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Mi Sexy Jefe Es el Padre de Mi Enemiga

Mi Sexy Jefe Es el Padre de Mi Enemiga

Status: Terminada
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina / Completas
Popularitas:690.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

Estaba desesperada. A punto de perder mi carrera por no poder pagar la matrícula, acepté ser la asistente personal del imponente Nicolas Donovan. Él es todo lo que intimida: cuarenta y tres años, poder absoluto y una mirada tan oscura que me desnuda el alma. La tensión entre nosotros es un fuego a punto de estallar cada vez que nos encerramos en su oficina. Pero el infierno se desató cuando vi ese portarretratos en su escritorio. Nicolas es el padre de Vanessa, mi peor enemiga. Entregarme a él significa arriesgarlo todo. ¿Pero... cómo me resisto al hombre que ya logró dominarme?

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 4: TENER EL CONTROL

Nicolas Donovan

Detesto perder el tiempo. El tiempo es la única variable en este maldito mundo que mi dinero no puede comprar ni duplicar, y la incompetencia de los que me rodean suele ser la mayor sanguijuela de mis minutos.

Estaba sentado detrás de mi escritorio de cristal negro, repasando un informe de adquisición de la división de tecnología en Shanghái, cuando el taconeo suave de la chica rompió el silencio de mi despacho. Alcé la vista.

Ahí estaba Chloe Bennett mi nueva asistente personal.

Llevaba el cabello rubio recogido en una coleta alta, dejando al descubierto un cuello largo y pálido que se tragaba la luz de la mañana. Su blusa blanca estaba perfectamente planchada, pero el tejido era barato; lo supe al instante por cómo se ajustaba a la curva de sus hombros. No traía joyas. No traía el perfume empalagoso de las mujeres que suelen merodear mis oficinas buscando un poco de atención. Olía a jabón neutro, a lluvia fresca y a algo puramente salvaje que me tensó la mandíbula.

—Buenos días, señor Donovan —dijo. Su voz era suave, pero tenía una firmeza que no cuadraba con la timidez de sus manos, que sostenían una tableta con los pendientes del día.

—Los informes de la auditoría de París —ordené, sin preámbulos. Mi propia voz sonó más áspera de lo habitual, una advertencia silenciosa de que no estaba de humor para fallas.

Ella no dudó. Dio tres pasos firmes, colocó los documentos impresos exactamente a mi izquierda —donde guardo lo urgente— y dejó la tableta a un lado.

—Están listos, señor. El director financiero de la filial francesa intentó retrasar la entrega alegando diferencias en el huso horario, pero me comuniqué directamente con su despacho en París. Le advertí, que si los balances no estaban en su pantalla a las siete de la mañana, su carta de despido lo esperaría en la recepción del boulevard Haussmann. Aquí tiene el desglose.

La miré fijamente, entornando los ojos. Un destello de sorpresa cruzó mi mente, aunque mi rostro permaneció como una puta roca de hielo. Francés impecable. Una cría de veintiún años doblando el brazo de un ejecutivo de cincuenta en el corazón de Europa.

—¿Usó la intimidación, señorita Bennett? —pregunté, recostándome en mi sillón de cuero, entrelazando los dedos sobre mi abdomen.

—Usé la eficiencia, señor —respondió ella, sosteniéndome la mirada un segundo más de lo que cualquier empleado se atrevería, antes de bajar los ojos hacia sus notas—. Usted dejó claro que los retrasos son inaceptables. Solo cumplí con el estándar de UltraTech Donovan.

Una chispa de posesividad, oscura y repentina, me golpeó el estómago. El "estándar Donovan". Me gustaba cómo sonaba ese maldito apellido en su boca. Me gustaba el contraste de su fragilidad física con la agudeza de su mente. Esta chica era un diamante en bruto, una combinación peligrosa de inocencia visual y una inteligencia voraz que me estaba costando ignorar más de lo debido.

Me puse de pie lentamente, llenando el espacio de la oficina. Medía casi dos metros y sabía perfectamente el efecto intimidante que mi tamaño y mi posición ejercían sobre los demás. Caminé hacia el ventanal, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón de mi traje. Desde aquí, la ciudad parecía un tablero de ajedrez donde yo movía las piezas a mi antojo. Pero en las últimas cuarenta y ocho horas, la única pieza que ocupaba mis pensamientos era la chica rubia que estaba detrás de mí.

Había algo en ella que no encajaba. Su currículum era brillante, sus idiomas perfectos, pero la desesperación que había visto en sus ojos verdes durante la entrevista seguía ahí, oculta bajo una fachada de asistente perfecta. ¿Por qué una estudiante con ese potencial aceptaría un trabajo matutino y nocturno que destrozaría sus horas de sueño? ¿Qué la empujaba al límite?

—Su rendimiento es impecable, señorita Bennett —dije, dándome la vuelta despacio para encararla—. Sin embargo, Recursos Humanos me informó que solicitó un adelanto de su primer bono de desempeño apenas cuarenta y ocho horas después de firmar el contrato. ¿Tiene algún problema financiero que deba conocer? La confidencialidad de esta oficina exige que su vida personal esté en orden.

Vi el momento exacto en que se tensó. El color abandonó sus mejillas y sus dedos apretaron la tableta con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Dio un pequeño paso hacia atrás, un movimiento instintivo de defensa que solo encendió más mi instinto de cazador. Odio que me oculten cosas. Necesito el control absoluto de todo lo que entra en mi órbita, y ella ya estaba muy adentro.

—Mi vida personal está bajo control, señor Donovan —mintió, con la barbilla en alto. Un delicioso gesto de rebeldía—. El adelanto fue para un trámite académico urgente. No afectará mi trabajo en lo absoluto. Se lo aseguro.

Caminé hacia ella. Con pasos lentos, acortando la distancia hasta que quedé a menos de un metro de su cuerpo. Pude notar cómo su respiración se aceleraba, el ritmo errático de su pecho subiendo y bajando bajo la camisa blanca. El aroma a sándalo de mi oficina fue sepultado por su fragancia limpia y femenina. Era tan pequeña comparada conmigo, tan deliciosamente vulnerable.

—Espero que así sea —murmuré, bajando el tono de mi voz, permitiendo que el barítono ronco inundara el espacio entre los dos—. Porque si descubro que me está ocultando algo, o que su atención se desvía de mis asuntos, la penalización de su contrato se aplicará de inmediato. Y créame, señorita Bennett, no querrá deberle dinero a este imperio.

Ella tragó saliva, y sus ojos verdes se clavaron en los míos. No había miedo en su mirada, sino un desafío ardiente, una chispa de orgullo que me dio ganas de acorralarla contra el cristal de la ventana y averiguar si era tan intensa en todo lo demás como lo era defendiendo su maldito orgullo.

—Entendido, señor Donovan —susurró, con la voz ligeramente trémula.

—Retírese. Quiero los informes de Rusia para las dos de la tarde.

Ella asintió, dio la vuelta y caminó hacia la puerta con paso firme. Me quedé mirándola, siguiendo el vaivén sutil de sus caderas bajo la falda negra hasta que la puerta se cerró detrás de ella.

Me pasé una mano por el cabello, despeinándolo con frustración. Tenía cuarenta y tres años, un imperio que gobernar y una lista de responsabilidades que mantendrían despierto a cualquier hombre. No debería estar deseando a mi asistente de veintiuno. Pero mientras volvía a sentarme en mi escritorio, el eco de su voz y la firmeza de su mirada me dejaron claro una sola cosa: Chloe Bennett iba a ser mi perdición, y yo no iba a mover un solo dedo para evitarlo.

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Monica Liliana Broudiscou
excelente historia, hubo momentos que me salieron lágrimas, muy buena redacción y muy tierna, gracias, muchísimas felicitaciones 🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Marta Cris
que capitulo tan bonito, una reconciliación merecida y miles de pañuelos limpiando mis lágrimas.
Marta Cris
hincué? ay no... porque no escribe me arrodillé sobre la hierba y listo. pero sabe que? excelente novela, me atrapó desde el principio. felicitaciones.
Edith Villamizar
excelente
Edith Villamizar
estuvo muy hermosa la novela
unidos desde principio a fin
te felicito
Gracias por compartir tu novela
Sylvia Farias
que bonita historia te super felicito me atrapó de principio a fin...
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Eva Zuñiga
se me salieron las lágrimas,cuando Nicolás hablo con el doctor,para que tratara bien a Vanesa,y ahora con estás cartas,
Loreto Urmeneta
Excelente historia, felicitaciones Celeste.
Sólo tengo dos sugerencias con mucho respeto, la primera es por qué usas la terminología *rompió la fuente*?, el término correcto es se *rompieron las membranas* y la segunda sugerencia, es hacer educación en cuanto al uso de *condón* ya que tus novelas también son leídas por jóvenes. Este tema siempre lo usaste en tu excelente novela que leí anteriormente Me casé con el Ceo despiadado.......
Sigue escribiendo, aprovecha tu gran talento.
Gracias una vez más 💐⚘️💐👏👏👏👏
Celeste Godoy: Bueno gracias por la sugerencia y tienes razón. Pero en mi país no conozco a nadie que diga "ROMPIERON LAS MEMBRANAS" suena raro, capaz es el método científico de decirlo. Y el echo de que lo hice así fue para resaltar mucho la importancia de la educación sexual en casa ya que en promedio me leen más mujeres MAYORES y no adolescentes. Cuando era más pequeña hablando con una mujer que tenía Muchos hijos yo le pregunté "¿VOS NO PENSAS EN USAR MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS?" a lo que me respondió "YO JAMAS VOY A USAR ESO" entonces dije voy a combinar la falta de educación sexual de Chloe y la experiencia del señor Donovan. Teniendo en cuenta ese contexto dije "él era un hombre casado no usaba ANTICONCEPTIVOS con su ex esposa" y al retomar su vida sexual no lo pensó. Algo así es como me lo planteé. SIN OFENDER. En la demás historia nombre métodos así que me siento satisfecha con el resultado.
total 1 replies
Eva Zuñiga
Vanesa,está enferma de la mente,cloe no le ha echo nada como para que la odie tanto,,solo por qué es mejor estudiante,que ella
Loreto Urmeneta
Enzo debería haber advertido a Nicolás de la infamia que haría su desquiciada hija.
Loreto Urmeneta
Los bebés son una gran bendición, es la culminación al gran amor que se tienen ambos, el embarazo les dará fortaleza para enfrentar las locuras de la desquiciada hija de Nicolás.
Muy buena novela Celeste, felicitaciones!!!
Loreto Urmeneta
Y qué espera esta Vanessa?, su padre es un hombre muy solo que encontró el amor puro y desinteresado en una joven estudiosa, sacrificada y muy sola en la vida. Ambos libres y sin compromisos. En cambio la actitud de esa hija enloquecida por los celos, la envidia y la ambición, la llevarán al precipicio donde termine la realidad de la vida, su comportamiento es irracional, terminará muy mal.
Eva Zuñiga
por qué tanto odio a cloe,si ella no le ha echo nada,y ella la humilla hasta más no poder,por qué tanto odio,
Wil Gil
encantada con la novela
Hotel Duran
Excelente
Paola Martiz
excelente historia 👌 🤗
Paola Martiz
es bueno que te des cuenta de los errores de ambos loa dos deben sanar y no cometer el mismo error con los dos hijos que estas criando ahora x mucho uno ame a sus hijos no se debe apoyar lo mal hecho
Gardenia Omaña
Esto es lo que se batalla en las escuelas aquí en el mundo 🌍
los padres porque trabajan y les dan las mejores escuelas, la billetera a sus anchas. que les permiten hacer todo. Creen que eso es todo.
Pero les falta valores, amor, y amor eso ya no lo hay ,. y de los valores mejor ni hablamos. Porque al faltarle respeto a cuálquier persona ya da mucho de que hablar, pueden respeto para ellos, para su casa por que es mi casa y son mis reglas, pero fuera de eso lo que hagas fuera no me importa, mientras no me des problemas, Estamos jodidos.
Paola Martiz
esa fue una falla grande de tu parte e aquí ñas consecuencias
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