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Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Status: Terminada
Genre:Venganza / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:403.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Santi Suki

Valentina lo dio todo por su matrimonio. Dejó atrás una vida de lujos, una empresa familiar multimillonaria y un apellido de peso para convertirse en la esposa de Andrés: un hombre bueno, pero incapaz de defender a su propia familia.

Durante años, su suegra la humilló. Su cuñada la despreció. Le dijeron mantenida, inútil, una carga. Le exigieron dinero, sacrificios y silencio. Y Valentina aguantó. Por amor. Por sus hijos. Por la esperanza de que algún día Andrés abriera los ojos.

Hasta que un día dejó de aguantar.

Lo que nadie sabe —ni la suegra que la insulta, ni la cuñada que la menosprecia, ni siquiera el marido que la dejó ir— es que Valentina Montero es la accionista mayoritaria del Grupo Montero, la misma empresa donde Andrés trabaja como simple empleado.

Ahora, desde las sombras, Valentina reconstruye su vida, protege a sus hijos y observa cómo la verdad empieza a salir a la luz. Porque tarde o temprano, todos van a descubrir quién es realmente la mujer a la que llamaron inútil.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

—Mientras Andrés no me engañe y no me ponga una mano encima, voy a intentar salvar nuestro matrimonio.

Valentina lo dijo despacio, con una sonrisa apenas perceptible. Tan pequeña que casi no se veía. Pero fue justo eso lo que más exasperó a Camila.

Su amiga le dio un golpecito en el brazo.

—¡Ay, contigo no se puede! —refunfuñó—. Todavía le das oportunidades a Andrés.

Valentina rio quedo, recargándose en el sofá del boutique.

—¡Lo digo en serio! —Camila volvió a poner las manos en la cintura—. Resulta que curar la estupidez de estar ciega de amor es más difícil que levantar las ventas en temporada baja.

—El problema no es él. Es su familia. Lo único malo de Andrés es que no les sabe decir que no. Eso es todo —Valentina se rio entre dientes al escuchar las ocurrencias de su amiga. Hacía mucho que no se reía así.

Aunque el peso en el pecho no había desaparecido del todo, al menos sentía un poco de alivio después de soltar todo lo que venía cargando sola.

—No es que quiera seguir siendo tonta —respondió Valentina por fin, jugueteando con el popote de su bebida—. Pero le quiero dar una oportunidad a Andrés. Y esperar que cambie y nos ponga primero a nosotros.

Camila la fulminó con la mirada.

—¿Estás segura?

Valentina asintió despacio.

—Esta vez es diferente.

Su expresión fue cambiando poco a poco. Ya no era tan frágil como en la mañana. Algo distinto empezaba a asomarse, y Camila lo notó.

—¿Tienes un plan? —preguntó, entornando los ojos.

Valentina esbozó una sonrisa sutil. Se acercó y le susurró algo al oído.

Unos segundos después, Camila abrió los ojos como platos y se tapó la boca para no carcajearse.

—¡No manches! Esa sí es la Valentina que yo conozco.

Valentina también sonrió.

—Todo este tiempo me quedé callada para evitar conflictos en mi matrimonio. Pero ahora tengo que atreverme a ser dura con Andrés si quiero que reaccione.

Camila asintió con convicción.

—A Andrés hay que darle un buen golpe de realidad para que despierte —su tono se volvió serio.

—Te voy a apoyar —le apretó la mano con fuerza—. Pero escúchame bien —la mirada de Camila se endureció y Valentina se quedó atenta.

—Si después de todo esto Andrés sigue poniendo a su familia por encima de ti y de los niños... te tienes que ir.

La sonrisa de Valentina se fue apagando.

—No importa cuánto lo quieras —remató Camila, tajante.

Valentina bajó la vista y acarició la cabeza de Mateo, que jugaba a sus pies.

—Sí —contestó en voz baja—. Yo también sé distinguir lo que vale la pena pelear y lo que hay que soltar.

Sonó tranquila. Pero solo Valentina sabía cuánto le oprimía el pecho al decirlo. Porque hasta ese segundo seguía enamorada de Andrés.

Cerca del atardecer, Valentina salió del boutique con Mateo. El cielo empezaba a teñirse de naranja. Las calles del centro se llenaban de tráfico.

El pecho de Valentina se sentía un poco más ligero que en la mañana. Quizás porque por fin alguien la había escuchado sin echarle la culpa.

—Mateo —lo llamó mientras le ponía el cinturón y la chamarra—, vamos a recoger a tu hermano, ¿sí? Y después vamos a cenar algo rico.

Los ojos de Mateo brillaron al instante.

—¡Sííí! ¡Vamos pol Santiago!

El niño aplaudió con tanta energía que Valentina no pudo evitar sonreír.

Al llegar a la escuela, Santiago corrió hacia el auto con su mochila enorme.

—¡Mamááá!

Valentina le abrió la puerta con una sonrisa cálida.

—¿Estás cansado, mi amor?

Santiago negó con entusiasmo.

—¡No! ¡Hoy saqué puros dieces en todo!

—¡Ay, qué orgullo!

Valentina le plantó un beso en la frente. Esos detalles sencillos siempre bastaban para entibiarle el corazón.

Después fueron a cenar a un restaurante familiar que les encantaba a los niños. Mateo no paraba de señalar el menú con el dibujo del pollo frito.

—¡Quelo eso! ¡Y un helado!

Santiago se sumó:

—¡Yo quiero pollo en salsa!

Valentina se rio bajito al ver a sus dos hijos tan contentos. Durante unas horas intentó olvidarse de la pelea con Andrés. Intentó disfrutar de su momento como mamá.

El sol ya se había puesto cuando volvieron a la casa. En cuanto entraron, Valentina mandó a Santiago a bañarse mientras ella bañaba a Mateo, que no paraba de jugar con la espuma.

Normalmente, después de eso Valentina habría corrido a la cocina a preparar la cena. Pero esa noche no. Prefirió sentarse a acompañar a Santiago con la tarea.

—¿Cuánto es la raíz cuadrada de nueve? —le preguntó con dulzura.

—¡Treees! —respondió Santiago, entusiasmado.

—Muy bien.

Mateo, sentado en su regazo, intervino a lo loco:

—¡Tes... cuato... cinco!

Los tres se rieron juntos. Valentina se sintió en paz, sin tener que correr a atender la lista interminable de tareas del hogar.

Mientras tanto, Andrés volvió del trabajo con el cuerpo y la mente destrozados. El día había sido un desastre. Envió mal un reporte. Se equivocó en los cálculos. Su jefe lo regañó delante de todos los compañeros.

Si no puedes concentrarte, mejor pide vacaciones.

Esa frase le estuvo rebotando en la cabeza todo el camino de regreso. Y para colmo, el tráfico de la tarde estaba infernal, lo que le crispó más los nervios.

Andrés se restregó la cara al bajar del auto. La cabeza le pesaba. Durante el trayecto, no solo le dolía el cuerpo sino también los pensamientos.

Normalmente, lo único que lo hacía querer llegar rápido a la casa era la calidez que siempre lo esperaba ahí.

La casa no era grande, mucho menos lujosa. Pero siempre se sentía acogedora. El olor a comida saliendo de la cocina. Las voces y las risas de los niños. Valentina haciéndoles bromas a él y a los niños para que se lo pelearan.

Pequeñeces que nunca se había detenido a valorar. Pero esa noche, algo se sentía raro. No estaba tranquilo como de costumbre. Lo primero que le llamó la atención fue la puerta cerrada de par en par.

Andrés arrugó la frente. Era extraño. Normalmente, cerca de la hora en que él llegaba, la puerta ya estaba entreabierta. Y antes de que pudiera bajar del auto, Mateo ya salía corriendo con su risita de siempre.

¡Papááá! ¡Papi llegó!

A veces Santiago lo seguía. Y Valentina se quedaba en el marco de la puerta con esa sonrisa suave que siempre lograba quitarle el peso de encima. Pero esa noche, nada de eso estaba.

Andrés caminó arrastrando los pasos por el jardín silencioso. Al acercarse al porche, vio las sandalitas de Mateo, los zapatos de la escuela de Santiago y las chanclas de Valentina alineados frente a la puerta. O sea que estaban en la casa. Entonces, ¿por qué nadie salió a recibirlo? Un malestar repentino le apretó el pecho.

Qué raro que esté todo tan callado. ¿Se habrán dormido? —pensó.

Tomó la manija y empujó despacio. No tenía llave. La casa se veía iluminada, pero en silencio.

—¿Mi amor? —llamó Andrés al entrar.

Nadie contestó.

Andrés echó un vistazo al comedor: vacío. No había olor a comida. No estaba Valentina junto a la estufa preparando algo.

—¿Santiago? ¿Mateo? ¡Ya llegué!

Seguía sin haber respuesta. El corazón de Andrés empezó a latir un poco más rápido. La cabeza se le llenó de pensamientos oscuros.

1
Beruska Sanchez
tiene dinero de todo y vive así. de pana la novela es sosa insípida poco inspiradora
Patricia Guerrero
Fascinante, me gustó mucho buen relato y un sabor agradable de mensajes sobre la comprensión, el apoyo y la unión de la familia. lectura fácil, son dejar cabos sueltos, me hizo reír, llorar, añorar, recapacitar. Estas lecturas vale la pena, deja una enseñanza y reflexión. gracias.
Rocio Rincon
bonita historia y enseñanzas
Gloria botero
Genial 🥰🥰🥰 me encanto la historia 👏👏
jacquelinne reyes
muy buena novela gracias a Dios no tuvo nada de mafia
anbell
una historia diferente de alegrías y desánimo.. de una reconciliación familiar con un final feliz ..con una lección de vida
Yoleyma Garcia
Ya me aburrió la novela, siempre lo mismo, una mujer con dinero, dueña de una empresa, imposible que aguante a un tipo sin personalidad propia, además que gastó los ahorros y no le dijo nada al esposo, ese mismo día lo mandó a dormir a casa de lis padres, es indignante
Ricardo Ramon Carrizo
excelente, felicitaciones 👏
Viviana Patricia Keller
muy bueno
Viviana Patricia Keller
muy bueno
Guadalupe Mora Zetina
Andrés tu no tienes por qué estar cargando con problemas que no son tuyos que tú hermano se faje bien los pantalones y que se enseñe a de decir no que no siga siendo un pelele en manos de la familia de su esposa y tu hermano que les diga que ya no van a tener nada de el y si su esposa quiere irse que se valla que le pruebe a ver si es lo mismo ya estuvo suave de mantener a familias parásitos y vividoras ya estuvo por qué tú hermano sigue así de todos modos se acabará su matrimonio por qué el se va a cansar y a fastidiar que no sea tonto
Mirla Loyo
el problema de la familia de Andrés fue la mamá..y el padre por ser tan pasivo y tratar de participar en la destrucción de su hijo mayor, sin considerarlo, ni darle un hasta acá a la familia por comodidad de él mismo 😡
Dharahel
/Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
Mirla Loyo
lo insólito es que la vieja aparentaba una vida de lujos que no se podía dar ya que eran unos patas en el suelo 🤷‍♀️🤣
Mirla Loyo
que descarada ésa HDP viendo lo que vive y sufre Gabriel y aún no ve lo que padeció su hijo mayor 😡
Mirla Loyo
pero que vaina, una cosa es ser solidaria con la familia de vez en cuando, pero otra es estar resolviendo los peos a diario, Andrés debe poner una raya para los límites 😡
Mirla Loyo
la Carmen es descarada, llamar a la familia de Rosario sinvergüenza 🤣🤣🤣
Mirla Loyo
le llegó el karma a ésa gentuza 🤣🤣🤣🤣
Mirla Loyo
en pocas palabras no han aprendido es na'.. nadie le a echado en cara a ésa vieja HDP que es la responsable de la infelicidad de sus hijos 😡
Mirla Loyo
coño pero Diego a debido poner reglas porque si la mapanare de la vieja sigue interviniendo, no van a llegar muy lejos 🤷‍♀️
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