Amor, venganza y secretos destruyen corazones destinados a reencontrarse nuevamente.
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Capitulo 16
El ambiente explotó en tensión.
Omar apenas retrocedió medio paso por el impacto, pero no perdió la calma.
Sus ojos se clavaron directamente en los de Lauro.
Fríos y desafiantes.
—Ya se lo dije... nos casaremos, suegrito.
Aquello fue gasolina al fuego.
Lauro apretó aún más el agarre sobre su ropa.
—¡No!
Su respiración era errática.
—¡Jamás lo permitiré!
Muriel reaccionó finalmente.
—¡Suéltalo!
Tomó el brazo de su padre intentando apartarlo de Omar.
Pero Lauro parecía cegado completamente por la rabia. Y el miedo.
Porque verlo tan cerca de Muriel…
Verlos a punto de besarse…
Era exactamente lo que llevaba años temiendo.
Muriel levantó la voz con firmeza.
—¡Señor Galiano, suelte a mi prometido ahora mismo!
Aquella palabra golpeó a ambos hombres de formas distintas.
Omar la miró sorprendido apenas un segundo.
Lauro palideció.
—¿Qué… dijiste?
Muriel sostuvo la mirada de su padre sin retroceder.
Aunque el corazón le golpeaba con fuerza el pecho.
—Lo que dice es verdad.
Tomó aire profundamente.
—Nos casaremos pronto.
Los ojos de Lauro se llenaron de incredulidad.
Y también de terror.
Porque aquello no podía suceder.
Simplemente no podía.
Muriel dio un paso acercándose más a Omar.
Como si estuviera tomando una decisión definitiva.
—Y nada… ni nadie… va a impedirlo.
Las palabras de Muriel quedaron suspendidas en el aire como una sentencia.
Lauro la observó completamente fuera de sí.
La rabia en sus ojos era feroz.
Pero debajo de ella había algo más.
Un miedo profundo que parecía consumirlo por dentro.
En ese instante, la puerta de la pastelería se abrió abruptamente.
Federico y Belinda salieron rápidamente al escuchar el alboroto.
Belinda abrió los ojos alarmada al ver a Lauro alterado frente a Omar y Muriel.
—¿Qué está pasando aquí?
Pero Omar no apartó la mirada de Lauro.
Su expresión era tranquila.
Aunque por dentro sentía la sangre hervir.
Porque el odio hacia ese hombre seguía creciendo cada vez más.
—Ya escuchaste —dijo con frialdad—. Lárgate.
Lauro soltó una risa amarga llena de furia.
—No puedes casarte con este hombre.
Miró directamente a Muriel.
—¡Primero lo mato!
Belinda llevó una mano a la boca impactada.
Federico inmediatamente dio un paso al frente.
Su voz cambió por completo.
Ahora sonaba fría.
Profesional.
Amenazante.
—Está amenazando a mi cliente, señor Galiano.
Sacó ligeramente el teléfono del bolsillo.
—Podría ir a la cárcel por eso.
Aquello hizo que Lauro tensara aún más la mandíbula.
Pero no retrocedió.
Sus ojos volvieron directamente hacia Omar.
Y durante unos segundos el odio entre ambos fue imposible de ocultar.
Porque ninguno de los dos veía simplemente a un hombre frente a él.
Veían fantasmas del pasado.
Secretos.
Cuentas pendientes.
Belinda intervino rápidamente intentando evitar que la situación empeorara aún más.
—Señor… no complique más las cosas y retírese.
Lauro respiraba agitadamente.
Miró una última vez a Muriel.
Y luego a Omar.
Con una expresión oscura.
Como si aquello todavía no hubiera terminado.
Finalmente soltó con brusquedad la camisa de Omar.
Giró sin decir otra palabra y caminó rápidamente hacia su automóvil.
La puerta se cerró de golpe.
Y segundos después el vehículo arrancó violentamente alejándose del lugar.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
El silencio después de la partida de Lauro seguía cargado de tensión.
Muriel todavía respiraba agitadamente.
La discusión con su padre le dejó el pecho ardiendo.
Y quizá por eso tomó una decisión impulsiva.
Peligrosa.
Pero necesaria.
Giró lentamente hacia Omar.
Él seguía observándola con intensidad.
Como si todavía intentara entender si aquello que acababa de pasar era real.
Entonces Omar habló:
—Federico…
Federico levantó inmediatamente la mirada hacia ella.
—Consigue una cita en el juzgado civil.
Muriel abrió apenas los ojos sorprendida.
Omar continuó antes de que alguien pudiera interrumpirla.
—Para ayer.
Federico parpadeó incrédulo.
Muriel sostuvo la mirada de Omar con firmeza.
—Tenemos que celebrar una boda.
El silencio cayó sobre los cuatro.
Incluso Belinda parecía impactada.
Pero Federico…apenas podía creer lo que acababa de escuchar.
Una pequeña sonrisa apareció lentamente en los labios Omar.
Aunque sabía perfectamente que aquello no era tan sencillo.
Y Muriel se encargó de confirmarlo enseguida.
—Solo lo haré por llevarle la contraria a mi padre.
Las palabras fueron directas.
Como un muro entre ambos.
—Pero no será como piensas, no seremos marido y mujer.
Omar no dejó de mirarla ni un segundo.
Porque incluso intentando sonar fría… seguía temblando apenas.
Muriel desvió la mirada hacia Federico.
—Ya que te llevas tan bien con Belinda, dale la información a ella.
Belinda abrió los ojos divertida ante aquello.
Federico sonrió apenas.
—Será un placer.
Muriel tomó aire profundamente.
—Yo solo iré a firmar el acta al juzgado.
Sus ojos volvieron brevemente hacia Omar.
Y aunque intentó ocultarlo…
Había miedo en ellos.
Miedo de lo que estaba haciendo.
Porque casarse con Omar no era simplemente un acto de rebeldía contra su padre.
Era volver a poner su corazón en manos del único hombre capaz de destruirlo.
Muriel retrocedió un paso lentamente.
—Debo irme.
Y antes de que Omar pudiera detenerla otra vez, giró y caminó hacia su automóvil.
Belinda la observó alejarse completamente sorprendida.
......................
Mientras tanto, Omar seguía inmóvil.
Mirando el lugar donde Muriel acababa de estar.
Con el corazón latiéndole con fuerza.
Porque acababa de conseguir exactamente lo que quería.
Y aun así…
Sentía que aquello apenas era el comienzo del verdadero caos.
El silencio duró varios segundos hasta que Belinda Lozano finalmente habló:
—¿Qué fue eso?
Su expresión mezclaba sorpresa, diversión y absoluta incredulidad.
—Ya escuchaste.
Entonces giró lentamente hacia Federico.
—Federico… ve al juzgado.
Federico abrió los ojos inmediatamente.
—¿Hablas en serio?
Omar sostuvo su mirada con total calma.
—Completamente.
Federico soltó una risa nerviosa pasándose la mano por el cabello.
—Ustedes se volvieron locos…
Belinda cruzó los brazos.
—No, peor.
El silencio fue suficiente confirmación.
Federico soltó otra risa incrédula.
—Definitivamente es muy rápido.
Pero Omar ya no estaba escuchando realmente.
Su mente seguía atrapada en Muriel.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Lauro seguía conduciendo con las manos aferradas al volante.
La furia todavía le quemaba el pecho.
Las palabras de Muriel se repetían una y otra vez en su cabeza.
"Nos casaremos pronto."
Eso no podía suceder.
Simplemente no podía permitirlo.
Apretó la mandíbula mientras aceleraba un poco más de la cuenta.
Entonces el teléfono del auto comenzó a sonar.
Lauro miró la pantalla apenas un segundo antes de responder bruscamente.
—¿Qué quieres?
El silencio al otro lado duró unos segundos.
La expresión de Lauro se endureció todavía más.
—Sabes perfectamente que no iré jamás.
Escuchó nuevamente.
Sus dedos golpearon con tensión el volante.
—Continúa con tu trabajo… para eso te pago.
La llamada continuó unos segundos más.
Y entonces algo en la voz del otro lado pareció hacerlo perder aún más la paciencia.
—No.
Su tono salió frío.
Definitivo.
—No... no vendrá a este pueblo.
Su mirada se oscureció peligrosamente.
—Ahora menos que nunca.
Y colgó abruptamente.
El automóvil siguió avanzando mientras una sensación inquietante comenzaba a extenderse lentamente.
Porque Lauro Galiano ocultaba demasiados secretos.
Y algunos de ellos estaban mucho más cerca de salir a la luz de lo que imaginaba.
nada más quiere tantito para estar con el..
es hora de ser feliz mujer y más con el hombre que te ama ..
O Lauro se enredó con la mamá de Omar o la mamá de Muriel se enredó con el papá de Omar ......🧐🤔🤨🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
excelente historia llena de emociones encontradas..