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Renací Para Ser La Villana

Renací Para Ser La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna) / Traiciones y engaños / Venganza
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Traicionada por las dos personas que más amaba, Mía Beaumont murió escuchando cómo su prometido, Alexander Rivelli, y su mejor amiga, Isabella, confesaban entre risas cada una de sus mentiras. Humillada, manipulada y utilizada como un simple peón dentro de su propia vida, creyó que todo había terminado… hasta que despertó nuevamente en el pasado.
Pero esta vez, Mía ya no será la mujer ingenua y sumisa que todos podían controlar.
Con los recuerdos de su vida anterior intactos, decide recuperar el poder que alguna vez le arrebataron: tomará las riendas de la empresa familiar, destruirá la reputación de Alexander y hará pagar a Isabella por cada traición. Ya no llorará por amor. Ya no permitirá que nadie vuelva a pisotearla.
Sin embargo, sus planes cambian cuando Dante Morelli entra nuevamente en su vida.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16- Dante

—¿Qué demonios fue eso?

La voz de Alexander rompió el silencio apenas Mía se separó de mí, pero para ser sincero… Yo apenas lo estaba escuchando, porque seguía observándola.

Seguía demasiado cerca de ella y todavía podía sentir su respiración agitada mezclándose con la mía. Su mano continuaba aferrada a mi corbata, aunque ahora parecía darse cuenta lentamente de lo que acababa de hacer.

Y maldita sea… No esperaba que me besara así.

Al inicio entendí perfectamente lo que intentaba hacer. Quería provocar. Callarlos. Destruir cualquier duda sobre nuestra supuesta relación. Pero en algún momento aquel beso dejó de sentirse como actuación.

Especialmente cuando ella respondió con la misma intensidad, eso definitivamente no estaba dentro del plan, vi claramente el pequeño destello de confusión en sus ojos mientras intentaba recuperar compostura, y honestamente, tuve que contener una sonrisa, porque Mía Beaumont acababa de besarme como si realmente quisiera hacerlo.

Interesante... Muy interesante...

Alexander dio un paso brusco hacia nosotros.

—Mía, explícame ahora mismo qué significa todo esto.

Y ahí ocurrió otra vez, ese cambio, ese maldito cambio en ella que no podía dejar de observar, porque la antigua Mía habría retrocedido inmediatamente después de escuchar ese tono. Habría intentado calmarlo, justificars, explicar algo, esta nueva versión simplemente lo miró con frialdad.

—No tengo nada que explicarte.

Dios... Creo que jamás me cansaría de ver eso.

Alexander literalmente parecía incapaz de aceptar que estaba perdiendo control sobre ella. Lo notaba en la tensión de su mandíbula, en la manera agresiva en que intentaba acercarse, incluso en cómo seguía ignorando completamente el hecho de que acababa de ser descubierto engañándola, porque hombres como él nunca creen realmente que una mujer pueda dejarlos, especialmente una mujer que antes los adoraba.

Isabella intentó intervenir rápidamente.

—Mía, esto claramente es impulsivo, tú no—

—¿Impulsivo? —la interrumpió ella con una pequeña sonrisa amarga—. Curioso viniendo de alguien que lleva meses acostándose con el prometido de su mejor amiga.

Un Silencio completo se apoderó del lugar y por primera vez desde que ambos llegaron juntos… Vi verdadero miedo en el rostro de Isabella, no culpa, miedo, porque Mía acababa de dejar claro que sabía todo.

Alexander endureció el rostro inmediatamente.

—¿Quién te dijo esa mentira?

Mía soltó una pequeña risa baja y... Fue una de las cosas más peligrosas que escuché esa noche, porque ya no sonaba herida, sonaba preparada.

—¿Todavía no entiendes nada? —preguntó observándolo fijamente—. Yo misma mandé a investigarlos.

Eso sí me sorprendió, muchísimo, ví claramente cómo Alexander perdió color apenas e Isabella prácticamente dejó de respirar, interesante.

Mía se soltó finalmente de mi corbata y caminó lentamente hacia una de las mesas del salón donde había dejado su bolso minutos atrás. Todo el mundo la observaba en absoluto silencio mientras sacaba tranquilamente su teléfono y entonces comprendí algo.

Ella había planeado esto, no completamente, probablemente no esperaba que la situación explotara de esa manera, pero definitivamente venía preparada.

Sentí algo peligrosamente parecido al orgullo mientras la observaba, porque esta no era la mujer ingenua que todos creían poder manipular.

No.

Mía Beaumont había decidido entrar al juego y aparentemente aprendía rápido.

—Usaban siempre el mismo hotel —dijo con absoluta calma mientras desbloqueaba el teléfono—. La misma habitación, los mismos horarios.

Alexander dio otro paso hacia ella inmediatamente.

—Mía, basta.

Pero ella ni siquiera lo miró, seguía completamente tranquila.

—Al principio pensé que tal vez estaba imaginando cosas. Ya sabes, como ustedes siempre me hicieron creer.

Cada palabra era un golpe perfectamente calculado y sinceramente… Estaba disfrutando demasiado esto, porque nadie esperaba algo así de ella, ni Alexander, ni Isabella, ni siquiera sus padres.

Mía levantó finalmente la mirada hacia Isabella.

—Pero después de escuchar suficientes mentiras… decidí asegurarme.

Isabella comenzó a negar rápidamente con la cabeza.

—Mía, por favor…

—No. —La voz de Mía salió fría—. Tú no vas a llorar ahora como si fueras la víctima.

Dios.... La manera en que hablaba ahora… Entendía perfectamente por qué Alexander parecía tan alterado, porque esta mujer ya no estaba pidiendo amor, estaba exigiendo respeto y eso era muchísimo más peligroso.

Mía deslizó el dedo sobre la pantalla antes de girar lentamente el teléfono hacia todos, no mostró nada explícito, pero sí lo suficiente, imágenes de ellos entrando juntos repetidamente al hotel, grabaciones cortas de ambos entrando a la misma habitación, besos robados en pasillos privados, miradas imposibles de malinterpretar.

La expresión del señor Beaumont se volvió oscura inmediatamente, mi atención, sin embargo, seguía completamente fija en Mía, porque no podía dejar de admirar lo brillante que había sido todo esto.

Ella no explotó emocionalmente, no gritó, no suplicó, los expuso sola, con pruebas, con elegancia y el giro fue tan inesperado que literalmente nadie dentro de la habitación sabía cómo reaccionar.

Alexander pasó de furioso a nervioso en cuestión de segundos.

—Escúchame —intentó acercarse nuevamente—. Esto no es lo que parece.

Incluso tuve ganas de reír, la frase más mediocre posible, Mía levantó lentamente una ceja.

—Claro. Porque entrar más veinte veces al mismo hotel seguramente era una actividad recreativa inocente.

Tuve que bajar apenas la mirada para esconder la sonrisa, maldita sea, definitivamente iba a disfrutar trabajar con ella.

Isabella finalmente rompió a llorar, pero Mía ni siquiera se inmutó y eso fue probablemente lo que más me impresionó, porque todavía podía notar dolor en sus ojos, todavía estaba herida, pero ya no permitía que eso la volviera débil, qué mujer tan peligrosamente interesante estaba empezando a convertirse.

El señor Beaumont habló finalmente con una voz helada.

—Alexander. Quiero que abandones mi casa inmediatamente.

Alexander giró hacia él completamente incrédulo.

—¿Va a ponerse de su lado después de esto?

—Después de esto entiendo que mi hija fue humillada durante meses mientras tú fingías respetarla.

Eso sí debió golpear fuerte, pero Alexander todavía parecía más enfocado en otra cosa.

En mí, en cómo seguía al lado de Mía, en cómo ella ya no lo estaba mirando a él y entonces entendí finalmente qué era lo que más lo estaba destruyendo, no era solo haber sido descubierto, era haber sido reemplazado.

Mía volvió a acercarse lentamente hasta quedar otra vez a mi lado y esta vez fue ella quien tomó mi mano delante de todos, pequeño gesto, pero increíblemente simbólico, porque prácticamente estaba eligiéndome públicamente frente a él.

Sentí algo oscuro y satisfecho dentro del pecho al notar cómo Alexander observaba nuestras manos, perfecto, que se ahogue con eso.

Isabella volvió a hablar entre lágrimas.

—Mía… yo nunca quise que esto pasara... No quería perderte.

Y creo que la respuesta de Mía fue probablemente mi momento favorito de toda la noche, porque simplemente la miró con absoluta decepción y dijo.

—Entonces debiste recordar que eras mi amiga antes de meterte en su cama emocionalmente rota para apuñalarme por la espalda.

Silencio absoluto y Dios.... Creo que me enamoré un poco de esa frase y tal vez... Un poco de ella.

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Anonymus
Ella no se puede confiar tanto, ese par de zuripantos, andan dolidos y ofendidos en su orgullo y ella tiene una diana pintada en el rostro, ya me estrese 🫣😱😱😱
Anonymus
Cada vez, mejor , esta historia, gracias escritora por compartirla👍🏼😉😊
Maria Camila Hoyos Villa
s ss s ws s s
Maria Camila Hoyos Villa
jbbbb🤣bbb🤣b🤣🤣🤣🤣bb🤣n 🤣la vitrina donde se va todo un trato y esovida. s
Anonymus
Y aquí sigo abriendo la app, esperando ansiosamente, capitulos de esta espectacular historia 🫱🫲👍🏼👌🏻
Anonymus
Capítulo uno al diez y ocho y no me pude detener ' muy buena la trama 👍🏼
Crystal Suárez: Más tarde actualizo más capitulos, gracias por tu apoyo 🫂
total 1 replies
Anonymus
Y ella como supo que murió intentando denunciar al zuripanto , si dice el texto, ella había muerto hacía un año, o fue que estuvo en modo fantasma 🤔🤔
Anonymus: Gracias a ti 👍🏼
total 2 replies
Martha Lucia Montaño
Me encanta como escribes y mucho más la intriga en que siempre dejas las historias en cada capítulo
Emily Rodríguez
jajajajaja me hizo reír lo que le dijo a la mamá
Sr. Look “El Arte del Barbero”
el final de la sonrisa ufff
Lerida Malave de González
guao si así empezamos ya quedé enganchada
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