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El padre de mi hijo es mi abogado de divorcio.

El padre de mi hijo es mi abogado de divorcio.

Status: En proceso
Genre:Divorcio / Salvar al hijo enfermo
Popularitas:571.5k
Nilai: 4.8
nombre de autor: yana_vern

En su cuarto aniversario de bodas, el esposo de Flora González, Marcelo Santos, le pide el divorcio, ya que su primer amor, Camila, ha regresado a la ciudad y él desea volver a su lado para cuidarla.

Flora no grita, no se altera y decide aceptar el divorcio, pero Marcelo le asegura que su hijo se quedará con él hasta que el niño resulta positivo en leucemia y Marcelo no muestre interés en su salud, ya que, después de todo, no es su hijo biológico y es un niño nacido por una fecundación in vitro.

Ahora Flora debe lidiar con su divorcio, la enfermedad de su hijo y la búsqueda de un empleo. Pero su salvación llega más pronto de lo que imagina cuando Alejandro Fernández aparece ante ella, asegurando que Benjamín, su pequeño hijo, lleva la sangre de los Fernández y, por eso, él estará dispuesto a proteger a ese niño, el último recuerdo de su hermano Leonardo.

NovelToon tiene autorización de yana_vern para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

No sé cuánto tiempo me quedé llorando en ese balcón.

El viento frío de la noche me golpeaba la cara, pero ni siquiera intenté entrar. Me senté en el suelo, con la espalda contra la baranda metálica, abrazando mis rodillas como si eso pudiera sostener todo lo que se estaba rompiendo dentro de mí.

En un solo día había visto a mis padres demostrar, una vez más, que para ellos yo no valía nada.

Ni yo... ni mi hijo enfermo.

Respiré hondo, tratando de calmar el temblor de mis manos. No podía permitirme derrumbarme. Benjamín estaba dentro, luchando contra la leucemia, y yo era lo único que tenía.

Pero por un instante... solo por un instante... pensé en lo fácil que sería dejar de sentir.

El pensamiento me asustó.

Cerré los ojos con fuerza.

---No... ---murmuré para mí misma---. No puedo.

Justo en ese momento escuché el sonido de la puerta de seguridad abriéndose detrás de mí.

Giré la cabeza.

Un hombre alto acababa de entrar al balcón.

Se detuvo en seco al verme.

Yo también me quedé inmóvil.

Por un momento ninguno de los dos dijo nada.

La luz tenue del pasillo iluminó su rostro, y fue la primera vez que lo vi con claridad. Tenía facciones duras, una mirada profunda y fría, y una presencia que imponía incluso sin hablar.

Algo en él era... abrumador.

No sabría explicarlo.

Sentí una punzada extraña en el pecho cuando mis ojos se detuvieron en su rostro. Por alguna razón absurda, durante un segundo pensé en Benjamín.

Había algo en la forma de sus cejas... en la línea de la mandíbula...

Sacudí la cabeza.

Qué tontería.

Yo estaba demasiado cansada para pensar con claridad.

El hombre observó mi cara un segundo más y su mirada se detuvo en mi mejilla.

Ahí estaba.

La marca roja de los dedos de mi padre.

Sentí vergüenza al instante.

Me limpié las lágrimas rápidamente y traté de levantarme.

---Lo siento... ---dije\, avergonzada---. No sabía que alguien más iba a salir.

El hombre no respondió de inmediato.

Sacó un cigarrillo del bolsillo de su chaqueta, lo encendió con calma y dio una calada lenta.

Su expresión era completamente neutral.

---No pasa nada ---dijo finalmente\, con una voz grave y tranquila.

No hizo ninguna pregunta.

Ni una.

Y de alguna manera eso me alivió.

Pasó a mi lado para acercarse a la baranda del balcón, como si mi presencia no significara nada. El silencio entre nosotros se volvió incómodo.

Yo quería desaparecer.

Caminé hacia la puerta para irme.

Cuando pasé cerca de él, sentí su mirada otra vez sobre mi rostro, sobre la marca en mi mejilla.

Pero no dijo nada.

Abrí la puerta y salí al pasillo.

Cuando el sonido se cerró detrás de mí, sentí que podía respirar otra vez.

No supe que, unos minutos después, el hombre volvió a entrar al hospital y se detuvo en el mostrador de enfermería.

---La puerta del balcón del piso siete ---dijo con calma---. Manténganla vigilada.

La enfermera frunció el ceño.

---¿Ocurre algo?

---Nada ---respondió él---. Solo asegúrense de que alguien esté pendiente.

Luego se fue.

El fin de semana pasó como una tormenta interminable.

No salí del hospital.

No dormí casi nada.

Toda mi atención estaba en Benjamín.

Mi pequeño luchador permanecía acostado en la cama, débil pero siempre intentando sonreír cuando me veía.

---Mamá... ---me dijo el sábado por la tarde---. ¿Te duele la cara?

Instintivamente me llevé la mano a la mejilla.

La marca del golpe aún se notaba.

---No\, cariño ---mentí con una sonrisa---. Solo me golpeé sin querer.

Benjamín frunció el ceño.

---No me gusta cuando alguien te hace daño.

Mi corazón se encogió.

Me senté en la cama y lo abracé con cuidado.

---A mí tampoco ---susurré.

Durante esos dos días, Marcelo Santos no apareció.

Ni una llamada.

Ni un mensaje.

Nada.

No hacía falta preguntar dónde estaba.

Seguramente con Camila Suárez.

La mujer por la que había decidido destruir nuestro matrimonio.

Pero ya no quería pensar en eso.

Tenía cosas más importantes en las que concentrarme.

Como salvar a mi hijo.

El lunes por la mañana regresé al trabajo.

Entrar al edificio de **TechNova Argentina** después de tanto tiempo me hizo sentir extraña.

Era como volver a una vida que ya no me pertenecía.

Respiré hondo y me obligué a caminar con seguridad hacia mi departamento.

Apenas entré, escuché una voz familiar.

---¿Flora?

Levanté la cabeza.

---¿Facundo?

No podía creerlo.

Frente a mí estaba **Facundo Romero**\, uno de los estudiantes más brillantes de mi generación en la universidad.

Siempre había sido amable conmigo.

Él también parecía sorprendido.

---¡No sabía que te habían contratado aquí! ---dijo sonriendo---. Soy el jefe del departamento ahora.

Parpadeé.

Eso sí que no lo esperaba.

---Entonces... supongo que ahora eres mi jefe.

Facundo soltó una risa.

---Tranquila. Aquí nadie muerde.

Su actitud relajada hizo que la tensión que llevaba en el pecho desde la mañana se aflojara un poco.

---Me alegra verte ---continuó---. Recuerdo lo buena que eras en la universidad. No te preocupes\, te pondrás al día rápido.

Su apoyo inesperado hizo que el primer día no fuera tan terrible como imaginaba.

Trabajé concentrada toda la mañana.

Cuando estaba revisando unos informes, mi teléfono vibró.

Era Sofía.

Contesté de inmediato.

---Flora\, no olvides tu cita de hoy.

---¿Qué cita?

---Con el abogado Fernández.

Cerré los ojos.

Claro.

Cómo podía olvidarlo.

---Es esta tarde ---continuó Sofía---. No llegues tarde.

---No lo haré.

Colgué y miré el reloj.

Todavía tenía unas horas.

Terminé todo mi trabajo con rapidez y salí antes de lo habitual.

Mientras iba en el taxi\, saqué el teléfono y busqué información sobre **Alejandro Fernández**.

Los resultados aparecieron de inmediato.

Premios.

Reconocimientos.

Casos ganados.

Artículos legales.

El nombre aparecía en todas partes.

Era uno de los abogados más famosos del país.

Especialista en litigios de alto nivel.

Empresarios.

Corporaciones.

Casos millonarios.

Pero había algo curioso.

No había fotos.

Ni una sola.

Solo páginas llenas de logros.

Tragué saliva.

De repente me sentí muy pequeña.

¿Por qué un abogado como él aceptaría un caso como el mío?

Cuando el taxi se detuvo frente al edificio del bufete, mi nerviosismo ya era evidente.

El lugar era imponente.

Vidrio, mármol, silencio.

Entré.

La recepcionista me sonrió con profesionalismo.

---Buenas tardes.

---Tengo una cita con el abogado Fernández. Mi nombre es Flora González.

La mujer revisó su agenda y asintió.

---Sí\, la está esperando.

Se levantó y me indicó que la siguiera.

Caminamos por un pasillo largo y elegante hasta una puerta de madera oscura.

La secretaria tocó suavemente.

---Señor Fernández\, la señora González ya llegó.

Desde dentro se escuchó una voz grave.

---Que pase.

Mi corazón empezó a latir más rápido.

La secretaria abrió la puerta y me dejó entrar.

---Adelante.

Respiré hondo y caminé hacia el interior del despacho.

El lugar era amplio, elegante, con una gran ventana detrás del escritorio.

Un hombre estaba sentado allí, revisando unos documentos.

Levanté la vista y sonreí con educación.

---Buenas tardes\, abogado Fernández. Mi nombre es Flora Gon---

Las palabras murieron en mi garganta.

Me quedé completamente inmóvil.

Porque el hombre que acababa de levantar la mirada era el mismo.

El mismo hombre que había visto en el hospital.

El mismo que me encontró llorando en el balcón.

El mismo que había visto la marca de la mano de mi padre en mi cara.

Sus ojos oscuros se posaron en mí con una calma inquietante.

Por un segundo, ninguno de los dos habló.

Mi mente estaba en blanco.

¿Ese hombre...?

¿Ese hombre si era **Alejandro Fernández**?

El famoso abogado del que todo el mundo hablaba.

Él apoyó el bolígrafo sobre el escritorio y se recostó ligeramente en la silla.

Su mirada no mostraba sorpresa.

1
Ariadna Natal
aen que momento Alejandro le dijo a Flora que Benjamin es su hijo, si hasta donde recuerdo ella cree que es hijo de Leonardo,y que el niño es sobrino de Alejandro.
Ariadna Natal
Alejandro esta muy interesado en ti ,más de lo que debería y no quiere aceptarlo
Ariadna Natal
El comisario sabe las artimañanas que usan esa clase de gente
Ariadna Natal
Al final del capitulo anterior no decían eso
Ariadna Natal
cual pelo?? Flora dejo pelado
Ariadna Natal
No se supone qie Alejandro le dijo a Flora que Benjamin es hijo de su hermano Leonardo, así que como es que le suelta de spñopeton que es su hijo.🫠
Delfina Prieto Martin
muy buen trabajo un poco lenta pero bonita
Ariadna Natal
Con esa clase de padre mejor huérfana, solo le quitan su paz mental
Ariadna Natal
Desgraciados querían secuestrar a su propio nieto para que su hija consiga el dinero para sacar a su hijo inútil de la cárcel, sin importales el estado de salud del niño.
Zulema Neme
Muchas Felicitaciones Autora Maravillosa la Novela Bellísima Historia tan Humana Tan Auténtica Muchas Gracias por Compartir 👏👏👏👏👏👏👏👏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
Zulema Neme
Tomas Recupérate Rápido. Tienes que Conocer a tus Nietos 🍀🍀🍀🍀🍀🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Que Benja pronto pueda Curar Definitivamente 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
Ariadna Natal
Flora esta criando a un excelente hijo qoe apesar de su edad y de su enfermedad se atravesados a defender a su madre, y comparación. del hijo de Julio que seguramente es un parásito
Ariadna Natal
Bien puertos los cuernos por tu amado federico
Ariadna Natal
Que bueno por desgraciada
Ariadna Natal
Claro que si! Un "padre" es capas de abandonar a su familia por andar de p!t0 caliente
Ariadna Natal
A Leonardo Fernández mejor dicho
Zulema Neme
Que Bueno sería Maravilloso que Flora Después de tanto Dolor Pudiera Disfrutar a sus Padres Recuperados 🙏🙏🙏🙏🙏🍀🍀🍀🍀🍀🍀💗💗💗💗💗💗💗💗
Ariadna Natal
Muy su pedo, que Camila se las arregle sóla,ojalá te pinte los cuerno a ti también Marcelo.
Zulema Neme
Me Parece que estás Desconfiando de todo y de todos. Se un poco más Valiente y Enfrentar a tu posible Familia 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗💗
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