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Me Enamore De Mi Sobrina

Me Enamore De Mi Sobrina

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Malentendidos
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Esta historia comienza con Daniela y Marcos.

Según la gente, ellos son tío y sobrina. Así los llaman y así los ven desde siempre.

Por eso, cuando empiezan a surgir sentimientos entre ellos, todos creen que es un amor prohibido, porque piensan que Daniela y Marcos son familia y que no pueden estar juntos.

Pero la verdad es otra.

Marcos no es su tío. No existe ningún parentesco familiar entre ellos y no llevan la misma sangre. Él simplemente es amigo de la mamá de Daniela y, como se he criado a Daniela ella comenzo a llamarlo “tío”.

Pero para Daniela y Marcos, la verdad siempre fue diferente: él no es su tío, solo es el amigo de su mamá.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 — Ya no soy tu tío

Capítulo 11

Narra Marcos

Amanecimos juntos.

Cuando abrí los ojos, todavía estaba medio dormido. Sentía el peso de Daniela apoyada sobre mi pecho y su respiración tranquila. Me quedé unos segundos mirando el techo, tratando de asimilar todo lo que había pasado.

Ahora éramos pareja.

Todavía me parecía extraño decirlo.

Daniela se movió un poquito y levantó la cabeza.

—Buenos días, tío.

La miré inmediatamente.

—¿Cómo que tío?

Ella me miró con toda la tranquilidad del mundo.

—Pues tío.

—Amor, no me digas así.

Daniela intentó aguantar la risa.

—Buenos días, tío.

—Daniela...

Ella soltó una carcajada.

—¿Qué?

—¿Usted está jugando conmigo?

—No sé de qué habla, tío.

Negué con la cabeza.

—Usted sí es mucha cosa.

Daniela volvió a reírse.

—Es que me da risa cuando se enoja.

—Yo no estoy enojado.

—¿Ah, no?

—No.

—Entonces, tío...

La miré fijamente.

—¿Otra vez?

Ella asintió, tratando de no reírse.

—Tío.

—Daniela, le estoy hablando en serio.

—¿Qué pasó, tío?

Me quedé mirándola unos segundos.

—Usted está jugando, cierto.

Ella ya no pudo aguantar la risa.

—Jajajaja.

—Ah, bueno.

La agarré suavemente por los costados y empecé a hacerle cosquillas.

—¡No!

—¿Cómo que no?

—¡Marcos, pare!

—¿Quién soy yo?

—¡Mi novio!

—¿Y entonces por qué me dice tío?

Daniela no podía parar de reírse.

—¡Porque sí!

—Pues ahora va a aprender.

Seguí haciéndole cosquillas mientras ella intentaba apartarme las manos.

—¡Para, para!

—Diga que no me va a volver a decir así.

—¡No!

—Entonces seguimos.

—¡Marcos!

—¿Qué?

—¡Me rindo!

Dejé de hacerle cosquillas.

Daniela respiró profundamente mientras se acomodaba nuevamente.

—Usted está loco.

—Y usted es muy molestona.

—Pero me quiere.

—Demasiado.

Ella sonrió.

—¿Entonces ya no está bravo?

—No estaba bravo.

—Parecía.

—Estaba ofendido.

—Ay, pobrecito.

—Sí, pobrecito yo.

Ella volvió a reírse.

—Bueno, amor, perdón. No le vuelvo a decir así.

La miré con desconfianza.

—¿Prometido?

—Prometido.

—Bueno.

—Marcos.

—¿Qué?

—Buenos días.

Sonreí.

—Buenos días, amor.

Nos quedamos en silencio unos segundos.

Después Daniela volvió a apoyar la cabeza sobre mi pecho.

—¿Sabes algo?

—¿Qué?

—Todavía se siente raro llamarte Marcos.

—Ya te vas a acostumbrar.

—No sé.

—Pues tendrás que hacerlo.

—Bueno, Marcos.

—Así está mejor.

Ella sonrió.

—Aunque creo que de vez en cuando se me va a salir.

—¿Qué?

—Tío.

La miré de inmediato.

—¡Daniela!

Ella comenzó a reírse otra vez.

—¡Era mentira!

—Usted definitivamente quiere que vuelva a hacerle cosquillas.

—No, no, ya aprendí.

—Eso espero.

Nos quedamos riendo.

Pero después de unos segundos, la sonrisa de Daniela desapareció un poquito.

—Marcos.

—¿Qué pasó?

—¿Qué vamos a hacer cuando mi mamá se entere?

La pregunta me hizo quedar serio.

—No sé.

—Me da miedo cómo vaya a reaccionar.

—A mí también.

—Ella confía mucho en ti.

—Y yo no quiero perder su amistad.

Daniela levantó la mirada.

—Pero tampoco quiero perderte a ti.

Le tomé la mano.

—No vamos a pensar todavía en lo peor.

—¿Y si se enoja?

—Lo enfrentamos juntos, como te prometí.

Ella asintió.

—Juntos.

—Juntos.

Volvió a acomodarse sobre mi pecho.

Yo cerré los ojos.

Sabía que no sería sencillo.

Pero por primera vez no quería salir corriendo de lo que sentía.

Solo quería descubrir hasta dónde podía llegar nuestra historia.

Lo volvimos a hacer

1
Deyda Ninorca Sanchez Batista
porque no lo visitaste
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