NovelToon NovelToon
Vestida Para La Traición

Vestida Para La Traición

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Villana / Completas
Popularitas:36.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Julissa Pitti

Una abogada brillante, a punto de casarse, descubre la traición de su prometido y su mejor amiga… y decide convertir su propia boda en el escenario perfecto para revelar la verdad.

NovelToon tiene autorización de Julissa Pitti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Valeria

 Falta un día, y no puedo dejar de sonreír. Camino por la casa con una ligereza que no reconozco en mí, como si todo mi cuerpo estuviera más liviano, como si cada paso apenas tocara el suelo. Hay voces, movimiento, gente entrando y saliendo, pero todo se siente lejano, como si yo estuviera en otro lugar, en algo más alto.

 Me detengo frente al espejo del pasillo, me observo, y sonrío. No es una sonrisa contenida, no es medida, es real.

 —Mañana —susurro.

 Paso mis dedos por mi cabello, acomodando un mechón que no lo necesita, mis manos no están quietas, no por ansiedad, por emoción. Mañana me caso, con él, con Santiago. Suelto una pequeña risa, casi incrédula, como si todavía me sorprendiera decirlo en voz alta. Todo salió bien, todo está listo, todo es perfecto. Siento algo en el pecho, cálido, constante, que sube y me llena por completo. Es felicidad, pura.

 —Valeria.

 La voz de Daniel me saca de ese momento. Me giro, está en la puerta, serio, demasiado serio para alguien que está a un día de la boda de su hermana. Frunzo apenas el ceño, pero la sonrisa no desaparece del todo.

 —¿Qué pasa?

 —Necesito hablar contigo —dice—, a solas.

 Lo miro un segundo más, algo en su tono no encaja, pero no lo dejo crecer, no hoy. Asiento.

 —Claro.

Daniel

 Cierro la puerta del estudio con cuidado. No estoy solo. El investigador está detrás de mí, discreto, en silencio, como si no quisiera ocupar espacio.

 Valeria lo nota de inmediato. Su expresión cambia, no por miedo, por confusión.

 —¿Quién es?

 —Alguien que necesito que escuches —respondo.

 La observo, está feliz, todavía flotando en algo que no va a durar. Por un segundo dudo, pero no puedo detener esto.

 —Siéntate.

 Ella obedece. Coloco el sobre sobre la mesa, y el investigador da un paso al frente, dejando otro archivo, más grueso, más pesado.

 —Necesito que veas todo —digo—, no solo una parte.

Valeria

 Miro el sobre, luego al hombre que no conozco, luego a Daniel.

 —¿Qué es esto?

 —Ábrelo.

 La sonrisa ya no está. No del todo. Pero algo en mí aún se resiste.

 Abro el sobre. Saco las fotos. Las primeras no las entiendo, un edificio, un estacionamiento, una entrada. Paso a la siguiente… y todo se detiene.

 Santiago.

 Camila.

 Juntos.

 Demasiado cerca.

 Otra imagen, entrando a un hotel. Otra más, saliendo.

 Mi pulso se rompe.

 —No…

 Pero mi voz no tiene fuerza.

 —No es todo —dice el hombre por primera vez.

 Levanto la vista.

 —Registros de entrada, pagos en efectivo, reservas a nombre de terceros, pero rastreadas —añade, abriendo el archivo—. Fechas, horarios, coincidencias.

 Pasa las hojas frente a mí, una por una.

 No deja espacio para dudas.

Daniel

 La estoy mirando, veo el momento exacto en que lo entiende. No hay negación, no en ella. Solo impacto.

 —Lo he estado siguiendo —dice el investigador—, no es reciente. Es constante.

 Valeria no responde.

 Se está rompiendo, pero en silencio.

Valeria

 No puedo respirar bien. Las imágenes no se detienen. Camila conmigo, Camila riéndose, Camila… con él.

 Santiago.

 Santiago mirándome, Santiago prometiéndome… Santiago mintiéndome.

 Algo dentro de mí se rompe. No lento, de golpe.

 Y lloro.

 Sin control, sin elegancia, sin medida. Me cubro la boca, pero no sirve, todo sale.

 Daniel no se acerca, no dice nada. El silencio es peor.

 No sé cuánto tiempo pasa. Pero el llanto baja. No desaparece, cambia. Se vuelve más frío.

 Miro las fotos otra vez. Esta vez entiendo todo.

 Levanto la vista.

 —La boda sigue en pie.

Daniel

 La miro. Ya no es la misma.

 —Valeria…

 —No.

 No es una reacción impulsiva. Es decisión.

Valeria

 Sostengo su mirada.

 —Mañana me caso —digo, en voz baja, firme—, y él va a creer que sigue teniendo ventaja.

 Hago una pausa. El dolor sigue ahí, pero ya no manda.

 —Y eso es exactamente lo que necesito.

Santiago

 Estoy en el despacho de mi madre, apoyado contra el respaldo de la silla, relajado, más de lo que debería. Ella me observa desde el otro lado del escritorio, con esa mirada que siempre analiza demasiado.

 —Todo está avanzando mejor de lo esperado —digo.

 Ella entrelaza las manos.

 —¿Estás seguro de eso?

 Sonrío apenas.

 —Valeria no sospecha nada.

 Mi madre no responde de inmediato.

 —Es inteligente —dice finalmente.

 —No lo suficiente —respondo, sin dudar—. Es estructurada, predecible… confía.

 Camino un par de pasos, tranquilo.

 —Está tan concentrada en que todo sea perfecto, que no ve nada más.

 Mi madre inclina la cabeza.

 —¿Y la otra?

 Suelto una pequeña risa.

 —Camila sabe lo que le conviene.

 Hay un silencio breve.

 —No te equivoques —dice ella—, las personas subestimadas suelen ser las más peligrosas.

 La miro.

 —Valeria no es peligrosa —respondo, con seguridad—, es… útil.

 Tomo las llaves de la mesa.

 —Mañana todo se cierra.

 Salgo sin mirar atrás.

 Seguro.

 Convencido.

 Sin saber…

 que ya es demasiado tarde.

1
Andrea Nardelli
extraordinaria genial
Equipo Motorola
excelente historia felicitaciones escritora 👏
Maria Josefa
con Valeria que sospeche de esa putizorra y ese mujeriego
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play