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La Chica Del Campo Y El Jefe Frío

La Chica Del Campo Y El Jefe Frío

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:14
Nilai: 5
nombre de autor: Isabel Cristina Oliveira

Isabella Ferraz, una chica de veinte años, soñadora y con muchos talentos. Su sueño es graduarse en Derecho, por lo que abandonó el campo para cumplirlo. En su camino se encontrará con un jefe frío y arrogante. ¿Cómo será este encuentro? ¡Acompáñanos en otro romance!

NovelToon tiene autorización de Isabel Cristina Oliveira para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

César, que no es tonto, ya captó cuál es la suya.

César- ¡Gracias! Pero para eso le pago a mi asistente y él también necesita descansar.

No fui a mi casa, el hotel de mis padres está ahí cerca. Decidí quedarme allí esta noche. Vaya a ser que esa loca decida aparecer en casa en la madrugada. No me voy a arriesgar.

Voy llegando a la habitación y hay una chica limpiando el pasillo. Entro a la habitación y siento el olor de mi niña.

Me estoy volviendo loco, no puedo dejar de pensar en esa chica. Ni siquiera sé de lo que soy capaz de hacer cuando la encuentre. Si la mato o la crío como esclava.

Fabio- Amigo, ve a darte un baño y ve si puedes dormir, hoy el día rindió para ti.

Fábio salió y dejó al amigo en la cama durmiendo.

Gracias a Dios él durmió. Esto se está volviendo paranoico, nunca he visto a César preocuparse tanto por una persona. Ni siquiera su madre, que sufrió un atentado, se puso así, queriendo localizar a una persona.

Solo no entiendo por qué no conseguimos encontrar a esa chica. El destino, está jugando con la persona equivocada.

Unos días después

César aprovechó que estaba cerca del depósito, aprovechó y fue allá.

Pasó por la recepción, dio los buenos días y se dirigió a su oficina.

Vio a doña Silvânia conversando con Bella. Su corazón latió acelerado, pasó y saludó a doña Silvânia.

Silvânia- ¡Patrón, el señor por aquí! ¿Tiene algo que necesita?

César- Todo bien, doña Silvânia. Pasé por aquí para analizar unas mercancías. ¿Quién es la chica?

Silvânia- Patrón, esa es Isabella, la nueva secretaria, trabaja con nosotros ya hace 9 meses.

César- 💭¡Ese es su nombre!

¡Todo bien! Bienvenida Isabella.

Bella- ¡Gracias, señor!

César subió a su sala, que no sabía qué hacer, se puso nervioso, no tuvo actitud de nada, se quedó completamente indefenso, pareciendo tonto.

Fabio- ¿Jefe, es su chica?

César- Todo este tiempo ella estaba más cerca de mí y no lo sabía. ¿Qué hago ahora?

Fabio- ¡Le aconsejo que vaya con calma con la chica, ella puede desaparecer de una vez!

César- ¿desaparecer? Ella no está ni loca de desaparecer, ahora que la encontré.

Fabio- ¿Qué pretende hacer? ¿Quiere que venga hasta su sala?

César- ¡No! Ella parece asustada, voy a pasar el día aquí hoy, quiero analizar el territorio primero.

Para no dejar pistas equivocadas, vamos al depósito.

Doña Silvânia, voy al depósito, necesito analizar unas mercancías.

Silvânia- ¿Quiere que lo acompañe para anotar algo?

César- Pida a la secretaria que venga a acompañar.

Silvânia- ¡Sí, señor!

Silvânia - ¡Bella, ve a acompañar al patrón hasta el depósito!

Bella- ¡Sí! Vamos, señor.

César sudaba frío, no entendía todo aquello.

Bella lo miró, miró al asistente y preguntó. – Señor, ¿está todo bien?

César estaba retirando la corbata, desabrochó el primer botón para respirar mejor.

Bella- Señor, voy a buscar agua para usted.

César- Cara no voy a poder, quiero abrazarla, besar su boca.

Fabio- Jefe usted nunca abraza ni besa a nadie, ¡no deja ni que lo toquen!

César- Con ella es diferente. Esa chica tiene un dominio sobre mí que no sé explicar.

Bella- Tome, señor, ¡beba despacio!

César se queda mirando a Bella, dejándola tímida.

César- ¡Vamos, estoy mejor!

Llegaron a las mercancías y César no sabía qué buscar.

Fabio- Bella, muéstrenos el último cargamento.

Bella- Señor Fábio, si fuera eso yo les habría mostrado en la computadora, registro todas las mercancías, las que entran y salen.

-César comenzó una tos, que no paraba.

Fabio- Jefe vamos a salir de aquí, debe ser la falta de oxígeno del local.

César- ¡Verdad! Disculpa Bella, otra hora lo veo.

Salieron a la velocidad de la luz.

Bella- ¡Oxente! ¿Qué le pasó a este hombre? Tan bonito, ya tiene falta de aire.

Bella volvió a su mesa y continuó su trabajo.

César desde su sala observaba a Bella en su mesa por las cámaras.

Fábio, ¿qué debo hacer? Me conoce mejor que mis padres. Nunca he salido con nadie, pero ahora parezco un adolescente.

Fabio- Jefe intente conocer a la chica primero, voy a acceder al RH para tomar algunas informaciones de ella.

Fábio accedió al sistema de la empresa y vio su currículum.

Isabella Ferraz, 20 años, vive en la ciudad, sin dirección para informaciones, curso de informática, primer empleo, nombre de los padres y solo eso.

César- ¿Casada o soltera?

Fabio- Aquí no tiene esa información.

César- Ahora haga una búsqueda más profunda, sabe lo que quiero saber.

Fábio – Sí, jefe! Ahora mismo. ¿Va a continuar por aquí?

César- ¡No sé si voy a poder irme hoy!

Fábio salió para resolver el asunto del patrón.

Si hubiera adivinado que mi jefe iba a estar tan tranquilo así, ya habría revuelto el mundo detrás de esa chica.

César continuó mirando las cámaras, vio a doña Silvânia ir a conversar con ella.

Silvânia – ¿Ya volvió Bella?

Bella- ¡Sí, señora! Apenas llegamos allá el patrón comenzó a sentirse mal. Salió de allá en una rapidez.

Silvânia- ¿El patrón salió del depósito corriendo?

Sandra- Bella, ¿él es mismo bonito como dicen?

Silvânia- Le aconsejo que ni siquiera lo mire, no le gusta ser tocado y ni quien se queda mirando para él, dicen que no recibe apretón de mano y ni mucho menos abrazo. Yo misma nunca he tomado su mano, solo nos saluda con la cabeza.

Sandra- ¡Oxente! ¿Él no es casado y ni tiene novio?

Silvânia- Olvídense de eso. Vamos a trabajar, voy a ver si él quiere algo.

Sandra- Ya te dije, el hombre es todo misterioso. Dicen que hace pocos contactos con las personas.

Silvânia fue hasta el patrón.

¡Patrón! ¿Desea alguna cosa?

César- Está todo bien, quería que pidiera enviar mi almuerzo para aquí.

Silvânia- El señor va a trabajar aquí hoy, ¿puedo saber si hay algo de errado sucediendo?

César- ¡No! Está todo en orden, creo que por eso estoy preocupado. ¡Está demasiado bueno, todo demasiado bien!

Silvânia- Patrón, ¡no estoy entendiendo! ¿No es para ser así?

Desde el día que contratamos a Bella, no tenemos problema con ninguna carga. Todo llega perfecto y cuando no lo está ella notifica luego y todo se resuelve.

César- Es por eso mismo que estoy aquí, voy a pasar unos días por aquí para analizar todo.

Silvânia- Todo bien, señor!

Silvânia salió de la sala de patrón con una pulga detrás de la oreja, ahí hay algo. Este niño nunca vino aquí con esa calma toda y cuando pasa por aquí es por la noche para no ser visto.

Hasta quiso saber quién era Bella. Voy a estar atenta contigo, ¡jefecito! No nací ayer.

Silvânia hizo el pedido del restaurante que le gusta comer.

Un tiempo después la comida llegó. Silvânia pidió que Bella llevara el almuerzo del patrón.

Bella tomó las marmitas y fue a dejar en su sala.

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