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ESTA VEZ LOS PROTEGERÉ

ESTA VEZ LOS PROTEGERÉ

Status: Terminada
Genre:Hijo/a genio / Época / Reencarnación / Completas
Popularitas:14.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

El frío del acero en mi garganta no dolía tanto como la mirada de mi propio hijo.

Frente a mí, con la túnica imperial empapada en sangre fresca y la espada goteando sobre el mármol, Cassian ya no era el niño de mirada dulce que alguna vez buscó mi mano. A sus veinte años, se había convertido en la bestia implacable que yo misma forjé a fuerza de golpes, exigencias y castigos.

—¿Es esto lo que querías, madre? —me preguntó, con una sonrisa rota que no alcanzaba sus ojos muertos—. ¿Estás feliz ahora? Míralo tú misma... soy el nuevo Emperador. Asesiné a mis hermanos como me ordenaste. Acabé con el duque que torturó a Rosalind hasta arrojarla al vacío desde el balcón norte. Ya no queda nadie en el trono, solo yo. Dime... ¿por fin estás orgullosa de mí?

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Capítulo 16: El peso de una decisión

El tic-tac del reloj en el Palacio Zafiro se convirtió en una presencia asfixiante. Los siete días corrían, y mis hijos se sumergieron de lleno en comprender qué significaba realmente el destino que se abría ante sus pies.

Durante las mañanas, Rosalind no se apartaba del lado de mi madre. En la biblioteca privada, la Princesa Seraphina desplegaba cartas náuticas del canal de Valoria y libros de cuentas mercantiles cubiertos de números minuciosos.

—Gobernar Puerto Serena no es solo lucir un título bonito en las fiestas, Rosalind —le advertía mi madre, señalando los puertos con la punta de una pluma de plata—. Significa resolver disputas entre capitanes borrachos, regular los precios del grano cuando hay tormentas y responder ante la corona por la seguridad de diez mil familias.

Rosalind leía hasta que le ardían los ojos, anotando leyes comerciales y decretos arancelarios con una concentración asombrosa. Por primera vez, la niña descubría que el poder no era simplemente agradar a un padre distante, sino tener la capacidad real de tomar decisiones sobre la vida y la prosperidad de un pueblo entero.

Cassian, por su parte, pasaba las tardes en el patio de armas con mi padre. El Gran Duque Guillermo no le endulzó la píldora: le mostró los pesados registros de bajas de la Tercera Legión Occidental, el mapa de las fortalezas de montaña y el estricto código de disciplina militar.

—En la frontera no hay sirvientes que te alcancen el abrigo ni títulos principescos que te salven del frío, muchacho —le decía mi padre con voz áspera pero sincera—. Si cometes un error en guardia, pagas con azotes o con la vida de tus camaradas. Pero allí nadie te apuñalará por la espalda con una sonrisa cortesana; en la nieve solo dependes de tu espada y de los hombres a tu lado.

Cassian escuchaba con los ojos muy abiertos, sosteniendo con ambas manos los pesados libros de táctica que su abuelo le encomendaba. La dureza del cuartel le asustaba, pero la certeza de una lealtad limpia y transparente le devolvía el aire a los pulmones.

Sin embargo, Kaelen no pensaba dejarnos en paz mientras duraba la tregua.

Al tercer día, un pregonero del palacio central irrumpió con un edicto firmado con el dragón dorado. Kaelen ordenaba que, a pesar de la presencia de las tropas de mi padre, los príncipes debían continuar con sus lecciones obligatorias de sucesión imperial, protocolo cortesano y esgrima bajo los preceptores del palacio.

—No tienen que ir —les dije con firmeza a mis hijos, apretando el edicto con rabia—. Kaelen solo busca intimidarlos y recordarles que los considera de su propiedad. Mientras las tropas de su abuelo estén en los patios, no permitiré que nadie los obligue a obedecer sus órdenes.

Pero para mi sorpresa, fue Rosalind quien me detuvo, tomando con suavidad la manga de mi vestido.

—Debemos ir, madre —dijo la niña, con una madurez que me heló el pecho—. Si nos negamos, padre usará nuestra desobediencia como pretexto para acusarte de insubordinación o para presionar a los abuelos en el Consejo. No le daremos esa excusa.

Cassian asintió a su lado, tragando saliva con valor.

—Podemos soportar sus clases unos días más, madre. Ya sabemos que lo que dicen sus maestros son solo mentiras para hacernos pelear.

Sentí una punzada de dolor y admiración infinita al verlos marcharse cada mañana hacia el palacio central. Cumplían con las tediosas horas de instrucción imperial con la cabeza gacha y el respeto impecable que exigía la corte, pero al regresar al Palacio Zafiro se quitaban las túnicas de gala y volvían de inmediato a los mapas y reglamentos con sus abuelos.

El quinto día, el desgaste y la revelación alcanzaron su punto culminante.

Al caer la tarde, tras regresar de una extenuante sesión de doctrina imperial donde los preceptores volvieron a sugerir sutilmente que los príncipes debían desconfiar de sus propios hermanos, Cassian y Rosalind llegaron al salón privado de mis aposentos.

Mis padres y yo estábamos sentados junto a la chimenea. El silencio era denso; sabíamos que solo quedaban cuarenta y ocho horas antes de que el plazo expirara.

Rosalind dio un paso al frente. Tenía la espalda recta, los hombros firmes y una determinación en sus ojos ámbar que jamás le había visto en ninguna de mis dos vidas.

—Madre... abuelos —habló la niña con voz clara, haciendo una reverencia solemne—. Ya no necesitamos más tiempo. Lo hemos decidido.

Cassian se colocó al lado de su hermana, sosteniendo en su mano derecha el pequeño broche de hierro con el blasón de la Tercera Legión que su abuelo le había prestado para estudiar.

—Hablamos mucho estos cinco días —continuó Rosalind, mirando fijamente a la Princesa Seraphina—. Y fui a esas clases de protocolo recordando cada palabra que nos enseñó sobre el gobierno marítimo. No quiero pasar mi vida esperando a que padre me subaste a un señor de la guerra del Norte. Acepto el título y las tierras de Puerto Serena, abuela. Seré una Señora Feudal de Valoria y aprenderé a defender a mi gente.

Mi madre sonrió con una mezcla de orgullo regio y emoción contenida, asintiendo con la cabeza.

Entonces, Cassian miró al Gran Duque Guillermo. El pequeño dio un paso al frente y clavó una rodilla en el suelo con la marcialidad sobria que su abuelo le había inculcado en apenas unas jornadas.

—Abuelo... —dijo Cassian con la voz firme, sin que le temblara una sola cuerda vocal—. Inscríbeme en las listas de la Tercera Legión Occidental. Acepto marchar a la frontera a los quince años y juro renunciar para siempre al trono de Carlisle. Prefiero servir como un soldado leal bajo tu mando y cuidar las espaldas de Cedric, que convertirme en un monstruo en este palacio.

El Gran Duque Guillermo soltó un bufido cavernoso que disimuló un nudo en la garganta. Se puso de pie con un chasquido de armadura y apoyó su mano pesada sobre el hombro de mi pequeño.

—Hablaste como un verdadero hombre de la Casa Rosental, Cassian —declaró mi padre con orgullo de trueno—. Ningún decreto de Kaelen volverá a tocarte.

Me acerqué a mis dos hijos y me arrodillé frente a ellos. Las lágrimas me nublaron la vista, pero en mi pecho ya no había angustia ni desesperación. Había una paz inquebrantable.

«Eligieron la libertad. Eligieron la vida».

—Estoy tan orgullosa de ustedes... —susurré, abrazando a los dos contra mi pecho con una fuerza que les transmitió toda la protección que durante tantos años les negué.

Rosalind me devolvió el abrazo con fuerza y Cassian escondió su carita en mi cuello, suspirando de puro alivio.

Al separarme despacio, miré a mis padres. Los dos veteranos tenían los rostros encendidos con la frialdad de quien está listo para librar una batalla decisiva.

—Quedan dos días —sentencié, poniéndome de pie y secándome las lágrimas—. Mañana a primera hora redactaremos las cartas de cesión territorial y los pergaminos de juramento militar. Y al séptimo día, antes de que las tropas de la frontera desmonten sus tiendas, obligaremos al tribunal imperial y a Kaelen a estampar los sellos de la corona frente a todos los ministros del imperio.

1
minjoon
quede 👁👄👁👏
marcela Gimenez
muy buena historia gracias
Marlucha💋
Así que andar con cuidado Emperador porque son dos contra uno!
Marlucha💋
Pensé que la ejecutaria! y con todo y familia!
Pao Suarez
me encantó, gracias autora
Arely Castañeda
ameeee desde el principio al final
Arely Castañeda
😭😭😭😭😭
Arely Castañeda
por fin es libreeeeee🥰
Arely Castañeda
ameeee
por fin es libre y Kaelen por fin murio
Arely Castañeda
me va a dar un infarto
Arely Castañeda
me dolió sus palabras
se la mujer libre que yo no puedo ser 😭😭😭
Arely Castañeda
perdón pero que se muera el desgraciado de KAELEN asi Cedric será nombrando emperador y su mamá lo ayudara
jajaja como dicen muerto el perro se acabó la rabia 🤭
Arely Castañeda
maldita teresa pero ya valiste 🤭
Arely Castañeda
ame esta capitulo
y tómala maldito emperador por fin Cassian puede ser libre
Arely Castañeda
me da tanto coraje pobre Cassian pero me alegra que ese miedo que tenia se esta diluyendo y creo que el mismo emperador no mandara a cassian
Tania 🇨🇴✈️
Hola espero que les guste está nueva historia, como a mí me gustó escribirla
Marlucha💋: Saludos Autora!, hasta ahora esta interesante 💖
total 1 replies
Adaly Cruz cruz
👏👏👏👏👏
Tania
Me encantooo
Liseth
Inicio, fuete me gusta
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