NovelToon NovelToon
Los Gemelos Secretos del Magnate

Los Gemelos Secretos del Magnate

Status: Terminada
Genre:CEO / Embarazo no planeado / Reencuentro / Juego de roles / Completas
Popularitas:72
Nilai: 5
nombre de autor: jessica001002

Hace siete años, Lúcia pasó una sola noche con su jefe, Elias Varella, el CEO más frío de Manhattan. A la mañana siguiente, él le dejó claro que no era nada especial. Ella renunció, se llevó el corazón roto… y un secreto que él nunca sospechó.

Hoy Lúcia trabaja en dos empleos para que Enzo y Mia, sus gemelos de siete años, no le tengan miedo al futuro. Limpia oficinas de día, cose hasta la madrugada y casi nunca come. Hasta que un accidente en el peor momento la deja cara a cara con el hombre que juró no volver a ver. Y Elias, que nunca ha perdido una negociación, empieza a hacer cuentas: las edades, las fechas, los ojos de esos niños.

Cuando la verdad sale a la luz, él no pide permiso. Quiere a sus hijos en su casa, bajo su apellido, y está dispuesto a usar todo su poder para lograrlo. Pero Lúcia ya no es la asistente que se rindió en silencio, y los niños no saben si pueden confiar en un padre que apenas conocen.

Entre una mansión demasiado grande, una familia que no los quiere y una mujer decidida a protegerlos de todos, incluso de él, Elias tendrá que aprender lo que ningún dinero le ha enseñado: pedir perdón, tener paciencia y ganarse el amor que una vez despreció.

¿Podrá un padre llegar tarde y aun así quedarse? ¿Y alguien puede volver a confiar en el hombre que le rompió el corazón?

NovelToon tiene autorización de jessica001002 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Lúcia

Despierto con risitas ahogadas y unos pies pequeños que intentan pisar sin hacer ruido sobre el piso de madera… y fracasan miserablemente.

—Mamá… despierta, por favor —susurra Mia, sacudiéndome el brazo sin parar. A su lado, Enzo espera callado.

—Miren quiénes ya están de pie antes de que salga el sol —murmuro, todavía medio atontada, pero sonriendo al verlos tan cerca de mi cara.

—¡Nos despertamos hace mucho! —anuncia Mia.

—Mentira —replica Enzo al instante—. Te vi dormida hasta que el sol pegó en la pared.

—¡Eres muy pesado! ¡Yo ya estaba pensando en el desayuno antes que tú!

—¿Pensando o soñando con pan dulce?

Los dos estallan en carcajadas y el cuarto entero parece aligerarse con ese sonido.

Me siento en la cama y les paso la mano por el pelo, primero a Mia y luego a Enzo, siempre rebelde. Se arriman a mi caricia, todavía medio dormidos.

—Nada de peleas tan temprano, ¿sí? Pero tampoco vale mentir, Mia. Y tú, Enzo, deja de molestar a tu hermana.

—Solo si ella no tarda una eternidad en arreglarse.

—¡Yo soy más rápida que tú! ¡Ayer terminé la tarea primero!

—Porque la tuya era más fácil.

—A ver quién se arregla primero, entonces —propongo, y con eso basta.

—¡Yo voy primero! —grita Mia, arrastrando a su hermano por el pasillo.

—¡Yo lo pedí antes! —se queja Enzo, riendo, aunque se deja llevar.

Voy a la cocina oyendo el alboroto de los dos, que se pelean por el grifo. Prendo la estufa, pongo el agua a hervir, corto la fruta con cuidado. Afuera siguen discutiendo, ahora por un jabón que desapareció, y yo solo sonrío para mí misma mientras muevo la olla.

Minutos después aparecen en la cocina, con el pelo todavía mojado y nunca del todo domado. Mia se acomoda la cola de caballo y Enzo se alinea el cuello de la camisa con una seriedad que no combina nada con sus siete años.

—Qué guapos están, mis bebés.

—¡No soy bebé! —protesta Mia, sentándose en la silla.

—Huele rico, mamá —dice Enzo, y jala la silla sin hacer ruido.

—¡Hay galletas! —Mia ya señala el paquete escondido detrás del frasco de harina.

—Una para cada uno —advierto, sin mucha convicción de poder sostenerlo.

—¡Yo quiero la más grande!

—Son todas iguales —dice Enzo—. Pero si a ti se te cae la tuya al piso, yo te ayudo a terminarla.

—¡Eres lo peor! —ríe ella y le lanza un pedazo de pan, que él atrapa en el aire sin esfuerzo.

La mesa se vuelve un alboroto de voces. Mia habla de la maestra nueva y de la amiga que dibuja demasiado bien; Enzo cuenta del partido de futbol en el recreo y del libro que jura que es el mejor del mundo. Yo lo escucho todo, riendo con ellos, guardando cada frase como quien guarda algo precioso.

Son tan distintos que me pregunto si de verdad son gemelos. Aunque su parecido físico ya lo dice todo.

Costaba trabajo distinguir quién era quién cuando eran bebés.

—¿Listos para el día? —pregunto cuando terminan, mientras Enzo se limpia la boca con el dorso de la mano antes de que yo alcance las servilletas.

—¡Listos! —responden a coro, con los ojos brillantes.

Les acomodo los abrigos y le doy un abrazo apretado a cada uno.

—Vamos —digo, agarrando las mochilas—. El día nos está esperando.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play