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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 18 Sábado: La confesión a medias

Branko respiró hondo. Las palabras estaban otra vez en el borde de su lengua.

"Puedo escuchar tus pensamientos. Te escucho todo el tiempo. Escuché cuando pensaste que querías morderme la mandíbula. Escuché cuando pensaste que era patéticamente bonito. Escuché cuando dijiste que me querías desde los quince años. Lo sé todo."

—Dilo de una vez —lo presionó Natalia.

—No… no puedo. Aún no.

—¿Por qué?

—Porque si lo digo, todo cambia.

—¿Para bien o para mal?

—No lo sé. Y eso me da miedo.

Natalia lo miró largamente. Luego, sin decir nada, le ofreció su copa de vino.

Branko la tomó. Bebió. Y por un momento, los dos estuvieron en silencio, compartiendo el mismo vino, la misma noche, el mismo miedo.

"Está escondiendo algo —pensó Natalia—. Lo veo en sus ojos. Pero no sé qué. Tal vez sea el golpe en la cabeza. O tal vez sea algo más. Algo que no se atreve a decirme. Y eso me aterra. Porque si yo no confío en nadie, y él me esconde algo… ¿entonces qué nos queda?"

Branko escuchó el pensamiento y quiso hablar. Quiso confesar. Pero el miedo lo paralizó.

—Esta semana de prueba… —dijo Branko, cambiando de tema.

—¿Qué pasa con ella?

—Creo que está funcionando.

—¿Tú crees?

—Lo sé. Porque te he visto sonreír. Dos veces. Una el martes, con el pollo quemado. Otra hoy, en el hospital. Sonrisas pequeñas. Pero sonrisas al fin.

Natalia bajó la mirada.

—No sonreí —mintió.

"Mentira —pensó Branko—. Sonreíste. Y fue la cosa más hermosa que he visto en años."

—Bueno —dijo Natalia, levantándose—. Mañana es domingo. Fin de la semana de prueba.

—Lo sé.

—Tendremos que decidir.

—Lo sé.

—¿Tienes miedo?

—Sí —admitió Branko—. ¿Y tú?

Natalia lo miró. Sus ojos brillaban bajo la luz tenue del salón.

—También —susurró.

Luego subió las escaleras. Se metió en su habitación. Cerró la puerta.

Branko se quedó abajo, con la copa vacía en la mano y el eco de un "también" que valía más que mil te quiero.

*_*

Natalia no durmió.

Dio vueltas en la cama hasta las 3 a.m., luego se levantó y se asomó a la ventana. La luna estaba alta, blanca, indiferente.

"Mañana tengo que decirle algo —pensó—. Tengo que decirle si me quedo o me voy. Y no lo sé. No lo sé. Lo quiero. Eso lo sé. Lo quiero desde antes de que supiera lo que era querer. Pero el miedo… el miedo es más fuerte que el amor. Siempre lo ha sido."

En su habitación, Branko también estaba despierto. Escuchaba cada pensamiento de Natalia como quien escucha una canción triste.

"Tengo que decirle —pensó Natalia—. Tengo que decirle que lo quiero. Pero no puedo. Si se lo digo, me tendrá en su poder. Y si me tiene en su poder, podrá hacerme daño. Como mi padre. Como mi madre. Como todos."

Branko cerró los ojos.

—No te haré daño —susurró en la oscuridad, aunque ella no podía oírlo—. Te lo juro.

Natalia, en su habitación, sintió un escalofrío.

Como si alguien hubiera respondido a su pensamiento.

Pero se dijo que era el frío.

Se metió en la cama. Se tapó hasta la barbilla.

"Mañana —pensó—. Mañana lo sabré."

No durmió en toda la noche.

Pero por primera vez en años, no estaba sola.

*_*

La mañana del lunes amaneció gris. Como si el cielo supiera que algo importante iba a pasar.

Natalia bajó las escaleras con pasos lentos. Llevaba puesto un vestido casual, nada de bata. Hoy no. Hoy necesitaba armadura.

Branko ya estaba en la cocina. Había preparado desayuno: café, tostadas, fruta. Todo ordenado, todo perfecto.

Demasiado perfecto.

—¿Estás nervioso? —preguntó Natalia, sentándose.

—¿Yo? No. ¿Por qué iba a estarlo?

"Está temblando —pensó Natalia, mientras Branko escuchaba—. Veo cómo tiembla su mano cuando sirve el café. El frío Branko, el calculador, está temblando. Qué bonito. Qué patético. Qué… no, Natalia, concéntrate."

—Tenemos que hablar —dijo Natalia.

—Lo sé.

—De la semana de prueba.

—Lo sé.

—Y de lo que viene después.

—También lo sé.

Natalia suspiró. Tomó su taza de café. La sostuvo con ambas manos, como si buscara calor.

—Branko, creo que… aún deberíamos conocernos mejor.

Él se quedó inmóvil.

—No digo que no nos divorciemos —continuó ella, con su voz más neutra—. Pero creo que una semana es muy corta. No se reconstruye un matrimonio en siete días. Ni siquiera en siete meses.

—¿Siete meses? —preguntó Branko, con un destello de esperanza en los ojos.

—No exageres. Dije que una semana es corta. No dije siete meses.

"Pero lo pensé —se dijo Natalia a sí misma—. Maldita sea, lo pensé. Siete meses. Un año. Toda la vida. Qué exagerada soy. Cálmate."

—Entonces —Branko inclinó la cabeza—. ¿Qué propones?

Natalia bebió un sorbo de café. Largo. Tanto que Branko pensó que iba a ahogarse.

—Si quieres… si estás dispuesto… podríamos intentar tres meses.

—¿Tres meses?

—Tres meses. Sin divorcio. Sin abogados. Sin papeles. Pero tampoco sin reglas. Las mismas de la semana, pero ampliadas.

—¿Las mismas? —Branko arqueó una ceja—. ¿Incluyendo la regla dos?

—Incluyendo la regla dos.

"Maldita regla dos —pensó él—. Tres meses sin tocarla. Voy a necesitar una ducha fría permanente."

—Tres meses —repitió Branko, como si probara la idea—. Es mucho tiempo.

—Es el tiempo justo para saber si esto tiene futuro —respondió Natalia—. O si es mejor cortar por lo sano.

—¿Crees que en tres meses vas a decidir?

—No lo sé. Pero quiero intentarlo.

Branko la miró. Sus ojos grises buscaban algo en los de ella. Verdad. Certeza. Algo que no fuera indiferencia.

—Tengo dudas —admitió Natalia—. Muchas. Pero veo cambios. En ti. En mí. En nosotros. No sé si es suficiente. Pero es algo.

"Es algo —pensó ella, mientras su mente se llenaba de mariposas—. Es algo y es enorme. Porque hace una semana no había nada. Cero. Menos que cero. Y ahora hay… esto. Miedo. Esperanza. Ganas de morderle la mandíbula. Eso también."

—Acepto —dijo Branko—. Tres meses.

—¿Sin condiciones?

—Sin condiciones.

—¿Sin llamar a Valeria?

—Sin llamar a nadie.

—¿Sin esconderte en tu oficina?

—Sin esconderme en ningún lado.

1
Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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