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Volver A Vivir No Está Mal

Volver A Vivir No Está Mal

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Venganza
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Noelia Pérez es una mujer mayor de 89 años que muere de un ataque al corazón, pero inexplicablemente despierta en otra realidad. No se ha convertido en ninguna preciosa jovencita, sigue siendo una mujer mayor, pero esta vez tiene unos 50 años, un gato tuerto, una casa desvencijada y un nieto delicado que viene a vivir por ser rechazado por su preferencia sexual. ¿Qué hará Noelia con esta nueva vida? Acompáñame y verás como solo hay que desear vivir con mucha fuerza para brillar desde la miseria más absoluta.

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El despertar del frío

La madrugada se había ensañado con la choza. Noelia Pérez contó cada grieta del techo mientras el viento silbaba a través de ellas como un animal herido. Las mantas, finas y gastadas, apenas atenuaban el mordisco del frío serrano que se colaba por todos los rincones y hendijas. Su estómago rugió, recordándole que llevaba demasiadas horas sin comer, pero estaba viva. Eso era suficiente. El sueño la había vencido finalmente cuando el cielo comenzaba a clarear, pero una sensación cálida la arrancó de ese duermevela. Algo se frotaba contra su costado con una insistencia que no admitía negativas.

Abrió los ojos. Un gato la miraba con su único ojo. El otro era apenas una cicatriz cerrada y una de sus orejas parecía haber conocido tiempos mejores. El animal era viejo, eso se notaba en la manera pausada con que movía la cabeza, en la rigidez de sus patas al caminar sobre el camastro, pero su pelaje, aunque desgastado, conservaba un tono grisáceo que debió ser hermoso en su juventud.

-Hola, viejo guerrero. ¿Eres todo un veterano, verdad? -murmuró Noelia, alargando una mano temblorosa.

El gato no huyó. Al contrario, empujó su cabeza contra los dedos de ella con un ronroneo profundo, como el motor de un coche antiguo de pura y auténtica satisfacción. El sonido vibró en el pecho de Noelia y por un instante olvidó el hambre, el frío, la incertidumbre. Este gato era de ella, pensó con extraña certeza. De la mujer que habitaba este cuerpo antes de que yo llegara. Recordaba cómo había llegado allí. Los detalles no eran borrosos, como un sueño del que solo se conservan las emociones. Lo recordaba todo con una claridad dolorosa. Sabía su nombre: Noelia Pérez. Sabía que había muerto del corazón y no de forma romántica, o para ser exacta de algo parecido, pero sin poesía y que ahora respiraba en un cuerpo que no era el suyo, pero los detalles concretos de este cuerpo se desvanecían cuando intentaba atraparlos, como agua entre los dedos. Tal vez era el hambre o tal vez el frío o qué era muy reciente. No lo sabía. Sacudió la cabeza despejando esas preguntas sin respuestas. El gato se acomodó a su lado y Noelia lo abrazó con verdadero deleite. Era tan cálido, tan real. El animal se dejó hacer, ronroneando con satisfacción mientras ella acariciaba su lomo lleno de cicatrices.

-Tú y yo vamos a llevarnos bien pequeño bicho. -susurró contra su oreja despareja. ¿Cómo te llamas? ¿O te llamabas?

El gato parpadeó con su ojo único y maulló suavemente. Noelia rió y el sonido la sorprendió. Hacía tanto que no reía... No desde que quedó postrada por su dolencia cardíaca, atada a un monitor en aquella sala de hospital donde el aire y la soledad eran sus constantes compañeros. Los primeros rayos de sol comenzaron a filtrarse tímidamente por las hendijas de las paredes cuando por fin se decidió a salir del maltrecho camastro. El aire de la mañana era glacial, pero la luz dorada prometía un día algo más clemente. Se envolvió en toda la ropa que encontró. Eran prendas toscas, de lana basta, que olían a humo y a tierra y calzó unas botas de cuero gastado que le quedaban justas. El gato la esperaba en la puerta, sentado con dignidad, como un vigilante que cumple su turno.

-Bueno, capitán. -le dijo Noelia, abriendo la puerta. -Enséñame el territorio. Hace más de media vida que me fui de estas nevadas tierras.

La sierra se extendía ante ellos, inmensa y antigua. Noelia respiró hondo y sintió que el aire limpio le llenaba los pulmones, despejando las telarañas de su mente. Reconocía aquellos montes, aquellos senderos que serpenteaban entre pinos y rocas. Conocía los arroyos que bajarían cantando de las cumbres, los matorrales donde crecían las bayas silvestres, los claros donde el musgo escondía setas comestibles. Esta sierra la conozco al derecho y al revés, pensó con asombro. Era un conocimiento que no le pertenecía, pero estaba allí, grabado en los músculos y en los huesos, como si hubiera nacido entre estos montes. Se superpusieron sus propias memorias a estas nuevas y el resultado era un mapa tridimensional en su cabeza.

El gato echó a andar delante de ella, con paso firme a pesar de su edad. Noelia lo siguió, sintiendo el peso de las botas en el suelo pedregoso. Cada paso era un recordatorio: estaba viva, estaba aquí y por alguna razón que aún no comprendía, se había convertido en esta mujer que habitaba una choza en la montaña nevada. Mientras caminaba, fue haciendo lista de prioridades en su mente. Primero, alimentarse. Había visto un arroyo cerca y recordaba que en sus orillas crecían unos berros amargos pero nutritivos. También sabía dónde encontrar un nido de abejas silvestres, aunque eso implicaría riesgo. El hambre no dejaba espacio para el miedo. El gato se detuvo de repente, oreja mutilada erguida, ojo único fijo en un punto. Noelia siguió su mirada y sonrió. Una mata de escaramujos trepaba por una roca, con sus frutos rojos brillando como pequeñas joyas. No eran suficientes para saciar el hambre, pero eran un comienzo.

-Buen trabajo, capitán. -dijo, arrodillándose para recogerlos con cuidado, evitando las espinas.

El gato se sentó a su lado, observándola con esa paciencia felina que parece desafiar al tiempo mismo. Noelia metió los frutos en el bolsillo de su chaqueta y siguió caminando, siempre guiada por esa memoria extraña que no era suya pero que ahora la sostenía. La mañana avanzó entre recolección y recolección. Encontró setas bajo un pino, un puñado de nueces olvidadas junto a una vieja encina y finalmente, el arroyo que había recordado. Los berros crecían en abundancia, verdes y tentadores y Noelia los arrancó con avidez. Vio peces veloces con añoranza, pero eso estaba de momento fuera de sus posibilidades. No tenía el equipo necesario para atraparlos. No todavía, pero ya verían más adelante esos filetes nadadores como terminaban en su estómago. Cuando el sol estuvo alto, se sentó en una roca plana, el gato acurrucado a sus pies destripaba una rata campera. Ella lo acompañó con unas bayas. Después de comer su desayuno, ambos se levantaron relamiéndose la boca. Los sabores eran simples pero profundos, como si cada bocado le devolviera un pedazo de vida. El gato aceptó las sobras con dignidad, masticando lentamente las setas que ella le ofreció.

-No es mucho. -dijo Noelia, acariciando su lomo. -Pero hoy no moriremos de hambre. Ahora recojamos leña, odio congelarme por las noches.

El gato parpadeó y ella juró ver un destello de aprobación en su único ojo. De vuelta en la choza, el sol de mediodía entraba por las rendijas, iluminando el polvo que bailaba en el aire. Noelia se detuvo en el umbral y observó el espacio con ojos nuevos. Era pequeño, apenas una habitación con un hogar apagado, un camastro, una mesa coja y unas estanterías llenas de objetos que no había reparado en la oscuridad de la noche. Acomodó el haz de leña y vació el bolsillo de la chaqueta. Eran magras provisiones, pero por hoy serían suficientes. El gato se estiró en el suelo, elegante a pesar de sus años y se puso a lamerse una pata con parsimonia. Noelia se acercó a la mesa. Sobre ella, un candil de aceite, un cuchillo de hoja corta y un cuaderno de tapas de cuero. Al lado, una pluma y un tintero seco.

-Vamos a ver quién eres cuerpo. -murmuró, tomando el cuaderno con manos temblorosas. -O quién fuiste.

Pero al abrirlo, las páginas estaban en blanco. Todas, excepto la primera, donde una letra firme pero temblorosa había escrito una sola frase: "Quien encuentre esto: no soy quien crees que soy y si has llegado hasta aquí, quizá tú tampoco." Noelia sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío de la sierra. El gato levantó la cabeza y maulló, como si confirmara algo que ella aún no quería aceptar. Este cuerpo era como una hoja en blanco. Un reinicio limpio de momento.

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Elisa Patico
aaaaaa por que Megan es tan comprensiva 😭 quiero no quererla y le guardo un poco de resentimiento porque yo quería un Andrés x Lian, osea yo sé que no es su culpa y no ha hecho nada malo, pero aaaaaaaaa no lo puedo evitar. Sé que ella no se metió entre ellos dos ni nada, pero aaaaaaaaaaaaa, es tan confuso lo que siento, culpo a la autora 😖
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣Culpa aceptada, pero me conoces todos mis finales son felices.🤷
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Elisa Patico
ya lo ves, la vida es así, tu te vas y yo me quedo aquí 🎶😭
Yinet Leonor: Así es. Todas las despedidas duelen.
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Elisa Patico
es que por queeeeee 😞 si se por que pero por queeeeee 😭
Yinet Leonor: Veremos cuánto crece este chico.😊
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Warriorgame
Es por esto que debía aceptar voluntariamente en vez de lo que pasó. No cualquiera soporta eso.
Yinet Leonor: Así es. Ser atleta de alto rendimiento conlleva sacrificios a niveles que los espectadores nunca ven.🤷
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Warriorgame
La verdad, debieron preguntarle primero.
Yinet Leonor: Sí, por suerte a Lían le gusta lo suficientemente como para no resentir esa decisión de los adultos 😊
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Elisa Patico
Cada vez que leo sobre Andrés, me duele un poquito. Gracias a Dios nunca me ha pasado lo de él, de amar a alguien en silencio, desde la distancia y ver cómo es feliz con alguien más, pero si he tenido desamores y si eso ya duele, no me imagino lo que vive él. Ojalá pueda encontrar a alguien que lo ame de la misma manera, con quién no se tenga que esconder y que lo acepte tal y como es ❤️ de pronto en la universidad?
Yinet Leonor: Paciencia 🤣🤣🤣🤣🤣
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Marita Peña
YA LO ENTENDERAN
Yinet Leonor: Claro que sí. Cuando crezcan.
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Marita Peña
EXACTO SON AMORES DIFERENTES
Yinet Leonor: Exactamente y el corazón tiene capacidad ilimitada para amar.
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Marita Peña
ES COMPLEJO SON ADOLESCENTES Y ESTAN CELOSOS HASTA CAPITAN ESTA CELOSO
Yinet Leonor: Así es, los dos han sufrido traumas y ven en Noelia su personas segura.😊
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Marita Peña
CAPITAN ES BRAVO 🤣🤣🤣
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣Sí y muy territorial🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Ya dijo que no lo hará. No parece que tenga malas intenciones.
Yinet Leonor: A esa edad la seguridad es muy importante. Naturalmente los temores salen a flor de piel.🤷
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Elisa Patico
son cosas que van a ir comprendiendo con el tiempo, a medida que crecen y van madurando
Yinet Leonor: Claro.🤷
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Elisa Patico
jajajajaja vaya forma de romper el hielo
Yinet Leonor: Es un hombre con sentido del humor 🤣🤣🤣
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Aniramairos
Es increíble que muchos piensen (no solo los adolescentes), que si ya pasas de cierta edad no puedes amar, tener emociones o lo peor, tener relaciones sexuales, lo que yo puedo decirle a las personas que piensan así es que se ocupen de sus vidas y dejen ser feliz a los demás 🤭.
Yinet Leonor: Exactamente porque el amor no tiene edad 😊
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Aniramairos
En las cosas del amor es normal sentir nervios y mariposas en el estómago, sin importar la edad que tengas 🤭.
Yinet Leonor: Así mismo 😊
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Elisa Patico
pequeños bribones 🤣 y que harán cuando se vayan a la universidad? o formen su propia familia? 🤣 ella más que nadie tiene derecho a volver a darse un chance en el amor, ustedes no siempre van a estar ahí, tarde o temprano se irán y haran su propia vida
Yinet Leonor: Totalmente de acuerdo, pero quién se lo explica a dos adolescentes inseguros 🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Espero que no busquen enfermarse intencionalmente pensando en que pueden tomar medicinas y que sólo sea una frase romántica.
Yinet Leonor: No, claro que no piensa en enfermar. Solo quiere dejar claro sin romanticismo que estar a su lado implica apreciar cada instante de la vida más allá del pensamiento convencional.
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Elisa Patico
para que periódico 🤣 para que redes sociales 🤣 si te puedes enterar más rápido con Amparo
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣 Así mismo. Tiene alma de periodista 🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Pues con cincuenta ya no es tan joven. Si quiere iniciar algo, que no se demore.
Yinet Leonor: No al contrario con esa edad se valoran las cosas importantes y la prisa se destierra de la lógica.🤷
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Elisa Patico
siempre, sin importar la edad, deberías buscar a alguien con quien compartir la vida, cualquiera te la puede cambiar, pero no cualquiera esta dispuesto a caminar a contigo a tu lado
Yinet Leonor: Así es y un poco de soledad no hace mal, pero mucha nos mata el alma
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