Tres amigos fijan un objetivo cada uno y deciden grabar un vídeo esperando poder cumplirlos en un año... pero las situaciones alterarían los planes iniciales.
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Capítulo 16
Como Priscila seguía dormida, me levanté en silencio para no despertarla. Aún era temprano, pero había cosas que no podían esperar. En primer lugar, envié un mensaje a mi lugar de trabajo mencionando que no podría ir hoy a trabajar. Con el nivel de cumplimiento que tengo, estoy seguro de que no habrá ningún problema en pedir un día libre.
A continuación, realicé el pago de la canasta robada a Pedro para posteriormente enviarle el comprobante de pago y un mensaje de texto diciéndole que ese es el pago por la canasta que le fue robada el día anterior y que espero que le haya ido bien en su asunto familiar que tenía que resolver.
Sé perfectamente que Pedro va a querer una explicación al respecto, pero considero que esa es la manera más rápida de evitar que lo primero que haga está mañana es realizar una denuncia.
Con todo, pongo mi celular en modo vibrador, pues es casi seguro que Pedro va a llamarme en cuanto despierte y vea el mensaje.
Además, aprovecho una app para compras en línea que rara vez uso, pero que para casos de emergencia es muy útil. Hago una compra que al ser pequeña, llegará rápidamente apenas el local abra sus puertas y es una prenda de vestir de mujer que sea de talla grande.
Realizadas esas actividades, me tomo un tiempo para meditar en mis acciones. Me siento a observar a Priscila y, aunque sé que no es lo más importante o urgente en este instante, me alegra ver lo hermosa que se ve la mujer con la que he pasado la noche.
Aunque sé que Priscila duerme, siento la necesidad de decir en mi mente: “Priscila, soy un hombre de palabra y voy a cumplir todo lo que te he prometido. Sé que no será fácil y me estresa un poco el hecho de que ni siquiera sé con precisión que problemas te aquejan para que hayas estado a punto de hacer lo que ibas a causarte anoche, pero ahora estamos juntos y tus problemas son míos ahora. Te ayudaré en todo lo que necesites, te lo prometo."
Entonces, mi celular vibra y me alejo de Priscila para contestar la llamada, que es de Pedro. Resulta que fue una buena decisión, porque al parecer Pedro no está feliz de saber que es lo que quiero, pues no se necesita ser un genio para entender que mi objetivo es que él no haga ninguna denuncia y que simplemente de este caso por cerrado como si hubiera sido una compra más.
Digo: “Pedro, entiendo que estás preocupado por mi acción, pero necesito saber que es esto lo que realmente te preocupa. ¿Cómo te fue con tu problema familiar anoche?”
Pedro: “Salió bien, logré resolver ese asunto. Lo único en lo que pienso ahora es en resolver esta situación y tú deberías entender que no es solo el robo, sino que tenía un objetivo. Esta ladrona arruinó mi récord de 2 años.”
Digo: “Aunque no puedo saber con precisión cómo te sientes, te aseguro que para mí los objetivos de cada uno de nosotros en ese vídeo son importantes. Pero sabes que ayer tomé unos productos y te los pagué al llegar a mi departamento. Respóndeme esto. Si me hubiera atrasado y quizás incluso hasta por descuido no te hubiera pagado ayer de noche, sino hoy en la mañana ¿Estarías molesto conmigo?”
Pedro lo piensa unos segundos y dice: “pues no. Entiendo que podría haber un atraso, pero tú siempre me has pagado.”
Digo: “Pues eso es exactamente lo que acaba de pasar. De haber sabido todo lo que está involucrado en este asunto ayer de noche, te hubiese pagado la canasta inmediatamente. Ahora lo sé y por eso la pago en este momento.”
Pedro duda un momento y entonces dice: “No lo sé, no es lo mismo.”
Digo: “Te lo planteo de otra forma. Como bien sabes, solo 3 personas sabemos lo que ocurrió. Te aseguro que la mujer que te robó no le interesa que esto se sepa y yo no sé lo voy a decir a nadie. La única persona que puede hacer que todo esto se sepa… o que quede enterrado para siempre eres tú. ¿Qué es lo que realmente deseas al respecto?”
Pedro reacciona inmediatamente y dice: “Te aseguro que no deseo que esto se sepa.”
Digo: “Pues tienes el control total de la situación para evitar que se sepa. Pero decide bien, porque si denuncias, ocultarlo no será tan fácil.”
Pedro suspira y dice: “Está bien. Tomaste una canasta adicional de mi tienda y me la pagaste hoy de mañana. Fin de la historia.”
Digo: “Excelente. Espero que nos veamos pronto para otra compra. Hasta luego.”
Con la llamada terminada, sé que este problema no ha terminado. No le he dicho a Pedro que esa mujer se llama Priscila y que ahora es mi pareja. Tampoco dije que no me gustó para nada el que Pedro haya respondido como lo hizo al pedido inicial de comida de Priscila. Y si a eso sumamos que eventualmente Priscila y Pedro se tendrán que ver las caras… pues digamos que parte de este problema simplemente se ha pospuesto. Sin embargo, ya habrá tiempo para eso. Ahora tengo asuntos más urgentes que atender.