NovelToon NovelToon
DR

DR

Status: En proceso
Genre:Aventura / Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: FuKagaku

Despertar siendo un bebé en medio de la antigua Asia no entraba en los planes de nadie. Sin superpoderes de inmediato, sin manual de instrucciones y en un mundo donde la magia, y los dioses dictan las reglas del juego, empezar de cero no es solo un desafío: es una cuestión de supervivencia.

NovelToon tiene autorización de FuKagaku para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 1: El umbral de ceniza — Parte 14

La corriente contaminada con la toxina orgánica quedó atrás, disolviéndose en la espuma mientras el trío de fugitivos se internaba de lleno en las profundidades del denso follaje. Tras cruzar la línea limítrofe, el ambiente denso y opresivo característico del territorio de la secta de Hanyang comenzó a disiparse, reemplazado por la vegetación salvaje, agreste y libre de los valles exteriores.

​Sin embargo, para Daniel, la libertad olía a tierra húmeda y a un inminente colapso estomacal.

​Meili no había detenido la marcha en ningún momento, cargando al niño sobre su espalda con una resistencia sobrehumana, mientras Lin abría el paso a velocidad vertiginosa entre los matorrales oscuros. El constante traqueteo, los saltos abruptos y la presión de la alta velocidad sobre un organismo infantil de seis años que intentaba procesar la inestabilidad de su biología temporal terminaron por fracturar su última línea de defensa física.

​En cuanto Meili finalmente lo bajó en el corazón del bosque, lejos del alcance de cualquier patrulla, Daniel se desplomó de rodillas junto a la base de un árbol viejo. Con el rostro desencajado y una mueca de absoluta frustración, terminó arqueándose y vomitando a un costado del tronco, expulsando lo poco que quedaba del agrio caldo de mediodía.

​—Mierda... —jadeó Daniel entre arcadas, llevándose una mano al pecho mientras su estómago parecía retorcerse en direcciones opuestas y su frente se cubría de sudor frío—. Mis respetos a su técnica de transporte, pero la próxima vez prefiero caminar arrastrándome sobre cristales rotos. Qué manera tan espantosa de arruinar el equilibrio gástrico.

​Lin se acercó con una cantimplora de agua limpia y un paño, ofreciéndoselos con una tranquilidad pasmosa que contrastaba grotescamente con la escena, mientras Meili estiraba los músculos de la espalda con total naturalidad.

​Daniel se limpió los labios con el dorso de la mano, respirando entrecortadamente para estabilizar sus pulsaciones. Alzó la vista hacia ambas jóvenes, observando la facilidad insultante con la que ellas habían resistido la carrera, y sintió que las piezas del rompecabezas seguían sin encajar en su mente analítica.

​—Oigan... —comenzó Daniel con voz ronca, secándose el sudor con fastidio mientras un tic nervioso le recorría la sien—. Pasamos por encima de los guardias, cruzamos la frontera en minutos, y resulta que tenían el camino dominado. Ahora que lo pienso con algo de claridad... ¿exactamente dónde queda su maldita secta o su refugio? Y lo que es más importante: si salir de ese infierno era tan jodidamente fácil como tirar unas cuantas bombas de humo y correr un par de kilómetros... ¿por qué demonios no escaparon antes?

​Una gota de sudor frío descendió lentamente por la mejilla de Daniel. Sus ojos almendrados se estrecharon con una mezcla de sospecha y desconcierto clínico mientras las examinaba de arriba a abajo.

​—Sigo pensando que son unas malditas masoquistas por no querer escapar cuando tuvieron la oportunidad durante estos cuatro años —murmuró Daniel con los dientes apretados—. ¿Qué clase de lógica retorcida las obligó a quedarse lavando ropa y soportando maltratos si podían largarse cuando quisieran?

​Al escuchar la pregunta, Meili y Lin se miraron por una fracción de segundo. Luego, al unísono, giraron sus rostros hacia el niño. Ambas curvaron los labios en una expresión idéntica: una sonrisa exageradamente dulce, suave y perfecta, que no reflejaba absolutamente nada en la profundidad helada de sus ojos. Esa misma sonrisa elegante, calculadora y profundamente venenosa que hacía que a Daniel le recorriera un escalofrío de advertencia por la columna.

​Estaban locas. Definitivamente, el contacto prolongado con toxinas letales y venenos imperiales les había atrofiado por completo las conexiones de la cordura.

​—No es tan simple, joven maestro —respondió Lin con una voz tan suave que parecía una melodía ensayada, ladeando la cabeza con gracia mientras el viento nocturno mecía su cabello—. Escapar de Hanyang físicamente es la parte más sencilla del juego. Lo verdaderamente difícil es sobrevivir al exterior cuando tienes a media docena de sectas rivales y a los cazadores del continente pisándote los talones.

​—Estar en el fondo del fango, disfrazadas de esclavas sin valor, era el escudo más impenetrable que podíamos elegir —añadió Meili, cruzándose de brazos con una elegancia imperial que desentonaba por completo con el lodo del bosque—. Nadie busca a las herederas del Clan Dok-Gag en una pocilga de sirvientes donde todos te desprecian. Nos quedamos porque el momento exacto no había madurado... hasta que apareció una anomalía sin pulso que decidió reescribir las reglas del tablero.

​Daniel soltó un suspiro pesado, cerrando los ojos un instante para contener las ganas de golpear contra un tronco.

​—Como sea... Guarden esas sonrisas de psicópatas para cuando nos encontremos con un enemigo real —sentenció Daniel, poniéndose de pie con rigidez y sacudiéndose la tierra de la túnica con aire de superioridad—. Si ya terminaron de jugar a las damiselas pacientes, guíen el camino hacia ese supuesto refugio. La cuenta regresiva continúa.

1
FuKagaku
¿Que te pareció este trabajo?
dejá tu opinión o sugerencias.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play