Nunca pude adivinar que Aaron llegaria a mi vida y en una noche lograria tatuarse en mi piel como ningún hombre lo hizo. Llego para confundir a mi corazón, ahora se debate entre el amor de dos hombres. Aaron el hombre que me calienta como fuego abrazador y Mikael mi hombre tierno e incondicional. Quién ganará?
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CAPITULO 15
**AARON**
Entonces... ¿así se siente el rechazo?
"-Me casaré con él... creo que es claro lo que quiero."
Sus palabras se repiten una y otra vez en mi mente, mientras meto el acelerador a fondo, sintiendo el rugido del motor como un eco de mi propio dolor. La velocidad es la única forma en la que puedo intentar ahogar el grito interno que se desgarra dentro de mí. Mi madre me dijo que si la queria luchara por ella, que Ann tambien sentia lo mismo, pero ahora me doy cuenta de que estaba equivocada. Está claro que no vale la pena luchar más por algo que nunca será mío.
Llego a mi apartamento en menos de 15 minutos. El sonido de mis pasos resuena en el vestíbulo mientras me dirijo a la barra para servir un trago de whisky. Me quito la ropa apresuradamente, sintiendo la frialdad del aire contra mi piel desnuda, y me coloco una camiseta que encuentro en la silla del comedor. Maldito suertudo, Alessandro parece haber salido bien de todo esto, mientras yo me siento atrapado en un abismo de desesperanza.
Termino mi trago de un solo golpe y me dejo caer en la cama, la oscuridad de la habitación parece reflejar mi estado mental. El citófono del apartamento suena con un timbre agudo que corta la atmósfera pesada. Me levanto de la cama y dirijo mis pasos hacia la puerta, resignado a enfrentar lo que sea que esté esperando en el vestíbulo.
-¿Qué pasa? -respondo con voz cansada.
-Señor Floyd, hay una jovencita aquí en la portería que lo busca.
-¿A esta hora?
-Sí, señor, lo mismo le dije yo, pero dice que es importante y que se llama Sasha.
-Dejala subir.
-Sí, señor.
Sasha... Solo recuerdo a una Sasha: una extranjera encantadora con la que tuve una pequeña aventura hace unos meses durante una gira. Mi mente está tan aturdida que ni siquiera me detengo a pensar en por qué está aquí. Me pongo una sudadera rápidamente y abro la puerta. Ella está ahí, su cabello rubio brilla bajo la luz del pasillo.
Abro la puerta y, sin previo aviso, ella se lanza a mis brazos, dándome un enorme beso lleno de pasión y desesperación.
-Amor! -dice entre besos emocionada- ¡Te dije que vendría!
-¿Qué haces aquí? -pregunto, tratando de separarla un momento para obtener claridad.
-Si pensaste que por estar lejos jamás vendría a verte -se quita los altos zapatos y los arroja a una esquina del vestíbulo-, pues te equivocaste, mi amor. Por algo me diste tu dirección, ¿no?
Carajo... Tiene toda la razón. ¿Qué debería hacer ahora? Mi mente está nublada por el dolor y la confusión. Mi corazón sigue deseando a otra mujer, pero me encuentro incapaz de rechazar a Sasha, la mujer que está aquí, buscando consuelo.
-Sasha, yo creo que mejor...
-Sabes qué -me interrumpe, acercándose con una determinación que no puedo ignorar-, mi amor, deberíamos dejar de perder el tiempo. -Se arroja a mis brazos, besándome con una intensidad que me hace olvidar todo lo que me preocupa.
Debilidad de hombre con el corazón roto. No soy capaz de decirle que no, a pesar de que en ese lugar doliente, hay alguien más... una mujer que jamás será para mí.
**A LA MAÑANA SIGUIENTE**
Abro los ojos, sintiendo una mezcla de culpa y repulsión. ¿Cómo puedo hacerle el amor a esta mujer mientras estoy pensando en Annie? Joder, en este momento, seguro va camino al aeropuerto con mi medio hermano. Me levanto de la cama y lavo mi rostro en el baño, intentando despejar mi mente. Tengo una reunión importante con mi representante para concretar una presentación en Argentina dentro de unas semanas.
Preparo café y mientras lo bebo, veo a Sasha levantarse desnuda, caminando hacia el baño. Es una mujer hermosa, sin duda, pero mientras observo su figura, poco a poco su cuerpo empieza a transformarse en el de Annie en mi mente. Su sonrisa encantadora y la forma en que se contonea se mezclan con los recuerdos de otra mujer. Maldición, doy la espalda para no mirarla más y continúo bebiendo mi café, tratando de vaciar mi mente, pero es imposible. Annie está en todos mis pensamientos, como una sombra persistente que no se quiere ir.
**FLASHBACK: NOCHE CON ANNIE**
Después de hacerle el amor por primera vez, la vi levantarse, moviendo sus caderas de manera seductora, para buscar un vaso de agua. La seguí y la tomé por la cintura, pegándola a mi cuerpo. Cuando se volvió hacia mí, me dedicó la sonrisa más cálida y sincera que jamás había visto. Aparté un mechón de su rostro para besarla con ternura, sintiendo una conexión profunda, como si la conociera desde siempre. Sus besos eran un néctar que nunca me cansaría de saborear. Acaricié su espalda mientras ella se estremecía ante mi toque.
-Aaron... Hazme tuya de nuevo... -su petición era más una orden para mí. ¿Cómo negarme a esos hermosos ojos llenos de deseo? A ese aroma a vainilla que la hacía destacar sobre todas las demás.
La besé de nuevo y entendí que estaba completamente perdido.
**FIN DEL FLASHBACK**
Siento unos brazos rodeando mi pecho, sacándome de mis recuerdos. Es Sasha, que me pregunta con una expresión de preocupación en el rostro.
-¿Dormiste bien? -me pregunta Sasha y yo asiento con la cabeza, sin mucha convicción.
-¿Cuánto tiempo vas a quedarte? -pregunto, dándole el último sorbo a mi café.
-¡Pero qué pregunta, nene! Si acabo de llegar -dice, y su uso del apodo "nene" me recuerda lo mucho que detesto que me llame así.
-Hmp. Voy de salida. -le digo, y ella me mira alzando una ceja con desconfianza.
-Pero si yo vine para estar contigo, no me dirás que me vas a dejar aquí sola -hace un puchero, como una niña pequeña que ha sido rechazada.
A qué horas me gané este problema? Entro al baño sin responder nada. Dejo que el agua caiga sobre mi cuerpo, intentando relajarme y enfocar mi mente en la reunión que tengo más tarde. Imaginar a Annie en el aeropuerto, junto a mi medio hermano, y el hecho de que él disfruta de los labios que una vez devoré, me pone furioso. Joder.
Salgo a toda prisa con solo una toalla alrededor de mi cintura, buscando algo de ropa deportiva. "Tienes que concentrarte, Aaron. Debes hacerlo". Repito la frase en mi mente una y otra vez, pero es en vano. La obsesión por Annie me mantiene atrapado en un ciclo interminable de deseo y arrepentimiento.
Termino de arreglarme y veo a Sasha, que parece ser igual de intensa que las otras chicas que he conocido. La observo mientras se arregla para salir conmigo, y me pregunto si sería un completo patán si le digo que se largue. No la invité, pero tampoco le dije que no anoche. ¡La puta madre! Quizás deba darle una oportunidad a ella, a mí. Quizás Sasha sea una señal del destino. Quizás ella sea quien me ayude a olvidar a la mujer que me está volviendo loco.
Annie... su nombre hace eco en mi mente, un recordatorio constante de la ausencia de lo que realmente deseo.