Un trágico accidente dejó al multimillonario Alexei Von Krahn en silla de ruedas, arrebatando su autonomía y rodeado por la traición de quienes dijeron amarlo. Consumido por el rencor y ante la delicada salud de su madre, cuyo último deseo es verlo acompañado, Alexei decide buscar una esposa por contrato.
Por su parte, Emilia San Martín enfrenta una situación desesperada: la grave condición de su madre y la imposibilidad de saldar las deudas, la llevan al límite. Para salvar a su única familia, acepta casarse durante un año con un desconocido amargado a cambio de una suma millonaria y el traslado inmediato de su madre a una clínica privada.
Sin embargo, lo que comenzó como un acuerdo frío se transforma en un torbellino de sentimientos encontrados.
Atrapado por un profundo complejo de inferioridad y el miedo a la dependencia, Alexei oculta su amor y monta una despiadada farsa para distanciar a Emilia de su vida, ignorando que la verdadera amenaza aun acecha entre las sombras.
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Capitulo 15
Alexei
Los rayos del sol sobre cristal de la ventana hizo que abriera los ojos de inmediato. Me quedé inmóvil un momento sobre las sábanas, observando el techo del dormitorio mientras el peso del nuevo día se instalaba lentamente en la habitación. Giré el rostro hacia la mesita de noche, donde reposaba el reloj, y luego impulsé mi cuerpo con los brazos para acomodarme y pasarme a la silla de ruedas
Acomodé la manta sobre mis piernas y dejé atrás el dormitorio. Al avanzar por el pasillo iluminado por la claridad de la mañana, la puerta de la habitación del fondo se abrió. Emilia salía en ese preciso instante, luciendo un vestido sencillo que resaltaba la suavidad de sus facciones. Al cruzarse nuestras miradas, sus labios dibujaron una sonrisa sincera que desarmó de inmediato la rigidez con la que solía iniciar mis jornadas
— Buenos días, Alexei — saludó con esa voz suave que se había vuelto mi refugio
— Buenos días, mi vida — contesté, deteniendo la silla a su lado para tomar su mano y llevarme sus dedos a los labios — ¿Pudiste descansar bien?
— Perfectamente — respondió, dedicándome una mirada llena de una ternura tan viva que aceleró mis latidos. Con naturalidad, colocó una de sus manos sobre el respaldo de mi silla para acompañarme en el trayecto hacia el ascensor — Estaba pensando en la visita que tenemos programada para hoy. Me entusiasma mucho la idea de volver a ver a tu madre
— A ella también le hará un bien enorme recibirte — aseguré, cubriendo su mano con la mía mientras descendíamos a la planta baja — No deja de preguntarme por ti cada vez que la llamo. Has traído una calma a esta familia que creí perdida para siempre
— Beatriz es una mujer maravillosa — expresó Emilia mientras caminábamos hacia el comedor — Me recuerda mucho a la fortaleza de mi propia madre
Recordar la historia de Maribel hizo que mi mirada se suavizara aún más. Sabía perfectamente el calvario que Emilia había atravesado antes de conocerme. Cuando firmamos aquel contrato de matrimonio por un año, Maribel se encontraba internada en un hospital público, luchando contra una dura esclerosis lateral amiotrófica. Lo primero que hice tras la firma de las cláusulas fue ordenar el traslado inmediato de Maribel a una clínica privada de primer nivel, asegurándome de que tuviera enfermeras las veinticuatro horas y los mejores especialistas a su disposición. Ver la paz en el rostro de Emilia al ver a su madre protegida era algo que me reconfortaba en lo más profundo
El desayuno transcurrió en un ambiente de cercanía absoluta, entre miradas complices y gestos cargados de un afecto que ya no intentábamos disimular. Poco después del mediodía, abordamos el automóvil que nos trasladó hasta la residencia de mí madre
Al llegar, encontramos a mi madre descansando en su sillón favorito. Sus ojos se iluminaron de alegría al vernos cruzar la puerta
— ¡Qué bendición tenerlos aquí! — dijo ella con una calidez entrañable
— Hola, mamá — dije, acercándome para besar su frente mientras Emilia se arrodillaba a su lado para tomarle las manos
— Te ves muy bien hoy, Beatriz — le dijo Emilia con dulzura, acomodándole una manta ligera sobre las piernas
— Son ustedes los que me devuelven la vida con sus visitas, querida — respondió mi madre, apretando los dedos de Emilia con cariño — Cuéntame de ti, de cómo te sientes. A veces me preocupa que esa casa tan grande te resulte abrumadora
— Para nada — sonrió Emilia — En realidad, estar ahi me da mucha tranquilidad. Además, saber que mi madre, está recibiendo una atención impecable en la clínica me quitó un peso enorme del corazón. Alexei se encargó de todo desde el primer momento
— Me alegra tanto saber eso — murmuró mí madre con empatía — No hay dolor más grande que ver sufrir a una madre. ¿Cómo sigue la salud de Maribel?
— La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad degenerativa implacable — explicó Emilia con un matiz de nostalgia en la voz — Ha sido un proceso muy duro verla perder la movilidad poco a poco en estos últimos cuatro años. Cuando estaba en el hospital público, la incertidumbre nos consumía. Pero gracias al traslado que dispuso Alexei a la clínica, ella cuenta con tratamientos especializados que le permiten estar estable y sin dolores. Eso me devuelve la paz
— Alexei hizo lo correcto — intervino mi madre, mirándome con orgullo — Las madres son sagradas, Emilia. Y me alegra que mi hijo haya usado sus recursos para cuidar a la tuya
Las escuché conversar durante largo rato. La conexión entre ambas era genuina y profunda. Sin embargo, a medida que la tarde avanzaba, noté que el estado de mi madre comenzó a cambiar de forma drástica luego de la medicación que la enfermera le suministró. Sus palabras se volvieron lentas, sus párpados pesaban y un letargo extraño pareció apoderarse de ella
— Es el efecto habitual de la medicación para mantenerla relajada — comentó la enfermera antes de retirarse
Permanecimos unos minutos más en silencio contemplando su descanso antes de emprender el regreso a la mansión. Durante todo el trayecto en el automóvil, noté que Emilia se mantenía profundamente callada, con la mirada fija en el paisaje exterior y el ceño levemente fruncido
— ¿Qué ocurre, Emilia? — pregunté, tomando su mano helada entre las mías — Te noté pensativa desde que salimos de la casa de mi madre
Emilia se giró hacia mí con expresión grave y atenta
— Alexei... hay algo que me preocupa enormemente de la visita de hoy — comenzó a decir en tono bajo pero firme — Se trata de la medicación que le administraron a Beatriz
— ¿Qué notaste? — indagué de inmediato, poniéndome en alerta
— Durante los cuatro años que llevo cuidando a mi madre y siguiendo de cerca los tratamientos médicos, he tenido que estudiar mucho sobre farmacología, sedantes y efectos secundarios de las drogas neurológicas — explicó Emilia — Reconocí perfectamente la cápsula azul que le dieron a tu madre. Es un neuroléptico de alta potencia reservado para casos severos de psicosis o agitación extrema
— Los médicos argumentaron que era para controlar su taquicardia — mencioné, sintiendo que una fría tensión me recorría la espalda
— El problema es que Beatriz estaba completamente tranquila, lúcida y consciente cuando llegamos, Alexei — dijo Emilia, tomando mi mano con más fuerza — No había ningún cuadro de agitación que justificara semejante dosis.
Las palabras de Emilia retumbaron en el interior del vehículo como un impacto directo. Saber que mi madre podía estar siendo sometida a un tratamiento perjudicial alteró mi pulso, desatando una rabia contenida en mi pecho
— ¿Estás diciendo que están alterando su salud de manera deliberada? — pregunté en un murmullo denso
— No quiero acusar a la clínica sin fundamentos, Alexei — respondió ella con cautela — Pero por lo que aprendí observando los cuidados de mí madre, esa dosis es totalmente excesiva para el estado real de tu madre. Tenía que contártelo porque no es normal la manera en que se durmió de un momento a otro
Apreté los puños sobre las ruedas de mi silla, procesando la gravedad de la situación. Emilia no era una persona habladora ni impulsiva, el conocimiento práctico que adquirió velando por Maribel le daba una base sólida para dudar de la conducta del personal médico
— Si hay alguien administrándole medicamentos incorrectos a mi madre, van a pagar por ello — expresé con ira
— Por favor, mantén la calma por ahora — me pidió Emilia, acariciando suavemente mi mejilla — Si haces un reclamo directo en la residencia, podrían alterar las fichas médicas o destruir la evidencia si hay algo turbio de por medio
— Tienes razón — asentí, reconociendo su astucia — Debemos movernos con inteligencia
Al llegar a la mansión, ingresamos al vestíbulo. Emilia me dedicó una mirada llena de comprensión y afecto antes de dirigirse hacia la cocina
— Voy a pedir que nos sirvan un té, Alexei. Te espero en la sala en un momento — dijo con una sonrisa serena
— Gracias por cuidar a mi familia como lo haces, Emilia — le dije con devoción pura antes de que se alejara
En cuanto la vi cruzar el pasillo, giré mi silla de ruedas y me dirigí a toda prisa hacia mi estudio privado. Cerré la puerta tras de mí, tomé el teléfono confidencial y marqué directamente a Ismael
📲 — Habla Von Krahn — dije sin preámbulos al escuchar su voz
📲 — Dime, Alexei, ¿sucedió algo en la residencia? — inquirió el abogado al otro lado
📲 — Necesito que actúes esta misma noche con absoluta reserva — ordené con firmeza — Emilia descubrió irregularidades graves en la medicación que le están dando a mi madre. Sospecha que la están sedando en exceso con neurolépticos de alta dosis que aceleran su deterioro
Un silencio pesado se apoderó de la línea por unos instantes
📲 — ¿Crees que sea un error de la clínica o algo intencional? — preguntó Ismael con gravedad
📲 — No voy a dejar espacio a las dudas — sentencié — Contrata a un laboratorio privado e independiente de inmediato. Envía a un médico de nuestra entera confianza a la residencia esta misma noche para que le extraiga muestras de sangre a mi madre sin que el personal del lugar lo note. Quiero un informe toxicológico completo de cada sustancia en su organismo
📲 — Bien, me encargaré de inmediato, Alexei — aseguró Ismael — ¿Investigo también al personal asignado a su cuidado?
📲 — Investiga a cada médico y enfermera que haya firmado sus recetas, sus cuentas bancarias y cualquier movimiento sospechoso fuera del centro — concluí, temiendo que las manos de Bruno o de sus viejos aliados estuvieran detrás de esto — Si alguien está jugando con la vida de mi madre, juro que lo destruiré
📲 — Tendrás los resultados tan pronto como el laboratorio termine las pruebas — prometió Ismael antes de colgar
Dejé el teléfono en su sitio y me quedé contemplando la tranquilidad del estudio. La indignación por la amenaza que rodeaba a mi madre se equilibraba con el profundo amor que sentía por Emilia. Ella no solo había llegado para sanar las heridas de mi pasado, sino que se mostraba como mi compañera más leal, velando por los míos con una perspicacia envidiable
Salí del estudio con la convicción intacta. Sabía que los días venideros traerían batallas complejas contra quienes intentaban dañarnos, pero teniendo la devoción y el amor de Emilia a mi lado, nada impediría que defendiera a mi familia con cada aliento.