Ella renace en un nuevo mundo, en el cual tendrá que enfrentar dificultades por los problemas de su familia. Pero, no se quedará a sufrir, porque ella es una luchadora, siempre lo fue y siempre lo será..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Gemma 1
Cuando finalmente logró levantarse de la cama, permaneció unos segundos completamente quieta.
Todavía estaba procesando todo.
El mundo.
La magia.
La mansión.
Los vestidos.
Los nobles.
¡Había renacido en un mundo de fantasía!
Y, naturalmente, su primera preocupación no fue descubrir dónde estaba ni qué había ocurrido con la antigua dueña de aquel cuerpo.
No.
Ella tenía asuntos mucho más importantes.
Cerró los ojos.
Respiró profundamente.
Y comenzó a imaginar las posibilidades.
[Espero ser la maga de cabello blanco.]
Recordó a aquella mujer que había visto en sus sueños.
Hermosa.
Elegante.
Con una apariencia casi sobrenatural.
[O podría ser la hermosa mujer de cabello rojo.]
También la había visto.
Era alta, refinada y tenía una belleza capaz de hacer que cualquiera se quedara mirándola.
Ella sonrió.
[Aunque... tampoco estaría mal ser la hija de aquel conde que hacía vestidos.]
Aquella familia tenía dinero.
Muchísimo dinero.
Y ella había visto la cantidad de vestidos que tenían.
[¡Eso sería perfecto!]
Se llevó las manos al pecho, emocionada.
En su mente ya había construido su nueva vida.
Sería una mujer hermosa.
Noble.
Adinerada.
Con sirvientes.
Una gran mansión.
Ropa elegante.
Joyas.
Comida deliciosa.
Y, por supuesto...
Magia.
[Después de todo lo que sufrí en mi vida anterior, mínimo me corresponde una compensación.]
Abrió los ojos.
Y miró hacia el espejo.
Se quedó inmóvil.
Su sonrisa desapareció.
Parpadeó.
Se acercó lentamente al espejo.
Miró su reflejo.
Luego se tocó la cara.
Miró nuevamente el espejo.
[No.]
Se acercó todavía más.
[No, no, no.]
Aquella era la muchacha que había visto en sus sueños.
La joven de cuerpo grande.
La muchacha maleducada.
La que gritaba a las empleadas.
La que parecía no tener amigos.
La misma que era consentida por sus padres.
La protagonista abrió la boca.
Y gritó..
—¡¿ESTO ES UNA ESTAFA?!
Su voz resonó por toda la habitación.
Se quedó mirando el espejo con indignación.
[¿Dónde está mi maga de cabello blanco?]
Se giró.
[¿Dónde está mi cabello rojo?]
Se tocó el cabello.
[¿Dónde está mi belleza legendaria?]
Volvió a mirar el espejo.
[¡¿Por qué me dieron este personaje?!]
Se dejó caer sobre la cama.
Estaba indignada.
Completamente indignada.
Había muerto después de trabajar hasta quedar prácticamente destruida.
Había vivido lejos de su país.
Había tenido que soportar cuentas, preocupaciones, dolores y una vida que no había resultado como esperaba.
Y cuando finalmente reencarnaba...
¡Le daban el cuerpo de la muchacha desagradable de sus sueños!
[O sea no tengo nada, con el cuerpo, en mi época ya no se habla de los cuerpos ajenos, pero habían mujeres tan hermosas, recuerdo que habían unas rubias de ojos celestes, o la de cabello rosado, incluso habia una con cabello morado]
Pero entonces recordó algo.
Miró nuevamente la habitación.
Al principio le había parecido lujosa.
Era grande.
Los muebles eran elegantes.
Las cortinas parecían caras.
La cama era enorme.
Sin embargo...
Ahora que observaba con mayor atención, algo no encajaba.
[Espera...]
Se levantó.
Miró una mesa.
Después un armario.
Luego las paredes.
[Esto se veía mucho más bonito en mis sueños.]
Abrió un cajón.
Vacío.
Abrió otro.
También vacío.
Frunció el ceño.
[¿Dónde están las joyas?]
Recordaba perfectamente haber visto a los padres de aquella muchacha regalándole joyas.
Collares.
Anillos.
Pulseras.
Pendientes.
Todo tipo de objetos preciosos.
Abrió otro cajón.
Nada.
Abrió otro.
Nada.
Abrió el armario.
Había ropa.
Pero mucha menos de la que recordaba.
Revisó rápidamente.
Nada de grandes cantidades de vestidos.
Nada de cofres llenos de joyas.
Nada de tesoros.
Nada de dinero.
Ella se quedó inmóvil.
Entonces gritó..
—¡ME HAN ROBADO!
Su propia voz volvió a rebotar por las paredes.
Esperó.
En sus recuerdos, cuando la muchacha gritaba, tres doncellas aparecían inmediatamente.
[Ahora vendrán.]
Esperó.
Nada.
[Bueno... probablemente están ocupadas.]
Esperó un poco más.
Nada.
[¿Dónde están las doncellas?]
Abrió la puerta.
Miró hacia el pasillo.
Vacío.
Completamente vacío.
Salió.
Caminó rápidamente por los corredores.
La mansión era exactamente la misma que había visto en sus sueños.
Pero ahora que estaba allí...
Parecía otra.
Había habitaciones prácticamente vacías.
Muebles faltantes.
Decoraciones desaparecidas.
Los pasillos estaban silenciosos.
No había criados corriendo de un lado a otro.
No había voces.
No había actividad.
No había absolutamente nadie.
Ella comenzó a caminar cada vez más rápido.
[Esto no está bien.]
Bajó las escaleras.
Y allí finalmente encontró a dos personas.
Una anciana estaba cocinando.
A su lado, un anciano barría el suelo con tan poco entusiasmo que parecía que cada movimiento le costaba un año de vida.
Cuando la vieron, ambos levantaron la mirada.
La anciana sonrió débilmente.
—Buenos días, Lady Gemma.
Ella se quedó quieta.
[¿Lady Gemma?]
Así que ese era el nombre de la muchacha.
La anciana continuó tranquilamente..
—Hoy nuevamente no habrá carne para el almuerzo.
La protagonista abrió los ojos.
[¿Nuevamente?]
Miró la cocina.
Era bastante sencilla.
Nada que ver con las cocinas enormes y llenas de alimentos que había imaginado al pensar en una familia noble.
La anciana siguió cocinando como si aquello fuera completamente normal.
El hombre continuó barriendo.
Ella los observó durante varios segundos.
Finalmente preguntó..
—Disculpe, señora...
La anciana levantó la mirada.
—¿Sí, Lady Gemma?
La protagonista tragó saliva.
—¿Y mis padres?
La mujer la miró.
No con sorpresa.
No con miedo.
Sino con una expresión de absoluta confusión.
Como si acabara de escuchar una pregunta muy extraña.
—Lady Gemma...
La anciana dejó lentamente la cuchara sobre la mesa.
—¿Ya lo olvidó?
La protagonista sintió un escalofrío.
—¿Olvidé qué?
La anciana la observó con compasión.
—Sus padres murieron.
Silencio.
Ella parpadeó.
—¿Murieron?
—Sí.
La anciana suspiró.
—Se mataron entre ellos en el calabozo de la Guardia Real.
La protagonista permaneció completamente inmóvil.
[¿Qué?]
La anciana volvió a tomar la cuchara y continuó cocinando.
Como si acabara de informarle que se había acabado el pan.
—Fue hace unos dias.
La protagonista asintió lentamente.
—Ah...
No sabía qué decir.
Así que simplemente dio media vuelta.
Subió las escaleras.
Entró en su habitación.
Cerró la puerta.
Se quedó inmóvil.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
Y entonces...
—¡AAAAAAAAAAAH!
El grito probablemente se escuchó en toda la mansión.
Se llevó las manos a la cabeza.
—¡¿REALMENTE MI SUERTE ES UNA MIERDA?!
Se dejó caer sobre la cama.
—¡¿POR QUÉ?!
Golpeó la almohada.
—¡RENACÍ EN UNA MALA PERSONA!
Otro golpe.
—¡SIN PODERES!
Otro.
—¡HUÉRFANA!
Otro.
—¡SIN DINERO!
Se quedó mirando el techo.
—¡SIN SIRVIENTES!
Se incorporó de golpe.
—¡NI SIQUIERA TENGO CARNE PARA EL ALMUERZO!
Aquello fue demasiado.
Se llevó ambas manos al rostro.
[Esto no puede estar pasando.]
Se levantó nuevamente y comenzó a caminar de un lado a otro.
[Yo leí novelas.]
[Muchas novelas.]
[¡MUCHÍSIMAS!]
Levantó un dedo.
[En las novelas, cuando una persona muere y reencarna...]
Levantó otro.
[¡REENCARNA EN UNA PERSONA HERMOSA!]
Otro.
[¡RICA!]
Otro.
[¡CON PODERES MÁGICOS!]
Otro.
[¡CON UNA FAMILIA AMOROSA!]
Se detuvo.
Miró alrededor de la habitación.
[¿Y yo qué recibí?]
Contó con los dedos.
—Un cuerpo que no quería...
Levantó otro dedo.
—Una personalidad terrible...
Otro.
—Cero poderes...
Otro.
—Padres muertos...
Otro.
—Una mansión medio vacía...
Otro.
—Dos empleados ancianos...
Otro.
—Y aparentemente no hay carne.
Se quedó pensativa.
[¿Dónde está la compensación por haber muerto?]
Se dejó caer nuevamente sobre la cama.
Miró el techo con expresión de profunda indignación.
—¡Esto es una estafa!
Silencio.
Luego volvió a gritar..
—¡ME ESTAFARON EN LA REENCARNACIÓN!
Y desde abajo se escuchó la voz cansada de la anciana..
—Lady Gemma, por favor no grite. Me duele la cabeza.
La protagonista se quedó callada.
[...Hasta los sirvientes están hartos de mí.]
Se cubrió el rostro con una almohada.
Aquello definitivamente no era la vida de fantasía que había pedido.
Pero, sin saberlo todavía...
Había algo mucho más extraño en aquella situación.
Porque ella no había despertado simplemente en el cuerpo de una muchacha maleducada.
Había despertado en una familia noble destruida.
Sin padres.
Sin fortuna.
Sin amigos.
Sin sirvientes.
Sin poderes conocidos.
Y con una reputación que probablemente era peor que su propia situación económica.
Los magos por consiguiente no buscan enamorarse y el pobre Estefan no pudo resistirse a Gemma.
conquistado con todo lo que ella es.