La vida de Elena terminó de forma repentina y prematura mientras leía su novela favorita, una historia llena de pasión, intrigas y paisajes exóticos ambientada en el reino desértico de Al-Jazair. Pero la muerte no fue el final: al despertar, descubre con horror e incredulidad que ha renacido dentro de esa misma historia… encarnando al personaje más desafortunado y condenado de todos: la esposa política del temido príncipe Zayn Al-Khalid.
Conocido en todo el mundo como "El Villano del Desierto", Zayn es un hombre de belleza imponente y naturaleza despiadada. Rico, poderoso y peligroso, gobierna con mano de hierro y vive marcado por la oscuridad y la soledad. En la trama original, la esposa que Elena ahora habita fue una mujer arrogante, orgullosa y llena de rencor, que despreció a su esposo y a sus costumbres, y que cometió el error fatal de interponerse en el camino de la verdadera protagonista: la mujer destinada a llegar al palacio para cambiar el corazón del villano.
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Capítulo 14: Costmbres y tradiciones.
Pasé la página del libro, buscando la siguiente parte. — Ahora… las normas de convivencia y lo que está permitido y prohibido. Dime, Layla, ¿cuáles son las reglas que más debo tener en cuenta, especialmente como esposa del gobernante?
Layla se acercó más y comenzó a enumerar, con la seguridad de quien ya se ha aprendido la lección:
«Nunca intervenir en asuntos de hombres»: En esta cultura, los asuntos de guerra, leyes, dinero y gobierno son dominio exclusivo de los hombres. Una mujer sabia no opina, no da consejos políticos ni intenta influir en decisiones públicas. La Elena original cometió el error de opinar de todo, decir cómo debían gobernar, criticar las leyes… y todos pensaron que estaba loca o que quería mandar ella. Regla: Escuchar todo, aprender todo, pero guardar opiniones políticas para mí misma. Mi poder será silencioso, no público.
«Los regalos y la hospitalidad»: Dar y recibir es sagrado. Si alguien os da algo, por pequeño que sea, debéis recibirlo con ambas manos, con una sonrisa y palabras de agradecimiento. Rechazar un regalo es un insulto mortal. Y si alguien os ofrece comida o bebida, debéis probar al menos un poco. La antigua señora tiraba lo que no le gustaba o decía que era mala comida… eso fue visto como un desprecio a todo el reino. Regla: Agradecer siempre, valorar todo lo que me den, por humilde que parezca.
«El honor y la palabra dada»: Aquí, la palabra de una persona vale más que cualquier documento escrito. Si prometéis algo, debéis cumplirlo sí o sí. Si decís que haréis algo, lo haréis. Mentir o faltar a la palabra es lo peor que existe, mucho peor que un error. Zayn lo sabe bien: él nunca miente, nunca rompe sus promesas, y exige lo mismo de todos. Regla: Pensar antes de hablar. Si lo digo, lo cumplo. Nunca mentir. La verdad es mi mayor fuerza.
«La posición de la esposa»: La esposa principal, la princesa, tiene un rango altísimo. Se le debe respeto y reverencia. Pero a cambio, ella debe ser un ejemplo. Debe ser generosa con los sirvientes, amable con las otras mujeres, caritativa con los pobres, prudente y digna. Ella es la madre simbólica del pueblo. La Elena original solo exigía respeto, pero no daba nada a cambio, ni bondad, ni ejemplo. Regla: Yo seré el ejemplo. Seré generosa, seré amable, seré quien ayude y proteja a los demás. Así me ganaré el respeto que no me gané por nacimiento aquí.
Escuché cada punto con atención, grabándolo en mi mente como si fuera un código de leyes sagrado. Todo lo que ella me decía explicaba perfectamente por qué la historia había terminado tan mal. Elena había roto todas estas reglas una y otra vez, convencida de que tenía derecho a hacerlo, convencida de que sus formas eran mejores. Y cada vez que rompía una norma, se ganaba a un enemigo más, o alejaba un poco más a su esposo.
—Hay una cosa más, mi señora… —dijo Layla con voz más suave, casi con timidez—. Algo que todos observan mucho: cómo tratáis a los que están por debajo de vos. Aquí se cree que la verdadera calidad de una persona se ve en cómo trata a los sirvientes, a los pobres, a los débiles. Tratar mal a alguien que no puede defenderse no es señal de poder, sino de bajeza y falta de educación. La antigua señora… gritaba, insultaba y ordenaba castigos por cosas pequeñas. Se ganó el odio de todo el personal.
—Lo sé —respondí con firmeza—. Y yo haré lo contrario. Trataré a todos, desde el más alto noble hasta el más humilde de los sirvientes, con la misma cortesía y respeto. Porque, como tú bien dices, Layla, ahí está la verdadera nobleza.
Pasé las manos por encima de los libros cerrados, sintiendo que ahora tenía algo que la otra Elena nunca tuvo: conocimiento y respeto.
Ya conocía el terreno, ya sabía dónde estaban los peligros, ya tenía a mi aliada, ya había cambiado mi actitud… y ahora, finalmente, había aprendido las reglas del juego. Sabía cómo debía caminar, cómo debía hablar, cómo debía vestir y cómo debía actuar en cada momento. Ya no habría errores por ignorancia. Ya no podría decirse que la esposa del príncipe no sabe comportarse.
Me levanté de la mesa, me acerqué al gran espejo y ajusté con mis propias manos el velo que cubría mi cabello, colocándolo tal como dictaba la tradición, con elegancia y recato. Me miré y vi a una mujer distinta: la misma belleza, sí, pero ahora acompañada de dignidad, inteligencia y respeto.
—Layla —dije, volviéndome hacia ella con una sonrisa tranquila—. Ya estoy preparada. Ahora sé quién soy, dónde estoy, qué se espera de mí y cómo conseguirlo. No cometeré ni un solo error por no saber. Todo lo que haga a partir de ahora será pensado, medido y correcto.
Layla me miró con ojos brillantes de orgullo y admiración.—Sois perfecta, mi señora. Creo que nadie en la historia de este palacio ha estudiado y aprendido tanto en tan poco tiempo. Ahora… ahora ya sois realmente de aquí.
Asentí.—Sí. Ahora soy de aquí. Y el próximo paso… será que él también lo vea. Que él vea que su esposa política no es una carga, ni una extranjera orgullosa, sino una mujer que ha sabido adaptarse, respetar y aprender. Y eso… eso le sorprenderá más de lo que crees.
Había estudiado las costumbres, había entendido la cultura. Ya no era una extraña en tierra ajena. Era la Princesa de Al-Jazair, y estaba lista para demostrarlo ante todos, incluido el hombre más difícil, poderoso y peligroso del reino.
m8jiiita bien decía mi abuela "Piensa mal y acertarás "
no sé aquí yo imaginando cosas🤔🫣😬
-la chica que REENCARNÓ se llama ELENA
y reencarna en el cuerpo de la esposa política del príncipe que se llama igual... "LADY ELENA"🤔🤔🙄
como así? AUTORA le nombraste igual para que no nos volvamos un masaclote?
o cómo fué la cosa ??