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Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Vientre En Alquiler: Un Hijo Para El Alfa.

Status: En proceso
Genre:Romance / Hombre lobo / Posesivo
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Cassandra López tiene veinticuatro años, una montaña de deudas sobre los hombros, unos padres jubilados a los que ayudar y un sueldo que apenas le alcanza para sobrevivir. Cada día es una lucha por llegar a fin de mes, hasta que una inesperada propuesta en una clínica de fertilidad pone su mundo patas arriba.

Un millón de dólares.

Esa es la cifra que le ofrecen por alquilar su vientre y gestar al hijo de un hombre que parece tenerlo todo: dinero, poder y un apellido capaz de hacer temblar a cualquiera. Un hombre tan apuesto como arrogante, tan misterioso como peligroso. Un Alfa acostumbrado a dar órdenes y conseguir siempre lo que desea.

Para Cassandra, aceptar parece la solución perfecta a todos sus problemas. Nueve meses a cambio de una fortuna. Un contrato, unas cuantas reglas y una promesa: no involucrarse emocionalmente.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Los días siguientes transcurrieron envueltos en un aire denso. Tal como Damián lo había ordenado, Victoria abordó su vuelo privado rumbo a la semana de la moda en París, dejando tras de sí un aura de calma ficticia. En la prensa internacional circulaban portadas de la elegante señora Rossi luciendo trajes de alta costura, mientras que dentro de los muros de la propiedad, la verdadera tormenta comenzaba a gestarse en el anonimato.

Cassandra se mantenía firme en su postura. Cada vez que Damián acudía a la casa de huéspedes para supervisar sus alimentos o preguntar por su estado de salud, la joven lo recibía con la cortesía impecable de una desconocida. No había miradas cómplices, ni roces deliberados, ni palabras de más. Damián, acostumbrado a que el mundo entero buscara su favor, sentía que cada interacción con ella era como chocar contra un muro de hielo transparente, una frustración sorda que le crispaba el temple y lo mantenía de un humor despiadado en la corporación.

Sin embargo, doña Beatriz observaba cada movimiento desde la mansión principal como una araña en su red. Con Victoria lejos, la matriarca sabía que debía actuar con extrema cautela: Damián había reforzado la guardia de Marcos alrededor del ala sur, pero la casa de huéspedes dependía del servicio interno para la limpieza y el abastecimiento de la despensa.

Fue durante una tarde lluviosa cuando el primer zarpazo de la mujer tomó forma.

Doña Elena se encontraba en la cocina de la casita preparando una infusión de manzanilla para aliviar una leve pesadez que Cassandra sentía en el estómago. La anciana había salido un momento al almacén de la cocina principal de la mansión para buscar las hierbas frescas que la señora Martha guardaba especialmente para la joven.

En el pasillo de servicio, doña Beatriz la interceptó con paso elegante y una sonrisa refinada pero vacía.

—Buenas tardes, doña Elena —saludó la mujer, bloqueándole sutilmente el paso.

—Buenas tardes, señora Beatriz —respondió la madre de Cassandra con timidez, apretando el frasco de té contra su pecho.

—Veo que está muy atenta al cuidado de su hija —comentó Beatriz, recorriendo con la mirada la vestimenta humilde de la anciana—. Es comprensible. Después de todo, para personas de su condición, este embarazo es como haberse sacado la lotería. Aunque me pregunto... ¿no le da vergüenza saber que su hija es solo un vientre de alquiler? Una simple transacción financiera para un hombre que jamás la va a respetar.

Doña Elena sintió un nudo en la garganta, pero enderezó la espalda con la dignidad que siempre la había caracterizado.

—Mi hija es una mujer honrada, señora. Lo que ella hace es un sacrificio por amor a su familia. Y el señor Damián la trata con el respeto que merece la madre de su hijo.

Beatriz dejó escapar una risita burlona y helada.

—¿Respeto? No se confunda, anciana. Damián solo cuida su inversión. En cuanto esa criatura nazca, a ustedes los van a patear de vuelta al fango de donde vinieron con un cheque miserable, mientras mi hija criará a ese niño como el auténtico heredero Rossi. Y si yo fuera usted, tendría mucho cuidado con lo que su hija consume en esta casa... la salud de los viejos es tan frágil a su edad, no quisiéramos que un "accidente" los deje sin poder disfrutar de ese dinero.

El rostro de doña Elena se volvió pálido. La amenaza implícita en las palabras de Beatriz era directa y cruel. Sin decir una palabra más, la anciana dio un paso al lado y caminó a prisa de regreso a la casa de huéspedes, con las manos temblándole sin control.

Al cruzar la puerta, Cassandra notó de inmediato la agitación de su madre.

—¿Mamá? ¿Qué pasó? Estás blanca —dijo la joven, poniéndose de pie de inmediato.

—Nada, mi amor... nada —mintió Elena, tratando de sonreír mientras guardaba el frasco con manos torpes—. Solo el frío de afuera.

Pero Cassandra conocía a su madre mejor que nadie. Acercándose a ella, le tomó los brazos y la miró a los ojos con determinación.

—Habla conmigo, mamá. ¿Quién te dijo algo? ¿Fue la madre de Victoria?

Elena bajó la mirada, incapaz de sostener la mentira. Con la voz entrecortada, le relató cada palabra de la conversación en el pasillo, incluyendo la sutil amenaza sobre la salud de sus padres.

La sangre de Cassandra ardió de rabia pura. La humillación hacia su madre y la audacia de amenazar la vida de sus padres sobrepasaban cualquier límite tolerable. La paciencia y la prudencia con las que había intentado manejarse se evaporaron en un segundo.

Sin pensarlo dos veces y sin medir las consecuencias, Cassandra salió de la casa de huéspedes cruzando el jardín bajo la llovizna. Ignoró los llamados de Marcos y de los escoltas que intentaban ofrecerle un paraguas, y caminó con paso firme e imponente directamente hacia las dobles puertas de la residencia principal.

Atravesó el gran vestíbulo de mármol y encontró a doña Beatriz en la sala de estar, tomando una taza de té frente a la chimenea con absoluta parsimonia.

Al escuchar los pasos apresurados, Beatriz alzó la vista con desdén.

—Vaya... la sirvienta decidió salir de su estancia sin pedir permiso —comentó la mujer mayor con frialdad—. ¿Acaso no te enseñaron modales?

Cassandra se detuvo a dos metros de ella, erguida, con la mirada echando chispas y una presencia que hizo que doña Beatriz borrara lentamente su sonrisa de suficiencia.

—Usted puede insultarme a mí todo lo que quiera, señora Beatriz —dijo Cassandra con una voz tan clara y potente que resonó en el techo de alto puntal—. Puede llamarme vientre de alquiler, contratada o como le dé la gana. Pero si vuelve a ponerle un dedo encima a la dignidad de mi madre o a lanzar una sola amenaza contra mis padres, no voy a esperar a que Damián regrese para destruirlas a usted y a su hija.

Beatriz se puso de pie de golpe, dejando caer la taza sobre el plato con un estruendo metálico.

—¡¿Cómo te atreves a hablarme en ese tono en mi propia casa, insolente?!

—¡Esta no es su casa, es la casa de Damián Rossi! —retó Cassandra sin dar un solo paso atrás—. Y si no quiere que en este mismo instante llame a su yerno y le cuente con lujo de detalles la verdad sobre la falsa esterilidad de Victoria y el plan que ustedes dos montaron, le sugiero que se mida la lengua y no vuelva a cruzarse en el camino de mi familia.

Doña Beatriz se quedó helada, con los ojos desorbitados por el impacto al confirmar que Cassandra poseía el secreto que podía desmoronar el matrimonio de su hija y el apellido de su dinastía.

En ese preciso instante, el chasquido de la puerta principal anunció la llegada de Damián. El Alfa ingresó al vestíbulo quitándose el abrigo mojado por la lluvia. Al percibir la alteración en el aire y escuchar el eco de las voces, sus pasos pesados se dirigieron de inmediato hacia la sala de estar, fijando su mirada oscura en la escena.

—¿Qué demonios está pasando aquí? —preguntó Damián con una voz grave y abrumadora que congeló el lugar.

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keila arias
Hay no... Esa putizorra me tiene harta. No la soporto
Celia Morales
no debió callar ahora está ella y sus padres en peligro en cualquier momento la víbora puede morderle
Chimera👑
🤭🤭🤭🤭 que cómico él
Chimera👑
esto será un tira y encoje verás ella no quería ser madre pero va a joder bastante
Chimera👑
jajajajajjaja ella ni lo pensó. yo tampoco lo pensaría nada 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Chimera👑
me encanta nunca había leído una historia así, por favor autora presenta a los personajes me muero por ver a Damián 🥰🥰😍😍🥰
Milagros Suarez
Hasta Ami me ha dolido está confusión que tuvo Damián en el momento menos oportuno caray
Cassandra yo también 😭😭
Gracias Dalia excelente historia
Bendiciones
Javier carrasco
Pero creo también que los padres son muy viejos y ella tiene 24 años no lo sé
Javier carrasco
Damian ya está enamorado eso desde el día uno jejejejejeje
Javier carrasco
A mi me hace gracia. Ella no quiere que ninguna mujer se le acerque y se enoja pero porque no le dio el hijo ella. Por dios que mujer tan idiota
Javier carrasco
Yo creo que por los deseos de ser padre y tal vez sentirse amado entonces ella le pudo haber gustado todo es posible
Javier carrasco
Es verdad es muy buena
Javier carrasco
Excelente novela. Espero que pasen más cosas interesantes
Nadia Leonila Borjas Borjas
querida autora la espera me tiene loca deseo de corazón que ya estén juntos los padres 🙏
FGallito
Hay que nervios.... No puedo esperar a que nos hagan la revelación de sexo🥰🥰🥰🥰
Yuriela Molina
Ufff demasiado buena, cada capítulo es más emocionante que el otro
Rosangela Evangrla
Yo creo que ese matrimonio es por conveniencia o tal vez ellos se querían pero como ella no le pudo dar el hijo que el quería entonces la relación se deterioró
Rosangela Evangrla
Estuve leyendo. En algunas de tus historias te preguntan lo mismo. La gente que no lee, no puede entender. Cada autora le da a su historia una manera diferente en cuanto al embarazo. Ella es humana y el es Alfa. Los embarazos solo duran 3 meses cuando se trata de omega y alfa. O sea omegaverse. Esto es diferente
Javier carrasco: Tampoco pueden darse cuenta y separar la realidad de la ficción. O sea. 🙄🥴
total 2 replies
Milagros Suarez
Victoria que pena con tigo, pero creo que ese lugar nunca te ha pertenecido y ahora menos
Para tu veneno acá encontrarás el antídoto, me encanta porque Cassandra no se deja 👏👏 Gracias Dalia bendiciones 🙏🙏🙏
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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