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MI FALSO NOVIO PELIGROSO

MI FALSO NOVIO PELIGROSO

Status: En proceso
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance
Popularitas:4.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Katherine estaba a punto de casarse con el hombre que amaba… hasta que lo encontró en la cama con su propia hermana.
Con el corazón destrozado y sedienta de venganza, decide devolverles el golpe de la manera más cruel: contratará a un hombre para fingir ser su novio.
Pero no elige a cualquiera.
Leonardo es peligroso, misterioso y demasiado atractivo. Un hombre con un pasado que nadie conoce y secretos que podrían destruirlo todo.
Lo que Katherine no sabe es que su falso novio también está jugando con ella.
Porque Leonardo no necesita su dinero.
No necesita su contrato.
Y definitivamente no necesita enamorarse de ella.
Entonces, ¿por qué está dispuesto a hacer cualquier cosa para protegerla?
La venganza era el plan.
El amor no estaba incluido.
Y descubrir quién es realmente Leonardo podría ser más peligroso que la traición que los unió.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

E****L FUEGO EN LA SANGRE Y LA VERDAD QUE SE ESCONDE

La lluvia golpeaba con furia contra los cristales, como si el cielo mismo se uniera a la tormenta que se avecinaba. Katherine permanecía de pie junto a la ventana, observando cómo las gotas corrían por el vidrio, mientras en su interior la incertidumbre hervía. Leonardo se movía a su alrededor, recopilando documentos, ordenando pruebas, con una precisión y un dominio que la dejaban sin aliento. No era la destreza de alguien que aprende sobre la marcha; era la de alguien que ha gobernado, que ha tomado decisiones que han movido fortunas inmensas.

—¿Por qué me miras así? —preguntó él sin levantar la vista, mientras cerraba una carpeta con un golpe seco.

—Porque cada día estoy más segura de que no eres quien dices ser —respondió ella, suave pero firme—. No solo es lo que sabes hacer. Es cómo lo haces. Mandas, Leonardo. Como si todo te perteneciera.

Él se detuvo en seco. La mirada que le dirigió era profunda, oscura, con una lucha silenciosa librándose en su interior.

—He mandado, sí —admitió, acercándose despacio—. Pero también he obedecido injusticias. He visto cómo todo lo que construí se desmoronaba por culpa de la traición. Eso me enseñó que el poder sin lealtad es solo polvo. Y tú… tú me has enseñado que el amor es más fuerte que cualquier imperio.

Katherine dio un paso hacia él, sintiendo el corazón encogerse.

—¿Quién eres realmente? —susurró—. Dime, por favor. Antes de que sea demasiado tarde.

Leonardo le tomó las manos entre las suyas, apretándolas con una intensidad que le dolió y la reconfortó a la vez.

—Lo sabrás. Pronto. Pero ahora debemos concentrarnos. Marco y Diana no se detendrán. Han robado, han mentido… y ahora están dispuestos a todo para no caer.

Como si sus palabras hubieran invocado el peligro, el teléfono de Katherine vibró sobre la mesa. No era un mensaje. Era una llamada de un número desconocido. Al contestar, la voz de Diana sonó alterada, aguda, teñida de desesperación:

—Retírate. Dile a ese hombre que se vaya. Si no… te arrepentirás de haber nacido.

—No me asustas, Diana —respondió Katherine con calma helada—. Sé lo que hicieron. Sé que te aprovechaste de mí. Y no voy a callarme.

—No sabes en qué lío te metes —escupió su hermana—. Ese hombre no es un príncipe, Katherine. Es un incendio. Y cuando se propague, quemará todo lo que toque. Incluyéndote a ti.

La llamada se cortó. Katherine se quedó con el aparato en la mano, sintiendo un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío. Leonardo la atrajo hacia sí, rodeándola con sus brazos fuertes, protegiéndola de todo, incluso de sus propios pensamientos.

—No la escuches —murmuró contra su cabello—. Ella habla de incendios porque tiene miedo de que la quemen. Pero yo no te destruiré. Te haré arder de vida, de amor, de todo lo que te han negado.

La besó entonces, con una mezcla de ternura y posesión que la hizo perder el equilibrio. Sus labios recorrieron su rostro, su cuello, volviendo a sus labios con una urgencia que la dejó sin aire. Las manos de él la sostenían con firmeza, recorriendo su espalda, su cintura, marcando su cuerpo como si quisiera grabar su presencia en la piel de ella para siempre. Katherine se aferró a sus hombros, respondiendo con la misma hambre, sintiendo cómo el fuego recorría sus venas, disipando el miedo, dejando solo la certeza de que él era su refugio y su pasión.

—Tengo miedo de lo que pueda pasar —confesó ella, con la respiración entrecortada, los labios aún rozando los suyos—. Pero tengo más miedo de perderte.

—Nada ni nadie nos separará —prometió él, mirándola a los ojos—. Ni sus mentiras, ni su odio, ni mi propio pasado. Eres mía, Katherine. Y yo soy tuyo. Completamente.

La besó de nuevo, más lento, más profundo, como si quisiera sellar cada palabra con un roce. En ese instante, no existían traidores ni secretos ni amenazas. Solo ellos dos, la conexión que los consumía, la certeza de que habían encontrado algo que valía la pena luchar, y arder.

Horas más tarde, cuando la lluvia amainó, Leonardo la llevó a un lugar apartado, un mirador desde donde se veía toda la ciudad extendida bajo las estrellas. El viento soplaba suave, fresco, y él la abrigó con su propia chaqueta, rodeándola con su cuerpo.

—Aquí solía venir cuando era niño —dijo él, de pronto, con la voz baja, como si hablara consigo mismo—. Antes de que todo cambiara. Antes de que aprendiera que el mundo puede ser cruel.

Katherine lo miró de perfil, vio la nostalgia en sus ojos, la sombra de algo que no terminaba de revelar.

—¿Vivías cerca de aquí? —preguntó suavemente.

Él asintió, sin mirarla.

—Mi familia… tenía mucho. Demasiado. Y eso atrajo la codicia. Confiamos en quien no debíamos. Y pagamos el precio.

—¿Marco tiene algo que ver con eso? —se atrevió a preguntar ella.

Leonardo giró la cabeza entonces, y su mirada era gélida, feroz, aterradra.

—Tengo razones para creer que sí. Que lo que nos hicieron a mí… y lo que te están haciendo a ti… viene del mismo sitio. Del mismo veneno.

El aire se le escapó de los pulmones. Todo empezaba a encajar: las coincidencias, las conexiones, la forma en que él la miraba como si hubiera estado buscándola toda la vida.

—Entonces… no es solo mi venganza —susurró ella—. Es la tuya también.

Leonardo la tomó por los hombros con delicadeza, pero con firmeza absoluta.

—Al principio, sí. Cuando te vi entrar buscando alguien para lastimar… pensé que podría usar tu furia para recuperar lo que perdí. Pero desde el primer momento en que te besé… todo cambió. Ya no lucho solo por justicia. Lucho por nosotros. Por el futuro que podemos tener.

—Yo también —respondió ella, acercándose hasta que sus frentes se tocaron—. No me importa quién eras antes. Me importa quién eres ahora. El hombre que me protege, que me ama, que me hace sentir viva.

Leonardo la abrazó con fuerza, escondiendo el rostro en su cuello, y por primera vez, soltó un suspiro que sonó a liberación.

—Eres mi salvación, Katherine. Aunque me cueste todo, te daré la verdad. Y luego… te pediré que decidas si me quieres aún con todo lo que soy.

—Te quiero —dijo ella, con total certeza—. Con luces y sombras. Con todo.

Mientras bajaban la colina, sabían que la siguiente batalla estaba cerca. Que cuando la verdad saliera a la luz, podría romperlos o unirlos para siempre. Pero también sabían que ya no podían retroceder. El fuego estaba encendido, y juntos, lo atravesarían sin miedo.

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Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Tere Jimenez
gracias por compartir tu s capitulos felicidades
Primi Mendez
es muy confuso pero me gusta el misterio la intriga Ojalá que le salga to2 bien
Tere Jimenez
gracias hermosa historia.muchas felicidades y muchos éxitos más
Tere Jimenez
gracias por compartir tu historia corta pero.muy hermosa novela muchas felicidades y muchos éxitos más para ti un abrazo gracias
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