Isabella, una escritora huye a Italia a buscar algo que la inspiré para una historia de amor. Su novio la engaño con su mejor amiga y su jefa le dijo que no sirve para escribir.
No imagino que en aquel pueblo de Italia encontrará el amor, disfrazado de una coraza celosa, posición y amor.
NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El Vino De Isabella.
Cuando Isabella tenía 3 meses de embarazo, Franco Valero hizo algo que nunca había hecho en 45 años de hacer vino.
Entró a la bodega, miró las barricas de roble francés y dijo:
—Vamos a hacer un vino nuevo. No Brunello. No Rosso. Un vino nuevo. Para mi nieto.
Pietro lo miró raro.
—Papá, no se hace vino así, porque sí. Necesitas años.
—Se hace — dijo Franco —. Porque mi nieto no va a tomar cualquier vino cuando crezca. Va a tomar su vino. El vino que nació con él.
Y así nació "Luna di Isabella"
Un rosado de Sangiovese, suave, con un toque dulce. Porque Franco dijo: "Isabella llegó con luna llena, se mareó bajo la luna, y su hijo va a nacer en enero con luna. Así que luna".
Durante los 9 meses, cada cosa que pasaba en el embarazo, pasaba en el vino.
*Mes 4 - Junio:* A Isabella se le empezó a notar la pancita bajo los vestidos. Pietro no dejaba que nadie la tocara.
Ni que cargara cajas de vino. Él le llevaba el desayuno a la cama todos los días: pan, fruta, jugo. Sin vino. Ella escribía su novela, ahora con final feliz, con una mano en la panza. El vino en la barrica empezó a fermentar, rosadito.
*Mes 6 - Agosto:* Hacía 38 grados en Montalcino. Isabella con 6 meses, con pelo más rizado por las hormonas, con vestido grande blanco, se metía a la piscina de la villa para el calor.
Pietro la miraba desde el viñedo, celoso hasta de que el sol la tocara mucho. "Métete a la sombra, amor". Giulia vino a vivir 2 meses a la villa para cuidarla, porque dijo "yo no pude tener, pero puedo cuidar a quien sí puede". Le hacía masajes en los pies todas las noches. El vino ya olía a fresa y a luna, dijo Franco.
*Mes 8 - Octubre:* Vendimia. La más importante en 10 años. Pero Pietro no fue todos los días al viñedo. Se quedaba con Isabella, que ya estaba gigante, que se mareaba si se paraba rápido, que tenía antojo de pasta con mariscos a las 3 de la mañana y Pietro bajaba a la cocina descalzo a hacerlo, aunque no tuviera mariscos fresco, le hacía con lo que había, camarones, pulpo. Franco miraba la panza de Isabella crecer y decía "esa panza es más importante que 10 hectáreas de uva". El vino "Luna di Isabella" fue embotellado en 300 botellas. Solo 300. Con etiqueta dibujada por Isabella: una luna amarilla, un viñedo verde y una mujer de pelo rizado acostada en una manta.
*Mes 9 - Diciembre:* Nieve. Otra vez nieve, como cuando ella llegó. Montalcino todo blanco. La villa de 4 pisos con chimenea prendida todo el día. Isabella de 9 meses, ya no entraba en ningún vestido, solo usaba los suéteres grandes de Pietro, descalza, con la panza enorme. Pietro no se separaba. Dormía con la mano en su panza toda la noche, hablando con el bebé: "Soy tu papá, el celoso, el que no deja que nadie moleste a tu mamá. Ya te espero". Franco tenía las 300 botellas listas en la bodega, con un cartel: "NO ABRIR HASTA QUE NAZCA".
Y llegó enero.
10 de enero. Un año exacto después de que Isabella llegó huyendo de Lima con una maleta y pensó que iba a morir de frío en la nieve de Montalcino.
A las 2 de la mañana, Isabella se despertó. Con dolor. Con agua. Con miedo.
—¡Pietro! ¡Pietro, creo que ya!
Pietro se levantó como un rayo. Sin camisa. Descalzo. Llamó a Franco gritando por la ventana. Franco ya estaba despierto, con botas, con bastón, con camioneta prendida, porque los abuelos saben.
—A Arezzo — dijo Franco —. Al hospital. Vamos.
Nieve por todos lados. La camioneta bajando por el viñedo blanco a 80 por hora, con Pietro atrás abrazado a Isabella que lloraba de dolor y de felicidad, con Giulia al lado rezando.
A las 4:42 de la mañana del 10 de enero, con luna llena otra vez, igual que en el picnic donde se mareó, nació.
Un niño. 2 kilos 950. Pelo negro rizado. Mucho pelo rizado. Llorando fuerte, como Valero.
El primer nieto de la familia Valero.
Franco estaba afuera del quirófano, con su sombrero en la mano, llorando como niño de 70 años. Cuando la enfermera salió y dijo "Es un varón, Signor Valero, todo bien", Franco se cayó al piso, de rodillas en el pasillo del hospital, y gritó:
—¡Tengo nieto! ¡Giulia no pudo, Marco no quiso, pero yo tengo nieto! ¡Valero tiene heredero!
Adentro, Pietro tenía al bebé en brazos por primera vez. Temblando. Él, que cargaba barricas de 200 kilos, no podía con 2 kilos 950 de tanto miedo de romperlo.
Isabella, sudada, con el pelo rizado pegado, con dolor todavía, lo miró y le dijo:
—¿Cómo se va a llamar el dueño chiquito del vino?
Pietro la miró, miró al bebé con pelo rizado igual que ella, y dijo:
—Franco. Como mi padre. Franco Valero Del Prado. Porque tu pelo rizado y su nombre. Lo mejor de los dos mundos. Tu Perú y mi Montalcino.
A las 6 de la tarde del día siguiente, volvieron a la villa. Con bebé. Con nieve. Con Franco manejando y llorando todo el camino.
En la villa, Franco bajó a la bodega. Agarró una botella de "Luna di Isabella". La subió. La abrió frente a la chimenea, con Isabella en el sillón grande amamantando a Franco chiquito, con Pietro detrás de ella, abrazándolos a los dos, protector, celoso hasta del frío que podía entrar por la ventana.
Sirvió 4 copas. Una para él, una para Pietro, una para Giulia, y una chiquita que solo mojó el dedo y le puso de mentira en la boca al bebé.
—Este vino nació cuando tú te embarazaste, Isabella — dijo Franco, levantando la copa, con la felicidad tatuada en la cara, más tatuada que nunca —. Y hoy nace mi nieto. Así que hoy nace todo. Brindemos. Por el primer nieto Valero. Por Isabella, que nos dio familia. Y por mi hijo Pietro, que por fin aprendió a amar sin miedo.
Tomaron. El vino era suave, dulce, con olor a fresa y a luna. Como Isabella.
Y afuera, la nieve seguía cayendo sobre el viñedo, como el día que ella llegó huyendo, pero ahora ya no estaba huyendo. Estaba en casa. Con su amor celoso, posesivo y apasionado que ahora era papá celoso, protector y apasionado de dos.
Declaró tomar Vino es más peligroso que tomar Ron puro.
Atrapa
afloja
y habré lo que se debe mantener cerrado.
y acá va a:
calentar.
subir la temperatura y abrir lo que estaba cerrado pero entrando en calor y poniendo más aguado que gelatina fuera del enfriador. ( nevera o heladera)
ahora lo culpan😭