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Después de la tormenta, Evelyn

Después de la tormenta, Evelyn

Status: Terminada
Genre:Venganza / Amor eterno / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Itha Sulfiana

Una hora antes de su boda, Evelyn descubre que su prometido se casará con otra: su propia hermana. Y sus padres, como siempre, están de su lado.

Cinco años después, vive en un matrimonio vacío con un hombre que sonríe en la mesa y desea a otra mujer. Pero esta vez Evelyn ya no llora, no suplica y no calla. Con pruebas en la mano y una calma que nadie espera, decide cobrar cada una de las deudas que su familia nunca quiso reconocer.

Lo que no imagina es que, entre el divorcio, el escándalo y los golpes bajos, un hombre poderoso, de mirada intensa y pasado oscuro, la ha estado esperando desde aquella noche en la colina.

Ethan Bennett puede comprar casi todo. Lo único que quiere es a ella.

Un matrimonio por contrato. Reglas claras. Una familia que se desmorona. Y un corazón herido que, contra todo pronóstico, está a punto de aprender a confiar de nuevo.

Después de la tormenta, siempre sale el sol… si eres lo bastante valiente para cruzarla.

NovelToon tiene autorización de Itha Sulfiana para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

* * *

Cinco años antes.

Aquella tarde el viento soplaba con fuerza, y barría la cima de la colina donde un hombre, al borde de un precipicio, contemplaba un sol que estaba por ponerse del todo.

Tenía el rostro bañado en lágrimas. Ese día no le quedaba ninguna razón para seguir viviendo, no después de que su madre, internada en un hospital psiquiátrico, fuera declarada muerta dos días antes tras arrojarse desde un edificio.

—¿Qué se siente caer desde lo alto? ¿Es liberador, como flotar en el aire?

Ethan James Bennett soltó una risa quebrada. Sus largas piernas avanzaron, poco a poco.

Un paso.

Dos pasos.

Tres pasos.

Una piedrecilla rodó por el borde, desprendida por la punta de su zapato de cuero cubierto de polvo. El traje negro con el que había enterrado a su madre esa mañana seguía luciendo impecable.

Sí, seguía siendo muy apuesto.

Un aspecto perfecto para ir a reunirse con su madre, ¿no?

—Mamá, ya voy.

Ethan cerró los ojos con fuerza. Sus pies volvieron a moverse. Contuvo la respiración, preparándose para la sensación de vuelo que quizá su madre había sentido antes de morir.

—¡NO!

Alguien lo jaló de pronto hacia atrás. Cuando Ethan abrió los ojos, lo que vio fue a una mujer con un vestido de novia blanco marfil, que lo miraba con una expresión llena de preocupación.

Por un instante, Ethan se quedó atónito. Una mirada así no la había visto jamás, ni siquiera en las personas más cercanas a él.

—Señor, ¿se volvió loco?

La mujer empezó a regañarlo en cuanto lo apartó del borde del precipicio.

Tenía la cara hinchada. Había estado llorando.

—¿Por qué intenta quitarse la vida, eh? ¿De verdad su problema es tan terrible como para tomar una decisión así?

—¡No se meta! —le espetó Ethan.

—Sí me voy a meter —replicó la mujer—. Mientras usted intente matarse aquí, me voy a meter.

—Tsk. Qué fastidio.

Ethan sacó su cartera. Efectivo, tarjeta de débito, tarjetas de crédito: se lo entregó todo a la mujer.

—¡Tome todo y no se meta en mis asuntos! —dijo Ethan.

—¿Cree que todo esto vale algo, eh?

Ethan puso los ojos en blanco con pereza.

—Entonces, ¿qué quiere?

—Quiero que venga conmigo. Bajamos juntos.

—Yo quiero quedarme aquí.

Ethan se mantuvo firme. Retrocedió hacia el borde del precipicio. Pero la mujer le agarró la mano de nuevo, deprisa, y lo detuvo.

—¡Argh! ¡Suélteme! —dijo Ethan, irritado. Intentó zafar el brazo, pero el agarre de ella era demasiado fuerte.

—No —la mujer negó con la cabeza—. Este es el lugar de descanso de mi abuela. No voy a permitir que un alma en pena venga a mancharlo.

—¿Me va a soltar o no? —gruñó Ethan, exasperado.

—No.

¡Aaaargh!

Ethan gritó de frustración. Esta mujer era realmente imposible.

—A esta hora debería estar con su esposo. ¿Por qué anda en un lugar desierto como este?

—Mi boda se canceló. A mi prometido me lo robó mi propia hermana. Y ya hasta está embarazada.

La mujer todavía lo tenía sujeto del brazo con fuerza. No dejaba que Ethan diera ni un solo paso.

—Su vida también es bastante miserable —comentó Ethan.

—Es miserable. Pero jamás he pensado en acabar con ella. Mi abuela siempre decía que el cielo no está nublado para siempre. Y con la vida pasa lo mismo. La vida no siempre es triste. Así que tengo que seguir viviendo, hasta que por fin llegue alguien que me traiga un arcoíris.

—Tsk. Se deja engañar por un cuento de hadas como ese.

—No es un cuento de hadas. Si lo dijo mi abuela, tiene que ser verdad.

—¿Dónde está esa abuela suya? Quiero hablar con ella. Le ha envenenado la cabeza a su nieta con cosas que no tienen nada de realistas.

—Está allá.

La mujer señaló una tumba, a unos veinte metros de donde estaba Ethan.

El hombre se quedó helado. Tragó saliva con dificultad.

—Mi abuela murió cuando yo tenía doce años —continuó la mujer. Fue aflojando poco a poco el agarre de la mano de Ethan, al notar que él empezaba a calmarse.

—Entonces… ¿con quién vivió?

—Con mis padres biológicos. Por desgracia, nunca me quisieron. Solo quisieron a mi hermana.

Ethan observó a la mujer con atención. La preocupación en sus ojos era completamente real.

—¡Por favor, no se mate! ¡Se lo ruego! —La mujer juntó las palmas.

—No sé cuál es su problema. Pero seguro alguien quedaría destrozado si supiera que tomó un camino como este.

A Ethan le dio un vuelco el corazón.

De repente pensó en su abuelo. El anciano también lo quería mucho. Era la única persona de la familia de su padre que de verdad había sido sincera con él.

—Se lo ruego. Valore su vida. Este mundo es enorme. Todavía le queda mucha belleza por ver.

Ethan parpadeó. Las palabras se parecían tanto a las que su madre le había dicho, hacía mucho.

—¡Ethan, tienes que recorrer el mundo! Tienes que ver cuánta belleza hay en él.

—¡Vamos, volvamos a casa!

La mujer tomó la mano de Ethan entre las suyas. Lo guio colina abajo sin la menor intención de soltarlo.

Solo cuando llegaron al pie se le escapó por fin la mano. En ese mismo momento, un lujoso sedán negro se detuvo justo frente a ellos.

—¡Señor Bennett!

Un hombre bajó del auto. Traía un abrigo negro y se lo echó a Ethan sobre los hombros de inmediato.

—Ya llegó su transporte. Me retiro. Y recuerde: no vuelva a hacer una tontería como esa.

—¿Dónde vive? —preguntó Ethan.

—Allá —dijo la mujer, señalando la vieja casa que se alzaba junto al sendero que subía a la colina.

La mirada de Ethan siguió clavada en la mujer del vestido de novia. Y sonrió. Por primera vez, después de varios años viviendo en lo más hondo de la desesperación, había encontrado una razón para estar contento.

* * *

—Marcus, averigua quién es esa mujer —ordenó Ethan durante el trayecto de regreso a la ciudad.

A su lado, Marcus, al volante, esbozaba una pequeña sonrisa.

—¿Te interesa?

—¿Tú qué crees?

Y Marcus soltó una carcajada.

—¿Nuestro joven amo por fin está empezando a enamorarse, eh?

—Todavía no —respondió Ethan.

—Entonces, ¿para qué quieres encontrarla?

—Para saber.

Sí, Ethan solo quería saber.

Por qué el rostro de esa mujer no dejaba de aparecérsele en la mente.

Por qué su corazón seguía llevándolo de vuelta a aquella colina, incluso después de cinco años.

* * *

Esa tarde, Evelyn volvió a la ciudad. Llevaba en la mano un acuerdo de divorcio, redactado por su abogado.

Su contenido era simple. Evelyn solo pedía que los bienes del matrimonio se dividieran en partes iguales.

No había otras exigencias.

Por desgracia, alguien objetó los términos de aquel documento. Vanessa.

—No. No estoy de acuerdo. Tú deberías irte sin nada, Evie. Recuerda que todo este tiempo te la pasaste holgazaneando en la casa. El que trabajó duro, el que se rompió el lomo, fue Gavin. No tienes derecho a pedir nada. ¿Acaso Gavin no te ha mantenido bien todo este tiempo?

—Me mantuvo bien. Pero la comida sola no basta, hermana mayor. Yo también lo cuidé muy bien estos cinco años. Le cociné, le lavé y le planché la ropa, le limpié la casa, hasta lo atendí cuando se enfermaba. Yo fui quien administró todo su dinero para que sus necesidades estuvieran cubiertas. Es justo que pida algo más a cambio de mi esfuerzo, ¿no? Y por tanto trabajo agotador, el salario seguramente es más que unas comidas.

Gavin estaba sentado rígido en su silla. El corazón se le retorció con inquietud mientras Evelyn decía esas palabras.

—¡No tienes vergüenza, Evelyn! Ya sacaste cincuenta mil dólares de papá. ¿Por qué todavía quieres sacarle dinero a Gavin, eh?

Vanessa estaba fuera de sí. No soportaba que Evelyn saliera de aquel divorcio con tanto.

—Piensa que el dinero que me dio papá fue un soborno para que aceptara tus exigencias descabelladas. En cambio, los bienes que reclamo de Gavin son pura y simplemente mi derecho. Hermana…

Evelyn se cruzó de brazos. Sonrió con frialdad. Su mirada era aguda como la de un halcón.

—…puedes quitarme a Gavin. Pero no lo que me corresponde por derecho como esposa de Gavin.

1
gabriela
muy interesante
carina alejandra moreno
a Vanesa le encanta recoger la basura de Evelyn 😅🤭
Mirna Lobo
muy bien escritora felicidades ㊗️/Proud/
Mirna Lobo
😂😂😂no puedo con él 😜😜/Proud/
Mirna Lobo
ahí está 😠la zorrita quita marido 😜 😉 creo que Ethan le va a dar una lección 🤔
Mirna Lobo
😂😂 ésta gente lo único que sabe es golpearse 😜no lo puedo creer, esa cultura es masoquista /Grimace/
Mirna Lobo
al pobre Gavin se le va a borrar la cara de tantas bofetadas 😜😂😂😂 que tipo tan bobo 😂
Mirna Lobo
hahaha 😂😂 seguro la hermana envidiosa va ponerle la vista a Ethan también 🤔😜😂😂 y espero que la ponga en su lugar /Grimace/
Mirna Lobo
que locura 😵‍💫 ese viejo está más loco que la hija 😠😠😠
Mirna Lobo
esa Vanessa es la propia zorra 😠
Mirna Lobo
que locura 😵‍💫 es esa 🤔
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