hace siglos la puerta unida conectaba todos los territorios en un solo mundo sin fronteras,donde humanos ,elfos,hombres lobos,magos y el pueblo misterioso vivían en paz . pero cuando una adivina advirtió que la temida oscuridad .
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El Árbol adivino y el secreto oculto
✨ Capítulo 17 — El Árbol Divino y el secreto oculto
Mientras caminaban por los pasillos amplios y llenos de luz, el grupo guio a Elara hacia la sala más grande y hermosa de todas. Al entrar, ella se detuvo en seco, con los ojos muy abiertos y la respiración entrecortada: en el centro de aquel salón majestuoso se alzaba un árbol inmenso, de tronco grueso y brillante como la plata, y hojas que brillaban con luz dorada suave, como si cada una guardara un rayo de sol eterno. Sus ramas se extendían por todo el techo, llenando el lugar de calma y una magia antigua que se sentía hasta en el alma.
—¿Qué es eso? —preguntó Elara con voz suave, acercándose lentamente sin quitarle la vista de encima, sintiendo que su propio corazón latía en armonía con aquel árbol.
Pablo se adelantó un paso y respondió con respeto y admiración:
—Es el Árbol Divino. Es el corazón de todo este lugar. Su luz nos protege, nos da fuerza y nos recuerda siempre la misión que tenemos: defender la luz y la verdad contra cualquier oscuridad.
Mientras Elara miraba maravillada las hojas que brillaban suavemente, muy lejos de allí, en una sala cerrada y solemne, el Consejo mantenía una reunión urgente y tensa. Las sombras se movían por las paredes y el aire estaba cargado de preocupación. El líder miró fijamente al guerrero y le preguntó con voz seria y pesada:
—Dinos la verdad… ¿has podido localizar a la princesa perdida? ¿Sabes dónde está la última hija del Rey Aldric y la Reina Lira?
El guerrero bajó la mirada un instante, con el rostro serio y la voz llena de frustración:
—Todavía no… he buscado por todas partes, he seguido cada rastro, pero hasta ahora no he logrado dar con ella.
En ese momento, uno de los miembros del Consejo golpeó la mesa con la mano, hablando con voz llena de ira y desesperación:
—¡Esto no puede seguir así! ¡Tenemos que encontrarla pronto! Si no aparece, no nos quedará otra opción: tendremos que nombrar a otro rey para gobernar en su lugar.
—¡Es verdad! —añadió otro—. La familia Valak, la del guerrero, siempre fue digna, leal y valiente. Ellos merecen ocupar el trono.
Pero el líder del Consejo se puso de pie de golpe, con la mirada brillando de indignación y firmeza:
—¡Basta! ¿Acaso quieren traicionar así la memoria del Rey Aldric, de la Reina Lira y de las seis princesas que perdimos? ¿Quieren olvidar que su sangre es la única legítima para gobernar? ¡Jamás aceptaré que se olvide de ellos ni que se cambie lo que el destino ha guardado!
El silencio volvió a reinar en la sala, pesado y solemne. Pero había algo que nadie sabía todavía: uno de los sabios del Consejo ya había reconocido a la princesa. Había visto la luz que llevaba dentro, la fuerza antigua que brillaba en sus ojos… sabía que ella ya estaba entre ellos, caminaba junto al equipo, aprendía y trabajaba a su lado. Pero guardó silencio, sin decir una palabra, esperando el momento justo en que la verdad saldría a la luz por sí misma.
Mientras tanto, Elara seguía mirando el Árbol Divino, sin saber que su propio destino estaba más cerca que nunca, ni que su nombre era la esperanza que todos buscaban sin descanso.