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Secretos Y Pecados.

Secretos Y Pecados.

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencuentro / Amor-odio / Mundo de fantasía / Amor a primera vista / Romance
Popularitas:320
Nilai: 5
nombre de autor: Estefaniavv

Tres casi hermanos, una finca cargada de sombras y un destino que se escribe en la sangre. Sofía, una científica brillante cuya única pasión es un laboratorio que la aísla del mundo; Julián, un hombre de un temperamento volcánico que oculta un poder devastador; y Esmeralda, la calma necesaria en medio de la tormenta familiar. En un lugar donde la tierra parece estar viva, los tres se verán arrastrados por deseos prohibidos y amores que desafían su lógica, mientras el misterio científico de su legado amenaza con consumirlos a todos.

NovelToon tiene autorización de Estefaniavv para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Sofía

...Sofía...

Desde que regresé de Boston, el mundo exterior ha dejado de existir para mí. Mi vida se ha reducido a las paredes de grafito y cristal templado de mi laboratorio subterráneo. Debo admitir que mi decisión de reclutar a Rances fue un acierto clínico; es un hombre de método, implacable con el tiempo y capaz de entregar resultados antes de que yo termine de formular la pregunta.

En apenas un mes, hemos avanzado más que en los últimos dos años. La verdad sobre estas "tierras benditas" está empezando a emerger de la oscuridad de la superstición. No hay magia aquí, solo una danza molecular compleja. El isótopo local y el litio, uno de estabilidad pétrea y el otro de una inquietante inestabilidad, crean una fusión única al entrar en contacto con el agua de la zona.

—Es una mutación genética irreversible, Rances —le dije ayer, mientras observábamos la secuencia de ADN en la pantalla holográfica.

La exposición prolongada a estas tierras no otorga "milagros", lo que hace es forzar una evolución acelerada y, a menudo, tóxica. El cuerpo humano se adapta, sí, pero a un precio: una toxicidad latente que deja secuelas en los órganos. Lo que la gente llama "bendición" es, en realidad, una alteración del código fundamental de la vida. Todavía no encuentro la fórmula de reversión para purificar el sistema una vez que la mutación se vuelve agresiva, pero la conseguiré. Es mi única misión.

El zumbido de mi teléfono rompió el silencio sepulcral del laboratorio.

—¿Dime, madre? —contesté, tratando de suavizar mi voz.

—Mi amor, te esperamos para comer —la voz de Valentina siempre tenía esa calidez que me hacía sentir, por un segundo, como una niña normal—. Recuerda que está toda la familia reunida.

—Sí... toda la familia, excepto Julián —suspiré, sintiendo un vacío familiar—. Ya voy, madre.

Minutos más tarde, me encontraba sentada a la mesa larga dispuesta en el jardín de la casa principal. El aroma de las flores tropicales se mezclaba con el de la comida recién preparada, un contraste violento con el aire estéril de mi laboratorio.

—Me contenta verlos a todos reunidos aquí —dijo Valentina, mirando con orgullo a los presentes.

—Y a nosotros estar contigo, madre —respondí, aunque mi mente seguía repasando fórmulas.

De repente, Esteban, con esa eterna cara de pícaro que siempre presagiaba problemas, le dio un codazo a Gabriela.

—¿Les dices tú o les digo yo? —preguntó Esteban, conteniendo la risa.

Gabriela se enderezó, sus ojos brillando con esa chispa aventurera que tanto me agotaba.

—Queríamos aprovechar para comentar que vamos a salir esta noche. Pero no queremos ir solos. Y como Sofía es la más responsable, astuta e inteligente de todos nosotros... —hizo una pausa dramática, mirándome con una picardía que superaba a la de Esteban—, queremos que nos acompañe. Por lo tanto, Esmeralda también podrá venir.

Mis ojos se entornaron con fastidio inmediato.

—Ya me esperaba una emboscada así —masmullé.

—Me parece una excelente idea, chicos —intervino Valentina, buscando la aprobación de Ricardo—. Sofía, no todo puede ser trabajo y microscopios. Necesitas un descanso y, además, no puedes dejar sola a Esmeralda.

Verónica asintió, apoyando la moción.

—Solo si Sofía va, Esmeralda tiene permiso. Esmeralda no está acostumbrada a esos sitios y esos dos —dijo señalando a Esteban y Gabriela— suelen dejarla sola en un rincón.

—¡Jajaja! —Damián soltó una carcajada—. Hablas como si todavía fueran unos niños de diez años.

—Vale, está bien —interrumpí, levantando la mano—. No hace falta que sigan conspirando. Iré.

La noche cayó rápido sobre la finca. Gabriela, en su papel de estilista oficial, decidió que mi estilo "científica discreta" no iba con la ocasión. Me obligó a usar un vestido rojo carmesí, un color que evitaba a toda costa. Era ajustado arriba, moldeándose a mis curvas de una forma que me hacía sentir demasiado expuesta, complementado con unas botas negras que llegaban hasta mis rodillas.

Esmeralda lucía un vestido blanco que, aunque elegante, resaltaba su belleza tímida y sexy. Gabriela, por su parte, era una visión en azul cobalto, haciendo que su cabellera roja pareciera fuego líquido.

—Listas, chicas. Vámonos —anunció Esteban al vernos bajar.

Llegamos al sitio, un club exclusivo donde el área VIP nos esperaba con botellas de cristal y luces bajas. El ritmo de la música comenzó a filtrarse en mis venas. Aunque no soy de las que busca estos eventos, cuando decido salir, me permito disfrutar el momento. Intenté que Esmeralda se relajara; la pobre parecía un conejo asustado en medio de la pista.

—¿Qué sabes de Julián, prima? —me preguntó Esteban mientras intentaba seguir el ritmo.

—Lo último que me dijo es que nos tiene una sorpresa —respondí, levantando la voz sobre la música—. Pero eso fue hace semanas. No ha dado señales.

—¿Será que se casó en secreto? —jugueteó Esteban, riendo.

—Quizás decidió que no volverá a vivir aquí —añadió Gabriela con un tono algo triste.

Sentí una punzada de irritación. La ausencia de Julián me pesaba más de lo que quería admitir.

—Bueno, esperemos a que aparezca y ver con qué locura sale esta vez —dije, tratando de disipar mi mal humor—. ¿Qué les parece si bailamos en lugar de seguir hablando de él?

Nos movimos hacia la pista. Mientras me dejaba llevar por el ritmo, algo cambió en la atmósfera. Mis sentidos, agudizados por años de observación, detectaron una presencia. A unos metros de distancia, vi a un hombre. Era imponente, atractivo de una forma que disparaba reacciones químicas inmediatas en mi sistema límbico.

"Simple dopamina y oxitocina", me dije a mí misma, tratando de racionalizar el calor que sentí. "Reacciones de pre-apareamiento para la supervivencia de la especie. Es biológico, Sofía. Nada más".

Pero lo peor era la sensación de familiaridad. Sus ojos conectaron con los míos. El tiempo pareció dilatarse. Sostuvimos la mirada durante un minuto eterno que me dejó sin aliento, hasta que, por puro orgullo, me volteé bruscamente.

—¿Te gusta la música, prima? —Esmeralda se acercó a mí, gritando al oído—. Creo que me estoy divirtiendo un poco.

—Está aceptable —le grité de vuelta con una sonrisa fingida—. ¡Me alegra, déjate llevar!

Un amigo de su escuela se acercó para invitarla a bailar y ella aceptó, alejándose un poco. Esteban y Gabriela ya estaban perdidos entre la multitud con sus propios conocidos. Me quedé sola un momento, dándole la espalda a la pista, cuando sentí unas manos grandes y cálidas posarse sobre mi cintura, justo encima de mis caderas.

Un escalofrío me recorrió la columna cuando sentí su aliento susurrándome al oído, con una voz profunda que reconocería en cualquier lugar del mundo.

—Tomaré tu intercambio de miradas como una invitación para bailar conmigo... escurridiza.

Me giré violentamente, deshaciéndome de su agarre solo para quedar atrapada en su mirada. Era él. El mismo hombre de Boston. El mismo que me había sacado de mis casillas dos veces. Mi cara de impresión fue tan evidente que él soltó una media sonrisa arrogante.

—¿A quién le dices escurridiza? —exclamé.

—¿Acaso no te has ido ya dos veces dejándome con la palabra en la boca? —me retó, acercándose un paso más—. ¿O miento?

—¿Me estás siguiendo? —pregunté.

—Esa pregunta debería hacerla yo —respondió él, divertido—. Pero no. Solo estoy buscando a alguien en esta ciudad. ¿Y tú? Ya que respondí a tu pregunta, lo mínimo es que seas recíproca.

—Yo vivo aquí —dije

—Vale, ya está aclarado. No soy un loco ni tú una acosadora. Bailemos.

Antes de que pudiera protestar, deslizó su mano desde mi espalda superior hasta la parte inferior, sujetándome con una firmeza que me dejó sin aliento. De un tirón, me pegó a su cuerpo. Estábamos a escasos centímetros. Podía oler su perfume, una mezcla de sándalo y algo metálico, y sentía un calor profundo emanando de él, una temperatura que ningún humano normal debería tener.

Recordé la toxicidad del isótopo, recordé la necesidad de respuestas y, sobre todo, recordé la soledad de mi laboratorio.

—Qué tanto... —susurré, mirando sus labios—. Estás en el momento oportuno. Podemos usarnos.

Sus ojos se oscurecieron, volviéndose casi negros bajo las luces del club.

—¿Usarnos? —repitió, su voz bajando un octavo mientras me pegaba aún más a él, de modo que podía sentir cada músculo de su pecho contra el mío—. Ese quizás no sea el término apropiado para lo que está pasando aquí, escurridiza.

El mundo alrededor desapareció. Solo quedamos él, yo y una reacción en cadena que ninguna fórmula científica podría detener.

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Estefaniavv
🥰🥰👏
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