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PRÉSTAME TÚ NOMBRE

PRÉSTAME TÚ NOMBRE

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Traiciones y engaños / Romance
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lily Benitez

Elena sin memoria acepta fingir ser la novia de Nahuel que tiene un matrimonio arreglado y no quiere casarse con esa a la que eligió su familia, quien le promete averiguar sobre su identidad.

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14- No dormi

🟣NAHUEL

No dormí. Otra vez.

Desde que Elena me miró en el pasillo de la clínica Favaloro y me dijo “necesito tiempo”, no pegué un ojo. 22 años y me sentía de 80. Me pasé tres días en el auto, estacionado en la vereda de la clínica, mirando la ventana del cuarto piso. Habitación 412. Sabía que ella estaba ahí adentro, con su papá, con su apellido nuevo, con su vida entera que no me incluía.

Al cuarto día no aguanté más. Arranqué y fui a ver al único tipo que podía ayudarme sin cagarme a trompadas por ser un Ibarra.

Daniel San Rafael.

Daniel no es mi amigo de toda la vida. Es el hijo de puta que me sacó de tres comas etílicos en la facultad y que me cosió la ceja cuando choqué con la moto a los 19. Es médico, es bueno, y es lo más parecido a decente que conozco. Y fue el primero que atendió a Elena cuando apareció en esa ruta sin nombre.

Toqué el timbre de su consultorio a las siete de la mañana. Me abrió en bata, con ojeras.

—¿Se murió alguien?.

Preguntó, de una.

—Yo.

Dije, y entré sin que me invitara.

—Me estoy muriendo, boludo.

Le conté todo. Sin filtro. Le conté de la noche del 14 de enero que no recuerdo, de mi abuelo manejando, de la discusión por Silvina Montenegro, del golpe que sentimos y no vimos. Le conté que Elena es Elena Duarte, hija de Jerardo, que el tipo se despertó del coma y lo primero que hizo fue señalarme como el que casi mata a su hija. Le conté que Germán, el hermano, el padrino, el que maneja ahora la empresa, me quiere muerto.

Le conté que anoche, a las tres de la mañana, golpeé dos veces la pared de mi cuarto como un pelotudo, sabiendo que ella no estaba del otro lado para escucharme.

Daniel escuchó todo. Tomando café, sin interrumpir. Cuando terminé, se quedó callado un rato largo.

—Estás hecho mierda.

Dijo al fin.

—Gracias, doctor obvio.

—Y ella también.

Siguió.

— La vi en la clínica. Está rota. Tiene 20 años, se enteró que su papá está vivo, que su apellido vale millones, y que el pibe que le gusta es el nieto del tipo que casi la mata. ¿Qué querés que haga? ¿Que te elija a vos y se pelee con el padre que recién recupera?

Me pasé las manos por la cara. Tenía la barba de tres días, los ojos rojos.

—No sé.

Fui honesto.

— Solo sé que sin ella me ahogo. Dormimos juntos, Dani. Sin apellido, sin Ibarra, sin Duarte. Solo ella y yo. Y despues de tres dias me la sacaron.

Daniel dejó la taza. Me miró fijo.

—¿Confiás en mí?

Lo miré como si estuviera loco.

—Sos el único tipo al que le dejaría abrirme la cabeza. ¿Qué decís?

—Entonces haceme caso —se paró—. Yo fui el primer médico que atendió a Elena. Yo firmé su ingreso como NN. Legalmente, tengo que seguir su caso por los golpes en la cabeza. Amnesia postraumática, posible daño neurológico. Necesita estudios. Necesita seguimiento. Y necesita recuperar la memoria sin presión.

No entendí al principio. Soy un burro de 22 años, no un médico.

—¿Y?

—Y vos no podés acercarte —dijo, lento, como explicándole a un nene—. Su tío te quiere matar, su papá te odia, y ella está en el medio. Pero a mí sí me deja entrar. Elena me señaló delante de Germán como el único en quien confía. ¿Sabés por qué? Porque no le mentí nunca. Ni cuando no tenía nombre.

Se me prendió la lamparita.

—Vos entrás —dije—. Como médico. Y yo...

—Y vos esperás —me cortó—. Yo la veo. Yo hablo con ella. Yo me aseguro que esté bien. Y de paso, boludo, le digo que el idiota de Nahuel Ibarra se está muriendo en la vereda de la clínica hace tres días sin comer.

Me le quedé mirando. Daniel San Rafael, el tipo más bueno que conozco, ofreciéndose a ser el cupido de un Ibarra.

—¿Por qué?

Pregunté.

— ¿Por qué me ayudás?

Se encogió de hombros. Sonrió, triste.

—Porque la vi cuando llegó. NN, golpeada, cagada de miedo. Y la vi hace tres días, agarrándote la mano a escondidas mientras creía que nadie miraba. No soy ciego, Nahuel. Ella te eligió a vos cuando no tenía nada. Sería un hijo de puta si no intento que te elija ahora que tiene todo.

Se me cerró la garganta.

—Andá a la clínica.

Dije.

—Ahora.

—Ya fui.

Sonrió de lado.

—Ayer. Hablé con Germán. Le dije que necesito hacerle a Elena una resonancia con contraste, un mapeo neuronal, todo el verso médico para ver si hay secuelas. Y que tiene que ser en mi clínica, con mi equipo, porque yo conozco el caso de cero. ¿Sabés qué me dijo tu enemigo Duarte?

Negué.

—Me dijo: “Si usted es el único en quien mi sobrina confía, doctor, tiene mi permiso. Pero si la lastima, lo entierro”. Así que felicitaciones, Ibarra. Soy oficialmente tu cupido. Y si la cago, nos entierran a los dos.

Me largué a reír. Una risa rota, de alivio, de miedo.

—¿Cuándo la ves?

—Hoy a las cuatro —miró el reloj—. Vení a las cinco. Esperá en la sala de espera. Yo te hago pasar “por error”. Decile dos frases. Las que tengas que decirle. Después te vas. Sin escándalo. Sin apellido. Solo vos.

Me paré. Le di un abrazo que casi le parto dos costillas.

—Te debo una, Dani.

—Me debés tres —se rió—. Y la moto que chocaste a los 19.

A las cinco en punto estaba en la sala de espera de la clínica de Daniel. Con el corazón en la boca. Con 22 años y sintiéndome de 15, esperando que la chica que me gusta salga de clase.

A las cinco y diez, Daniel abrió la puerta de su consultorio. Elena estaba sentada en la camilla, con una bata celeste, el pelo castaño atado, descalza. Me vio. Y se le iluminaron los ojos color miel.

Fue un segundo. Un segundo donde no existió Jerardo Duarte en coma, ni Germán Duarte desconfiando, ni Octavio Ibarra confesando, ni la fusión con los Montenegro. Un segundo donde solo existimos Elena, de 20 años, y yo, de 22, mirándonos como la primera vez en la ruta.

Daniel carraspeó.

—Uy, perdón —dijo, mal actor—. Nahuel, no sabía que estabas acá. Elena, ¿te molesta si tu... amigo te saluda? Dos minutos. Es por protocolo. El acompañamiento emocional ayuda a la memoria.

Elena me miró. A mí. No a Daniel, no a la puerta, no al apellido. A mí.

—No —dijo, con la voz chiquita—. No me molesta.

Daniel salió y cerró la puerta. Dos minutos. Me dieron dos minutos.

Crucé el consultorio en tres pasos. No la toqué. No podía. Si la tocaba, no me iba más.

—Elena —dije, y se me quebró la voz como a un pendejo—. No me acuerdo de la noche del 14 de enero. No me acuerdo si fui yo el que te hizo daño. Pero me acuerdo de cada noche desde que te encontré en la ruta. Me acuerdo de tu nombre cuando no tenías nombre. Me acuerdo de vos, sin Duarte, sin Ibarra.

Se le llenaron los ojos de lágrimas. No dijo nada.

—Te quiero —seguí, porque si me iba a morir, me iba a morir diciendo eso—. Te quiero con 20 años, con apellido nuevo, con un padre vivo y con un tío que me quiere matar. Te quiero aunque no me elijas. Pero necesito que sepas que los dos golpes en la pared siguen ahí. Toda la vida.

Se bajó de la camilla descalza. Caminó hasta mí. Y me apoyó la frente contra el pecho, justo arriba del corazón.

—Yo también te quiero —susurró, tan bajo que casi no la escuché—. Y te odio por eso. Porque es más fácil cuando no tenés a nadie. Ahora tengo un papá que me mira como si fuera suya. Y te tengo a vos. Y no sé cómo elegir.

Le levanté la cara. Le sequé una lágrima con el pulgar.

—No elijas —le dije—. No hoy. Solo no te olvides de mí, ¿sí? No te olvides de la noche que no dormimos. No te olvides que fuiste Elena antes de ser Duarte.

La puerta se abrió. Daniel.

—Tiempo —dijo, con cara de culo—. Germán subió.

Elena me soltó de golpe. Dio un paso atrás. Volvió a ser Elena Duarte, la hija de Jerardo, la sobrina de Germán.

Yo volví a ser Nahuel Ibarra, el nieto de Octavio, el enemigo.

—Andá —me dijo, sin mirarme.

Me fui. Pero en la puerta, me di vuelta.

Ella me estaba mirando. Con esos ojos color miel llenos de agua. Y se tocó el pecho, dos veces. Golpe, golpe.

Mi corazón contestó. Golpe, golpe.

Daniel me sacó a la fuerza antes de que Germán me viera.

En el pasillo, me apoyó una mano en el hombro.

—Dos minutos —dijo—. Y la hiciste llorar. Sos un romántico de mierda, Ibarra.

—Y vos sos el mejor cupido del mundo, San Rafael.

Nos fuimos antes de que nos mataran. Pero yo me fui con algo.

Ella me quiere. Me lo dijo. 20 años, con el mundo entero diciéndole que me odie, y me quiere.

Ahora solo tengo que sobrevivir a su apellido para poder tenerla.

1
Cynthia Estefanía Galarza
que Elena se acuerde de quien las choco y iba manejando era octavio y no Nahuel. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Maya
Tantp que mencionan la edad
Maya
Ese chico es un cobarde y pendejo
Cynthia Estefanía Galarza
espero que en la casa a Elena le den algo de lo que es alergica y sepa que es su hija, y que Nahuel y Elena se casen en secreto. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Claudia Patricia Cruz Saa
No entiendo sí no es su hija entonces quien es
Maria Carmen Rodriguez Mensia
!!! OHHHHH ,QUE BUENA HISTORIA ...GRACIAS ESCRITORA ...🌹
Maria Carmen Rodriguez Mensia
.!!De impacto!! buena buenísima!!...
Maria Carmen Rodriguez Mensia
!! Me encanta ,buenísima ,no la dejaré de leer hasta terminarla ...🌹👏👏
Cynthia Estefanía Galarza
que Elena recuerde quien es. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Cynthia Estefanía Galarza
que le pida ayuda al doctor Daniel y a Nahuel que le diga que ellos no son su familia y la ayude a escapar. 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Fran Sánchez
Cómo ese tipo ,dio con ellos tan pronto 😅
Maya
Tenían que poner imágenes de su nuevo look
Cynthia Estefanía Galarza
que Elena le pida a Nahuel que la acompañe. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
mariela
El viejo como que es un hueso duro de roer y cree que todo se tiene que hacer a su voluntad pero esta vez como que se va a equivocar porque Nahuel y "Elena" no se lo permitirán quiero leer ese enfrentamiento.
mariela
Son bellos los protagonistas quien es realmente ella para secuestrarla tenerla encerrada, drogada y borracha del sistema de desaparecidos porque quien ese hombre que lo hizo y quien le pago 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
mariela
Que paso realmente con Elena quien era el degenerado que la tenia encerrada 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Como la secuestro y desde cuando lo hizo 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Veremos que pasa si la ayuda Nahuel ella se decidirá aceptar la propuesta
🤔🤔🤔❓❓❓❓
Elizabeth Sánchez Herrera
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