BL!!
¿Castigar a tu lobo por llamar destinado al vampiro que se casará con tu hermana?
¿Negar el instinto , los celos y la decepción de un lobo?
Para Nyx que su lobo llame destinado a Lazarus es un error, solo es un chupasangre engreído que se casara con su hermana por el bien de ambos reinos , ¿porque importarle?
Lo mejor sería negarlo y solo proteger su reino de la amenaza externa que advierte que le quitarán su alma……
NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Escudo de purificación
El sonido del cuerno hizo que Nyx se pusiera de pie de inmediato.
No necesitó preguntar qué significaba.
Alguien había cruzado la frontera.
—¿Cuántos? —preguntó, tomando su espada.
Uno de los guardias entró corriendo.
—No lo sabemos, príncipe. Los exploradores encontraron huellas cerca del bosque, pero…
Un grito interrumpió sus palabras.
Nyx salió disparado del salón.
Lazarus lo siguió detrás, con una sonrisa que había desaparecido por completo de su rostro.
Al llegar al patio exterior, varios guardias ya rodeaban una zona cercana a la muralla.
Entonces los vieron.
Tres hombres.
No parecían soldados.
Llevaban túnicas oscuras, capuchas y armas escondidas bajo la ropa.
Uno de ellos sostenía una pequeña ballesta.
—¡Atrás! —rugió Nyx.
Los hombres se lanzaron hacia los guardias.
Uno consiguió esquivar el primer ataque y corrió directamente hacia las puertas del castillo.
—¡Deténganlos!
Nyx se preparó para transformarse, pero antes de que pudiera hacerlo, varias flechas atravesaron el aire.
¡Fshhh!
Una golpeó el hombro del primer intruso.
Otra se clavó en su pierna.
La tercera atravesó su brazo.
El hombre cayó de rodillas.
Los otros dos intentaron escapar, pero una lluvia de flechas los derribó también.
Nyx quedó inmóvil.
Los guardias habían logrado reducirlos.
—No los maten —ordenó.
Se acercó rápidamente a uno de ellos y le arrancó la capucha.
El hombre tenía una expresión completamente fanática.
No parecía asustado.
Parecía satisfecho.
—¿Quién los envió? —preguntó Nyx.
Silencio.
Lazarus se acercó y observó las túnicas.
Entonces vio algo.
Una pequeña insignia plateada estaba cosida en el pecho de los tres.
Una cruz atravesando la silueta de un lobo.
El mismo escudo.
Nyx sintió que el estómago se le cerraba.
Sacó de su bolsillo el pedazo de tela que habían encontrado en el bosque.
Lo colocó junto a la insignia.
Encajaba perfectamente.
—Son ellos… —murmuró.
Lazarus perdió toda expresión juguetona.
—La misma organización.
Uno de los fanáticos comenzó a reír.
—No pueden detener la purificación.
Nyx lo agarró del cuello de la túnica.
—¿Qué significa eso?
El hombre sonrió.
—Significa que este reino será el primero en caer.
Los ojos de Nyx se volvieron dorados.
—Habla.
—El lobo debe perder lo que lo hace monstruo.
Lazarus se colocó detrás de Nyx.
Su voz fue tranquila.
Demasiado tranquila.
—Creo que está hablando de ti.
Nyx apretó los dientes.
El fanático levantó la mirada hacia él.
—El heredero será purificado.
Por un instante, nadie habló.
Entonces Nyx sintió a su lobo removerse dentro de él.
Peligro.
Pero esta vez no era una advertencia sobre los hombres frente a ellos.
Era algo mucho peor.
Alguien sabía exactamente qué quería quitarle.
Y no era su vida.
Lazarus también lo comprendió.
Se acercó a Nyx y murmuró:
—No voy a dejar que te quiten nada.
Nyx lo miró de reojo.
—No necesito que me protejas.
Lazarus sonrió apenas.
—Ya lo sé.
Sus ojos volvieron a los tres fanáticos.
—Pero eso no significa que vaya a permitirlo.
Y, por primera vez desde que se habían conocido, Nyx no tuvo ninguna respuesta para provocarlo.
......................
La sala del consejo nunca había estado tan llena.
Los representantes de las grandes familias de Hestrongord ocupaban sus lugares alrededor de la enorme mesa de madera oscura. Del otro lado se encontraban los representantes de los Bloodreign.
Nyx permanecía de pie junto a su padre.
Lazarus estaba sentado frente a él, aparentemente tranquilo, aunque sus ojos recorrían cada rostro de la sala.
Isolde estaba junto a Nyx.
—Tres intrusos consiguieron atravesar nuestras defensas —dijo el rey Hestrongord—. Y llevaban el mismo símbolo encontrado en el bosque.
Uno de los consejeros golpeó la mesa.
—Esto ya no es un problema de la frontera. Están entrando en nuestro territorio.
—Y no intentaron robar —añadió otro—. Intentaron matar.
Nyx cruzó los brazos.
—Querían llegar al castillo.
Su voz hizo que la sala quedara en silencio.
—Y uno de ellos dijo algo muy específico.
Nyx miró a Lazarus.
—Dijo que querían quitarme lo que me hace ser un lobo.
Isolde bajó ligeramente la mirada.
Ella sabía perfectamente lo que eso significaba.
El silencio se volvió pesado.
Finalmente, el rey vampiro habló.
—Entonces debemos asumir que conocen nuestra naturaleza mejor de lo que creíamos.
—Y que tienen información interna —añadió Lazarus.
Nyx frunció el ceño.
—¿Estás diciendo que tenemos un traidor?
—Estoy diciendo que alguien está hablando —respondió Lazarus.
La mirada de ambos se cruzó.
Ninguno necesitó decir más.
El consejo tomó una decisión.
Desde ese día, las fronteras serían reforzadas.
Se duplicarían los guardias.
Los caminos serían vigilados durante el día y la noche.
Los exploradores de ambos reinos trabajarían juntos.
Y cualquier humano encontrado cerca de los territorios sobrenaturales sería interrogado antes de poder continuar.
Pero había otra decisión mucho más importante.
El rey Hestrongord se puso de pie.
—La alianza entre nuestros pueblos ya no puede ser temporal.
Lazarus levantó una ceja.
—¿Una alianza permanente?
—Una unión.
Nyx sintió que algo no le gustaba de aquella palabra.
—¿Qué clase de unión?
Su padre miró primero a Isolde.
Después al rey vampiro.
Y finalmente a Lazarus.
—Un matrimonio.
Nyx abrió los ojos.
—¿Qué?
Isolde también quedó completamente sorprendida.
—Padre…
El rey continuó:
—Lazarus Bloodreign se casará con Isolde Hestrongord.
El silencio fue absoluto.
Nyx golpeó ambas manos contra la mesa.
—¡No!
Varias personas se sobresaltaron.
Lazarus, en cambio, permaneció sentado.
Aunque una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Vaya —murmuró—. Parece que tu hermana y yo tendremos que conocernos mejor.
Nyx lo fulminó con la mirada.
—Ni siquiera lo pienses.
—¿Por qué? —preguntó Lazarus, divertido—. Tu hermana es mucho más agradable que tú.
—¡Lazarus! —gruñó Nyx.
Isolde suspiró.
—¿Podrían dejar de hablar de mí como si no estuviera aquí?
Los dos hombres se callaron.
Isolde cruzó los brazos.
—No pienso casarme con alguien solamente porque nuestros padres creen que es una buena estrategia.
Su padre la observó con seriedad.
—No te obligaré.
Eso sorprendió a todos.
—Pero necesito que entiendas algo —continuó—. Esta unión podría evitar una guerra.
El rey vampiro asintió.
—Nuestros pueblos necesitan demostrar que ya no son enemigos.
Isolde miró a Lazarus.
Él no parecía molesto.
Ni siquiera preocupado.
—¿Y tú qué dices? —preguntó ella.
Lazarus apoyó el codo sobre la mesa.
—Que no pienso casarme con alguien que no quiera hacerlo.
Isolde parpadeó.
Nyx también.
Lazarus sonrió.
—Pero tampoco me opongo a conocerte.
Isolde dejó escapar una pequeña risa.
—Eso puedo aceptarlo.
Nyx negó con la cabeza.
—Esto es una locura.
Lazarus lo miró.
—¿Te preocupa tu hermana?
—Por supuesto.
—Entonces estamos de acuerdo en algo.
Nyx entrecerró los ojos.
—No te confundas.
Lazarus sonrió.
—Jamás.
La reunión continuó durante horas.
Finalmente, se estableció que el matrimonio no sería inmediato.
Primero habría una etapa de acercamiento entre ambas familias.
Isolde y Lazarus pasarían tiempo juntos.
Los dos reinos colaborarían.
Y mientras tanto, continuarían buscando a quienes estaban detrás de los ataques.
Cuando la reunión terminó, Nyx salió al corredor.
Lazarus lo siguió.
—¿Todavía estás enojado?
—Muchísimo.
—¿Conmigo?
Nyx se giró.
—Con todos.
Lazarus se acercó un poco.
—Qué alivio.
—¿Alivio?
—Sí. Pensé que solamente estabas celoso porque ahora tendré una razón para pasar más tiempo en tu castillo.
Nyx lo miró con incredulidad.
—Eres insoportable.
Lazarus sonrió.
—Y tú eres demasiado fácil de provocar.
Nyx siguió caminando.
Pero antes de alejarse, escuchó a su lobo.
Una sola palabra.
Destinado.
Nyx cerró los ojos un instante.
Aquella palabra empezaba a convertirse en un problema mucho mayor que cualquier alianza.
Porque mientras todos planeaban unir a Lazarus con Isolde…
Su propio lobo parecía haber elegido a alguien completamente diferente.