Ella es maltratada por su familia hasta que un golpe en la cabeza cambia su personalidad y saca su lado más despiadado
NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 15
—Compórtate. No me hagas perder el control delante de los invitados —me dijo Kamali mientras sujetaba mi brazo con firmeza.
Yo apenas podía mantenerme de pie.
No dije nada.
La ceremonia comenzó.
Todavía llevaba el velo cubriendo completamente mi rostro, así que nadie podía verme.

Pronunciamos las palabras correspondientes y, después de unos minutos, la ceremonia terminó.
Ahora era oficialmente la esposa de Kamali.
Los sirvientes nos llevaron hasta el aposento nupcial.
En cuanto las puertas se cerraron, Kamali cambió por completo.
—Escúchame de una maldita vez —dijo con furia—. Si me haces enojar una sola vez, te voy a matar.
Retrocedí asustada.
Kamali comenzó a caminar por la habitación.
Su furia aumentaba a cada segundo.
Tomó un objeto de una mesa y lo lanzó contra el suelo.
Después golpeó otro mueble.
El ruido hizo que me estremeciera.
Yo no entendía qué estaba sucediendo.
Solo sabía que tenía muchísimo miedo.
Me hice bolita sobre la cama y comencé a llorar.
Kamali seguía destrozando cosas.
Hasta que finalmente se acercó.
Se quedó frente a mí.
Entonces levantó una mano y tomó el velo nupcial.
Lo apartó de mi rostro.
Su expresión era todavía furiosa.
Pero en cuanto vio mi cara...
Todo cambió.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
La tensión de su rostro desapareció.
—¿Aine? —preguntó.
No podía dejar de llorar.
Mi cuerpo temblaba.
Kamali se quedó inmóvil durante unos segundos, como si no pudiera creer lo que estaba viendo.
Después se acercó y me abrazó con fuerza.
—Lo siento...
Su voz había cambiado por completo.
—No quería asustarte. Pensé que eras mi prometida
Seguí llorando entre sus brazos.
Sí, tenía miedo.
Muchísimo.
Pero también me sentía terriblemente mal.
Aquella bebida que me había dado mi madrastra todavía estaba haciendo efecto.
Mi cabeza daba vueltas y apenas podía mantener los ojos abiertos.
—No... me siento bien —murmuré.
Kamali se separó ligeramente para mirarme.
—¿Qué?
Intenté responder.
Pero mi cuerpo ya no pudo más.
Mis ojos se cerraron.
Me desmayé entre sus brazos.
—¡Aine!
Kamali me sostuvo antes de que pudiera caer sobre la cama.
Por primera vez desde que había comenzado aquella boda, su furia desapareció por completo.
Solo quedó la preocupación.
—¡Aine!
Kamali la sostuvo con fuerza antes de que su cuerpo pudiera caer sobre la cama.
—¡Médico! —rugió.
Los guardias que estaban afuera escucharon el grito y entraron inmediatamente.
—¡Traigan al médico imperial ahora!
Uno de ellos salió corriendo.
Kamali volvió a mirar a Aine.
Estaba completamente inconsciente.
Su rostro seguía húmedo por las lágrimas.
—¿Qué demonios te hicieron...? —murmuró.
La levantó con cuidado y la colocó sobre la cama.
Después tomó su mano.
Estaba fría.
—Aine.
No respondió.
Kamali apretó la mandíbula.
Minutos después, el médico imperial llegó corriendo.
—Su Alteza.
—Examínala.
El médico se acercó y comenzó a revisarla.
Kamali permaneció de pie junto a la cama.
—¿Qué tiene?
El médico frunció el ceño.
—No estoy seguro todavía.
—Entonces averígualo.
La amenaza en su voz hizo que el médico tragara saliva.
Continuó examinándola.
Después de unos minutos, su expresión cambió.
—Su Alteza...
—Habla.
—La señorita ha ingerido alguna sustancia que ha debilitado considerablemente su cuerpo.
Kamali lo miró fijamente.
—¿Qué sustancia?
—No puedo determinarlo todavía. Necesito preparar unas pruebas.
Kamali miró a Aine.
Su rostro se volvió frío.
—¿Quién le dio esa sustancia?
—No lo sé, Su Alteza.
Kamali se giró hacia los guardias.
—Cierren las puertas del palacio.
Todos se quedaron inmóviles.
—Nadie sale.
Los guardias se inclinaron.
—Sí, Su Alteza.
—Y quiero que investiguen quién estuvo con Aine desde que salió de su mansión hasta que llegó aquí.
—Sí.
Kamali volvió a mirar a Aine.
Ella seguía inconsciente.
Él permaneció junto a la cama.
No entendía cómo había terminado allí.
La mujer que debía convertirse en su esposa había sido Aine.
Y alguien había intentado llevarla hasta él en ese estado.
Kamali cerró lentamente los puños.
—¿Quién se atrevió a hacerte esto...? —murmuró.
Por primera vez aquella noche, no parecía estar furioso con ella.
Estaba furioso con alguien más.
Kamali permaneció conmigo toda la noche.
No se apartó de mi lado.
Cuando finalmente desperté, lo primero que vi fue su rostro.
—¿Cómo te sientes? —preguntó.
Parpadeé varias veces.
—¿Qué pasó?
—Tuviste fiebre toda la noche.
Me incorporé lentamente.
Todavía me sentía débil, pero mucho mejor que antes.
Entonces escuchamos unos golpes en la puerta.
Uno de los guardias entró apresuradamente.
—Su Alteza, Gael ha venido a buscar a la señorita Aine.
Kamali se quedó completamente quieto.
Su expresión cambió.
—¿Gael?
El guardia asintió.
Kamali se levantó de inmediato.
Tomó su espada y salió de la habitación.
—Maldita sea...
Sentí un escalofrío.
—Tengo que intervenir o lo matará.
Me levanté como pude y corrí detrás de él.
Cuando llegué al pasillo, vi a Gael.
Y Kamali ya tenía su espada apoyada contra su cuello.
Gael estaba completamente pálido.
—Kamali, detente —dije.
Kamali giró ligeramente la cabeza hacia mí.
Por la expresión de su rostro, pude notar que había pensado que yo estaba preocupada por Gael.
Que había salido corriendo para defenderlo.
Me apresuré a acercarme.
—Esposo.
Todo quedó en silencio.
Kamali me miró.
La espada permaneció inmóvil contra el cuello de Gael.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
Y entonces pude ver algo que jamás había visto en él.
Asombro.
Y un extraño brillo en sus ojos.
—¿Me dijiste esposo? —preguntó.
Lo miré confundida.
—Sí.
Kamali bajó lentamente la espada.
Gael respiró aliviado.
Pero Kamali seguía mirándome.
—Vuelve a decirlo.
Fruncí el ceño.
—¿Qué?
Se acercó un poco.
—Llámame otra vez así.
—Esposo.
La expresión de Kamali cambió por completo.
Por un instante, incluso olvidó que Gael seguía allí.
Gael, por su parte, sintió que el mundo se le venía abajo.
Aine acababa de llamar esposo a otro hombre.
A Kamali.
—Vamos, Aine —dijo, intentando mantener la calma.
Lo miré.
Pero mi rostro se endureció en cuanto lo vi.
—¿A dónde se supone que debemos ir? —pregunté.
Gael me miró confundido.
—¿Cómo que a dónde? Ya lo habíamos acordado.
Fruncí el ceño.
—¿Qué habíamos acordado?
—Yo me casaba con tu hermanastra y tú te casabas con Kamali en su lugar. Después vendría por ti.
Lo dijo como si todo aquello hubiera sido perfectamente normal.
Como si yo hubiera aceptado aquel plan.
Como si todavía estuviera esperando que simplemente regresara con él.
Qué ingenuo.
—Lo acordaste tú —respondí con frialdad—. Yo jamás estuve de acuerdo con eso.
Gael abrió la boca.
—Pero, Aine...
—Me drogaron y me trajeron aquí contra mi voluntad.
Mi voz tembló ligeramente de rabia.
—Ni siquiera les importó mi salud.
Gael bajó la mirada.
No tenía respuesta.
Yo ya no quería escuchar ninguna de sus excusas.
Me di la vuelta y tomé la mano de Kamali.
Él se quedó inmóvil durante un instante.
Lo miré directamente.
—Ya me casé.
Después volví la mirada hacia Gael.
—Y ahora soy la esposa principal del príncipe Kamali.
Gael palideció.
—Aine...
Apreté con más fuerza la mano de Kamali.
—No voy a dejarlo.
Kamali me miró sorprendido.
Yo levanté el mentón.
—Quiero ser su esposa legítima.
El pasillo quedó completamente en silencio.
Gael parecía incapaz de aceptar mis palabras.
Mientras tanto, Kamali seguía mirándome.
Por primera vez, parecía que aquella frase le había dejado completamente sin palabras.