Cuando no te puedes enfrentar a la realidad, cuando solamente esperas qué otros decidan por ti….eso era lo que querían lograr con Vivian Ward, desde que su progenitor les abandonó a su madre y hermano gemelo, su madre enfermó de Cáncer, y su hermano siendo un completo inútil tenía muchas veces que arreglar sus desastres, hasta que llegó el día que le dio un ultimátum, pero su decisión le causó una maldita pesadilla.
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Visitantes
— Mamá no puedes quedarte sola en el departamento por favor, ven conmigo. - quiso convencer Vivían a su madre.
— No mi amor, esa gente ya a hecho mucho por nosotras, un pelo más y lo convertimos en un chongo. Yo vivo feliz siempre y cuando me visites.
— Por supuesto mami de eso no tengas duda, no está en discusión. - afirmó, decepcionada, pero no creo que la señora Hilda no te siga insistiendo.
A Zoila le causó risa, si se imagina que le insista poco a poco se a dado cuenta que la señora no se daría por vencida pero ella ya lo había decidido, y quería que respetaran su decisión.
— Mamá, entonces acepta los pocos ahorros que tengo, no los necesito. - los necesitarás tú cuando salgas de aquí.
— Gracias cariño. Ya haz hecho suficiente. Será lo unico que si te recibiré mientras me levanto.
Aún tienes que guardar reposo por un mes por lo menos, recuerda lo que dijo el doctor, y hay que estar listo en los chequeos, porque esa enfermedad es traicionera.
Estuvieron hablando por unos minutos más, hasta que leyó un mensaje recibido de Dominic. Preguntándole si todo estaba bien.
MANSIÓN BLACKWOOD.
Celeste le había comentado a su hijo que se había encontrado con Juliana en el aeropuerto, y la plática de la chica insistente de Vivían.
— ¿Estás seguro que no le hiciste guardar alguna esperanza a Juliana? - la chica insistió como si se aferrara a algo.
Dominic sonrió con sarcasmo.
— Celeste Blackwood, - ¿me estás cuestionando madre en serio? - ¿pones en tela de juicio mi veracidad?- se acercó ofendido en frente de ella.
— No Dominic, no confundas la pregunta con un juicio. Solamente preguntaba por la manera en que Juliana se comportó.
— Definitivamente no me conoces madre. - aclaró con la imagen de la chica, Juliana es trivial para mí. - Su personalidad, su arrogancia, el poco o nada criterio. En definitiva nada en ella me atrae, omitiendo las diferentes cirugías que se ha realizado, en cuerpo y cara.
Pero no niego que jamás se había comportado de esa forma, todo empezó desde que presenté a Vivían ante el personal, ella se encontraba aquí, y no me gustó la manera en que se atrevió a hablarle a Vivían, incluso a Vicky.
— No ha dejado de acosarle. - sonrió aunque Vivían no se la a puesto fácil.
Dejo de escuchar a su madre al ver la hora en su reloj, y Vivían no llegaba aún, no le era relevante la plática con su madre más que imaginar que su esposa fuera a estar en peligro y menos el saber que venía del hospital.
Dominic sabía que tratarán de acorralarla, no nada más Juliana, si no también el descerebrado de Elliott. Pero ya les había dado su última advertencia y la próxima vez se los cumplirá.
Celeste estaba cautivada por la nueva versión de Vicky, ya no se escondía solamente en su habitación ya salía sola y podía llegar hasta cualquier lugar de la mansión.
— Fue Vivían la causante de este avance. - le dijo Hilda.
— Ya veo. - sonrió, también sentí a Dominic más despejado, y veo que ya duermen juntos.
— Si, les tuve que dar un empujoncito, - le compartió su travesura.
Celeste se echó a reír.
— No cambias nada suegra. - espetó pues ya la conocía, también con ella hubo mano negra cuando se casó con su hijo.
Después de más de media hora Vivían llegó yendo directamente al estudio donde le avisaron que estaba su esposo.
— ¿Como se encuentra tu mamá? - le preguntó después de besarla a sus anchas.
— El doctor dice que el medicamento la debilita mucho. - contestó, pero ya está mucho mejor, sólo esperar un poco más, para saber si todo sigue igual.
— ¿Dime porque me llamaste con tanta urgencia?
— Sabes a qué me dedico, - respondió sin dejar de observarla.
Vivían solo levantó los hombros, no le era relevante eso. Incluso había escuchado de él mucho antes de conocerlo.
— ¿Si porqué lo preguntas ahora?
— Me han convocado del consejo a una reunión quieren conocer a la esposa del Don.
Vivían abrió los ojos.
— No pasa nada, estaré yo contigo en todo momento. Óscar también estará. - le avisó cuando la miró que se puso nerviosa.
— ¿Cuándo?
— Ya mismo, - contestó mirando de nuevo la hora. Aún hay tiempo para que te arregles.
— Bien, entonces no tardo. - dijo dirigiéndose hacia la puerta.
— Debo hacer una llamada mientras, te espero en la sala para irnos. Tenía que saber quiénes estarían en la reunión. Pero solamente se enteró que irían los mismos de siempre.
El consejo se regía por los viejos mafiosos del tiempo de su padre, y algunos otros nuevos que habían sido nombrados por su propio hermano antes de morir. Dos o tres visitantes, pero eso lo iba a arreglar él.
CONSEJO DEL CLAN.
Vivían parecía una diosa para los ojos de Dominic, se había puesto un vestido negro de una elegancia perfecta para una junta del consejo, fue una sugerencia de Celeste, quien le ayudó arreglarse también.
Cuando Óscar llegó al salón del consejo, aún no habían llegado su hermano y cuñada. Por lo que decidió esperarlos. No pasaron veinte minutos cuando aparecieron por los largos pasillos.
Los guardias del verlos llegar, abrieron las pesadas puertas para darles paso al lugar, pero el Don hizo mala cara al entrar. ¿Qué diablos hacía Stefan sentado en silla de visitas? También Óscar quedó sorprendido, pero disimuló bien.
— ¿Porque €ños no me avisaron que había visitas? - se mostró enojado, mientras que Stefan emitió una sonrisa, sin dejar de ver a la hermosa mujer que le acompañaba.
Vamos Don ya sabes que siempre tenemos visitas para las presentaciones…pero la siguientes visitas hicieron que apretara los puños así igual el desconcierto de Vivían.
— Alonso y Juliana Russell, son los últimos. - anunció el líder.
Óscar sonrió como si nada, interpretando su papel de desdén, su hermano en cualquier momento iba a explotar. Pero no era eso lo que tenía al Don con las sienes transparentes, sino la mirada de Stefan sin disimular hacia su esposa. Lo demás no tenía sentido para él.
— ¿Querían conocer a mi esposa? Ella es Vivían Blackwood. Si es todo nos vamos. - dijo sin disimular su enojo. Uno de los ancianos notó el ambiente y se disculpó, en realidad a él tampoco le habían avisado de nada.
— Vamos Don nadie sabía que te habías casado, en todo este tiempo, habíamos creído que te vendrías casando con la señorita Juliana.
— No entiendo porque lo pensaron jamás vi a Juliana como mujer, en todo caso era una amiga, pero jamás hice ningún intento de seducción y si lo pensaron lamento decepcionarlos, eso jamás sucederá. - dijo frío y seco, haciendo que Juliana apretara los puños por debajo de la grande mesa.
— Lamento la invasión al recinto. - habló Stefan al fin, permíteme felicitarle, tiene usted una hermosa mujer por esposa.
Hola, disculpen por no haberles subido más capítulos, se a puesto un poco pesado el trabajo, pero si todo se termina pronto espero que ya mañana pueda escribir dos.
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