NovelToon NovelToon
NO ERA TU FAN

NO ERA TU FAN

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance de oficina / Posesivo
Popularitas:357
Nilai: 5
nombre de autor: Daniela escalante Jiménez

Fama, dinero, miles de seguidores… Ian lo tiene todo. Y su mánager se asegura de que nada ni nadie arruine su carrera. Hasta que entra una nueva integrante al equipo: ella.

Dicen que es fría, que es profesional, que es incapaz de experimentar ninguna emoción. Para ella, maquillar a la celebridad más grande del momento es solo un trabajo más.

Pero Ian no está acostumbrado a ser invisible para nadie. Lo que empieza como curiosidad pronto se convierte en un reto: hará lo que sea para sacarle una sola reacción, aunque eso signifique poner en riesgo su propia estabilidad y descubrir que su mundo perfecto tiene mucho menos sentido que esa chica que no siente nada.

NovelToon tiene autorización de Daniela escalante Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 14 ENSAYOS, MIRADAS

Entramos en la sala de ensayo y baile, un espacio inmenso con paredes cubiertas por espejos de suelo a techo, un piso brillante y resbaladizo, y un sistema de sonido que llenaba cada rincón con una claridad impresionante. Las luces estaban reguladas en un tono cálido, suficiente para ver todo con detalle sin resultar molestas. Mientras acomodaba mis cosas en una esquina, le pregunté a la asistente que estaba acomodando los micrófonos:

—Oye, ¿por qué tengo que quedarme aquí si todavía no tengo nada que preparar? No voy a hacer nada hasta que termine de ensayar.

Ella me miró con amabilidad y respondió con naturalidad:

—Porque formas parte del equipo, Melissa. Siempre es mejor que estés presente, por si surge cualquier cosa, para ver cómo se mueve, cómo queda cada prenda y anticipar lo que necesites después.

Asentí con la cabeza, pero en ese momento mi atención se desvió de la conversación. A pocos pasos de mí, Ian se detuvo y, con un movimiento tranquilo pero decidido, empezó a desabrocharse los botones de su chaqueta negra, dejándola caer sobre una silla. Sin detenerse, siguió bajando la cremallera de su camisa y se la quitó por la cabeza, quedando completamente descubierto de cintura para arriba.

Mi mirada se quedó fija en él sin que pudiera controlarla. Tenía un torso marcado, trabajado con cada músculo definido con precisión: hombros anchos, brazos fuertes, un pecho firme y una espalda que parecía esculpida. Pero lo que más llamaba la atención era el dibujo de sus tatuajes: recorrían sus hombros, bajaban por sus costados y se extendían por sus brazos, diseños con líneas oscuras, formas abstractas y frases pequeñas que parecían tener un significado profundo para él. La piel, bronceada y limpia, resaltaba cada relieve, y al moverse parecía que todo en su cuerpo tenía una armonía propia.

Estaba tan concentrada observando cada detalle, sin juzgar, solo percibiendo lo que tenía delante, que no me di cuenta de que él se había girado de golpe. En cuanto nuestros ojos se cruzaron, una sonrisa desafiante se dibujó en sus labios, y alzó la voz con ese tono seguro y un poco burlón que lo caracterizaba:

—¿Te gusta lo que ves?

No aparté la mirada, no me puse roja ni miré hacia otro lado como haría cualquier otra persona. Simplemente lo miré directamente a los ojos y asentí despacio, con total sinceridad:

—Sí. Tienes un cuerpo bien trabajado.

Por un instante se quedó sorprendido por mi respuesta tan directa, sin vergüenza ni fingimiento, y luego soltó una risa baja y profunda, llena de interés. Esa mirada que me dirigió cambió: ya no era solo orgullo o molestia, había en ella una curiosidad intensa, como si quisiera descifrarme pieza por pieza.

—Muy bien, entonces —dijo, y señaló hacia el centro de la sala—. Empecemos. Primero elijo el orden de las canciones.

Le pasó una lista a Jovany y a los músicos, y los nombres que eligió tenían un significado especial, todos conectados con lo que estaba viviendo en su música y con la historia que se iba tejiendo entre nosotros:

1. Ecos del silencio

2. Charla pendiente

3. Dos caminos

4. Más allá de la piel

5. Sentimientos ocultos

6. La puerta cerrada

7. Dolor que despierta

8. Miradas que hablan

9. Sin reglas ni miedos

10. Algo nuevo en el aire

—Esas son —anunció, y tomó su micrófono—. Vamos con la primera.

La música comenzó a sonar, suave al principio y luego ganando fuerza. Ian se colocó justo frente a los espejos, y mientras empezaba a cantar, yo podía verlo tanto de frente como en su reflejo. Pero lo que más me llamó la atención es que, en cuanto miraba su imagen duplicada, sus ojos no se quedaban en sí mismo: se desviaban siempre hacia donde yo estaba parada, como si cantara cada estrofa pensando en mí.

La letra encajaba perfecto con lo que empezaba a sentir:

“Hay ecos en mi mente que no había escuchado antes

Voces que dicen cosas que nunca me atreví a nombrar

Te veo y algo cambia, se mueve todo en mi interior

Como si el silencio por fin decidiera hablar”

Se movía con soltura, con cada paso, cada giro, cada gesto coordinado con la melodía. Bailaba con los demás artistas, los tocaba con suavidad, se separaba y volvía a acercarse, pero siempre, al final de cada movimiento, sus ojos buscaban los míos. Las canciones iban una tras otra, intensas, llenas de emoción, hablando de confusión, de atracción inesperada, de barreras que se rompen sin querer.

Repasamos todo el repertorio unas diez veces seguidas. Cuando terminamos, todos estaban agitados, respirando hondo, con el rostro brillante por el esfuerzo y el calor de las luces. Jovany revisó su reloj y habló en voz alta:

—¡Hasta aquí por hoy! El autobús para trasladarnos a Romorulan estará listo a las cuatro de la tarde. Tienen dos horas libres para descansar, arreglar lo que falte y preparar sus maletas.

Luego me miró directamente a mí y agregó:

—Tú, Melissa, tienes solo una hora antes de que salgamos. Revisa que todo esté en orden y no te retrases. Y por cierto… llévale un poco de agua a Ian, debe estar muy cansado.

Asentí con la cabeza y fui a buscar una botella fresca. Cuando regresé, lo encontré tirado en el suelo, recostado boca arriba, con los brazos extendidos a los lados y los ojos cerrados. Me di cuenta de que era algo que hacía seguido: le gustaba descansar en el piso frío después de bailar, le servía para bajar la temperatura corporal y relajar los músculos.

Me agaché despacio frente a él. Estaba cubierto de sudor; las gotas resbalaban desde su cuello, bajaban por su pecho marcado y recorrían sus costados, haciendo que su piel brillara bajo la luz. Su respiración era profunda y lenta, y tenía el cabello despeinado y húmedo.

Al sentir mi presencia, abrió los ojos de golpe y me miró fijamente, con esa mirada oscura y penetrante.

—¿Qué miras tanto? —me preguntó con voz ronca, todavía cansada.

No me moví, mantuve mi postura agachada y le respondí con calma:

—Nada en especial. Solo te traje agua.

Sonrió con picardía, se incorporó un poco apoyándose en los codos y tomó la botella de mi mano. Pero justo antes de beber, alzó la mano libre y, sin previo aviso, la acercó despacio hasta tocarme justo en la sien, en el lugar donde tenía el moretón oscuro y morado.

—¿Y esto qué te pasó, Melissa? —preguntó con voz suave pero llena de interés, mientras sus dedos rozaban suavemente la piel alrededor de la marca.

En cuanto sentí el contacto de su mano, algo extraño me recorrió de inmediato: una sensación cálida, eléctrica, que empezó en mi sien y bajó rápidamente por mi cuello, por los brazos y se extendió por todo mi cuerpo, haciendo que se me acelerara el corazón de una forma que nunca antes había experimentado. No era dolor, era algo más intenso, confuso pero muy real.

Rápidamente tomé su muñeca con mis dedos para apartar su mano, aunque sentía que me costaba un poco hacerlo por esa sensación nueva. Lo miré con un tono fingido de molestia, aunque por dentro todo se me estaba revolviendo:

—No seas tan metiche, no es nada importante.

Él no se molestó por mi reacción, al contrario: se rió entre dientes, con esa sonrisa que revelaba que había notado algo en mí.

—Es que me llamas muchísimo la atención —me dijo, sosteniéndome todavía la mirada—. Eres muy rara, Melissa. Diferente a todas las mujeres que he conocido en mi vida.

Me puse de pie de golpe, quedando ahora mirándolo desde arriba, con la espalda recta y la expresión firme, aunque por dentro sentía que todo me temblaba un poco.

—Lo que pasa es que tú estás muy mal acostumbrado —le respondí con seguridad—. Estás acostumbrado a que todos te den la razón, te halaguen y te traten como un rey. Yo no voy a hacer nada de eso.

Sin esperar su respuesta, me giré y caminé hacia donde había dejado mis cosas para preparar mi maleta y la ropa que llevaría. Pero mientras me alejaba, sentía todavía el calor de sus dedos en mi piel, y en mi mente repetía las palabras del médico: “Quien te provocó esa reacción nueva es la persona que buscas…

1
Quiara rara
/Joyful//Joyful/
Quiara rara
espero que sigas creciendo Haci con tu escritura ahora Soy tu fan número 1 👏👏🤭🤭
Quiara rara
¡wow!cool muy bien tienes talento para escribir eres verdaderamente excepcional 👏👏 felicidades 👏👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play