Esta historia comienza con Daniela y Marcos.
Según la gente, ellos son tío y sobrina. Así los llaman y así los ven desde siempre.
Por eso, cuando empiezan a surgir sentimientos entre ellos, todos creen que es un amor prohibido, porque piensan que Daniela y Marcos son familia y que no pueden estar juntos.
Pero la verdad es otra.
Marcos no es su tío. No existe ningún parentesco familiar entre ellos y no llevan la misma sangre. Él simplemente es amigo de la mamá de Daniela y, como se he criado a Daniela ella comenzo a llamarlo “tío”.
Pero para Daniela y Marcos, la verdad siempre fue diferente: él no es su tío, solo es el amigo de su mamá.
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Capítulo 11 — Ya no soy tu tío
Capítulo 11
Narra Marcos
Amanecimos juntos.
Cuando abrí los ojos, todavía estaba medio dormido. Sentía el peso de Daniela apoyada sobre mi pecho y su respiración tranquila. Me quedé unos segundos mirando el techo, tratando de asimilar todo lo que había pasado.
Ahora éramos pareja.
Todavía me parecía extraño decirlo.
Daniela se movió un poquito y levantó la cabeza.
—Buenos días, tío.
La miré inmediatamente.
—¿Cómo que tío?
Ella me miró con toda la tranquilidad del mundo.
—Pues tío.
—Amor, no me digas así.
Daniela intentó aguantar la risa.
—Buenos días, tío.
—Daniela...
Ella soltó una carcajada.
—¿Qué?
—¿Usted está jugando conmigo?
—No sé de qué habla, tío.
Negué con la cabeza.
—Usted sí es mucha cosa.
Daniela volvió a reírse.
—Es que me da risa cuando se enoja.
—Yo no estoy enojado.
—¿Ah, no?
—No.
—Entonces, tío...
La miré fijamente.
—¿Otra vez?
Ella asintió, tratando de no reírse.
—Tío.
—Daniela, le estoy hablando en serio.
—¿Qué pasó, tío?
Me quedé mirándola unos segundos.
—Usted está jugando, cierto.
Ella ya no pudo aguantar la risa.
—Jajajaja.
—Ah, bueno.
La agarré suavemente por los costados y empecé a hacerle cosquillas.
—¡No!
—¿Cómo que no?
—¡Marcos, pare!
—¿Quién soy yo?
—¡Mi novio!
—¿Y entonces por qué me dice tío?
Daniela no podía parar de reírse.
—¡Porque sí!
—Pues ahora va a aprender.
Seguí haciéndole cosquillas mientras ella intentaba apartarme las manos.
—¡Para, para!
—Diga que no me va a volver a decir así.
—¡No!
—Entonces seguimos.
—¡Marcos!
—¿Qué?
—¡Me rindo!
Dejé de hacerle cosquillas.
Daniela respiró profundamente mientras se acomodaba nuevamente.
—Usted está loco.
—Y usted es muy molestona.
—Pero me quiere.
—Demasiado.
Ella sonrió.
—¿Entonces ya no está bravo?
—No estaba bravo.
—Parecía.
—Estaba ofendido.
—Ay, pobrecito.
—Sí, pobrecito yo.
Ella volvió a reírse.
—Bueno, amor, perdón. No le vuelvo a decir así.
La miré con desconfianza.
—¿Prometido?
—Prometido.
—Bueno.
—Marcos.
—¿Qué?
—Buenos días.
Sonreí.
—Buenos días, amor.
Nos quedamos en silencio unos segundos.
Después Daniela volvió a apoyar la cabeza sobre mi pecho.
—¿Sabes algo?
—¿Qué?
—Todavía se siente raro llamarte Marcos.
—Ya te vas a acostumbrar.
—No sé.
—Pues tendrás que hacerlo.
—Bueno, Marcos.
—Así está mejor.
Ella sonrió.
—Aunque creo que de vez en cuando se me va a salir.
—¿Qué?
—Tío.
La miré de inmediato.
—¡Daniela!
Ella comenzó a reírse otra vez.
—¡Era mentira!
—Usted definitivamente quiere que vuelva a hacerle cosquillas.
—No, no, ya aprendí.
—Eso espero.
Nos quedamos riendo.
Pero después de unos segundos, la sonrisa de Daniela desapareció un poquito.
—Marcos.
—¿Qué pasó?
—¿Qué vamos a hacer cuando mi mamá se entere?
La pregunta me hizo quedar serio.
—No sé.
—Me da miedo cómo vaya a reaccionar.
—A mí también.
—Ella confía mucho en ti.
—Y yo no quiero perder su amistad.
Daniela levantó la mirada.
—Pero tampoco quiero perderte a ti.
Le tomé la mano.
—No vamos a pensar todavía en lo peor.
—¿Y si se enoja?
—Lo enfrentamos juntos, como te prometí.
Ella asintió.
—Juntos.
—Juntos.
Volvió a acomodarse sobre mi pecho.
Yo cerré los ojos.
Sabía que no sería sencillo.
Pero por primera vez no quería salir corriendo de lo que sentía.
Solo quería descubrir hasta dónde podía llegar nuestra historia.
Lo volvimos a hacer
como para que no le hubiera dicho a Marcos que era padre de un niño, contarle cómo iba su vida y demás...
definitivamente, la narrativa está de no creerse...
lo dicho, abandonó a Marcos...
quiere decir que no hizo nada por él...
ese era el "amor" que sentía por él?
porqué Matías no conoce a su papá?
sigo leyendo pero decepcionada de la historia...
ojalá que pague la vieja loca de Lizbeth...
que Marcos, rehaga su vida pero que no vuelva con Daniela que no fue capaz de ir a verlo al juicio...
y otra cosa, al inicio dice que Lizbeth tuvo a Daniela a los 11 años...
o fué violada o se pasó de precoz...
sigue preso?
no me gusta que Daniela, diciendo que lo ama lo haya abandonado a su suerte...
no...
o está mal planteada la historia, o no sé...
no hay razón para que padre e hijo no se conozcan...
tanto la madre como la hija, pésimas...
estaba taaan ocupada que no se pudo hacer un "tiempito"???
a menos que su madre le haya mentido...
no hay delito que perseguir...
los dos son mayores de edad, entonces cuál es el problema???