Una abogada brillante, a punto de casarse, descubre la traición de su prometido y su mejor amiga… y decide convertir su propia boda en el escenario perfecto para revelar la verdad.
NovelToon tiene autorización de Julissa Pitti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 1
Estoy en la sala, rodeada de muestras de tela, catálogos y listas perfectamente organizadas.
Todo está avanzando.
Y por alguna razón, eso me hace sonreír.
No es una sonrisa impulsiva. Es una satisfacción tranquila. La sensación de que las cosas están saliendo como deben.
Tomo una de las invitaciones y la observo con cuidado.
—Santiago y Valeria…
Repito su nombre en voz baja.
Suena bien. Correcto. Nuestro.
Mi teléfono vibra sobre la mesa.
Santiago.
Contesto.
—Hola —digo, todavía con una sonrisa leve.
—Hola —responde él—. Estoy saliendo de una reunión.
Asiento sin que pueda verme.
—¿Todo bien?
—Sí, solo algunos detalles pendientes —dice con naturalidad—. Cosas del proveedor del salón.
—Perfecto —respondo—. ¿Necesitas ayuda?
—No, ya lo tengo bajo control —contesta—. Solo quiero revisarlo en persona.
Confío en eso.
—Claro. Ve.
No hay motivo para dudar.
Santiago siempre ha sido así: responsable, meticuloso.
—Te llamo luego —añade.
—Aquí voy a estar —respondo, con una calidez que me sale sin esfuerzo.
Cuelgo.
Vuelvo a mis documentos, reorganizo unas hojas y marco un detalle más en la lista.
Todo está en orden.
Todo encaja.
En otro punto de la ciudad, Santiago abre la puerta de una habitación de hotel y entra con calma.
Cierra detrás de él.
La habitación está en silencio. Luz cálida. Cortinas cerradas. Un espacio discreto, pensado para no llamar la atención.
—Llegas tarde —dice Camila, desde el sillón.
Santiago se quita la chaqueta con calma.
—No. Llegué cuando debía.
Camila lo observa unos segundos antes de ponerse de pie y acercarse.
Siempre lo hace así.
Sin prisa.
Como si ya supiera todo de él.
—Siempre con excusas —murmura, deteniéndose frente a él.
Santiago no responde de inmediato.
Ella lo mira de arriba abajo, evaluando.
—¿Y Valeria? —pregunta, con un tono ligero… pero cargado de algo más.
—En casa —responde él.
Camila sonríe.
—Seguro feliz… organizando todo como si su vida dependiera de eso.
No reacciono a lo que dice, pero en mi interior algo se tensa apenas.
Santiago no responde.
Camila se acerca un poco más.
—¿La viste hoy? —continúa—. Tan… segura de todo.
Hace una pausa.
—Es casi adorable.
Una pequeña risa le escapa.
—Lo fácil que es.
Santiago frunce apenas el ceño.
—No la subestimes.
Camila levanta una ceja.
—¿La estás defendiendo?
—No —responde él—. Solo digo que no es tan simple.
Camila sonríe.
Pero no es una sonrisa amable.
—Claro que sí lo es —dice—. Confía. Cree. Organiza.
Se inclina apenas hacia él.
—Y tú… —añade, bajando la voz— ¿también crees en ella?
Santiago no responde.
Camila desliza una mano por su camisa, sin prisa.
—Porque a veces no lo parece.
Su tono cambia.
Más bajo.
Más cercano.
Más suyo.
—No me gusta cuando estás con ella —dice, con una especie de molestia contenida—. Aunque sé que no es nada.
Santiago la mira.
—No lo es.
Camila sostiene su mirada.
Como si necesitara oír eso.
Entonces sonríe, apenas.
—Más te vale.
Se aparta un poco, cruzándose de brazos.
—Valeria no sabe lo que tiene.
Santiago exhala despacio.
—No es eso.
Camila ladea la cabeza.
—¿Ah, no?
—No sabe lo que le falta —dice él.
Camila sonríe.
Esa sonrisa… sí me resulta familiar.
—Eso ya es otra cosa.
Se acerca otra vez.
Más tranquila ahora.
Apoya la frente contra él por un instante.
—Quédate un rato —murmura—. No quiero pensar en ella ahora.
Santiago no responde.
Pero tampoco se aleja.
Y en ese silencio, mientras ellos están juntos en ese lugar que no debería existir…
yo sigo en mi sala.
Revisando detalles.
Organizando mi boda.
Sin imaginar, ni por un segundo, que algo ya se está rompiendo.