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La Gordita en la Vida del CEO

La Gordita en la Vida del CEO

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Grandes Curvas / Romance de oficina / Romance oscuro / Completas
Popularitas:952.4k
Nilai: 5
nombre de autor: AUTORAATENA

Aurora Collins nunca agachó la cabeza ante nadie.
Gordita, hermosa, segura de sí misma y con una lengua lo bastante afilada como para cortar acero, pasó toda su vida escuchando que no estaba “dentro del estándar”. Pero eso nunca le impidió saberse maravillosa y dejar bien claro que nadie la pisa.

Después de perder su empleo en la antigua empresa de cosméticos, Aurora necesita desesperadamente un nuevo puesto. Cuando surge una entrevista en L’Oréal Company, la mayor potencia de belleza de Estados Unidos, asiste sin imaginar que su destino está a punto de chocar de frente con un hombre guapo, musculoso, multimillonario y el más arrogante, sin compasión por los demás.
Ella es fuego 🔥
Él es gasolina.
El mundo entero arderá cuando sus mundos colisionen.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

CAPÍTULO 8

VIERNES

AURORA

El viernes solía tener sabor a alivio.

El edificio se volvía más ruidoso, la gente más relajada, los pasos menos apresurados. Pero esa mañana, algo estaba fuera de lugar desde el momento en que Ethan Cavallieri cruzó el piso sin dirigirme una sola palabra de buenos días o algo así. Solo dijo, Amélia, una amiga, vino, entró directo, no me miró, solo dijo y se fue.

Ninguna orden.

Ninguna crítica.

Ningún ataque.

Silencio.

Y con Ethan, silencio nunca era paz. Era presagio.

Estaba concentrada en una planilla extensa cuando el ascensor se abrió con un sonido seco, pesado. Luego, el ruido de los tacones resonó por el pasillo, firmes, confiados, demasiado ensayados.

Levanté la mirada.

Ella entró como si fuera dueña del lugar.

Alta, cuerpo impecable, cabello perfectamente alineado, maquillaje de revista, ropa demasiado cara para un ambiente corporativo. No miró a los lados. No pidió permiso. No me dirigió una sola mirada.

Pasó directo por mi mesa.

Entró en la oficina de Ethan.

La puerta se cerró.

Me quedé algunos segundos inmóvil, mirando la madera oscura, intentando entender lo que acababa de suceder. Novia. Solo podía ser.

Volví a la computadora, forzando el foco. No era de mi incumbencia. No debería ser de mi incumbencia.

Cinco minutos después, la música comenzó.

Demasiado alta.

Demasiado inadecuada.

Mi cuerpo reaccionó antes del pensamiento. La música llenaba el pasillo entero, como si la oficina se hubiera transformado en cualquier cosa, menos un ambiente profesional.

Continué tecleando. Al menos lo intenté.

Entonces oí.

Gemidos.

Altos. Sin ningún intento de discreción.

Mi estómago se revolvió con fuerza.

No era shock. Era rabia. Rabia por ser obligada a oír. Rabia por la falta de respeto. Rabia por la certeza incómoda de que aquello era proposital.

Él quería que yo oyera.

Los sonidos atravesaban la puerta con facilidad. No había pudor, no había cuidado. Era un espectáculo montado para un público específico.

Yo.

Mis dedos se detuvieron sobre el teclado. Respiré hondo, sintiendo el calor subir por el pecho y trabarse en la mandíbula. Aquello no era deseo. Era poder. Un intento claro de provocarme, de sacarme de eje.

Y estaba funcionando.

Los gemidos continuaban, mezclados a risas femeninas exageradas, vacías, casi teatrales. Aquello duró demasiado tiempo. Cada segundo parecía una afrenta.

Cuando la música finalmente cesó, el silencio que quedó fue pesado, vergonzoso, casi sofocante.

Segundos después, la puerta se abrió.

Ethan salió primero.

Camisa levemente desalineada, mangas dobladas sin cuidado, expresión fría. Ningún señal de satisfacción. Ninguna reacción visible.

Detrás de él, ella apareció.

Sonriente. Confidente. Victoriosa.

Los ojos de ella se posaron en mí por primera vez.

Me analizaron de arriba abajo, lentamente, como quien mide algo que ya decidió despreciar. Una sonrisa torcida se formó en los labios de ella, superior, calculado.

—Curioso… —murmuró, sin quitar los ojos de mí.

Antes de que yo pudiera reaccionar, oí una voz conocida detrás de mí.

—¿Estás bien?

Me di vuelta.

Joseph.

Él estaba apoyado en la divisoria de vidrio, café en mano, expresión leve, como si fuera un visitante en medio de un campo minado.

—Estoy genial —respondí, forzando una sonrisa.

Él inclinó la cabeza, bajando la voz.

—Por lo que parece, el espectáculo fue ruidoso.

Solté una risa corta, sin humor.

—Difícil ignorar.

Joseph sacudió la cabeza, claramente avergonzado, pero luego cambió el tono.

—Cambiando de tema… —él dijo, sonriendo de lado— Elo va a dar una fiesta de disfraces mañana. Deberías ir conmigo.

Arqueé la ceja.

—¿Fiesta de disfraces?

—Sí. Ella es… digamos, divertida. —Él guiñó un ojo—. Y tú pareces necesitar algo ligero después de hoy.

Sonreí de verdad por primera vez en aquella mañana.

—Creo que me lo merezco —respondí—. Iré.

—Genial —él dijo—. Va a ser bueno verte fuera de ese ambiente tóxico.

Fue en ese exacto momento que oí.

El aire cambió.

Ethan se había parado cerca del ascensor. Se dio vuelta lentamente en nuestra dirección. Los ojos oscuros se fijaron en mí. No en Joseph. En mí.

Había algo allí. Algo roto. Algo irritado demasiado para ser controlado.

—Aurora —él dijo, frío—. No te pago para quedarte de charla durante el expediente.

Me di vuelta despacio.

—Interesante —respondí—. Porque hasta donde sé, conversar aún no fue prohibido. Diferente de transformar la oficina en motel.

El silencio cayó pesado.

La mujer al lado de él —Amélia, ahora yo tenía certeza— me encaró como si yo hubiera cometido un crimen.

—¿Quién te crees que eres para hablar con el dueño de la empresa de ese modo? —ella dijo, indignada—. Deberías agradecer por estar aquí. Ni toda empresa contrata personas… obesas como tú.

La palabra quedó suspendida en el aire.

Mi sangre hirvió.

Pero yo sonreí.

Una sonrisa lenta. Afilada.

—Yo soy Aurora Collins —respondí, calma—. Gorda, sabrosa y formada. Extremadamente competente. Y no es él quien debería agradecerme… es la empresa.

Ella abrió los ojos, furiosa.

—Eres una insolente.

—Y tú eres una modelito sin función, que se queda igual que una prostituta —devolví—. No eres tú quien manda aquí. Mucho menos quien me da lección de moral.

Ella se dio vuelta hacia Ethan, casi temblando.

—Amor, ¿vas a dejar que esa gorda sin futuro hable así conmigo?

Ethan la miró.

Y la mirada de él no tenía nada de cariño.

Solo odio.

—Vete, Amélia —él dijo, seco.

Ella parpadeó.

—¿Qué?

—Vete. Ahora.

—Ethan, pero…

—Ahora —repitió, más áspero.

Ella tragó seco, el orgullo herido estampado en el rostro. Bajó la cabeza. Agarró la cartera. Caminó hasta el ascensor sin decir nada más.

El silencio que quedó fue denso.

Revolví los ojos, agarré mis documentos y me di vuelta.

—Con permiso —dije, sin mirarlo.

Y salí.

Con el corazón acelerado.

Con la certeza absoluta de una cosa:

Él intentó provocarme.

Intentó humillarme.

Intentó controlarme.

Y perdió.

1
Mony Martinez Jaramillo
Me gustaría una foto de Aurora
Luna de plata
❤️
Liliana García
Está se voló la varda, puedes dar cachetada con guante blanco no ser corriente 🤣🤣🤣
Liliana García
Que grosero!+
Liliana García
A mi me da tristeza cualquier tipo de persona que no cuida su cuerpo, me refiero a que a veces son delgados, toman y comen puro mugrero o gente llenita que come igual😪😪. Pienso que nuestro cuerpo es un templo y se debe respetar. Yo no soy delgada ni tan gorda y no tengo cuerpo perfecto antes de que se ataquen, sólo que he visto a mucha gente morir o tener una mala calidad de vida por no cuidarse 😪😪😪😪
Lourdes Mendez
ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO 🙌 ✨️ 💪 👍 👏 💕 🙌 ✨️ 💪 👍 👏 💕 🙌
Lourdes Mendez
EXCELENTE SIMPLEMENTE EXCELENTE 👌👌👌👌👌👌
Andre♡
excelente
Mony Martinez Jaramillo
Excelente
Ruth Yáñez Sanchez
hola, soy Ruth, Chile. nunca hago comentarios por las novelas que leo. pero hoy realmente quedé maravillada. redacción excelente, narrativa continúa, historia que te deja pensando en lo que sigue. Felicidades a la autora, seguiré tus historias.
un abrazo de oso
isabel lopez
ese fuego ya empezó 🤣🤣🤣🤭
MARTITA
SEGURO QUE SUS PADRES YA LA TENÍAN FICHADA E INVESTIGADA, NO REA SORPRESA PARA ELLOS HASTA FOTOS HAN VISTO🤭
MARTITA
QUÉ ESPANTO A DE SER QUE TE DESENMASCAREN PÚBLICAMENTE JUSTO DONDE TE SIENTES UNA REINA.🫣😲🤔
MARTITA
HA DE SER MUY DOLOROSO QUE TE DEJEN, QUE TE ABANDONEN.
PERO PERDER LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO POR UNA MUY DISTINTA HA DE DOLER PEOR🫣🤔😲
Alfredo Minicucci
se lo merece por ser tan cabron.
Alfredo Minicucci
Espero que si🥰
Alicia Santini
Me encantó tu historia. Felicitaciones.
MARTITA
ME TEMO QUE EL BRIGADEIRO NO SERÁ EL POSTRE.🫣🤭
MARTITA
LA NEGACIÓN DE AMBOS HACE QUE TODO SEA MAS EVIDENTE🤭
MARTITA
HOOO! TAL VEZ DEJE AL HNO Y REGRESE🤭🤭🤭🤭
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