Después de Ti ,Yo
La historia de una mujer madura, que aprendió a elegirse ,demostrando que ser una mujer de 50 años todavía tiene la oportunidad de ser feliz
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capitulo 12
LAS ADVERTENCIAS DEL PASADO
La mañana comenzó con una sensación extraña en la clínica.
Elías había pasado una noche inquieta.
No podía olvidar el rostro de Tamara.
La decepción en sus ojos.
Las lágrimas.
Y aquellas palabras que todavía resonaban en su mente.
“Yo ya no sé quién eres.”
Elías cerró los ojos.
Había cometido demasiados errores.
Pero ahora comenzaba a comprender que algunos de ellos estaban a punto de regresar para destruirlo.
La puerta de su habitación se abrió sin previo aviso.
Era Nayid.
Elías levantó la mirada.
—¿Qué quieres ahora?
Nayid cerró la puerta detrás de él.
—Vine a hablar contigo.
—Ya hemos hablado.
—No de lo que realmente importa.
Elías suspiró.
—¿El dinero?
Nayid se acercó.
—Las acciones.
Elías permaneció en silencio.
—Alejandro me dijo que no tengo derecho a ellas.
—Tiene razón.
Nayid cambió de expresión.
—¿Qué?
—No puedo darte acciones de la empresa.
—¡Soy tu hijo!
—Eso no cambia las cosas.
Nayid apretó los puños.
—Entonces Alejandro se queda con todo.
Elías negó lentamente.
—Alejandro no se queda con todo.
—Tiene la mayor parte.
—Porque legalmente le corresponde.
—¿Por qué?
Elías guardó silencio durante unos segundos.
Sabía que aquella conversación había llegado demasiado lejos.
—Porque la mayor parte de la empresa no me pertenece.
Nayid quedó completamente inmóvil.
—¿Qué quieres decir?
—La empresa fue creada con el patrimonio que dejó el padre de Analia.
Nayid frunció el ceño.
—Pero tú la administraste.
—Sí.
—Entonces...
—Administrar una empresa no significa ser dueño de todo.
Nayid lo miró con rabia.
—¿Y Analia?
Elías levantó lentamente la mirada.
—Una gran parte le pertenece a ella.
Nayid soltó una risa amarga.
—¿Entonces durante todos estos años estuve esperando algo que nunca fue tuyo?
Elías bajó la mirada.
—Yo te ayudé económicamente porque eras mi hijo.
—¡Pero ahora quieres abandonarme!
—No.
—Entonces dame dinero.
Elías respiró profundamente.
—Puedo ayudarte dentro de mis posibilidades.
—No quiero ayuda.
Nayid se acercó a la cama.
—Quiero lo que me corresponde.
Elías lo miró fijamente.
—No tienes derecho a destruir a mi familia porque no recibes lo que quieres.
Nayid quedó en silencio.
—¿Qué quieres decir?
Elías cambió el tono de su voz.
—Sé lo que estás haciendo.
—¿De qué hablas?
—Estás hablando con Gissela.
Nayid no respondió.
—Estás presionando a Alejandro.
—Tengo derecho a defenderme.
—No.
Elías levantó la voz.
—Tienes derecho a buscar tu propio futuro. Pero no a destruir el de mis otros hijos.
Nayid apretó los dientes.
—Ellos siempre tuvieron todo.
—Porque yo estuve presente para ellos.
—¡Exactamente!
Elías permaneció en silencio.
Nayid tenía razón.
Y aquella verdad también le dolía.
—Escúchame bien —dijo Elías finalmente—. Si continúas intentando destruir a mi familia, todos comenzarán a investigar.
Nayid lo miró.
—¿Y qué?
Elías sostuvo su mirada.
—Entonces descubrirán cosas que tú no conoces.
Nayid frunció el ceño.
—¿Qué cosas?
Elías guardó silencio.
—Durante años desapareció dinero de las empresas.
Nayid se quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Dinero que fue movido sin que Analia lo supiera.
Nayid sintió un escalofrío.
—¿Quién lo hizo?
Elías cerró los ojos.
—Yo.
El silencio se apoderó de la habitación.
—¿Y quién más?
Elías tardó en responder.
—Mi madre.
Nayid abrió los ojos.
—¿Raiza?
Elías asintió.
—Y mi hermana Isabel.
Nayid retrocedió lentamente.
—¿Ellas también?
—Durante años hicieron movimientos de dinero.
—¿Para qué?
—Para mantener cosas que nunca debieron existir.
Nayid comprendió inmediatamente.
Gissela.
Él.
El secreto.
Pero Elías continuó.
—Y también hubo otras cosas.
Nayid observó el rostro de su padre.
—¿Qué otras cosas?
—Cosas que podrían llevarnos a todos a perderlo todo.
Nayid guardó silencio.
Por primera vez comprendió que su padre no era simplemente un hombre infiel.
Había secretos mucho más oscuros detrás de aquella familia.
—Entonces, ¿me estás amenazando?
Elías negó.
—Te estoy advirtiendo.
—¿Por qué ahora?
Elías lo miró con tristeza.
—Porque ya no quiero seguir perdiendo a mis hijos.
Nayid se quedó inmóvil.
—¿Y yo?
Elías cerró los ojos.
—Tú también eres mi hijo.
Nayid salió de la habitación sin decir una palabra.
Pero mientras caminaba por el pasillo, una idea comenzó a crecer en su mente.
Si su padre estaba tan preocupado...
Entonces aquellos secretos podían ser mucho más peligrosos de lo que imaginaba.
Horas después, Elías recibió una visita inesperada.
Era Raiza.
La mujer entró rápidamente a la habitación.
—Tenemos un problema.
Elías levantó la mirada.
—¿Ahora qué?
Raiza cerró la puerta.
—Iván Bianchi Rossi está en la ciudad.
Elías quedó completamente inmóvil.
—¿Iván?
—Sí.
El rostro de Elías cambió.
Por primera vez, sintió verdadero miedo.
—¿Estás segura?
—Isabel confirmó que llegó desde Italia.
Elías apartó la mirada.
—No...
Raiza lo observó.
—¿Qué pasa?
Elías permaneció en silencio.
Los recuerdos comenzaron a regresar.
El padre de Analia.
Las conversaciones.
Las advertencias.
Años atrás, antes de morir, el hombre lo había mirado directamente.
“Algún día tendrás que responder por lo que hagas, Elías.”
En aquel momento, Elías había pensado que eran solamente palabras.
Pero ahora comprendía que nunca lo habían sido.
—Él sabía —susurró.
Raiza frunció el ceño.
—¿Quién?
—El padre de Analia.
—¿Qué sabía?
Elías levantó la mirada.
—Que algún día podía fallarle a su hija.
Raiza permaneció en silencio.
—El padre de Analia nunca confió completamente en mí.
—¿Y por qué?
Elías soltó una risa amarga.
—Porque me conocía mejor de lo que yo imaginaba.
Años atrás...
Elías se encontraba sentado frente al padre de Analia.
El hombre lo observaba con seriedad.
—Mi hija confía en ti.
Elías sonrió.
—Y siempre podrá hacerlo.
El padre de Analia permaneció en silencio.
—Eso espero.
Elías se sintió incómodo.
—¿Por qué dice eso?
El hombre tomó una carpeta.
—Porque he trabajado toda mi vida para construir un patrimonio.
Elías miró los documentos.
—Y quiero asegurarme de que, pase lo que pase, Analia estará protegida.
—Yo siempre la protegeré.
El padre de Analia levantó lentamente la mirada.
—Eso dices ahora.
Elías quedó inmóvil.
—No entiendo.
—Los hombres cambian.
Elías sintió un escalofrío.
—Yo no voy a cambiar.
El padre de Analia cerró la carpeta.
—Espero que tengas razón.
Luego se levantó.
—Pero si algún día le fallas a mi hija...
Elías lo miró.
—No lo haré.
El hombre continuó:
—...ella no quedará desprotegida.
Aquellas palabras quedaron grabadas en la memoria de Elías.
Durante años había intentado olvidarlas.
Pero ahora regresaban con más fuerza que nunca.
En el presente, Raiza observaba a su hijo.
—¿Qué dejó el padre de Analia?
Elías no respondió inmediatamente.
—Documentos.
Raiza frunció el ceño.
—¿Qué clase de documentos?
—Protecciones legales.
—¿Para Analia?
Elías asintió.
—Y para sus hijos.
Raiza comenzó a preocuparse.
—¿Iván sabe dónde están?
Elías levantó la mirada.
—Si alguien puede saberlo, es él.
Raiza comprendió entonces el peligro.
Iván no era solamente un amigo de Analia.
Era el hijo de uno de los hombres más cercanos al padre de Analia.
Había crecido junto a ella.
Conocía la historia.
Y quizás también conocía los secretos que el padre de Analia había dejado protegidos.
—Tenemos que encontrar esos documentos antes que él —dijo Raiza.
Elías negó.
—No.
—¿Qué?
—Ya hicimos demasiado.
Raiza se acercó.
—¿Ahora tienes miedo?
Elías la miró.
—Sí.
Aquella respuesta sorprendió incluso a Raiza.
—¿De qué?
Elías bajó la mirada.
—De perderlo todo.
Mientras tanto, Iván se encontraba con Analia.
Sobre la mesa había varios documentos antiguos.
Analia observaba atentamente.
—Nunca había visto esto.
Iván abrió una carpeta.
—Tu padre quería que solamente tú pudieras conocer algunas cosas cuando fuera necesario.
—¿Por qué?
Iván la miró.
—Porque conocía el carácter de Elías.
Analia sintió un dolor profundo.
—¿Mi padre sabía que él me engañaría?
—No sabía exactamente qué ocurriría.
Iván hizo una pausa.
—Pero sabía que Elías era un hombre capaz de tomar malas decisiones.
Analia bajó la mirada.
—Y aun así permitió que me casara con él.
—Porque te amaba, Analia.
Ella comenzó a llorar.
—Entonces, ¿por qué no me protegió?
Iván tomó su mano.
—Sí lo hizo.
Analia levantó la mirada.
Iván señaló los documentos.
—Solo que su protección estaba preparada para un momento como este.
En otro lugar, Araceli se reunió nuevamente con Isabel.
Esta vez tenía una misión.
—Tía —dijo con voz triste—. Estoy empezando a pensar que mamá no es tan inocente como parece.
Isabel sonrió.
—Sabía que tarde o temprano lo entenderías.
Araceli bajó la mirada.
—Pero necesito pruebas.
Isabel se quedó en silencio.
—¿Pruebas?
—Sí.
Araceli levantó los ojos.
—Si mamá realmente nos ocultó cosas, quiero saberlo todo.
Isabel observó a su sobrina.
Por primera vez comenzó a considerar contarle algo.
—Hay cosas que no sabes sobre tu madre.
Araceli se inclinó hacia ella.
—Entonces cuéntamelas.
Isabel sonrió.
No sabía que estaba a punto de cometer un error.
Porque Araceli no quería descubrir secretos para alejarse de Analia.
Quería descubrirlos para protegerla.
Esa misma noche, Gissela recibió la visita de Nayid.
El joven estaba diferente.
Más serio.
Más inquieto.
—¿Qué te dijo Elías?
Nayid se sentó.
—Que no puede darme acciones.
—Eso ya lo sabíamos.
—Pero también me dijo algo más.
Gissela lo observó.
—¿Qué?
—Que durante años él, Raiza e Isabel movieron dinero de las empresas.
Gissela quedó completamente inmóvil.
—¿Qué?
—Dinero que Analia no sabía que desaparecía.
—¿Estás seguro?
—Él mismo me lo dijo.
Gissela comenzó a pensar rápidamente.
Aquella información podía cambiarlo todo.
—¿Cuánto dinero?
—No lo sé.
—¿Dónde está?
—Tampoco lo sé.
Gissela permaneció en silencio.
Pero una sonrisa apareció lentamente en su rostro.
Nayid la miró.
—¿Qué estás pensando?
Gissela levantó la mirada.
—Tal vez acabamos de encontrar algo mucho más importante que unas acciones.
Nayid sintió un escalofrío.
—¿Qué quieres hacer?
Gissela sonrió.
—Descubrir dónde está ese dinero.
Nayid comprendió entonces que su madre no pensaba detenerse.
Y quizás...
la verdadera guerra apenas estaba comenzando.
Mientras tanto, en la casa de Analia, Iván cerró una carpeta.
—Hay algo que debes saber.
Analia lo miró.
—¿Qué?
Iván permaneció en silencio.
—Tu padre dejó una última condición.
Analia sintió que su corazón comenzaba a latir con fuerza.
—¿Cuál?
Iván levantó la mirada.
—Si alguna vez descubrías que alguien había utilizado tu confianza para perjudicarte...
Analia permaneció inmóvil.
—¿Entonces?
Iván respondió lentamente:
—Todo lo que tu padre dejó preparado comenzaría a activarse.
El silencio llenó la habitación.
Analia miró los documentos.
Elías.
Raiza.
Isabel.
Gissela.
Nayid.
Todos estaban moviendo piezas.
Pero ninguno imaginaba que el padre de Analia...
incluso después de muerto...
todavía tenía una última jugada.
Ahora se descubre que Isabel está involucrada en el desvío del dinero y el ataque de la esposa de Alejandro y por eso Iván fue a la casa de Raiza.
Quien fue que atacó a la esposa de Alejandro y llegó a la habitación y ella se aterrorizó 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien es Iván y que relación tenían el padre de él y el de Analía 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Porque Elías y Raiza están tan asustados con la auditoría van a encontrar sus fechorías y estafas.
Isabel prácticamente Ivan te descubrió lo que estás tratando de hacer desprestigiar a Analía no sabes con quiénes te haz metido.
Gissela ahora vas a traicionar a Elías para salvar tu pellejo o por dinero 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien estaba manipulando la herencia de Analía y porque 🤔🤔🤔❓❓❓
Que esconde Raiza que Isabel y Gissela quieren saber 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Isabel no le importa su sobrina Araceli ya le sembró una duda lo más probable es que destruyan la confianza que sus hijos tienen en ella que desgraciada pero eso se paga el karma no perdona.
Tamara quiere saber quién es Nayid es mejor decirle la verdad de una vez.
Que querrá la loca de Gisela ahora en la casa de Analía menos mal que está Alejandro allí.
Obvio que Araceli está dolida puesto que para ella su padre era un ejemplo y la decepcionó.
Tamara esa niña de 12 años piensa infantilmente e inocentemente que todo se arreglará.
Aquí no hay arreglo ni tampoco solución lo que hay es un divorcio.
Alejandro que descubrió el abogado de la empresa de quién es 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Ese Alejandro es de armas a tomar no se deja y pensaron que el iba a ceder a cuenta de que 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que desilusión para su hija que la persona que creía era un hombre sin defecto resultó un ídolo de barro.
Lourdes me gusta esa temática muchas suerte en esta nueva novela.