Una joven reservada y profesional trabaja en la empresa de la familia de su exnovio, soportando humillaciones constantes por no encajar en el ideal de “mujer perfecta”: dulce, sociable y complaciente.
Durante un evento corporativo, salva la vida de un misterioso hombre que ha sido atacado. Sin saber quién es realmente, lo ayuda a escapar y cura sus heridas.
Él desaparece… pero no la olvida.
Cuando finalmente va a buscarla, descubre que ella fue despedida injustamente. Y quienes la destruyeron… están más cerca de lo que cree.
NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 15
Damián
La sangre me hervía.
Apreté los puños dentro del taxi mientras la imagen se repetía una y otra vez en mi cabeza.
Nina… de la mano de otro hombre.
De ese hombre.
Bastian Kros.
Solté una risa baja, cargada de rabia.
—¿Cómo te atreves…?
Murmuré para mí mismo.
¿Cómo se atrevía él a tocarla así?
Como si tuviera derecho.
Como si la conociera.
Mi mandíbula se tensó.
—Mi mujer…
Porque lo era.
Siempre lo había sido.
Aunque ella no lo entendiera.
Aunque quisiera jugar a ser independiente.
Una idea cruzó mi mente.
Oscura.
Molesta.
¿Y si…?
¿Y si Nina me había engañado?
¿Y si ya lo conocía antes?
Apreté el teléfono con fuerza.
Eso explicaría muchas cosas.
Su cambio.
Su actitud.
Su forma de hablarme.
—Claro…
Una sonrisa torcida apareció en mis labios.
—Tenía que haber alguien más.
La pantalla se iluminó.
Camila.
Varias llamadas perdidas.
Mensajes.
La llamé.
—¿Por qué no contestas? —respondió de inmediato, furiosa.
—Estaba ocupado —dije, seco—. ¿Qué pasa?
—Ven a la casa. Ahora. Es importante.
Suspiré.
—Está bien.
Minutos después, estaba frente a la mansión.
Imponente.
Perfecta.
Como a ella le gustaba.
Entré.
Me quité los zapatos antes de pisar el interior.
Una costumbre.
Una regla.
La encontré en el jardín.
Cuidando sus rosas.
Siempre tan delicada.
Tan… falsa.
—Hola, tía.
—Hola, sobrino.
No levantó la mirada de las flores.
Metí las manos en los bolsillos.
Pero mi mente…
seguía en otro lugar.
En Nina.
En su mano…
sujeta por otro.
—Hoy llamaron de Bastian Industries.
La miré.
—¿Eso es bueno?
—Preguntaban por el desempeño laboral de Nina.
Mi expresión cambió.
—Nina no es tan buena como para entrar a una empresa así.
Hice una pausa.
—¿Qué les dijiste?
Ella levantó la mirada.
Y sonrió.
—La verdad.
Entendí de inmediato.
—Que es una mala empleada —continuó—. Que no se hicieran ese daño.
Asentí lentamente.
—Bien.
Pero no pude evitar decirlo.
—Hoy la vi.
Camila se detuvo.
—¿A quién?
—A Nina.
Silencio.
—Con Bastian.
Ahora sí me miró.
—¿Qué?
—Tomados de la mano.
El cambio en su rostro fue inmediato.
Se quitó los guantes.
Y se acercó.
—Ay, mi cielo…
Me abrazó.
—Lo siento tanto.
Apreté la mandíbula.
—Esa mujer…
Su tono cambió.
Dulce por fuera.
Veneno por dentro.
—Siempre fue una arrimada… una pobretona.
—Tuvo que ser por eso que te dejó —añadió—. La muy desdichada.
Sonreí.
Sin humor.
—Lo más probable.
Pero mi mente ya estaba trabajando.
—Podemos usar esto.
Camila se separó.
—¿A qué te refieres?
—Si convencemos a Bastian de que Nina es una interesada…
Hice una pausa.
—Y le enviamos una oferta que no pueda rechazar…
Sus ojos brillaron.
—Nina tendrá que volver.
Asentí.
—Y ahí…
Sonreí.
—La desenmascaramos.
Camila inclinó ligeramente la cabeza.
Pensando.
Calculando.
—No es mala idea —dijo finalmente—. Tendríamos que averiguar qué está buscando exactamente.
—Puedo hacerlo.
—Hazlo.
Los días siguientes fueron eso.
Investigación.
Contactos.
Movimientos.
Y encontré lo que necesitábamos.
—Busca una empresa que gestione importaciones desde Singapur y China —le dije a Camila—. Y que conozca bien la convención internacional de mercaderías.
Camila sonrió.
—Quiere delegar.
—Exacto.
Nos miramos.
Y entendimos lo mismo.
Oportunidad.
—Entonces trabajemos —dijo.
Fueron días intensos.
Documentos.
Propuestas.
Estrategias.
Creamos algo impecable.
Una oferta perfecta.
Irrechazable.
Pero no era por el negocio.
Era por Nina.
Porque no importaba cuánto corriera.
Cuánto se escondiera.
Cuánto intentara alejarse.
Siempre volvía.
A nosotros.
—Esto la va a traer de vuelta —dije, observando el documento final.
Camila sonrió.
—Y esta vez…
Su voz bajó.
—No se va a ir tan fácil.
Enviamos la propuesta.
Y ahora…
solo quedaba esperar.
Pero yo no estaba preocupado.
Porque algo tenía claro.
Nina podía fingir que no me pertenecía…
Pero tarde o temprano…
iba a recordarlo.
🤷🏼
eres un poco hombre./Smug/
qué satisfacción puede generarte , obligar a una mujer estar a tu lado 🤦🏼
han destruido el cimiento de tu empresa más no tu fuerza y ojalá ya esto no pase desapercibido
desgraciado Pero te metes con las personas equivocadas tenlo por seguro