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Renací para cambiar mi destino

Renací para cambiar mi destino

Status: Terminada
Genre:Romance / Maltrato Emocional / Dominación / Autosuperación / Atracción entre enemigos / Reencarnación / Completas
Popularitas:14.5k
Nilai: 5
nombre de autor: waya520

Luna lo perdió todo: su fortuna, su hogar y, sobre todo, a la familia que amaba. Y todo por obsesionarse con el hombre equivocado. Cuando ya no le quedaba nada, cerró los ojos convencida de que era el final...

Pero despertó tres años en el pasado.

Su familia vive. Su casa sigue en pie. Y esta vez Luna conoce cada golpe que le tiene reservado el destino. Con los recuerdos de una vida que no piensa repetir, se propone una sola cosa: cambiarlo todo. Alejarse del heredero frío y cruel que arruinó su existencia, proteger a los suyos y, por fin, vivir para ella misma.

El problema es que el destino no se deja corregir tan fácil. Julián, el hombre que juró olvidar, ya no la mira como antes. Un pretendiente inesperado le ofrece la ternura que nunca tuvo. Y en las sombras, viejos rencores y secretos de familia empiezan a moverse... porque no es la única que sabe lo que aún no ha pasado.

Entre fiestas de alta sociedad, imperios familiares, traiciones que cortan el aliento y un amor que se niega a morir, Luna descubrirá que una segunda oportunidad no se recibe: se pelea.

NovelToon tiene autorización de waya520 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Volver a pedir la bendición

—¿Qué, vas a enojarte? —preguntó Luna, mirando a Julián con ojos cansados. Por Dios, ella solo quería vivir en paz, pero el universo parecía no querer concederle ese deseo. En todas partes se topaba con Karina y con Julián.

Estaba harta.

Julián volteó hacia Karina, que tenía la cabeza gacha.

—¿Estás bien? —preguntó, para asegurarse de que la mujer se encontraba bien.

—Sí, estoy bien. Es solo que me da pena con Luna, porque siempre estoy al lado tuyo —dijo ella con voz triste.

Julián dejó escapar un largo suspiro y clavó la mirada en Luna, que se veía indiferente a lo que pasaba; al contrario, volvía a estar ocupada con el estante repleto de fideos que tenía enfrente.

—Te vas a enfermar si comes tanto fideo instantáneo —dijo Julián, y sonó bastante preocupado por ella; además, acababa de notar que la canasta de compras de Luna ya estaba llena de fideos instantáneos.

A Karina le fastidió muchísimo ver que Julián no regañaba a Luna.

Así que tramó un plan.

—Ay. —Soltó un quejido mientras se sujetaba el brazo derecho, con la esperanza de que la atención del hombre volviera a ella.

Funcionó.

Julián la miró preocupado.

—¿Te duele algo? —preguntó, para cerciorarse.

Luna, por su parte, no les prestaba atención a esos dos; se fue directo a la caja, porque su hermano iba a reprocharle si se tardaba demasiado ahí.

—Me duele el brazo, de la caída de hace rato —dijo Karina, lastimera.

—La próxima ten cuidado.

—Qué mala suerte toparme con ellos —masculló Luna, caminando por esa calle ya oscura. La urbanización donde vivía estaba a oscuras porque varias luminarias estaban fundidas, pero ella no tenía miedo, porque ella misma ya había muerto una vez, así que ¿qué podía temer?

Volvió a recordar lo del minimercado. ¿Por qué Karina actuaba de esa manera para llamar la atención de Julián? Antes no era así.

Luna se rascó la cabeza aunque no le picaba. Le resultaba raro el cambio de la gente ahora. ¿Por qué todo se sentía distinto, no como antes?

—¿Será que por cambiar mi camino todo lo demás también cambió? —murmuró, todavía confundida. Sin darse cuenta, ya había llegado a su casa.

Bruno la esperaba con los brazos cruzados sobre la barriga.

—Te tardaste un montón.

Luna miró a su hermano con desdén.

—Agradece que salí a comprarte los fideos —refunfuñó, y le tiró la bolsa justo enfrente de la cara. Se le había arruinado el ánimo al toparse con Julián y Karina. Ojalá no se le fuera la mano y le comiera la cara insoportable a su hermano.

Los días fueron pasando. Luna ya se había acostumbrado a su nueva carrera. Justo ahí era donde podía crecer.

—Guau, qué hermoso —elogió Linda al ver el trabajo de diseño de su nueva amiga.

Daba la casualidad de que su carrera colaboraba con la de diseño de modas. Y sus trabajos se exhibirían en un desfile de moda dentro de dos semanas.

—Quiero mostrarle a mi mamá este diseño de vestido —dijo Luna, mirando satisfecha su dibujo. En realidad, muchas veces ayudaba a su mamá a diseñar ropa original con el sello característico de ella.

Pero por ahora haría su propio diseño original; aunque estuviera desordenado, quedó bastante satisfecha con el resultado.

De pronto llegó Sebastián y se paró detrás de Linda. Con sus ojos atentos observó al detalle el diseño de vestido de Luna.

—Prueba agregarle más detalle en la parte de las mangas, Luna —dijo, acariciándose el mentón como si pensara mucho.

Luna se quedó callada; volvió a mirar su dibujo e intentó imaginar la sugerencia de Sebastián.

Parecía que podía funcionar. Rápidamente tomó de nuevo el lápiz y corrigió el dibujo según lo que le había dicho él.

Y Linda no paraba de alabar el dibujo de Luna.

—De verdad tienes talento para esto. ¿Por qué no te metiste a diseño de modas? Parece que se te da lo del diseño.

Luna sonrió de oreja a oreja.

—Primero quiero averiguar cuál es mi talento.

Karina gruñó de fastidio al darse cuenta de que Julián no había ido a la universidad. Su papá le había avisado que ese hombre estaba acompañando a su padre al trabajo.

Con paso desganado, Karina caminó indiferente hacia su salón. Varios estudiantes voltearon hacia ella cuando entró.

—¿Por qué no te trajo ese novio tuyo? —preguntó una chica sentada en el pupitre de adelante.

—Anda ocupado con la empresa —respondió Karina, despreocupada. Mintió a propósito a sus compañeros diciéndoles que ella y Julián eran novios. Y, por supuesto, ya lo tenía todo preparado: había tomado algunas fotos que podía usar para engañar a todos.

A propósito publicó una foto que se había tomado a solas con Julián en el auto.

Ojalá no la descubrieran.

Julián sonreía con aire profesional a unos hombres de mediana edad que tenía enfrente. Acababan de terminar una reunión con algunos colegas de su padre.

—Guau, Gustavo, puedo ver tu futuro en la cara de tu hijo —lo elogió David, satisfecho con la presentación que había hecho Julián.

El joven sonrió con amabilidad al recibir tantos elogios ese día.

Gustavo soltó una risa complacida al ver que su hijo lograba traer una nueva innovación para su negocio.

—Por eso siempre me enorgullezco de él —dijo Gustavo, y llevó a David a su oficina, seguidos por Julián.

Gustavo saboreó su café con gusto, y David igual. Los dos se enfrascaron en una charla animada sobre su pasado. Julián, por su parte, seguía ahí sentado sin decir nada.

—Ah, sí, Gustavo, hoy vengo a despedirme —dijo David tras dejar su taza de café sobre la mesa. El ambiente se puso silencioso.

—¿Adónde vas? —preguntó Gustavo, de pronto incómodo con la conversación.

David dejó escapar un largo suspiro.

—Mi negocio hotelero no ha prosperado últimamente, y pienso trasladarlo a otra ciudad.

—¿O sea que te vas a mudar? —volvió a preguntar Gustavo, y David asintió.

—¿Y tus hijos?

David volvió a tomar su taza de café y bebió despacio.

—Le pedí a Bruno que se hiciera cargo del hotel de aquí, y a Luna quiero llevármela.

—¡No! —Julián se puso de pie de golpe y gritó frente a David.

Los dos hombres de mediana edad lo miraron desconcertados.

—No se lleve a Luna, señor David —pidió Julián, con toda seriedad.

—¿Y eso por qué? —preguntó David, y Julián se puso nervioso.

—Verás, David: ayer Julián me pidió que volviera a convencer a tu hija de que lo acepte —dijo Gustavo, algo apenado con su amigo.

David asintió, comprendiendo. Volteó hacia Julián, que ya tenía la cabeza gacha frente a él.

—¿Te gusta mi hija? —preguntó, para asegurarse.

Julián asintió con la cabeza.

—Si Luna te acepta, te daré mi bendición —resolvió David, y eso alegró a Julián, porque ya tenía luz verde del padre de la mujer.

Así que su tarea ahora era reconquistar el corazón de Luna.

Ojalá ella todavía guardara algún sentimiento por él.

Sigue soñando.

—Así que papá me deja con este hombre bobo —dijo Luna, triste porque su papá pronto se marcharía.

Bruno le dio de inmediato un coscorrón a su descarada hermana.

—Sí, y papá ya le pidió a Julián que te cuide —dijo David, y Luna abrió los ojos como platos, incrédula.

—¡NO QUIERO!

1
Norma Angelica Saldaña Reyes
/Smile/
Tania 🇨🇴🙏
Perdí horas de mi vida en eso no lo puedo creer debes decir que al final Luna vuelve con Julián y ya jaja
Anni Arias
claro uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde ahora quiere recuperar la bipolar
ivanna lizbeth pacheco gutierrez
felicitaciones
sigue escribiendo
me gustó
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