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Volver a Vos

Volver a Vos

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Aventura de una noche / Mujer poderosa / Madre soltera / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:168.7k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Cuatro años atrás, Lara Rivas lo perdió todo en una sola noche: su familia, su prometido, su nombre y casi la vida. Traicionada por su propia hermana, desapareció sin mirar atrás.

Ahora vuelve a Buenos Aires con otro rostro, otro nombre y dos hijos que son todo su mundo. Solo quiere recuperar lo que le arrebataron y hacer caer a quienes la destruyeron.

Pero Sebastián Ferrer aparece otra vez.

Frío, poderoso y acostumbrado a que nadie le diga que no, Sebastián no logra entender por qué esa mujer le resulta tan familiar. Tampoco por qué sus hijos se parecen tanto a él.

Entre secretos, heridas viejas y una atracción que ninguno de los dos pidió, Lara intenta mantenerse lejos.

El problema es que sus hijos ya eligieron bando.

Y esta vez, el pasado no piensa quedarse enterrado.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Sebastián no insistió.

Ese día Lara estaba herida, asustada y furiosa. Cualquier palabra de más solo iba a empujarla más lejos.

No importaba.

Él tenía paciencia.

Después de despertar, Lara pasó por más controles. También llevó a Dulce a revisión. Con el informe médico en la mano, llamó a la policía delante de Sebastián.

Cuando los agentes llegaron, declaró todo.

Entregó el parte de lesiones de Dulce.

No suavizó nada.

Sebastián no la interrumpió.

A las cinco y media de la tarde, Lara pidió el alta.

Aguirre se opuso.

Sebastián también.

Lara no cambió de idea.

Benja estaba en casa.

Si ella y Dulce no volvían, iba a asustarse.

Los estudios de Lara no mostraban daños graves. Al final no pudieron retenerla.

Lo de Dulce era otra cosa.

El corte era profundo.

—Puede dejar marca —explicó Aguirre—. Cuando cierre bien, conviene hacer tratamiento para cicatriz.

Dulce abrió los ojos.

—¿Voy a quedar fea?

Lara sintió otro golpe.

Aguirre se agachó.

—No vas a quedar fea. Hay médicos muy buenos. Sebastián se va a ocupar.

Dulce miró a Sebastián.

—¿No voy a quedar fea?

—No —dijo él—. Te lo prometo.

Lara no discutió esa parte.

Dulce se había lastimado en la casa Ferrer. Ese tratamiento les correspondía.

Al salir del hospital, Sebastián quiso llevarlas.

—Volvemos al mismo lugar.

—Nosotras vamos en taxi.

—Lara.

—Cada uno por su lado.

Sus ojos se cruzaron.

—¿Marcando distancia?

—Volviendo al punto donde nunca debimos cruzarnos.

Dulce sintió la tensión.

—Mamá...

Lara no le dio espacio para intervenir. Paró un taxi y subió con ella.

Desde la ventanilla, Dulce vio a Sebastián parado solo en la entrada.

—Se ve triste.

—Nosotras también tuvimos un día triste.

Dulce apoyó la frente en el vidrio y no dijo más.

En la residencia de Puerto Madero, Martina y Candela seguían en la pileta.

No estaban nadando.

Estaban castigadas.

Nicolás estaba sentado en el borde con una vara larga. Cada vez que alguna intentaba salir, la empujaba de nuevo.

Llevaban dos horas.

La piel ya se les arrugaba. Las piernas les temblaban. La pileta no era profunda, pero las obligaba a mantenerse de puntas para respirar cómodas.

Candela, más alta, resistía mejor. Por eso sostenía a Martina cada tanto.

—Martina, perdoname —dijo con voz rota—. Si yo no te hubiera llamado, no estarías así.

—No digas eso. No fue tu culpa.

Candela bajó la cabeza.

—Yo estaba mal. Te conté que Jane se metía con Sebastián porque no tenía con quién hablar. No pensé que ibas a ir.

Martina apretó los dientes.

—La culpa es de esa mujer. Sabe que mi hermano tiene hijo y se mete igual. Encima usa a su cría.

Nicolás golpeó el borde con la vara.

—Cuidá la boca.

—¿Qué? ¿Ahora no puedo decir la verdad?

—No sabés nada.

Martina quiso salir otra vez.

Nicolás la empujó.

—Adentro.

—Soy tu hermana.

—Dulce tiene tres años.

Martina lloraba de frío y rabia.

Candela aprovechó.

—Nico, si Sebastián quiere castigar a alguien, que sea a mí. Martina no soporta más.

—No te hagas la mártir. A vos también te toca.

El auto de Sebastián entró a la residencia cuando ya anochecía.

Dos minutos después, él estaba junto a la pileta.

Martina se aferró al borde.

—Seba, tengo frío. No doy más.

—¿Te equivocaste?

—No.

La respuesta salió con orgullo.

Sebastián ni siquiera discutió.

Se sentó en una reposera, pidió la notebook y empezó a trabajar.

—Seba...

No contestó.

El tiempo pasó.

El sol cayó.

El agua se volvió helada.

Martina perdió fuerza. Las piernas se le doblaron y tragó agua. Candela intentó sostenerla, pero ya no podía.

—¡Sebastián, ayudala!

Sebastián cerró la notebook.

Tomó la vara y la acercó.

Martina la agarró como si fuera lo único firme del mundo.

Creyó que la iba a sacar.

No lo hizo.

—¿Te equivocaste?

Martina lloró.

El miedo venció al orgullo.

—Sí. Me equivoqué.

—¿En qué?

—No debí lastimar a la nena. No debí pelear con Lara.

—Vas a disculparte.

Martina sintió la humillación como otra ola de agua fría.

—Sí. Voy a disculparme.

Nicolás la ayudó a salir.

Martina cayó al piso temblando.

Pensó que todo había terminado.

Entonces dos policías entraron.

—Martina Ferrer. Recibimos una denuncia por lesiones. Tiene que acompañarnos.

—Seba...

Sebastián no movió un dedo.

Nicolás se agachó a su lado.

—Equivocarse tiene consecuencias. Vas a estar unos días adentro y después te voy a buscar.

—No quiero.

Nadie respondió.

Martina quiso llamar a su madre. Los policías la sacaron igual.

Candela seguía en el agua.

Ya no tenía frío solo en el cuerpo.

Sebastián se acercó al borde.

Ella empezó a llorar antes de que él hablara.

—Sebastián, me equivoqué. No debí quejarme con Martina. Ayer vi tu auto buscar a Jane en la empresa y me dolió. Hoy le dije que se alejara de vos. Ella me provocó. Yo no pensé que Martina iba a lastimarlas.

Sebastián la miró sin emoción.

—¿Con qué derecho?

Candela no entendió.

Nicolás, desde un lado, tradujo con una crueldad tranquila:

—Pregunta con qué derecho le dijiste a Lara que se alejara de él.

Candela levantó la barbilla.

—Soy la madre de Mateo. Soy tu mujer.

Sebastián soltó una risa corta.

Nicolás tradujo otra vez:

—Sos la madre de Mateo. No sos su mujer.

—Pero estos años...

—Estos años mi hermano pagó tu carrera por Mateo —dijo Nicolás—. Que vos hayas dejado correr rumores es otra cosa. Él nunca te reconoció como novia, prometida ni nada parecido.

Candela tembló.

—Sebastián, yo te quiero de verdad.

Nicolás chasqueó la lengua.

—Si ni entendés cuando habla o cuando se ríe. ¿Querés de verdad a quién?

La cara de Candela se puso roja.

Sebastián dio por terminado el tema.

—Andate.

Candela creyó que se salvaba.

Nicolás volvió a traducir, esta vez sin sonrisa.

—Significa que desde hoy no tenés vínculo con él. Cuidate sola.

Candela se quedó helada.

1
Becky Navarro
se pasan en veces que un niño de 3 años aga una prueba de ADN y se enfrente de esa manera 🤷🤷
Becky Navarro
y ahí vas
Becky Navarro
que esconderá
Becky Navarro
/Grin//Grin//Grin//Grin//Grin/
Becky Navarro
brutica como quería que cumpliera si ni ella sabía que su hio estaba vivo que. mujer
Becky Navarro
ora si agárrense ☺️☺️
Becky Navarro
uta no escucho todo lento🤭🤭
Becky Navarro
muy buena historia fresca relajante con humor me encanta
Becky Navarro
te llamabas martina
Becky Navarro
celoso de su hijo
Becky Navarro
que ridicules es esa alergias 🤷
Becky Navarro
esta ya la leí pero vale la pena leeré otra vez
Anayansi Batista de Caballero
Que falta de ética y respeto con los lectores, a pesar de ser una buena novela, y estar etiquetada completa habla mal de tu responsabilidad como escritora.
Hiradia Cohen
La que lo salvo fue Lara ahora quien le mando la Pulsera a Candela será Tomas y será Tomas quien secuestro a Mateo y lo de en la Casa de los padres de Candela
Silvia Monsalvez
que falta de respeto para sus seguidores no terminar la novela
Hiradia Cohen
La madre que dicer ser muy estrictamente y preocupada realmente los lleva los deja por ahí si atenderlos al cuidado de quien sabe quien y ni se acuerda de hijos y Sebastian que se la da de super inteligente no ve ningún parecido entre Matero y la niña
Hiradia Cohen
Si hace prohíba de ADN como va demostrar que es su hijo si ellas dos debe tener el mismo tipo de sangre
Dunia Esther Pérez
llevas 2 meses sin actualizar, es una falta de respeto a tus lectores
Monica Liliana Broudiscou
que vergüenza y desilusión a la vez!!!! no es posible que no termines la novela, para eso no subas más, historias,.desastre total
Clemencia Delci Casillas Ayala
autora porfavor ,mas emoción ....se esta haciendo la trama monótona...🤭
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