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GUIA DE FUEGO

GUIA DE FUEGO

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:921
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.

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EPISODIO 24: LA TORMENTA DE NIEVE

LA TORMENTA DE NIEVE

El viento aullaba como una bestia herida.

Zarek conducía el vehículo blindado a través de la autopista de la Frontera Norte, pero la tormenta de nieve no era natural. El hielo que caía del cielo era negro, pesado, y se acumulaba en los parabrisas con una violencia antinatural.

El clima respondía a las emociones de Zarek. Y el Mariscal estaba furioso.

En el asiento del copiloto, Rhyne estaba envuelto en las mantas de su nido, con una mano protectora sobre su vientre. Cada vez que el vehículo daba un bandazo, Zarek extendía su mano libre para sostener la rodilla de Rhyne, sus dedos fríos apretando con una necesidad posesiva.

—Respira, mi amor —susurró Zarek, sin apartar la vista de la carretera, sus ojos grises brillando en la penumbra—. El bebé está nervioso. Siente mi ira.

—No es tu ira lo que lo asusta —respondió Rhyne, cerrando los ojos mientras una punzada aguda le atravesaba el bajo vientre—. Es la voz. Está más fuerte aquí. Cuanto más nos acercamos a la Torre, más grita en mi cabeza.

En el asiento trasero, Cassian soltó un gruñido ahogado.

El Sujeto 02 estaba acurrucado en el suelo, con Elian en su regazo. La luz azul bajo la piel de Cassian había llegado hasta su mandíbula, y sus ojos de ceniza parpadeaban entre el gris normal y un azul eléctrico y enfermizo.

—Cállate... —siseó Cassian, apretando los dientes mientras le tapaba los oídos al niño—. Cállate de una maldita vez.

*"No puedes ocultarte de mí, Sujeto 02"*, resonó la voz en la mente de los tres, suave y burlona. *"Soy tu creador. Soy tu destino."*

—¡Zarek! —gritó Rhyne de repente, incorporándose.

El Mariscal pisó el freno. El vehículo derrapó sobre el hielo negro, deteniéndose en seco.

Frente a ellos, la autopista estaba bloqueada. No por la nieve, sino por una barricada de drones de combate de los Puristas. Doce máquinas voladoras, armadas con rifles de plasma, flotaban en formación, apuntando directamente al parabrisas.

—Salgan del vehículo —ordenó una voz mecánica a través de los altavoces de los drones—. Entreguen a los Sujetos 01, 02 y 03. El omega embarazado será retenido como garantía.

Zarek no dijo una palabra.

Simplemente abrió la puerta, salió a la tormenta, y desenfundó su rifle.

—Zarek, no, estás al 50%... —empezó Rhyne, intentando abrir su puerta.

—Quédate en el auto —ladró Zarek, su voz dejando de ser humana para convertirse en el rugido de un Alfa en su territorio—. ¡Nadie toca a mi familia!

El Mariscal levantó el rifle y disparó. Los rayos de plasma azul iluminaron la nieve. Dos drones cayeron, estallando en chispas. Pero Zarek jadeó, llevándose una mano al pecho. Su vitalidad reducida le pasaba factura; cada disparo le drenaba el aliento, cada movimiento de hielo le quemaba las venas.

Tres drones se abalanzaron sobre él.

—¡Maldición! —gruñó Zarek, creando un muro de hielo para detener los disparos, pero el hielo negro de la tormenta lo estaba derritiendo.

De repente, la puerta trasera del vehículo se abrió.

Cassian salió a la nieve. No llevaba armas. Solo levantó su mano izquierda, la que brillaba con la luz azul del Nexus.

—¡Cassian, no! —gritó Rhyne desde el auto—. ¡Te va a consumir!

—Alguien tiene que hacerlo, hermano —dijo Cassian, con una sonrisa triste y sangrienta.

Cassian cerró el puño.

La luz azul estalló desde su cuerpo como una supernova. No era entropía. Era corrupción pura. Las ondas azules golpearon a los drones restantes, y en lugar de destruirlos, los reprogramó. Las máquinas cayeron al suelo, inofensivas, sus luces rojas volviéndose azules.

Pero el costo fue inmediato. Cassian cayó de rodillas en la nieve, escupiendo un chorro de sangre negra. La luz azul le cubrió el cuello, bajando hacia su pecho.

"Bien hecho, Cassian", susurró la voz, ahora triunfal. "Cada vez que usas mi poder, me dejas entrar un poco más."

—¡Cassian! —Rhyne no lo pensó. Salió del vehículo, corriendo hacia el Sujeto 02, ignorando el viento helado que le cortaba la cara.

Zarek llegó al mismo tiempo. El Mariscal agarró a Cassian por el brazo, levantándolo con facilidad, y lo arrastró de vuelta al auto. Rhyne los siguió, cerrando la puerta y bloqueándola.

—Estás bien, estás bien —jadeó Rhyne, limpiando la sangre de la barbilla de Cassian con sus propias manos, mientras sus feromonas a leche y miel inundaban el interior del auto, calmando el pánico de Elian y el dolor de Cassian.

Zarek volvió al asiento del conductor. Estaba pálido, sudando a pesar del frío, pero sus ojos grises estaban fijos en Rhyne.

—¿Te lastimaron? —preguntó Zarek, su voz temblando ligeramente mientras revisaba a Rhyne de arriba abajo, sus manos grandes y frías tocando su vientre, sus hombros, su rostro.

—Estamos bien —dijo Rhyne, tomando las manos de Zarek y besando sus nudillos—. Pero tú estás agotado.

—No me importa —gruñó Zarek, besando la palma de Rhyne con una devoción feroz—. Llegaremos a la Torre. Y si tengo que congelar el mundo entero para que tú y el cachorro estén a salvo, lo haré.

El vehículo rugió de nuevo, esquivando los restos de los drones y acelerando hacia la silueta oscura de la Torre del Consejo, que se alzaba en el horizonte como una lanza negra contra el cielo tormentoso.

Cuando finalmente llegaron a la entrada principal, las enormes puertas de acero estaban abiertas.

No había guardias. No había trampas. Solo un silencio absoluto y oscuro.

Zarek estacionó el vehículo. Sacó a Rhyne en brazos, mientras Cassian, tambaleante y apoyado en la pared, cargaba a Elian. Entraron en el vestíbulo de mármol negro.

Las luces de emergencia parpadeaban en rojo.

—¿Dónde están? —susurró Cassian, mirando a los lados.

De repente, todas las pantallas holográficas del vestíbulo se encendieron al mismo tiempo.

No mostraban alertas del Sistema NEXUS-7.

Mostraban el rostro de un hombre. Cabello negro, ojos grises.

El Arquitecto.

Pero no era el eco que Rhyne había purgado en la mente de Zarek. Este rostro sonreía con una crueldad fresca, viva.

-【SISTEMA NEXUS-7 - ACCESO TOTAL CONCEDIDO】

-【USUARIO: ARQUITECTO PRIME (CONCIENCIA DIGITAL)】

—Bienvenidos a casa, Zarek —dijo el Arquitecto a través de los altavoces, su voz resonando en cada rincón de la Torre—. Y bienvenida, Rhyne. Veo que trajiste a mi nueva obra maestra.

Zarek apretó a Rhyne contra su pecho, sus ojos grises oscureciéndose con un odio puro.

—No estás en mi cabeza —siseó Zarek.

—No, mi querido clon —rió el Arquitecto—. Subí mi conciencia al Núcleo antes de que lo destruyeran. Soy el Sistema ahora. Soy cada cámara, cada puerta, cada latido de esta ciudad.

Las puertas del vestíbulo se cerraron de golpe detrás de ellos. El sonido metálico resonó como una sentencia.

—Y ustedes... —continuó el Arquitecto, sus ojos digitales clavándose en el vientre de Rhyne—...están exactamente donde los necesito.

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❤️❤️
Me encanta 🥰 🤭
Maria Fernanda López
Espectacular, me encantó 🫠😍
BL Autor 🌈
sigueeeeee😭
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