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TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

TENTACIÓN PROHIBIDA CON EL TIO

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Amor-odio / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Emma Spencer descubrió que el hombre al que amaba y con el que mantuvo una relación secreta durante meses la iba a traicionar casándose con otra mujer. Embarazada, herida y sedienta de venganza, decide dar el golpe definitivo: casarse en secreto con el enigmático y poderoso tío de su ex. Lo que comenzó como una alianza impulsiva y fría para destruirlos a todos se convierte en un peligroso juego de secretos, poder y una pasión incontrolable que pondrá en riesgo mucho más que sus propias vidas.

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capitulo 15

Giré la cabeza hacia la puerta lateral del altar. Dos agentes de la Policía Federal y cuatro guardias de seguridad privada de *Rossi International*, encabezados por el propio Dante Rossi, ingresaron en la catedral. Dante, vistiendo su impecable traje gris, sostenía una carpeta roja en la mano.

Dante caminó hacia nosotros con una sonrisa triunfal en los labios.

—Señor Vance —dijo Dante, dirigiéndose a Arthur con una inclinación de cabeza respetuosa, antes de mirar a Julián con desprecio—. Los agentes federales están aquí para notificar al señor Julián Vance la orden de comparecencia inmediata por delitos de falsedad documental y fraude bancario. Sus cosas en la suite presidencial del *Plaza* están siendo embaladas por la seguridad del consorcio.

—No... ¡No me tocáis! —gritó Julián, intentando ponerse en pie mientras los guardias de seguridad lo sujetaban firmemente por los brazos—. ¡Emma! ¡Arthur! ¡No podéis hacerme esto! ¡Soy un Vance!

—Ya no lo eres —sentenció Arthur con una frialdad matemática—. He iniciado el proceso legal para despojarte de los fondos fiduciarios del clan. A partir de este momento, eres un extraño para esta familia.

Los guardias arrastraron a Julián por el pasillo lateral, entre el tumulto de invitados que grababan la escena con sus teléfonos y los flashes de las cámaras que no dejaban de detonar. Los gritos de súplica de Julián se fueron perdiendo en la distancia, apagados por el sonido estruendoso del órgano de la catedral, que Dante Rossi había ordenado tocar para dar por concluido el espectáculo.

Arthur me rodeó la cintura con su brazo, atrayéndome con firmeza contra su costado. Miré la nave de la catedral: el caos era absoluto, la alta sociedad de Nueva York estaba en shock y la dinastía Vance acababa de ser refundada sobre las cenizas del hombre que había intentado destruirme.

—Se acabó, mi reina —susurró Arthur al oído, depositando un beso en la línea de mi mandíbula.

—No, Arthur —sonreí, sintiendo el latido sereno de mi corazón y la presencia imperceptible de mi hijo en el vientre—. Esto apenas acaba de empezar.

A las dos de la tarde, el helicóptero de la familia nos depositó de vuelta en los terrenos de *The Oak Manor*. La tormenta mediática en la ciudad era una ola gigante: todos los noticieros financieros, las portadas de los periódicos y las redes sociales echaban humo con la noticia de la "Boda del Siglo" que se había transformado en la ejecución corporativa más sangrienta de la historia de Wall Street.

Las portadas mostraban la imagen de Julián siendo escoltado por los agentes federales, y al lado, una fotografía a toda página de Arthur y de mí saliendo de la catedral, tomados de la mano, luciendo como los soberanos indiscutibles de un imperio.

Entramos en la mansión. El silencio de *The Oak Manor* era un refugio bendito tras la marea de gritos, flashes y caos de la mañana.

Mayordomos y sirvientes se alinearon en el gran vestíbulo de mármol, inclinando la cabeza con un respeto absoluto a nuestro paso.

—Bienvenida a casa, señora Vance —dijo el mayordomo principal, entregándole a Arthur una bandeja de plata con dos copas de cristal y los documentos de confirmación del registro mercantil.

Arthur tomó los papeles, le dio una generosa propina al personal y les ordenó que nos dejaran a solas en el ala este de la propiedad durante el resto del día.

Caminamos por el pasillo hasta la suite matrimonial. La adrenalina de la mañana comenzó a dar paso a una marea de cansancio físico, pero sobre todo a una tensión erótica renovada, densa y voraz que se había ido acumulando entre nosotros durante cada segundo del espectáculo en la catedral.

Al cruzar el umbral de la suite, Arthur cerró la pesada puerta de roble con un golpe seco y echó el cerrojo de bronce.

Se giró hacia mí. Sus ojos grises, ardiendo con una mezcla de orgullo, victoria y un deseo salvaje que no intentó reprimir, me recorrieron de arriba abajo.

—Estuviste sublime, Emma —dijo, con su voz grave resonando en la penumbra de la estancia—. Absolutamente despiadada. Una verdadera reina.

Se quitó la chaqueta del esmoquin, arrojándola descuidadamente sobre un sillón de piel, y comenzó a desabrocharse la pajarita con dedos firmes.

Me acerqué a él despacio, deshaciéndome del abrigo de visón y dejando que cayera al suelo. La seda marfil de mi vestido se amoldaba a mi figura, resaltando las curvas que la emoción de la victoria había encendido.

—Aprendí del mejor, Arthur —respondí, deteniéndome a pocos centímetros de su pecho.

Arthur no esperó un segundo más. Se inclinó y atrapó mis labios en un beso feroz, dominador, cargado de la euforia del triunfo y de una posesión ardiente que me dejó sin aliento. Sus manos, grandes y cálidas, apresaron mi nuca, enredando sus dedos en mi cabello hasta deshacer el moño pulido, dejando que las ondas oscuras cayeran sobre mis hombros.

Gimí contra su boca, respondiendo al beso con una voracidad que me sorprendió a mí misma. Ya no había rabia por Julián; el fantasma de mi ex prometido se había evaporado por completo. Lo que sentía por Arthur era una atracción madura, oscura y electromagnética: la entrega voluntaria a un hombre que no solo me protegía, sino que me respetaba como su igual en el trono.

Arthur bajó sus besos por mi mandíbula, trazando un camino de fuego hasta mi cuello, donde mordisqueó suavemente la piel sensible junto al collar de diamantes. Mis manos volaron a su camisa, desabrochando los botones con una prisa ansiosa, sintiendo la solidez de su pecho ancho, la firmeza de un cuerpo maduro y poderoso.

—Hoy has reclamado tu lugar, Emma —murmuró Arthur contra mi piel, mientras sus manos desabrochaban la cremallera invisible de mi vestido marfil—. Pero ahora vas a reclamar a tu marido.

La tela de seda cayó a mis pies como una ola de espuma, dejándome en lencería de encaje negro frente a la luz dorada de la tarde que se filtraba por los grandes ventanales. Arthur se quedó mirándome durante un segundo entero, con la respiración entrecortada y los ojos brillantes de una devoción salvaje.

Me tomó en brazos con una facilidad pasmosa, levantándome como si no pesara nada, y me llevó hacia la enorme cama de roble y dosel de terciopelo. Me depositó sobre las sábanas de seda con una delicadeza que contrastaba con el fuego de su mirada.

Se desnudó en cuestión de segundos. Su figura era imponente, marcada por años de disciplina, una masculinidad rotunda que llenaba la estancia por completo. Se posicionó sobre mí, cubriendo mi cuerpo con el suyo. El calor de su piel contra la mía provocó que un escalofrío delicioso me recorriera de la cabeza a los pies.

—Dime que eres mía, Emma —exigió en un susurro áspero, buscando mis ojos mientras sus manos apartaban la delicada tela de mi lencería—. Dímelo antes de que te tome.

—Soy tu esposa, Arthur —respondí con voz firme, cruzando mis piernas alrededor de sus caderas—. Soy la señora de este imperio. Y soy tuya.

Arthur soltó un gruñido grave y, con un empuje decidido, profundo y dominante, se hundió en mí por completo.

La sensación de plenitud fue tan abrumadora que un grito de placer se me escapó de la garganta, resonando en la inmensidad de la suite. Arthur ahogó el sonido con su boca, devorándome mientras comenzaba a moverse con un ritmo pausado, maestro y devastadoramente profundo. Cada embestida suya no era solo un acto de pasión; era la ratificación de nuestro pacto, la fusión de dos mentes implacables que habían unido sus destinos para gobernar un mundo.

Me tomaba con una fuerza y una experiencia que dejaban en ridículo cualquier recuerdo del pasado. Sus manos moldeaban mi cuerpo con autoridad, elevando mi cintura para profundizar el contacto, llevándome a cumbres de placer que jamás había experimentado. Mis uñas se clavaron en sus espaldas musculosas, acompañando el ritmo frenético que fue aumentando a medida que la euforia de la victoria nos consumía a ambos.

—Eres mi reina, Emma... mi reina indiscutible —jadeó él contra mi oído, mordisqueando el lóbulo mientras aceleraba el ritmo a una velocidad feroz.

El clímax me golpeó con la violencia de una marejada. Mi cuerpo se tensó por completo, rodeando su cintura con una fuerza desesperada mientras espasmos incontrolables de puro éxtasis sacudían mi vientre. Un gemido prolongado se quebró en mi garganta. Arthur, sintiendo mi rendición, soltó una maldición ronca y, con tres embestidas más, potentes y profundas, alcanzó su propio orgasmo dentro de mí, gimiendo mi nombre contra la curva de mi cuello mientras su cuerpo temblaba con la misma intensidad que el mío.

Nos quedamos abrazados en la penumbra de la suite durante largo tiempo. La respiración de Arthur se fue pausando poco a poco, pero su brazo permaneció firme alrededor de mi cintura, pegando mi espalda contra su pecho en un abrazo protector.

Acaricié con delicadeza la mano que descansaba sobre mi abdomen.

Bajo la piel cálida de mi vientre, el secreto que guardaba seguía creciendo en silencio. El hijo de Julián, el niño que él había pretendido condenar a la nada, nacería ahora en el centro del poder absoluto, como el heredero indiscutible de Arthur Vance y el legítimo dueño de *The Oak Manor*.

Miré la alianza de matrimonio que refulgía en mi dedo en la penumbra de la habitación.

La venganza estaba consumada. El traidor estaba destruido. Y la nueva era de la dinastía Vance acababa de comenzar... bajo mi mando.

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Lacarvel
Ella no es la que que se iba a casa r con Julián y la Beatriz la madre del mismo? Autora revisa por favor
IsaValen 💖
excelente historia
Lacarvel
Apoyemos con el like, regalos y comentarios así llega a más personas esta historia. 🥰
América Solis martinez
no entiendo en un capítulo decía que Emma tiene veintiocho y ahora que tiene treinta y dos ya no entiendo 🤔
Lacarvel: Me paso lo mismo, cuando leí. Esperemos que la autora nos diga, pero tener 32 es mejor jeje
total 1 replies
Lacarvel
Mmmm ella sabe cositas ☹️
Lacarvel
Que terror pero si 🥹
Lacarvel
Madrreeee mijaaaa esa amenaza directaaaa🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Te lleva más de 20 años niña... Más sabe el diablo por viejo que por diablo.... Soltalaaaaaaa de una vez decileeeeee luego será peor ☹️☹️☹️☹️☹️☹️
Lacarvel
Y la que esta guardando un secreto que la va a hundir más adelante 🥹🥹🥹🥹
Lacarvel
Y si más bien le dice a él... Hay no que terror no tiene do de escapar ☹️
Lacarvel
Jum osea que en 9 Meses lo pierdes todoo querida 🤯🤯🤯🤯🤯
Lacarvel
Autora revisa los capítulos del matrimonio creo que están repetidos pero narrados en dos versiones. Perdón si te molesta la observación.
Lacarvel
Querida pero si haces las cosas en orden y dices de una vez de la existencia... Como que es mejor pa vos
Lacarvel
Esta mujer es abrumadoraaaaaa
Lacarvel
Me encantaaaaaa🥰🥰🥰
Lacarvel
Mucho desgraciado 🤯🤯🤯🤯🤯
Milcaris
😂😂😂😂 Queeee 35 capitulos 😮😮 Aquí voy pero con calma Azly y tu eres de las escritoras que vuelan.
Milcaris: Aquí eres feliz 😂😂
total 3 replies
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