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LA SOMBRA DEL ECLIPSE INFINITO

LA SOMBRA DEL ECLIPSE INFINITO

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Fantasía LGBT / Romance
Popularitas:390
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Un imperio donde la magia proviene de los cuerpos celestes. Quienes nacen bajo el Sol controlan la materia; quienes nacen bajo la Luna, la mente. Cada milenio ocurre un Eclipse de Sangre que otorga poder divino a quien realice un sacrificio real.

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Trono de las Sombras y el Juicio de la Noche Eterna

La gran nave del Templo Central era un espectáculo de pesadilla. La Noche Eterna que acababa de cubrir la ciudad filtraba únicamente la luz carmesí de la Luna de Sangre a través de los enormes rosetones de cristal.

​En la cúspide del Altar del Cenit, el Emperador Solarius IV yacía de pie, temblando de rabia y terror. La corona de oro de su cabeza había perdido su brillo mágico y la espada ceremonial que sostenía en su mano derecha proyectaba únicamente un fuego azulado, débil e inestable debido a la interrupción de la red telúrica solar.

​A su lado, el Gran Inquisidor Arcadius realizaba gestos desesperados con su cetro sobre el pozo del sacrificio, pero la energía no respondía. Las baterías de la ciudad estaban muertas.

​Las dobles puertas de bronce del templo cayeron hacia adentro con un impacto ensordecedor.

​Entre la humareda de la entrada, las cuatro figuras de la Alianza avanzaron a pasos lentos pero implacables.

​A la izquierda, Klen caminaba sosteniendo su guadaña de hierro manchada con la sangre de la guardia de palacio, con Vespera a su lado portando su estoque de luz oscura. A la derecha, el Archiduque Valerius avanzaba con su uniforme de gala, manteniéndose hombro a hombro con el príncipe Aurelius, cuya túnica de seda proyectaba pequeñas chispas de fuego negro que flotaban a su alrededor.

​—¡Malditos sean! ¡Malditos sean todos! —rugió el Emperador Solarius IV, con los ojos desorbitados por el delirio del poder perdido—. ¡Arcadius! ¡Activa la pira de reserva! ¡Mátalos con el rito de la sangre!

​Arcadius intentó alzar su cetro hacia Vespera.

​—¡Por la ley divina de la Inquisición, traidora...!

​Antes de que el anciano inquisidor pudiera terminar la incantación, una sombra psiónica invisible lanzada por Valerius atrapó la garganta de Arcadius desde la distancia. El anciano fue elevado a tres metros sobre el suelo, asfixiándose sin que ningún músculo de su cuerpo pudiera responder.

​—Tu Inquisición ha muerto hoy, Arcadius —dijo Valerius con una voz helada que resonó en todo el templo—. Y tus leyes de tiranía se apagan con el Sol que acabamos de destruir.

​Valerius apretó el puño en el aire. Con un chasquido sordo, la mente de Arcadius fue colapsada por la presión psiónica, y el cuerpo del Gran Inquisidor cayó inerte sobre las losas del altar.

​Solarius IV dio varios pasos hacia atrás, aterrorizado, tropezando con los escalones del trono.

​—Aurelius... sobrino mío... —balbuceó el Emperador con voz temblorosa, intentando apelar a la sangre—. Tu padre era mi hermano. Puedes reclamar tu lugar a mi lado. Podemos compartir la corona... podemos gobernar juntos sobre esta noche...

​Aurelius avanzó hasta detenerse al pie del altar. Miró a su tío, el hombre que lo había tildado de engendro, el hombre que había ordenado su ejecución en el Barranco del Juicio y que había perseguido a su gente durante años.

​—Nunca quise tu corona, tío —dijo Aurelius con una calma imponente, alzando su mano derecha. Una esfera perfecta de fuego negro y dorado comenzó a formarse sobre su palma, iluminando el altar con una luz crepuscular—. Solo quería el derecho a vivir sin ser perseguido por el regalo que las estrellas me dieron.

​—¡Aurelius, no! —suplicó el Emperador.

​Aurelius no dudó. Con un movimiento fluido de su brazo, arrojó la esfera de fuego negro hacia el Trono de Radiancia.

​El fuego no devoró la carne del Emperador con agonía; consumió en una fracción de segundo la magia impura de su cuerpo, la corona de oro y el propio trono de cuarzo, reduciendo el símbolo milenario de la tiranía solar a un montón de ceniza muerta y fría.

​El silencio que siguió en la gran nave del Templo Central fue absoluto.

​Klen caminó hacia el ventanal del altar y miró hacia las calles de la Capital Radiante. Abajo, en las plazas y avenidas iluminadas por la luz carmesí de la Luna de Sangre, miles de campesinos, soldados rebeldes y ciudadanos sin magia celebraban la caída de las murallas, abrazándose entre las cenizas del antiguo régimen.

​Vespera se acercó a Klen y tomó su mano, entrelazando sus dedos con los del campesino. Miró el cielo nocturno y luego al hombre que amaba.

​—La mañana ha terminado —murmuró Vespera con una sonrisa suave—. Y la libertad ha comenzado en la noche.

​Detrás de ellos, Valerius rodeó la cintura de Aurelius con su brazo, atrayendo al joven príncipe contra su pecho. Aurelius apoyó la cabeza en el hombro del Archiduque, exhausto pero con la certeza absoluta de que el mundo ya no pertenecía a los reyes del Sol, sino a aquellos que se atrevieron a amar en la sombra.

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MARIA ZANCHES PEREZ
bien ya te perdone 🥰🥰🥰🥰
MARIA ZANCHES PEREZ
rayos ya me estaba enamorado de ti y sales con esto 😭😭😭
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