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El Amor No Lo Es Todo

El Amor No Lo Es Todo

Status: En proceso
Genre:CEO / Amante arrepentido / Mujer poderosa
Popularitas:9.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Durante cinco años viví convencida de que el amor entre mi esposo y yo era indestructible. En el camino dejé atrás mi carrera, mis amigos y a mi propia familia, volcando todas mis fuerzas en sostener un hogar que hoy lo entiendo, solo existía en mi imaginación. Mis dos hijos son mi mundo entero y mi mayor orgullo. Sin embargo, nunca imaginé que en cuestión de días todo lo que construí con tanto sacrificio se vendría abajo, ni que el hombre con quien compartí mi vida terminaría mostrando su verdadero y frío rostro. Ahora me toca descubrir que el amor no lo es todo... y que es momento de reconstruirme.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XIV La soga al cuello

Punto de vista de Fernández

—¡Son una cuerda de idiotas inútiles! —rugí, estampando el vaso de cristal contra el ventanilla de mi despacho. El impacto resonó como una detonación y los pedazos de vidrio volaron por la alfombra.

Caminaba de un lado a otro como una fiera enjaulada, sintiendo cómo la furia me quemaba la sangre.

—¡La orden era que pareciera un asalto común que salió mal! —le grite carse al tipo que tenía enfrente, sudando frío y manteniendo la mirada pegada al suelo.

—Nadie podía preverlo. Un sujeto de la nada se lanzó sobre ella y la seguridad del lugar abrió fuego. Nosotros solo respondimos para poder escapar... —balbuceó el asaltante.

—¡Puras excusas de imbéciles! —lo interrumpí con un tono de voz tan bajo y cargado de veneno que el sujeto dio un paso atrás, aterrorizado—. Tenían una sola tarea: eliminar a una mujer desprotegida en medio del caos. Y en lugar de eso, convirtieron el restaurante en un circo mediático, la dejaron intacta y ahora la policía y la prensa están sobre el caso.

La situación era crítica. Esa abogada no era una ingenua; tras este "atentado fallido", sabría de inmediato que la estaban cazando y se escondería bajo diez capas de seguridad. Peor aún: Durán estaba en esta misma ciudad. Si ese infeliz la encontraba antes que yo o decidía poner a su servicio la red de inteligencia del Imperio Durán, mis operaciones quedarían expuestas antes de tiempo.

Mi mano derecha, Rivas, dio un paso al frente desde la sombra del marco de la puerta.

—Jefe —intervino Rivas con voz neutra—. Tenemos que movernos. Fábregas lo está esperando en la sala de juntas del edificio Fernández. Ya completó el primer movimiento y firmó los estatutos iniciales.

Una sonrisa helada, carente de cualquier calidez, se dibujó lentamente en mi rostro.

—Por fin alguien que sirve para algo en esta organización —murmuré, ajustándome el nudo de la corbata frente al espejo de pared.

Me giré hacia Rivas y señalé con un leve movimiento de mentón al infeliz que temblaba frente a mi escritorio.

—Llévatelos a él y a los dos perros que entraron al restaurante —ordené en un susurro indiferente, como quien manda a tirar la basura—. Desaparece sus cuerpos. No acepto la ineptitud en mis filas, y mucho menos cuando me cuesta miles de dólares y pone en riesgo mi imperio.

—Entendido, señor —asintió Rivas sin pestañear, tomando al sujeto por el cuello para sacarlo a rastras de la oficina mientras el hombre empezaba a suplicar entre sollozos.

Salí del despacho sin voltear a mirar. Diez minutos después, ingresaba a la suite privada que habíamos alquilado bajo un nombre falso en el centro empresarial.

Alberto Fábregas estaba sentado al fondo de la mesa de conferencias. Lucía pálido, con las ojeras marcadas y una taza de café negro temblando entre sus manos. Frente a él descansaba una carpeta de cuero llena de documentos con sellos notariales frescos.

—Doctor Fábregas... Veo que la puntualidad es una de sus virtudes —saludé con falsa calidez, tomando asiento en la cabecera de la mesa.

—Señor Fernández... —Alberto se aclaró la garganta, intentando recomponer su postura de abogado prestigioso, aunque el miedo le chorreaba por los poros—. Hice lo que me pidió. Aquí están los expedientes de constitución de las primeras tres sociedades mercantiles. Registré las firmas como filiales de inversión extranjera y utilicé los vacíos del código de comercio para blindar la identidad de los beneficiarios finales.

Tomé la primera carpeta y deslicé las páginas con lentitud. La técnica jurídica era impecable. Alberto era un cobarde y un ambicioso, pero no cabía duda de que conocía la ley al derecho y al revés. Cada cláusula estaba redactada para que, en caso de una investigación fiscal, la responsabilidad penal y administrativa recayera exclusivamente en el apoderado legal que figuraba en las actas: él mismo.

Él había firmado su propio lazo al cuello sin siquiera notarlo.

—Excelente trabajo, Alberto —dije, esbozando una sonrisa calculadora mientras le daba una palmada en el hombro que lo hizo dar un leve brinco—. Esto demuestra que tomé la decisión correcta al elegirlo como mi socio.

—Gracias... —respondió Alberto, tragando saliva con dificultad—. Ahora, sobre el primer desembolso de mis honorarios... Necesito que la transferencia se concrete hoy mismo. Tengo acreedores presionando y Camila... bueno, mi esposa exige cubrir ciertos compromisos urgentes.

Sonreí para mis adentros. La vanidad y la presión de su mujer lo tenían completamente acorralado.

—El dinero estará en su cuenta antes de que termine la tarde —asentí, inclinándome hacia adelante y fijando mis ojos en los suyos—. Pero recuerde las reglas de este juego, Fábregas. Si usted me cumple y mantiene la boca cerrada, será un hombre asquerosamente rico. Pero si comete un solo error, o si permite que cualquier fiscal o abogada entrometida meta las narices en estas carpetas... no solo perderá su patrimonio. Perderá absolutamente todo.

El rostro de Alberto se descolorió por completo.

—N-nadie va a revisar esto —aseguró con la voz temblorosa—. Se lo garantizo, Fernández. Todo está bajo control.

—Eso espero, Alberto... Eso espero —dije, cerrando la carpeta de golpe—. Porque la tormenta apenas está comenzando.

El abogado salió de mi empresas, él pobre infeliz no sabía que todo lo que estaba viviendo era un plan que había estado tejiendo desde hace años y que próximamente el sería solo un peón en un juego mucho más grande.

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Jesus Castro Montero
Ahora Ekena tiene sus dos gemelos y su niña que felicidad ⁸
Jesus Castro Montero
Elena te topaste con un gran hombre qye es Christopher y el te ayudo a sanar tus herodas
Jesus Castro Montero
Eres una rata Camila por que no llamas a tu papá para que te ayude y te sal e de tu miserable vida
Jesus Castro Montero
Camila la vida de cobro todo lo que le hiciste y todavía falta más
Jesus Castro Montero
Alberto tu te lo buscaste Elena no tiene culpa de nada ahora que harán su madre y hermana
Jesus Castro Montero
Elena ya fue Christopher a salvarte a ti y a tu bebé hojala ese Fernández se muera de una vez
Jesus Castro Montero
Elena igual cuidate de Fernández ese hombre es muy peligroso
Jesus Castro Montero
Alberto eres un estúpido ya perdiste todo deja en paz a Elena ahora ella es feliz con Duran
Jesus Castro Montero
Elena yo creo que estas embarazada déjate cuidar por Christopher un bebé de los dos es fantástico los gemelos van a estar súper felices por que van hacer los hermanos mayores de ese bebé hojala sea una niña
Jesus Castro Montero
Elena de verdad eres una mujer increíble vas ayudar a las personas que más daño te an echo pero tu no les guardas rencor escritora tu novela nos enseña mucho que no hay que guardar rencor en nuestros corazones
Jesus Castro Montero
Elena tienes un corazón de oro apesar que Alberto te hizo mucho daño no le deseas la muerte excelente novela ye felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias. Da gusto leer tus comentarios 🫂
total 1 replies
Jesus Castro Montero
Fernández eres un ingenuo crees que Elens es una mujer que no se va a dejar pisotear ya no ya bastante la humillaron en el pasado así que atente a las consecuencias
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena que el podrido de Alberto se muera en el intento de destruirte el es el va terminar en el fango del barro podrido buena novela gracias escitora
Jesus Castro Montero
Elena tienes que tener cuidado por que el baboso de Alberto te quiere hacer daño gusto con Fernández así que prepárate para que los destruyas a esos dos
Jesus Castro Montero
Por fin Elena encontró la felicidad al lado de Christopher ella y sus gemelos tendrán paz
Jesus Castro Montero
Que lindo Elena pusiste a esos dos en su lugar se les acabó la farsa
Jesus Castro Montero
Elena eres una gran mujer por eso Dios te a premiado conocer a un gran hombre como Durán le has perdonado a Melissa todas sus fechorias eso es tener un alma buena
Jesus Castro Montero
Bien Elena que bueno que le contaste a Durán tu pasado así el puede defenderte a ti y tus hijos
Jesus Castro Montero
Así se hace Elena esis dis que queden como dos tristes payasos esos son Akberto y Camila jajaja
Jesus Castro Montero
Alberto eres un mal hijo eres un desgraciado ye has olvidado de tu madre aunque ella se merece lo que le está pasando pero igual es tu madre Alberto 👏😂☺️🤭😭🤣🥰
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