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El Legado De Los Antiguos

El Legado De Los Antiguos

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Edad media / Aventura
Popularitas:374
Nilai: 5
nombre de autor: Lugo Alex

Ciento veintitrés años después de que la Inquisición del Primer Mandato silenciara un ritual prohibido, extraños acontecimientos comienzan a extenderse por todo el Imperio.

Enkyo, un joven de la ciudad de Newline, sueña con seguir los pasos de los soldados imperiales a pesar de la oposición de su padre. Sin embargo, cuando una expedición de caza termina en tragedia, presencia algo que no debería existir.

Bajo la superficie del mundo, antiguas fuerzas olvidadas desde hace mucho tiempo comienzan a despertar. Mientras verdades ocultas vuelven a emerger y las sombras de una era perdida regresan, Enkyo se verá atrapado entre el Imperio, el conocimiento prohibido y un legado más antiguo que la propia humanidad.

Algunos heredan reinos. Otros heredan pesadillas.

NovelToon tiene autorización de Lugo Alex para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13 — Memorias de tinta velada

Cidwuar permaneció en silencio después de escuchar las conclusiones de Julius.

—Tendré que ir a verlo.

Julius frunció ligeramente el ceño.

—¿Está seguro? Se encuentra bastante lejos para partir a estas horas.

—Quizá —respondió Cidwuar—. Pero podría poseer la información necesaria para confirmar nuestras sospechas.

—Mi Lord, comprendo que todavía las considere sospechas, pero no tengo ninguna duda de que lo ocurrido en Celok y en la frontera está relacionado.

Cidwuar se apartó de la mesa.

—Ya has hecho suficiente. Necesitas descansar. Deja que él se encargue de lo que viene ahora.

—Comprendo que pueda saber más acerca de este asunto, pero la información que poseemos todavía está incompleta. ¿No cree que podríamos estar actuando con demasiada precipitación?

—Lo sabremos cuando consiga hablar con él.

Cidwuar se dirigió hacia la puerta. Julius lo siguió.

—Permítame acompañarlo. Tal vez podría…

—No.

Cidwuar se volvió hacia él.

—Permanecerás aquí. Como ya te he dicho, necesitas descansar.

—Pero, mi Lord…

—Confía en mí, Julius. Regresaré tan pronto como pueda.

Abandonó la habitación y recorrió los corredores hasta encontrarse con uno de sus sirvientes de confianza y los dos soldados encargados de escoltarlo.

Uno de ellos dio un paso al frente.

—¿Adónde nos dirigimos, mi Lord?

—Al extremo opuesto de la capital, cerca de la Catedral de los Oradores.

El soldado vaciló.

—Con el debido respeto, ¿no sería más prudente esperar hasta el amanecer? Viajar a estas horas podría exponernos innecesariamente.

Esperó alguna reacción antes de continuar.

—Podríamos enviar un ave mensajera y aguardar su respuesta hasta mañana.

—No podemos esperar hasta mañana —respondió Cidwuar—. Cuanto más nos demoremos, más difícil será comprobar qué ocurrió.

Los soldados guardaron silencio.

—Preparen el carruaje. Partiremos de inmediato.

Ambos inclinaron la cabeza.

—Sí, mi Lord.

Cuando todo estuvo preparado, Cidwuar se volvió hacia su sirviente.

—Necesito que permanezcas aquí y esperes mi regreso.

—Mi Lord, ¿no cree que…?

Cidwuar no le permitió terminar.

—Lo sé. Pero existen asuntos que un Lord no puede delegar.

El sirviente sostuvo su mirada durante un instante.

—Haré cuanto me ordene, mi Lord.

Cidwuar subió al carruaje. Los soldados ocuparon sus posiciones y el cochero sujetó las riendas.

Los caballos comenzaron a avanzar.

Durante todo el trayecto, Cidwuar permaneció en silencio, contemplando las calles a través de la ventana.

Tal vez Julius tenga razón.

Tal vez sea demasiado pronto.

Sus dedos se cerraron con fuerza sobre la tela de sus vestiduras.

Pero ya no puedo retroceder. Algún día tendrá que comprenderlo.

El movimiento constante del carruaje lo condujo hacia un recuerdo mucho más lejano.

Ha pasado tanto tiempo…

Bajó la mirada.

Y, aun así, jamás lo he olvidado.

La voz del cochero interrumpió sus pensamientos.

—Estamos cerca, mi Lord.

Poco después, el carruaje se detuvo frente a la Catedral de los Oradores.

Cidwuar descendió y cubrió su cabeza con la capucha antes de acercarse a la entrada.

Al atravesar las puertas, uno de los sacerdotes se aproximó para recibirlo.

—¿En qué puedo ayudarlo?

—He venido a ver a Lord Henry FitzRoy.

El sacerdote lo observó con atención hasta reconocer el rostro oculto bajo la capucha.

—Lord Cidwuar… Mi Lord, no me había dado cuenta de que era usted.

Cidwuar descubrió su cabeza.

—Llévame con él. Ahora.

—Sígame, mi Lord.

El sacerdote lo condujo a través de la catedral. Junto al presbiterio, atravesaron una puerta lateral que daba acceso a un corredor apartado.

El hombre se detuvo frente a los soldados.

—A partir de este punto, deberán permanecer fuera.

Cidwuar se volvió hacia ellos.

—Esperen aquí hasta que regrese.

—Sí, mi Lord.

El sacerdote señaló el corredor.

—Continúe hasta el final y gire a la izquierda. Yo permaneceré aquí.

Cidwuar siguió adelante por su cuenta.

Al final del pasillo encontró una puerta cerrada. Se retiró nuevamente la capucha y entró.

Un hombre escribía bajo la luz de varias velas. Sobre la mesa se extendían pergaminos abiertos, manuscritos apilados y documentos pendientes de revisión.

El movimiento de la pluma se detuvo.

Henry levantó la mirada.

—No esperaba recibir visitas —dijo—. Creí que todo había quedado suficientemente claro durante nuestra última reunión del Consejo.

Cidwuar avanzó tres pasos dentro de la habitación.

—No habría venido si no fuera importante, Lord Henry.

Henry dejó la pluma a un lado.

—Ya veo.

Una leve sonrisa apareció en sus labios.

—Siempre dispuesto a poner a prueba los límites del Consejo. ¿Cuándo aprenderás?

—No he venido a desafiarlo. Mi deber no termina dentro de la sala del Consejo. Está con el Imperio y con su pueblo.

La sonrisa de Henry desapareció.

—Muy bien. ¿En qué puedo ayudarte esta vez?

Cidwuar introdujo una mano bajo su capa y extrajo un pergamino doblado.

—Lee esto.

Henry lo tomó y comenzó a recorrer las líneas en silencio.

El informe reunía las observaciones documentadas por Julius: el estado en el que había quedado Celok, los cuerpos descubiertos en la frontera y el residuo oscuro encontrado en ambos lugares.

Cuando terminó, Henry volvió a leer varios fragmentos.

—¿Estás seguro de esto?

—Completamente.

Henry dejó el informe sobre la mesa.

—Nunca he dudado de tu criterio, Cidwuar. Pero le has concedido demasiado crédito a ese hombre.

Entrecerró ligeramente los ojos.

—Así que dime, ¿qué deseas realmente?

Cidwuar meditó su respuesta.

—Necesito autorización para consultar ciertos pergaminos del archivo restringido.

Henry permaneció inmóvil.

—¿Y quién concede esa autorización?

—Tú.

—Precisamente. Entonces ya conoces mi respuesta.

—Lord Henry…

—No.

Aquella única palabra bastó para detenerlo.

—Puedes creer que la urgencia justifica tu petición —continuó Henry—, pero el Consejo existe precisamente para impedir que cualquiera de nosotros actúe solo porque está convencido de tener razón.

Con una mirada, señaló los documentos que lo rodeaban.

—Esos pergaminos permanecen bajo mi custodia.

Cidwuar exhaló lentamente.

—Lo sé. Por eso he venido. Necesito consultarlos con urgencia.

Henry volvió a tomar la pluma.

—Solo yo decido quién puede acceder a ellos. Si no estás de acuerdo con mi decisión, solicita una reunión del Consejo.

Cidwuar frunció el ceño, pero no respondió de inmediato.

Respiró profundamente y recuperó la firmeza de su postura.

—Muy bien. Si eso es lo que deseas, así será.

Henry reanudó la escritura.

—Pero al menos revísalos tú mismo —añadió Cidwuar—. Busca cualquier referencia relacionada con él.

La pluma volvió a detenerse.

Henry llevó una mano hasta la frente y apartó varios mechones de cabello.

—Los revisaré mañana a primera hora.

Volvió a dirigir su atención al manuscrito.

—Si has venido por algo más, dilo ahora.

Cidwuar retrocedió hacia la puerta. Antes de marcharse, se volvió una última vez.

—Eso será suficiente.

Inclinó ligeramente la cabeza y abandonó la habitación.

Henry continuó escribiendo después de que la puerta se cerrara.

Terminó varias líneas más, pero la insistencia de Cidwuar terminó llevando nuevamente su atención hacia el informe. Lo tomó otra vez y revisó las observaciones de Julius.

Celok.

La frontera.

El residuo descubierto en ambos lugares.

Una referencia aparecía repetidamente entre las notas.

El Bosque de Yovalis.

Julius había indicado que algunas de sus primeras sospechas habían comenzado allí. Sin embargo, después de lo ocurrido con los Greygar, no había encontrado ningún rastro que le permitiera continuar con la investigación.

Henry observó los paquetes de documentos disponibles en la habitación.

Lo que tengo aquí quizá no sea suficiente. Los registros más antiguos permanecen restringidos, pero puedo comenzar con esto.

Buscó entre los registros territoriales cercanos a Celok hasta encontrar un antiguo decreto relacionado con Yovalis.

Lo extendió sobre la mesa.

El texto, fechado cincuenta y tres años atrás, registraba una extensa plantación y la posterior delimitación de aquellas tierras.

Henry comprobó nuevamente la fecha.

No coincidía con lo que recordaba.

Había consultado documentos de casi ochenta años de antigüedad en los que Yovalis ya era mencionado como un bosque existente.

Volvió al comienzo del pergamino.

No explicaba qué había ocupado aquellas tierras antes de la plantación.

Henry desvió la mirada de la fecha hacia el informe de Julius. Después de unos instantes, apartó el documento, pero no lo devolvió a su lugar.

El carruaje de Cidwuar regresó al centro de la capital mientras las últimas luces todavía ardían en algunas calles.

Al llegar a sus aposentos, se retiró la capa y se sirvió una copa de vino. Se sentó junto a la ventana y contempló en silencio la oscuridad que cubría los edificios.

Lejos de allí, Henry permanecía rodeado de pergaminos.

Las horas transcurrieron entre el roce de los documentos, el movimiento de la pluma y las velas consumiéndose lentamente.

Cuando la primera luz comenzó a entrar en la habitación, Henry dormía sobre el escritorio.

Varios golpes en la puerta lo hicieron reaccionar.

—¿Qué ocurre?

Se frotó los ojos y levantó la cabeza. Al reconocer al sacerdote que permanecía en la entrada, advirtió la luz que se filtraba dentro de la estancia.

—Así que ya es de mañana.

El sacerdote dejó escapar una leve sonrisa.

—Después de tantos años, ya debería saber cómo termina esto cada vez que decide trabajar durante toda la noche.

Henry retiró el pergamino que había quedado atrapado debajo de uno de sus brazos.

—Es cierto. Pero eso ya no importa.

Se puso de pie y estiró ligeramente la espalda.

—Debo marcharme. Guarda todo lo que hay en esta habitación y asegúrate de que nadie se acerque.

El sacerdote observó la cantidad de documentos abiertos, sellos y paquetes esparcidos sobre la mesa.

—¿Todo, mi Lord?

—Todo. Nadie más debe tocar nada. Solo tú estás autorizado.

El sacerdote tardó un instante en responder.

—Como ordene.

Mientras Henry comenzaba a caminar hacia la salida, el hombre añadió:

—Su carruaje ya lo espera fuera de la catedral.

Henry abandonó la habitación.

En el exterior encontró al cochero sujetando las riendas y a los soldados preparados para partir. Subió al carruaje y tomó asiento.

—Avanza.

El cochero giró ligeramente la cabeza.

—Perdóneme, Lord Henry. ¿Hay algún destino en particular?

—Permanece dentro de la capital. Yo te indicaré dónde detenerte.

—Como ordene, mi Lord.

Los caballos comenzaron a avanzar.

Henry apoyó los nudillos bajo la mandíbula y permaneció en silencio mientras las calles pasaban al otro lado de la ventana.

Después de atravesar varios distritos, ordenó al cochero detenerse.

Descendió junto a sus dos escoltas y continuó a pie por el distrito de los comerciantes. Pasaron entre los puestos todavía cerrados hasta alcanzar un callejón estrecho, apartado del camino principal.

Henry se detuvo frente a una puerta sin ninguna señal distintiva y golpeó varias veces.

Una pequeña mirilla protegida por barrotes se abrió desde el interior.

El hombre que estaba detrás miró primero a Henry y después a los soldados. Henry sostuvo su mirada sin hablar.

La mirilla volvió a cerrarse.

Segundos después, la puerta se abrió.

El lugar parecía una taberna modesta. Varias mesas de madera ocupaban la estancia y unas cuantas botellas descansaban detrás del mostrador.

Henry atravesó la habitación y abrió una puerta integrada en uno de los muros laterales.

Detrás de ella, una escalera de caracol descendía bajo el edificio.

Los soldados lo siguieron hasta el último peldaño.

Allí encontraron una enorme puerta de hierro. Dos ancianos la custodiaban, uno a cada lado.

Henry se volvió hacia sus hombres.

—Esperen aquí. Sin importar cuánto tarde, no abandonen este lugar hasta que regrese.

Los soldados intercambiaron una mirada antes de asentir.

—Sí, mi Lord.

Los ancianos se acercaron a las manivelas situadas a ambos lados de la entrada. Comenzaron a girarlas al mismo tiempo y el mecanismo oculto puso en movimiento la pesada puerta.

Henry atravesó el umbral solo.

La entrada volvió a cerrarse detrás de él, dejando la cámara sumida en una oscuridad absoluta.

Sacó una vela y la encendió.

Filas de estantes se extendían más allá del alcance de la llama.

¿Dónde lo dejé?

Avanzó mientras intentaba recordar la última vez que había consultado aquel documento.

Ha pasado demasiado tiempo.

Acercó la vela a las marcas de las primeras secciones y continuó buscando.

Pero, según lo que dijo Cidwuar, todo esto podría estar relacionado con…

Henry se detuvo frente a uno de los estantes.

La llama vaciló ante una inscripción apenas visible.

Una espada de entrenamiento atravesó el espacio donde había estado la cabeza de Enkyo apenas un instante antes.

El joven bajó el cuerpo y consiguió esquivarla.

Thalion acortó la distancia y lanzó una poderosa patada. Enkyo levantó la espada en posición horizontal, sujetando la empuñadura con la mano derecha y apoyando la izquierda contra la parte plana de la hoja para resistir el impacto.

La fuerza del golpe lo hizo retroceder varios pasos.

Thalion también se apartó, permitiendo que ambos recuperaran la distancia.

Permanecieron frente a frente.

Thalion sostenía la espada con una sola mano, inclinada a un costado y dirigida hacia su hijo. Una sonrisa satisfecha descansaba sobre su rostro.

Enkyo mantenía las piernas separadas y la punta de la espada cerca del suelo. Una ligera expresión de confianza acompañaba su postura.

Ambos se prepararon para avanzar.

—¡Enkyo!

La voz de Raelia llegó desde el interior de la casa.

Los dos se detuvieron.

Enkyo se volvió hacia la vivienda justo cuando su madre apareció en la entrada con los brazos cruzados.

—Te dije claramente que Kyomuro necesitaba ayuda con la lectura.

Enkyo bajó lentamente la espada.

—Como su hermano mayor, ¿no crees que deberías estar con él?

El joven llevó una mano hacia la parte posterior del cuello, incapaz de encontrar una respuesta.

Thalion no pudo evitar reírse.

Raelia dirigió la mirada hacia él.

—¿Y tú de qué te ríes?

La sonrisa desapareció del rostro de Thalion.

—¿O crees que el cerdo se alimentará solo?

Thalion apartó la mirada y llevó una mano hacia la parte posterior del cuello, adoptando casi la misma postura que su hijo.

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Brayan
ame el capítulo, estuve esperándolo mucho, porsupuesto no puedo negar que los nombres de los personajes son muy excepcionales, ¿cuando volveré a saber de mi querido julius🤭🤭?
Eilin Verme: quisiera decirlo, pero no te preocupes, es cuestión de esperar, la obra ahora es que tiene contenido abismal
total 1 replies
Rouse
Excellent way of writing the battles, I love your writing style and attention to detail, the chapter works well and is easy to understand.
laura
It's interesting how the chapter is progressing; I wonder what other characters from the divisions we'll get to know.
Eilin Verme: There's still much to see, but soon I'll be revealing new adventures, characters, and much more than you can imagine.
total 1 replies
Félix
Each chapter is insane, the mystery and the political intrigue are amazing! If the world he lives in is explained well and there are no mistakes, it would be a wonderful story.
Rouse
Oh my God, I truly love the relationship this family has, Now I really want to know more about the rider. Will we know more soon?
angel
🫣🫣🫣
Brayan
wow impresionante el capítulo 1 de cierta forma a pesar de que es largo te sumerge y te atrapa en un mundo muy lleno de fantasía suspenso y misterio, me encanta como poco a poco se va presentando los generales Por así decirlo principales

también me gusta que cada uno tenga una persona la diferente a pesar de que todavía no hay un desarrollo completo de personajes, también puedo notar que en este tipo de trabajo mejor dicho obra, veo una forma expresiva y un léxico muy notable, la manera en Cómo surge una batalla y cómo se logra entender es algo que pocos autores logran describir

estoy muy ansioso de seguir con este tipo de obra la verdad, no muchas veces se ve algo con bastante potencial y de verdad me enamoro de las relaciones que tiene los personajes y el conflicto que hay🩷🩷
Rouse
Fantastic! This chapter really couldn't have been better, I'm so excited to see tomorrow's chapter.
Eilin Verme: Thank you so much, the next chapters will be spectacular!
total 1 replies
angel
Wait a minute, I was really shocked, this chapter really left me intrigued. I need answers🫣👀
Michikatsu Suki cune
me gustó sigue asi
darkaiden
Excelente capítulo, uma ótima maneira de se expressar e capturar minha atenção.
Eilin Verme: Thank you very much, I appreciate that enthusiasm, and I hope to meet those expectations.
total 2 replies
Rouse
Wow, those two chapters were really interesting! I find the plot very original, and the way they're progressing makes me wonder what will happen next.

I'm truly surprised; the story is increasingly drawing me in and captivating me. And I really don't know how to explain the feeling of how all of this is unfolding at a spectacular pace../Drool//Drool/
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