En su primera vida, ella muere de una enfermedad. Pero renace en un mundo nuevo, con posibilidades mágicas de cambiar su destino.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Templo 1
Esa misma tarde, una joven doncella condujo a Lila por uno de los largos pasillos del templo.
Mientras caminaban, la muchacha le iba explicando algunas reglas sencillas.
—Las comidas son tres veces al día. El desayuno se sirve al amanecer. El almuerzo, cuando suena la campana del mediodía. Y la cena al anochecer.
Lila escuchaba atentamente.
La doncella continuó hablando.
—Mañana, el mago Mohys vendrá a buscarte. Él te explicará las clases que puedes tomar como residente del templo.
Lila inclinó la cabeza.
—Muchas gracias.
La joven le dedicó una sonrisa amable.
—No tienes que agradecer por todo.
Lila simplemente sonrió con timidez.
[Es una costumbre...]
Llegaron al final del pasillo.
La doncella abrió una puerta de madera clara.
—Esta será tu habitación.
Lila entró despacio.
El cuarto era pequeño.
Muy pequeño.
Las paredes estaban completamente pintadas de blanco.
Había una cama individual perfectamente tendida.
Un escritorio sencillo con una silla de madera.
Un pequeño armario.
Y, para su enorme sorpresa...
Una puerta que conducía a un cuarto de baño.
No era grande.
Pero todo estaba impecablemente limpio.
No había polvo.
Ni humedad.
Ni muebles rotos.
Todo estaba cuidado con esmero.
La doncella dejó sobre la cama una túnica celeste doblada con cuidado.
—Esta es la ropa que utilizan quienes viven en el templo. Puedes usarla cuando quieras.
Luego hizo una pequeña reverencia.
—Descansa. Si necesitas algo, solo debes avisarnos.
Cuando la puerta se cerró, Lila permaneció inmóvil unos instantes.
Mirando aquella sencilla habitación.
Después sonrió.
[No es grande...]
[Pero es muy bonita.]
[Está limpia.]
[E incluso tengo un baño.]
Todavía le costaba creer que aquello fuera para ella.
Lo primero que hizo fue sacar las dos bolsas de monedas.
Miró alrededor con atención.
[Es mejor no dejarlas a la vista.]
Después de revisar la habitación, encontró una tabla del suelo que cedía ligeramente.
La levantó con cuidado.
Debajo había un pequeño espacio vacío.
Guardó allí ambas bolsas.
Volvió a colocar la madera exactamente en su sitio.
Y dio un pequeño golpecito con el pie para asegurarse de que no se notara.
[Perfecto.]
[Solo por si acaso.]
No desconfiaba del templo.
Pero tampoco olvidaba lo que había aprendido durante sus dos vidas.
Siempre era mejor ser precavida.
Después caminó hasta el baño.
Allí encontró una amplia tinaja de madera.
Junto a ella había varios pequeños cristales transparentes colocados dentro de un recipiente.
Los observó con curiosidad.
Los recuerdos de Lila aparecieron enseguida.
[Cristales térmicos...]
Tomó uno con cuidado.
Lo dejó caer dentro del agua.
Un instante después...
El agua comenzó a calentarse lentamente.
Sus ojos se abrieron con sorpresa.
[¡Qué increíble!]
Recordó entonces algo más.
[También se pueden usar varios...]
Con cierta curiosidad añadió un segundo cristal.
El agua se volvió aún más cálida.
Y cuando colocó un tercero...
Un agradable vapor comenzó a elevarse desde la tinaja.
No pudo evitar sonreír.
[La magia realmente puede hacer la vida mucho más cómoda.]
Se desvistió despacio.
Entró en el agua.
Y apenas el calor envolvió su cuerpo...
Sus hombros se relajaron por completo.
—Ah...
Un pequeño suspiro escapó de sus labios.
Cerró los ojos.
[Qué agradable...]
De pronto recordó algo.
Era probable...
Que aquella fuera la primera vez que la verdadera Lila disfrutaba de un baño caliente.
Los recuerdos de la niña mostraban inviernos enteros bañándose con agua helada en el patio.
A veces incluso bajo la nieve.
Nunca había conocido algo tan sencillo como una tinaja con agua caliente.
Eso hizo que el pecho de la joven se apretara con fuerza.
[Al menos...]
[Podremos disfrutarlo ahora.]
Permaneció varios minutos simplemente descansando.
Dejando que el calor relajara unos músculos que habían vivido demasiado tiempo tensos.
Cuando salió, se secó con cuidado.
Luego se vistió con la túnica celeste que habían dejado sobre la cama.
Era sencilla.
Cómoda.
Y un poco grande para ella.
Las mangas le cubrían parte de las manos.
No le molestó.
Al contrario.
Le resultaba agradable.
Aproximadamente una hora después...
Una profunda campana resonó por todo el templo.
Lila abrió la puerta.
Vio que muchas personas salían de sus habitaciones.
Algunos conversaban en voz baja.
Otros simplemente caminaban con tranquilidad.
Ella decidió seguirlos.
[Probablemente sea la hora de la cena.]
Después de recorrer varios pasillos llegaron a un enorme comedor.
Había muchas mesas largas de madera.
Decenas de personas ocupaban los asientos.
Aunque el lugar estaba lleno, reinaba una curiosa calma.
Todos conversaban.
Pero nadie levantaba demasiado la voz.
No había gritos.
Ni discusiones.
Solo el suave murmullo de muchas conversaciones respetuosas mezclado con el sonido de los cubiertos.
Lila observó la fila que avanzaba lentamente frente a una larga cocina.
Esperó pacientemente su turno.
Cuando llegó al frente, una cocinera de mejillas sonrosadas le dedicó una sonrisa.
—Primera vez.
No era una pregunta.
Parecía haberlo adivinado enseguida.
Lila asintió con timidez.
La mujer tomó una bandeja de madera y comenzó a servir la comida.
Había una sopa caliente de verduras.
Un trozo de pan recién horneado.
Carne estofada con papas.
Y una pequeña fruta de postre.
Lila observó la bandeja.
Sus ojos comenzaron a brillar.
[Hace muchísimo tiempo...]
[No veía una comida así.]
Se sentó sola en una esquina.
Juntó las manos por costumbre.
—Gracias por la comida.
Murmuró en voz muy baja.
Entonces comenzó a comer.
Cada cucharada estaba caliente.
El pan era suave.
La carne se deshacía con facilidad.
No recordaba la última vez que había podido comer hasta sentirse satisfecha.
Lo hizo despacio.
Disfrutando cada bocado.
Sin desperdiciar absolutamente nada.
Una doncella que pasaba cerca la observó un momento.
Vio cómo la pequeña limpiaba cuidadosamente el plato con el último trozo de pan.
Sonrió con ternura.
Se acercó a la mesa.
—¿Te gustó?
Lila levantó rápidamente la cabeza.
—Sí... Muchísimo.
Respondió con absoluta sinceridad.
La doncella soltó una pequeña risa.
—Es evidente.
Tomó la bandeja.
—Espera aquí.
Regresó pocos minutos después.
Traía otro plato.
—Como todavía queda comida, puedes repetir.
Los ojos de Lila se abrieron por completo.
—¿De verdad?
—Claro. Aquí nadie debe quedarse con hambre.
Durante unos segundos, Lila fue incapaz de responder.
Solo pudo inclinar profundamente la cabeza.
—Muchas gracias.
Comió la segunda porción con la misma alegría que la primera.
Sin prisa.
Saboreando cada bocado.
Sintiendo cómo aquel pequeño cuerpo, que durante tantos años había sufrido hambre, parecía recuperar poco a poco las fuerzas.
Aquella noche, cuando regresó a su habitación, se acostó sobre la cama limpia.
La almohada era suave.
La manta era cálida.
Cerró los ojos.
[Por primera vez...]
[Nadie me gritó hoy.]
[Nadie me golpeó.]
[Comí hasta estar satisfecha.]
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
[Quizá...]
[Este lugar realmente sea un buen comienzo.]
Y, mucho más tranquila que en los días anteriores, Lila se quedó profundamente dormida.
Al parecer es ella su única medicina y creo que no la. dejara ir tan fácilmente
estos dos quien dará el primer paso 👌👌👌 no creo q sea a lia o tal vez me equivocoque jejjejej