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Mi Gorda Bella

Mi Gorda Bella

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

💕 Descripción

Esta historia comienza con dos jóvenes que jamás imaginaron que llegarían a cambiar sus vidas. Ella es una chica de buen corazón, alegre y soñadora, pero sus compañeros constantemente se burlan de ella por su cuerpo y la hacen sentir insegura. Cada comentario termina afectando su autoestima, hasta que aparece él, un joven que comienza a enamorarse sinceramente de ella. Para él, su apariencia no define su valor. Siempre busca recordarle lo bonita, especial y valiosa que es, animándola a creer más en sí misma. Poco a poco, ella descubrirá que merece ser querida, respetada y feliz, mientras ambos construyen una hermosa historia de amor.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17: ¿Quieres ser mi novia?

Al día siguiente me levanté temprano. Apenas abrí los ojos recordé que tenía un plan con Valentina y me dio una emoción tremenda.

—Ave María, pues, hoy sí toca playa —murmuré mientras me levantaba.

Bajé a desayunar con mis papás y después regresé a mi habitación. Me bañé y escogí algo sencillo: una pantaloneta de jean, una camiseta cómoda y una gorra puesta hacia atrás.

Antes de salir revisé que llevara el celular, las llaves y todo lo necesario.

Me despedí de mis papás y fui a buscar a Valentina.

Cuando llegué a su casa, le escribí.

Damián: Nena, ya llegué.

Poco después salió.

—Hola, Damián.

—Hola, bonita. ¿Lista?

—Sí, vamos.

Valentina llevaba puesto un vestido blanco ligero, perfecto para el clima de Barranquilla. Durante el camino conversamos y nos reímos de cualquier bobada.

Finalmente llegamos a la playa.

El sonido de las olas y la brisa nos recibieron.

—¡Qué belleza! —dije—. En Manizales tenemos unas montañas hermosas, pero esto es otra cosa, pues.

Valentina se rio.

—Te dije que te iba a gustar.

Ella se fue a cambiar y, cuando regresó, llevaba un traje de baño de dos piezas con estampado floral, acompañado de una salida de playa a juego. El conjunto tenía colores alegres y le quedaba muy bonito.

Me quedé unos segundos sin saber qué decir.

Valentina me miró.

—¿Qué pasó?

—Nada, pues... te ves muy bonita.

Ella sonrió con un poquito de pena.

—Gracias.

Nos acercamos a la orilla y caminamos mientras hablábamos.

Después de un rato tuve una idea.

—¿Te puedo tomar una foto?

Valentina me miró.

—¿Para qué?

—Para tener un recuerdo de este día.

Ella sonrió.

—Con tal de que sea para usted.

—Claro que sí.

Saqué mi celular.

—Ponte donde quieras.

Valentina se acomodó cerca de la orilla y sonrió hacia la cámara.

Tomé la foto.

—Listo.

—¿Cómo quedó?

Le mostré la pantalla.

—Muy bonita.

—Ay, no, Damián.

—Es verdad, pues.

Guardé el celular y nos sentamos un momento sobre unas sillas cerca de la playa.

El ambiente estaba tranquilo.

Yo la miré y pensé que ya no quería seguir guardándome lo que sentía.

—Vale.

—¿Sí?

—Tengo algo que preguntarte.

Ella me miró con curiosidad.

—¿Qué pasó?

Respiré profundo.

—Desde que te conocí me has caído demasiado bien. Me gusta hablar contigo, me gusta hacerte reír y me gusta cómo eres.

Valentina bajó la mirada.

—Damián...

—Espera, déjame terminar, pues.

Ella sonrió.

—Bueno.

—Yo sé que apenas nos estamos conociendo, pero siento que lo que estoy sintiendo por ti es real.

Valentina permaneció en silencio.

Entonces pregunté:

—¿Quieres ser mi novia?

Ella levantó la mirada.

—¿De verdad?

—Sí.

Valentina parecía nerviosa.

—Pero... ¿no te importa que yo sea gordita?

La miré seriamente.

—No, mi reina.

Me acerqué un poquito, manteniendo una sonrisa.

—A mí me gustas como eres. No tienes que compararte con nadie ni cambiar para que yo te quiera. Me gusta tu forma de ser, tu manera de hablar, tu sonrisa y esa mirada tan bonita que tienes.

Valentina se quedó callada unos segundos.

Sus ojos parecían llenarse de emoción.

—¿De verdad piensas eso?

—Claro que sí. Y te lo digo con toda sinceridad.

Ella sonrió.

—Entonces... sí.

Sentí una alegría enorme.

—¿Sí?

—Sí, Damián. Quiero ser tu novia.

Sonreí como un niño.

—Ave María, pues... ¡qué felicidad!

Valentina soltó una carcajada.

—¡Tú sí eres bobo!

—Pero ahora soy un bobo feliz.

Ella volvió a reír.

Nos quedamos un rato conversando y después caminamos por la orilla del mar.

Para mí, aquel día había comenzado como una simple salida a la playa.

Pero terminó siendo mucho más.

Porque ahora Valentina ya no era solamente la muchacha que había conocido en el instituto.

Ahora era mi novia.

Y mientras escuchábamos las olas, pensé que quizás Barranquilla ya estaba comenzando a sentirse como mi segundo hogar.

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Felisa Catherine Potes Naranjo
👏
Felisa Catherine Potes Naranjo
Ya le llego su tate quito adriana la vida tiene karma va quedar como dice el dicho no te vista que no vas hasta aquí llegas
Felisa Catherine Potes Naranjo
No haga caso a lo que diga adriana porque ella es lo que sale de su boca
Felisa Catherine Potes Naranjo
Señora escritora muchas gracias por este tema tan especial ojalá muchas personas leyeran esta novela y reflexionaran que el buling es como estar muriéndose en vida
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