéndole por el peso de una traición que no alcanzaba a comprender, dejando a David completamente solo en mitad de la suite iluminada, destrozado ante las ruinas del secreto que acababa de dinamitar su paraíso.

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Maris Benitez
Excelente 👏🏻💪🏻💪🏻
Maris Benitez
Me encantó 😍😍😍💕 felicidades Autora continúa escribiendo 💪🏻💯😎
Maris Benitez
Hermoso 😍💕 nació Erick 🤱🏻
Maris Benitez
Verla embarazada 🫄🏻 se murió de amor, quiero que lo mejor que pudo haber hecho es bajarse de los escenarios para proteger al amor de su vida a su hijo su familia
Maris Benitez
David dale justo a tiempo para el nacimiento de su hijo, hijo que no sabe ni siquiera de que está en camino 😍😍😍💕💕💕💞💞 va a morir de amor cuando se entere
Maris Benitez
Excelente 👏🏻💪🏻💪🏻💪🏻💪🏻 por fin podrán ser felices, pero evidentemente él va a dejar el escenario 💪🏻💪🏻💪🏻
Maris Benitez
Excelente,se va a caer la careta de la 🦊 zorra 😤😤😤
Maris Benitez
Estela embarazada 🫄🏻 y que bueno que justo llamo su hermano y le invito a ir a vivir con él a otro país con su madre y qué bueno que Laura también se va acompañándola 💪🏻 está bueno que ellos hayan podido hablar una última vez ,por el momento💪🏻
Maris Benitez
Esperando que coma el polvo de la derrota y frustración 🙄 Elena, maldita embustera 😤😤😤😤😡😡😡😡 que caiga de ése pedestal
Maris Benitez
HP 😤😤 zorra desgraciada manipuladora vividora chantajista,trepadora,😤😤😤😡😡😡😡la verdad que ése mundo es destructivo muchas veces para las personas
Maris Benitez
Siempre hay una zorra 🦊arpía escondida detrás del escenario 😤😤😤😡😡😡
Maris Benitez
que siga leyendo libritos románticos😬😬
Maris Benitez
Bueno,lo bloqueo de todos lados 🫣🫣 Humm se habrán. cuidado lo único que le falta que haya quedado embarazada, pero me imagino que David no la va a dejar escapar de alguna manera va a tratar de hacerle entender de que no era un juego que realmente está enamorada de ella 😬
Maris Benitez
UPS 😬😳 ella más dramatica que,el drama del fantasma de la opera 🫣🫣🫣🤦🏻🤦🏻🤦🏻
Maris Benitez
hufffggggggggg ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🔥🔥🔥🔥💥💥🥵🥵🥵🥵🥵 se tiro al vacío con una fé ciega, ojalá que realmente sean almas gemelas 💞💞💞💞💞
Maris Benitez
💘💘💘💘❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🫂
Maris Benitez
Un fin de semana 💞💞💞 juntos para reencuentro y sobre todo para que ella lo conozca 💘💘💘💘💞💞💞💞💞
Maris Benitez
Que emoción 💘❤️‍🔥
Maris Benitez
Me hace recordar las cartas 📮 y poemas anónimos de mi época de juventud 😍😍😍😍😍
Maris Benitez
💞💞💞💞💘💘💘💘💘😍😍😍😍😍
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