Tras un accidente automovilístico que lo deja en una silla de ruedas, Carlos Eduardo enfrenta las consecuencias de su arrogancia y crueldad. El accidente, en realidad, fue provocado por su prometida, Sarah, quien teme ser abandonada. Para asegurarse de que él reciba los cuidados necesarios, su familia contrata a una joven sencilla del interior, acostumbrada a la vida en el campo. Obligada a convivir con Carlos Eduardo, ella debe lidiar con su carácter duro y sus actitudes ásperas. ¿Lograrán su bondad y sencillez ablandar el corazón de un hombre que parece incapaz de sentir compasión?
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Capítulo 22
Cierro los ojos, implorando sin hablar, para que Edu me besara, quería conocer el sabor del beso, cuando su boca toca la mía, mi cuerpo entero se estremece, y es mucho mejor de lo que imaginé, siento el agarre fuerte de sus manos, su boca es suave, persuasiva y no consigo resistir cuando la lengua pide paso en mis labios.
Cadu-haga lo que haga, bésame
Lo hago y su lengua me tomó completamente, me olvidé de todo en la boca de Edu, el sabor de su boca era maravilloso, y la sensación de su lengua en la mía, me deja completamente diferente, algo se encendía en mi cuerpo.
Gimo, los labios entreabiertos, ansiosa por su boca. Su mano viene a mi cadera, apretando mi carne, y me siento entregada con solo el toque que Edu daba.
Él abandonó mis labios y besó su cuello, rozando la barba áspera por toda la extensión de mi piel erizada, descendiendo pacientemente por la garganta y llegando al escote de mis senos.
Cadu-quería tanto sentirte así, Betina.
Edu muerde mis pezones endurecidos por encima de mi camisola, siento mi cuerpo entero hormiguear de deseo, qué beso devorador, mojado y excitante, Edu volvió a mi boca con más poder, sus labios me devoraban, y respiro fuerte.
Pasé mis manos por dentro de su camisa, arañando la piel y entrando en el mismo ritmo que él, Edu desciende mordiendo mi cuello, y nuevamente abocó mis senos, sobre el tejido, las dos manos grandes y calientes aprietan los dos senos a la vez, llenas de mí, apretándome, jalando y colocándome en su boca nuevamente.
Cadu-quiero arrancar esa camisola tuya
Betina-Edu
Agarré su cabeza, cerrando los dedos en los cabellos y ofreciéndome como podía, con el cuerpo todo preso al suyo, lo empujé a la cama
atacando su boca, como él hizo conmigo, y aquella sensación quemaba mi piel. Me alejé de él, y pasé mis manos en su pecho.
Betina-quiero hacer esto, hace mucho tiempo
Mi mano abre cada botón desvistiéndolo. El pectoral fuerte con pocos pelos, mis ojos descienden por su abdomen, y todo combinaba perfectamente con sus músculos bien definidos.
Betina-eres lindo Edu, amo tus cuidados conmigo, amo sentirte tan cerca, amo sentirte aquí, debajo de mí
Realmente, él era tentador, era un hombre muy atractivo y sabroso. Deslizo mi mirada minuciosa hasta la entrada del pecado y abro una sonrisa. ¡Y mi padre qué hombre perfecto! La erección de él presionaba debajo de mí.
desciendo mis dedos curiosos hasta el coxis de él, Edu sonrió y sujetó mi mano, y me jaló para devorar mi boca, sin pudor alguno, sus manos aprietan mi trasero, y me aprieta más aún contra lo que siento debajo de mí.
Cadu-tu boca es una delicia, Betina
Betina-Edu
Edu cambia nuestras posiciones, y me mira colocando mis cabellos detrás de la oreja.
Cadu-quería mucho hacerte toda mía, mi amor, pero no sería justo, mi cabeza está muy llena, y no es eso lo que quiero, para su primera noche
Betina-¿Por qué no me cuenta?
Edu me besa sabroso nuevamente y para jalando mis labios para él
Cadu-hay muchas cosas sucediendo, y quiero mucho contarte, pero todo va a ser resuelto mucho antes de lo que piensas.
Edu se levanta, y se quita la blusa
Betina-¿A dónde va?
Cadu-tomar un baño frío
Ella pasa las manos en mis piernas subiendo, hasta mi cintura por debajo de mi camisola
Cadu-lo que quiero hacer contigo, va a tener que esperar, vamos a tener una noche sabrosa, te prometo
Él ataca mi boca y aprieta mis senos, gemí
Betina-Edu
Él sonríe
Cadu-está muy difícil controlarme, créeme
Él se levanta dejándome completamente jadeante y va caminando despacio sin muletas para el baño, respiro hondo, y voy a ver la ropa de él, dejo en el lavabo y vuelvo para la cama de él. Edu sale solo en calzoncillos y se acuesta a mi lado
Cadu-duerme conmigo, hoy
Betina-¿Y si alguien entra en su cuarto mañana?
Cadu-nadie entra sin tocar, podemos cerrar con llave si quieres
Me levanto y voy a cerrar la puerta con llave, y vuelvo corriendo, tirándome al lado de él, él me abraza, y me acomodo en sus brazos
Betina-entonces era yo
Cadu-siempre fuiste tú
Me giro hacia él
Betina-te amo, Edu
Lo beso, y él corresponde intensamente
Cadu-te amo, Betina, fuiste mi cura, ¿sabías?
Betina-y mira que quiero ser médica de los animales
Reí a carcajadas
Betina- me gusta verte sonriendo, te ves lindo.
Cadu-eres linda, mi Leona
Betina-vas a llevarte un susto mañana, amanezco igual a la selva
Sonreí y nos acurrucamos
Cadu-voy a cuidarte, Betina
Betina-y yo de ti
Nos besamos nuevamente y luego el aire, y dormimos abrazaditos, de mañana desperté primero, y Betina dormía en mis brazos, con los cabellos rebeldes esparcidos por todos lados, sonreí, por qué es así que me enamoré completamente
Ella no se escondía detrás de un maquillaje, o cepillos y planchas, ella era lo que era, la beso para despertar y ella me agarra más aún
Betina-no quiero despertar
Cadu-y van a tirar la puerta, los terapeutas están llegando
Betina-humm, entonces bésame, para yo saber si no era un sueño
Cadu-te doy todos los besos que quieras.
Nos besamos, y subo encima de él pasando la mano en su pecho
Betina- ¿y ahora?
Cadu-¿y ahora qué?
Betina-nuestra dos, ¿cómo vamos a quedar?
Cadu-nadie tiene nada que ver con nuestra vida
Betina-pero no quiero que su padre o Vanessa descubra, espera que liquide la deuda, podemos noviar aquí en el cuarto
Betina-Cadu
Betina-por favor, ellos van a dar un jeito de alejarnos, Vanessa es mala, ella me odia desde la finca, no confío en ella, por favor
Edu se sienta conmigo en su colo
Cadu-todo bien, más después Betina, nada va a impedirme, quiero todo contigo, vamos a volver en aquella finca, y vas a entrar de cabeza erguida, ¿estás oyendo?
Betina-prometo, quiero todo contigo también.
Fuimos para el baño, él primero y yo después, y descendimos para un café, todo estaba en completo silencio en la mesa.