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El Caos En Mi Refugio

El Caos En Mi Refugio

Status: En proceso
Genre:Escuela / Romance
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Lola vive bajo una regla de oro: su espacio personal es sagrado. Es inteligente, retraída y encuentra paz en el silencio. Su único error fue dejar entrar en ese refugio a Mateo, su mejor amigo, un torbellino de imprudencia que solo entiende de tácticas de fútbol y de cómo hacerla reír cuando más lo necesita.

Pero el equilibrio se rompe cuando el "Rey del Campo" se convierte en el objetivo de la chica más popular, y un rival inesperado decide que la brillante timidez de Lola es el trofeo que realmente quiere ganar

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Capítulo 17: La Nueva Lola

​El veneno de una idea preconcebida tiene la propiedad de alterar la percepción del pasado. Durante días, Lola analizó cada interacción previa con Mateo bajo el prisma que Patricia le había impuesto en el pasillo de los casilleros. Cada vez que recordaba los entrenamientos a los que él llegaba tarde por esperarla, las fiestas de las que se marchaba temprano o su frustración reprimida en los eventos escolares, Lola encontraba una confirmación dolorosa: ella había sido el ancla que le impedía flotar.

​La culpa no la paralizó; la impulsó a replegarse y, paradójicamente, a cambiar de estrategia. Si su silencio era una prisión para los demás, obligaría a su naturaleza a adaptarse al entorno, aunque el proceso se sintiera como usar una armadura que no era de su talla.

​El lunes por la mañana, la noticia de la expulsión de Mateo y la derrota del equipo en la eliminatoria era el único tema de conversación en los pasillos.

El ambiente en el instituto estaba cargado de una decepción colectiva, y los murmullos se intensificaban cada vez que Mateo aparecía en la distancia, caminando en soledad, suspendido por dos partidos y despojado de la capitanía.

​Lola no fue a buscarlo. Tampoco esperó a que él se acercara.

​En la clase de Ciencias, el profesor anunció la asignación del proyecto bimestral de investigación. Antes de que se formaran los grupos habituales, Lola se levantó de su banco en la última fila, cruzó el aula con paso decidido y se detuvo frente al escritorio de Andrés.

​—Andrés —dijo, manteniendo la voz firme, aunque sus dedos apretaban el borde de su libreta con una fuerza invisible—. ¿Tienes pareja para el trabajo de laboratorio?

​Andrés levantó la vista de sus apuntes, sorprendido por la iniciativa directa de Lola. Tardó un segundo en procesar la petición, pero de inmediato acomodó sus gafas y le dedicó una sonrisa serena, libre de cualquier atisbo de triunfo burdo.

​—No, todavía no —respondió él, apartando la silla contigua para invitarla a sentarse—. Me encantaría trabajarlo contigo, Lola. Sé que haremos un gran equipo.

​Desde la primera fila, Patricia observó la escena con una ceja sutilmente alzada y una mueca de satisfacción contenida. A pocos metros, Mateo, sentado al fondo del aula con la mirada clavada en la madera de su pupitre, sintió un vacío helado en el pecho. Ver a Lola tomar la decisión consciente de cruzarse de bando, sin presiones ni rodeos, fue un golpe más certero que cualquier expulsión en la cancha.

​A partir de ese día, la rutina de Lola sufrió una metamorfosis calculada. Obligó a su timidez a ceder terreno en los espacios públicos. Ya no se escondía en los rincones más oscuros de la biblioteca ni comía apresuradamente en las gradas desiertas.

​Durante la hora del almuerzo, Lola caminó junto a Andrés hacia el comedor principal. El recinto, habitualmente evitado por ella debido al bullicio constante, olía a comida caliente y al vapor de las bandejas metálicas. Andrés le abrió paso con la corrección que lo caracterizaba, llevándola hacia una mesa iluminada cerca de las ventanas centrales, un lugar expuesto a la vista de todo el colegio.

​El comedor quedó sumido en un murmullo denso. Las miradas de los estudiantes se desviaban hacia ellos, comentando en voz baja la ruptura evidente del "dúo dinámico" que durante años había parecido inseparable. Lola y Mateo, la introvertida de los libros y el capitán ruidoso del equipo, ya no compartían la misma mesa ni se cruzaban en los pasillos.

​Lola se sentó frente a Andrés. Sentía la incomodidad rasparle la piel, como si cada mirada curiosa fuera una aguja, pero se forzó a permanecer erguida. Ajustó sus gafas y abrió el contenedor de su almuerzo.

​—Si el nivel de ruido te molesta, podemos ir a las mesas del patio trasero —sugirió Andrés con tono bajo, notando la rigidez sutil en los hombros de Lola—. No tienes que forzarte a estar aquí si prefieres la tranquilidad.

​Lola negó suavemente con la cabeza, esbozando una sonrisa ensayada.

​—Estoy bien, Andrés. Necesito acostumbrarme a estar donde está la gente. No puedo pasarme la vida escondiéndome en el silencio.

​Andrés la observó con atención durante un par de segundos, descifrando la sombra de cansancio que habitaba en los ojos de ella, pero no presionó. En su lugar, retomó la conversación sobre la hipótesis del proyecto de ciencias, utilizando un lenguaje fluido, estructurado y lógico.

​Lola lo escuchaba y respondía con precisión. La interacción con Andrés era sencilla, predecible y carente de sorpresas. No había interrupciones bruscas, ni risas desmedidas, ni la necesidad constante de gestionar los celos o la energía desbordante de alguien más. Era un intercambio intelectual perfecto. Sin embargo, mientras escuchaba las explicaciones de Andrés sobre la metodología del experimento, Lola notaba la ausencia de ese latido rápido en su pecho, de esa chispa impredecible que solía acompañar cada tarde compartida con Mateo.

​En una mesa distante, al otro extremo del comedor, Mateo permanecía sentado entre tres compañeros de equipo que hablaban en voz baja sobre la estrategia del próximo partido. Él no probaba bando de su comida. Tenía los hombros caídos y las manos entrelazadas sobre la mesa.

​Sus ojos no se despegaban de la figura de Lola. La veía sonreír de forma contenida ante los comentarios de Andrés, la veía asentir con la cabeza y compartir sus notas sin la tensión que últimamente caracterizaba sus encuentros con él. Para Mateo, la transformación de Lola no parecía una traición, sino una confirmación aterradora de sus peores miedos: Lola estaba demostrando que podía florecer en un ambiente ordenado, refinado y maduro, un mundo al que él nunca pertenecería.

​Patricia se acercó a la mesa de Mateo, dejando caer su bandeja con ligereza a su lado.

​—Ves que tenía razón —murmuró Patricia en su oído, sin mirar directamente hacia la mesa de Lola—. Ella encontró su lugar. Ahora te toca a ti concentrarte en el tuyo y dejar de perder el tiempo.

​Mateo no respondió a Patricia. No la miró ni le dio la razón, pero tampoco la apartó. Simplemente se puso de pie, dejando la comida intacta sobre la mesa, y salió del comedor con el paso pesado, sintiendo que la distancia entre su mundo y el de Lola se había vuelto, finalmente, insalvable.

​Al terminar el almuerzo, Lola y Andrés recogieron sus cosas y caminaron juntos hacia el aula de laboratorio. En el pasillo, los murmullos continuaban, pero Lola mantuvo la vista al frente. Había decidido "salir de su caparazón", convencida de que al retirarle su presencia a Mateo, le estaba devolviendo la libertad para brillar sin el peso de su reserva.

​Sin embargo, al cruzar la puerta del laboratorio y sentarse junto a Andrés a preparar los matraces y reactivos, Lola sintió una opresión fría en el centro del pecho. Había ganado el orden, la calma y la aprobación social, pero al renunciar al caos de Mateo, descubrió que la nueva versión de sí misma era una figura impecable, sumamente inteligente, pero profundamente solitaria.

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Fernanda
mateo date prisa 💯
Fernanda
muy bien Andrés
Carolina A²V
ese es mi Mateo lento pero seguro 😊🥰
Carolina A²V
estoy de acuerdo con Andrés mueve ese lindo trasero y pídele a Lola que vaya contigo al baile de graduación 😜
Carolina A²V
era no es el centro de su mente 🤔
Carolina A²V
te va a reventar tu linda carita opps 🫣🫢
celimar
me encanta 💯💯
Fernanda
cada capitulo es un aprendizaje para lola tiene que crecer más en ellos me encanta esta historia 💯💯
Betty Saavedra Alvarado
Hay personas en la vida que le gusta hacer daño no dejar a que sean felices meten cizaña para que una relación no prospere
Carolina A²V
nunca hubo hay ni abra lástima entre ustedes así que ya deja esos fantasmas que solo te atormentan y sobre todo no escuches a la venenosa de patricia que sólo tiene envidia de ti
Carolina A²V
tu apoyo de siempre Lola
Carolina A²V
todo lo contrario a lo que Lola esperaba 🤔😉
Carolina A²V
ayyy Lola y tus inseguridades 😟
Betty Saavedra Alvarado
Esa Patricia ves una bruja
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Celina Espinoza
firme lola no le agas caso
Celina Espinoza
que lindo capitulo 👍👍
Fernanda
patricia solo quiere hopacarte no le des el gusto
Fernanda
lola no caigas
Carolina A²V
Lo estás desarmando Lola, lo harás caer en un abismo de incertidumbres ese del cual salió anoche ya hoy vuelve a el
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