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La Esposa Rechazada El Amor No Sobrevive a la Humillación

La Esposa Rechazada El Amor No Sobrevive a la Humillación

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:64.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Kassyane Santos

Priscila lo dio todo por Mariano Vance: diez años de amor callado, un hijo y hasta el talento que sostenía en secreto su imperio financiero. A cambio, él le entregó desprecio, una amante instalada en su propia casa y una humillación tras otra delante de todos. Para el poderoso empresario, ella nunca fue una esposa: solo una intrusa a la que castigar por existir.

Pero toda humillación tiene un límite. La noche en que Priscila decide marcharse con su bebé en brazos, algo se rompe para siempre… y algo nace. Sin dinero, sin apellido y sin más armas que su brillante mente para los números, se propone reconstruirse desde cero. Lo que ninguno de los que la pisotearon imagina es que la mujer a la que trataron como sirvienta está a punto de convertirse en su peor pesadilla.

Cuando el destino la coloca frente a Leonardo Monteverde —heredero de un imperio, tan implacable en los negocios como tierno en el amor—, Priscila descubre por primera vez lo que significa ser respetada, deseada y elegida. Sin embargo, el pasado no suelta a sus presas con facilidad: la obsesión, la envidia y la venganza acechan en las sombras, dispuestas a destruir todo lo que ella empieza a reconstruir.

NovelToon tiene autorización de Kassyane Santos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El cheque arrugado y la cena de familia

El lunes comenzó como si el fin de semana de humillaciones no hubiera existido para Mariano.

Priscila estaba en la sala limpiando el polvo de los estantes mientras Killian gateaba sobre la alfombra mullida. Evitaba mirar directamente hacia el pasillo que daba a la habitación principal: el cuarto donde, horas antes, había oído risas contenidas y el sonido de puertas cerrándose antes de que Eleonora se marchara por la mañana.

Mariano apareció en la sala vestido con un traje gris plomo, perfecto e impecable. Puso el maletín de cuero sobre la mesa del comedor, sacó la pluma del bolsillo y jaló un talonario de cheques.

Sin decir una palabra, garabateó una cifra alta en el papel, firmó con su caligrafía firme y desprendió la hoja con un ruido seco.

Caminó hacia Priscila y arrojó el cheque sobre la mesa de centro, justo al lado de los juguetes de plástico del bebé.

—Cinco mil reales —dijo con el tono monocorde de quien paga una factura de luz—. Es para que te compres ropa decente. Eleonora me recordó esta mañana que el mes que viene es el aniversario de bodas de mis padres, y no quiero que aparezcas con trapos de tienda de segunda mano.

Priscila detuvo el plumero en el aire. Miró el papel rectangular sobre la mesa y luego encaró a Mariano.

—No quiero tu dinero, Mariano.

Él soltó una risa amarga, cruzando los brazos y mirándola con ironía.

—¿No lo quieres? ¿Ahora te dio por ser orgullosa? Vives bajo mi techo, comes de mi comida y usas mi tarjeta para comprar pañales. Deja de hacer payasadas, Priscila. Toma el dinero y compra algo que sirva para no avergonzar a mi familia.

—Si el problema es tu familia, déjame quedarme en casa con Killian —pidió Priscila, con la voz quebrada—. Puedes ir solo. O mejor, lleva a Eleonora. Total, todo el mundo ya sabe lo que hacen ustedes.

El rostro de Mariano se ensombreció al instante. Dio dos pasos rápidos hacia ella, acortando la distancia entre ambos con una postura intimidante.

—Mi madre no sabe nada de mi vida personal, y no tiene por qué saberlo —gruñó, bajando la voz a un tono peligroso—. Para el mundo y para mi familia, tú eres mi esposa legal porque tuviste la capacidad de embarazarte de mi hijo. Vas a ir a esa cena, vas a sonreír, vas a fingir que somos la familia perfecta y vas a callarte la boca sobre cualquier cosa que pase dentro de estas cuatro paredes.

—¿Y si me niego? —preguntó Priscila, con el pecho subiendo y bajando a toda prisa, los ojos ardiendo de rabia y dolor.

Mariano esbozó una sonrisa fría, desprovista de todo calor humano. Se inclinó ligeramente, hasta quedar con el rostro a pocos centímetros del de ella.

—Si te niegas, le corto la mensualidad a tu madre hoy mismo —dijo con una crueldad quirúrgica—. ¿Olvidaste que soy yo quien paga el seguro médico y los remedios para el tratamiento de su corazón? ¿Quieres ver a tu madre sin atención médica por culpa de tu capricho?

Priscila sintió que se le congelaba la sangre. El chantaje llegó como un golpe en el estómago. Su madre, una señora humilde y enferma, dependía por completo del sustento económico que Mariano había prometido al inicio del matrimonio.

—Eres un monstruo... —murmuró, con lágrimas de puro desespero corriéndole por el rostro.

—Soy un hombre práctico —la corrigió Mariano, acomodándose la corbata con toda calma—. Agarra la porquería del cheque y haz lo que te ordené.

Tomó el papel de la mesa, lo arrugó un poco y se lo metió en el bolsillo delantero del abrigo a Priscila, dándole dos palmaditas irónicas sobre la tela antes de alejarse.

—Prepárate para las siete —concluyó, tomando el maletín de cuero y caminando hacia la puerta—. Y límpiate la cara. Te ves horrible cuando lloras.

La puerta se cerró de un portazo seco.

Priscila sacó el cheque arrugado del bolsillo. Los dedos le temblaban tanto que apenas lograba sostener el papel. Se derrumbó de rodillas en el suelo, cubriéndose el rostro con las manos y llorando en silencio para no asustar a Killian, que la miraba desde el otro lado de la sala con ojos curiosos e inocentes.

Estaba atrapada. Atrapada por el amor que alguna vez había sentido, por el hijo que necesitaba un techo y por la vida de su propia madre. Pero, en el fondo de su pecho hecho pedazos, la desesperación empezaba a dar lugar a algo nuevo y peligroso: el agotamiento absoluto.

1
Omis Mendoza
bueno mijito dé nada sirve yorar en la leche derramada tú mismo té búscate tú mal
Omis Mendoza
tanta arrogancia y más selebro tiene un pollo acabado de salir del cascarón que ése cabron dé porquería
Reyna Garcia
ay mujeres que no se aman así mismas y dejan que las humillen supuestamente por amor al hombre y porque sus hijos no se queden sin padre mujeres quierace así mismas primero y luego a los demás
Mari Chavez
hermosa novela escritora bendiciones
maria fernanda ortega ruiz
mucho lo aguanto al egoísta
NoDiPa Durodi
🥰🥰🥰🥰🥰🥰😍💖
NoDiPa Durodi
💖💖💖👏👏👏👏
NoDiPa Durodi
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🤤🤤🫦🫦
NoDiPa Durodi
Me encantó la forma en que su padre le contó y aconsejó sobre Priscila ☺️
NoDiPa Durodi
😍😍😍😍😊
NoDiPa Durodi
👏👏👏👏 bien hecho Priscila
NoDiPa Durodi
👏👏👏👏 por fin
Mimi Cassand
Genial, excelente, lloré a mares pero tbn reí
Muchísimas felicidades autora
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
excelente historia, felicidades autora
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
yo de la única manera que me quedo ahí es porque voyaquinando con que puedo arremeter contra los dos y les dejo la oficina como si hubiese pasado un huracán ,punto ,,,
Silvia Muñoz Muñoz
Excelente la novela
audelina barra guzman
Priscilla si quieres algo de verdad cuenta a tu pareja lo que sucede no te las de de valiente 🤭
Hilda Ponce
pues que se alegre por destruirlo.y ver su caída
Hilda Ponce
hasta que...
Hilda Ponce
cuando aprenderán algunas que mientras más te dejas más se te suben?
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