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Entre Dimensiones Y Destino.

Entre Dimensiones Y Destino.

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Aventura
Popularitas:128
Nilai: 5
nombre de autor: Rosearia

En un mundo donde la magia determina el valor de una persona, Eryan ha aprendido desde pequeño que sobrevivir es más importante que vivir.
Abandonado cuando apenas era un bebé, terminó en el Orfanato Santa Lucía, un lugar que aparentaba proteger a niños sin familia. Pero detrás de sus enormes puertas se escondía una realidad mucho más cruel: los niños eran vendidos como esclavos a nobles, mercenarios y organizaciones clandestinas.
Eryan creció entre golpes, hambre, miedo y trabajos que ningún niño debería conocer.
Sin embargo, desde que tiene memoria, hay algo extraño en él.
Cuando siente miedo, las sombras se mueven.
Cuando se enfada, el espacio parece romperse.
Y algunas noches escucha una voz que le susurra:
«Este mundo no es tu hogar.»
A los diez años, Eryan descubre accidentalmente un secreto que cambiará su vida para siempre.
Existen otras dimensiones.
Durante años creyó que el mundo en el que vivía era el único que existía. Ahora sabe que hay incontables mundos....

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Capítulo 18 — El precio de una elección

El sonido de una explosión recorrió la fortaleza.

Eryan se quedó inmóvil durante apenas un segundo.

Después echó a correr.

—¡Neria!

Arkan caminó detrás de él con la espada en la mano.

—No corras sin pensar.

—¡Mis amigos están ahí!

—Precisamente por eso debes pensar.

Eryan apretó los dientes.

Sabía que Arkan tenía razón.

Ya había perdido el control de su poder demasiadas veces.

No podía volver a hacerlo.

La puerta frente a ellos se abrió.

Una corriente de aire entró en la habitación.

Al otro lado se escuchaban gritos.

Eryan atravesó el umbral.

Y se quedó paralizado.

La sala principal de la fortaleza estaba completamente destruida.

Parte del techo se había derrumbado.

Las columnas estaban agrietadas.

El suelo estaba cubierto de piedras.

Neria se encontraba de pie junto a Lina y Kael.

Los tres estaban rodeados por varios hombres vestidos de negro.

Y frente a ellos estaba Varek.

Pero no era lo que más preocupaba a Eryan.

A su lado había otra persona.

Una mujer.

Llevaba una armadura plateada y una máscara que cubría la mitad de su rostro.

En su mano sostenía una espada larga.

Eryan sintió inmediatamente algo extraño.

Una energía parecida a la suya.

—¿Quién es ella?

Arkan se detuvo detrás de él.

Su expresión cambió.

—No puede ser.

La mujer levantó lentamente la cabeza.

—Hola, Arkan.

El Guardián apretó la espada.

—Seris.

Eryan miró a ambos.

—¿La conoces?

—Sí.

Seris sonrió.

—Hace mucho tiempo fuimos compañeros.

Varek dio un paso adelante.

—Y ahora tenemos asuntos pendientes.

Arkan se colocó delante de Eryan.

—No permitiré que lo toques.

Seris levantó su espada.

—No hemos venido a matarlo.

Eryan frunció el ceño.

—Entonces, ¿qué quieren?

Varek respondió:

—La Llave de Varelon.

Eryan miró la piedra azul que llevaba en la mano.

—¿Esto?

—Sí.

—¿Para qué?

Varek sonrió.

—Porque abre algo mucho más importante que una simple puerta.

Eryan apretó la piedra.

—No te la daré.

—No esperaba que lo hicieras.

Varek levantó una mano.

Los Custodios comenzaron a avanzar.

—¡Ahora!

Neria disparó.

Una flecha luminosa golpeó el suelo y obligó a los primeros hombres a retroceder.

Kael extendió ambas manos.

Una ráfaga de viento atravesó la sala.

Lina tomó una pequeña daga.

—¡Eryan, muévete!

Eryan corrió hacia ellos.

Uno de los Custodios intentó detenerlo.

Eryan levantó la mano.

Una barrera violeta apareció.

El hombre salió despedido.

Eryan se quedó sorprendido.

—Lo hice...

Arkan gritó:

—¡No te distraigas!

Otro enemigo apareció detrás.

Eryan se agachó.

La espada pasó sobre su cabeza.

Giró y lanzó una descarga de energía.

El Custodio cayó.

Eryan respiró profundamente.

Su corazón latía con fuerza.

Pero esta vez podía sentir la energía.

No estaba explotando.

No estaba escapando.

Estaba obedeciendo.

—¡Eryan! —gritó Neria.

Él corrió hacia ella.

—¿Estás bien?

—Sí.

Lina lo abrazó rápidamente.

—¡Pensé que te habían matado!

Eryan sonrió.

—Estoy bien.

Kael señaló la puerta.

—Tenemos un problema.

Eryan se giró.

Seris estaba avanzando.

Arkan se interpuso.

—Tú no.

Seris levantó la espada.

—Aparta.

—No.

—Entonces morirás.

Las dos armas chocaron.

¡CLANG!

Una onda de energía atravesó la sala.

Eryan tuvo que retroceder.

Arkan atacó nuevamente.

Seris bloqueó.

Durante unos segundos ambos intercambiaron golpes.

Eran rápidos.

Demasiado rápidos para Eryan.

Pero había algo extraño.

Arkan estaba luchando como si conociera perfectamente cada movimiento de Seris.

Y Seris parecía conocer los de él.

—¿Por qué se conocen tanto? —preguntó Lina.

Neria respondió:

—Porque pertenecieron al mismo grupo.

Eryan miró sorprendido.

—¿Los Guardianes?

—Sí.

Seris escuchó la conversación.

—Ya no existen.

Arkan bloqueó un golpe.

—Eso no significa que hayas dejado de ser una Guardiana.

Seris se quedó inmóvil.

Por primera vez, su expresión cambió.

—No vuelvas a llamarme así.

Arkan bajó ligeramente la espada.

—Seris...

Ella atacó con más fuerza.

—¡Cállate!

La energía de su espada aumentó.

Arkan salió despedido.

Eryan corrió hacia él.

—¡Arkan!

El Guardián cayó de rodillas.

Tenía una herida en el hombro.

—Estoy bien.

Seris respiraba agitadamente.

—Él debe venir conmigo.

Eryan se levantó.

—No.

—No tienes elección.

—Siempre hay una elección.

Varek soltó una risa.

—Qué palabras tan bonitas.

Eryan lo miró.

—¿Qué quieres de mí?

—Tu poder.

—¿Para qué?

Varek se acercó.

—Para abrir el camino hacia el mundo perdido.

Eryan sintió un escalofrío.

—¿El mundo sin nombre?

Varek sonrió.

—Así que ya lo sabes.

Neria palideció.

—Eryan, no escuches nada de lo que diga.

Varek continuó:

—Ese mundo contiene algo que pertenece a tu familia.

—¿Qué?

—La respuesta a por qué naciste entre dimensiones.

Eryan se quedó callado.

Varek aprovechó.

—Quieres saber quién eres.

—Sí.

—Quieres saber por qué tu madre te escondió.

—Sí.

—Quieres saber por qué los Custodios te persiguen.

Eryan no respondió.

Varek señaló la piedra.

—Entonces ven conmigo.

Neria dio un paso adelante.

—No lo hagas.

Varek la miró.

—Tú también tienes secretos, Neria.

Ella quedó inmóvil.

Eryan la observó.

—¿Qué quiere decir?

Neria no respondió.

—Neria.

Ella bajó la mirada.

—No es el momento.

Varek sonrió.

—Siempre dices eso.

Eryan sintió que algo dentro de él se rompía.

—Quiero saber la verdad.

Neria levantó la cabeza.

—Eryan...

—¿Qué sabes?

—Mucho.

—¿Desde cuándo?

Neria guardó silencio.

—¿Desde cuándo?

Finalmente respondió.

—Desde antes de conocerte.

Eryan sintió una mezcla de rabia y tristeza.

—¿Sabías quién era?

—Sabía que eras diferente.

—¿Y por qué nunca me lo dijiste?

—Porque tu madre me pidió que te protegiera.

Eryan miró hacia otro lado.

—Todos decidieron cosas por mí.

Neria se acercó.

—Intentábamos mantenerte vivo.

—Pero yo tenía derecho a saber.

Neria no pudo responder.

Varek aprovechó el momento.

—Ahora entiendes.

Eryan lo miró.

—No.

Varek frunció el ceño.

—¿No?

—No confío en ti.

La expresión de Varek cambió.

—Entonces tendré que obligarte.

---

Varek extendió ambas manos.

La oscuridad llenó la sala.

Eryan sintió que sus piernas comenzaban a temblar.

—¡Eryan! —gritó Arkan.

—¡Estoy bien!

—¡No intentes enfrentarlo directamente!

Varek lanzó una enorme esfera negra.

Eryan levantó ambas manos.

Una barrera violeta apareció.

La esfera chocó contra ella.

¡BOOM!

Eryan retrocedió varios metros.

Sus zapatos dejaron marcas sobre el suelo.

La barrera comenzó a agrietarse.

—No puedo...

La oscuridad atravesó una parte.

Eryan cayó de rodillas.

Varek caminó hacia él.

—Tu poder todavía es demasiado débil.

Eryan respiraba con dificultad.

—Entonces...

Levantó lentamente la cabeza.

—...lo haré más fuerte.

La energía violeta volvió a aparecer.

Pero esta vez no fue suficiente.

Varek lanzó otra esfera.

Eryan cerró los ojos.

Recordó el entrenamiento de Arkan.

Las emociones son las puertas.

No luches contra el poder.

Escúchalo.

Eryan respiró.

Sintió la energía.

No estaba solo.

Podía sentir a Lina.

A Kael.

A Neria.

A Arkan.

Y también podía sentir algo más.

La energía de Varelon.

La tierra.

Las montañas.

El cielo.

Todo estaba conectado.

Eryan abrió los ojos.

—Ya entiendo.

La barrera desapareció.

Varek sonrió.

—¿Te rendiste?

—No.

Eryan extendió ambas manos.

La energía violeta se convirtió en luz blanca.

La esfera negra chocó contra ella.

Pero esta vez...

se detuvo.

Varek abrió los ojos.

—¿Qué?

Eryan empujó.

La esfera comenzó a retroceder.

—No necesito tener más poder que tú.

La luz aumentó.

—Solo necesito entender el mío.

La esfera negra explotó.

Varek fue lanzado hacia atrás.

Los Custodios quedaron inmóviles.

Seris dejó de luchar.

Arkan miró a Eryan.

—Lo consiguió.

Neria sonrió.

—Sí.

Eryan respiró profundamente.

Pero antes de poder relajarse...

una grieta apareció en el suelo.

Una luz azul salió desde ella.

Arkan palideció.

—No...

Eryan lo miró.

—¿Qué ocurre?

—La energía de la fortaleza está colapsando.

Seris dio un paso atrás.

—Tenemos que salir.

Varek se levantó.

—No.

Todos lo miraron.

Varek sonrió.

—Ahora que despertó...

Miró la grieta.

—...podemos abrir el camino.

La grieta se hizo más grande.

El suelo comenzó a temblar.

Neria gritó:

—¡Todos fuera!

---

Corrieron.

La fortaleza comenzó a derrumbarse.

Piedras enormes cayeron del techo.

Eryan ayudó a Lina a cruzar una puerta.

Kael sostenía a un Custodio herido.

—¡¿Por qué lo ayudas?! —preguntó Lina.

—¡Porque está herido!

—¡Es uno de ellos!

—¡No importa!

Eryan sonrió.

Kael había cambiado.

Ya no era el chico desconfiado que había conocido.

Estaba empezando a convertirse en alguien en quien podía confiar.

Salieron al exterior.

La fortaleza comenzó a hundirse.

Una enorme nube de polvo cubrió el lugar.

Eryan se giró.

—¿Varek?

Neria miró entre el polvo.

—No está.

—¿Y Seris?

—Tampoco.

Arkan apareció detrás de ellos.

Tenía varias heridas.

—Se fueron.

Eryan apretó los puños.

—Volverán.

—Sí.

Arkan miró la piedra azul.

—Y ahora saben que puedes utilizarla.

Eryan observó la Llave de Varelon.

Había cambiado.

Ahora tenía una pequeña grieta.

—¿Qué significa?

Arkan respondió:

—Que el primer camino está despertando.

---

Pasó casi una hora antes de que el lugar quedara en silencio.

La fortaleza había quedado parcialmente destruida.

Los sobrevivientes se reunieron cerca de una zona rocosa.

Eryan miró a Neria.

—Quiero hablar contigo.

Ella asintió.

Se alejaron unos metros.

—¿Qué sabías de mí?

Neria tardó en responder.

—Tu madre me encontró cuando yo todavía era una Guardiana.

—¿Tú también?

—Sí.

—¿Qué ocurrió?

Neria miró hacia las montañas.

—La guerra comenzó cuando los Custodios descubrieron que existían niños capaces de viajar entre dimensiones.

—¿Cuántos había?

Neria bajó la mirada.

—Siete.

Eryan sintió un escalofrío.

—¿Siete niños?

—Sí.

—¿Dónde están?

—No lo sé.

Eryan recordó las palabras de Varek.

"Despertar a los otros seis."

—¿Siguen vivos?

Neria guardó silencio.

Eso fue suficiente respuesta.

—Los están buscando.

—Sí.

—¿Por qué?

Neria respondió:

—Porque cada uno posee una habilidad diferente.

—¿Y yo?

—Tú puedes conectar las dimensiones.

Eryan miró sus manos.

—¿Y los otros?

Neria negó.

—No sabemos.

Eryan permaneció pensativo.

Entonces preguntó:

—¿Mi madre era uno de ellos?

Neria sonrió tristemente.

—No.

—Entonces, ¿cómo sabía tanto?

—Porque fue quien los protegió.

Eryan respiró profundamente.

—Entonces no soy el único.

—No.

—Tengo que encontrarlos.

Neria lo miró.

—¿Por qué?

—Porque si Varek los encuentra primero...

Eryan miró el cielo verde.

—...los utilizará.

---

Esa noche acamparon cerca de un bosque.

No había estrellas visibles.

Solo el extraño cielo verde.

Eryan estaba sentado junto al fuego.

Lina dormía.

Kael también.

Arkan permanecía despierto, vigilando.

Neria se acercó.

—¿No tienes sueño?

—No.

—¿Estás pensando en los otros niños?

Eryan asintió.

—Sí.

—No puedes salvar a todos.

—Lo sé.

—Entonces no cargues con algo que no puedes controlar.

Eryan la miró.

—¿Tú qué harías?

Neria se sentó.

—Cuando era joven pensaba que podía salvar a todo el mundo.

—¿Y qué pasó?

—Aprendí que no siempre puedes.

Eryan bajó la mirada.

—Yo no quiero ser como ustedes.

Neria sonrió.

—¿Como nosotros?

—Los adultos.

Ella soltó una pequeña risa.

—¿Por qué?

—Siempre dicen que algo es imposible.

—Porque a veces lo es.

Eryan miró las llamas.

—Entonces haré lo imposible.

Neria lo observó.

—Te pareces mucho a ella.

—¿A mi madre?

—Sí.

Eryan sonrió.

Por primera vez, aquella comparación no le dolió.

---

Antes de dormir, Eryan sacó la Llave de Varelon.

La piedra azul comenzó a emitir una luz suave.

Entonces apareció una imagen.

No era su madre.

Era un niño.

Parecía tener aproximadamente su edad.

Tenía el cabello plateado.

Sus ojos eran dorados.

Estaba sentado en una habitación oscura.

Eryan se acercó.

—¿Quién eres?

El niño levantó la cabeza.

Miró directamente hacia él.

Y respondió:

—Soy el segundo.

La imagen desapareció.

Eryan quedó inmóvil.

La piedra volvió a apagarse.

Arkan se acercó.

—¿Qué viste?

Eryan lo miró.

—Uno de los otros.

—¿Dónde?

—No lo sé.

—¿Cómo era?

Eryan pensó.

—Cabello plateado.

—¿Algo más?

—Dijo que era el segundo.

Arkan se quedó completamente serio.

—Entonces sabemos dónde ir.

Eryan se levantó.

—¿Dónde?

Arkan señaló hacia el cielo.

—Nyxara.

Eryan miró las montañas.

El camino apenas estaba comenzando.

Y en algún lugar de otra dimensión, un niño que no conocía su nombre lo estaba esperando.

Pero ninguno de ellos sabía que Varek también había recibido la misma visión.

Y que, en ese preciso momento, ya estaba viajando hacia Nyxara.

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